Yoder la Ross Forest.

Hoy nos ocupamos con gran emoción, recordando y memorizando al ciudadana norteamericano Sr. Forest La Ross Yoder, quien integró el grupo de técnicos y ejecutivos que acompañaron al empresario canadiense H. Hartman, quien había celebrado con el visionario general Eloy Alfaro Delgado, la construcción del Ferrocarril del Sur, obra prioritaria considerada en los tiempos de su primera administración que se inició con la transformación política, social y económica del 5 de junio de 1895. El gringo Hartman era un empresario idealista, igualmente dotado de gran coraje y de espíritu constructor. Cuando se puso el último clavo para asegurar los rieles y durmientes, cosa que pudiera iniciarse el recorrido de las locomotoras con sus carros de pasajeros de primera y de segunda y los convoyes de carga que corrieran en ambas direcciones desde la Estación de (Durán) hoy Eloy Alfaro hasta Chimbacayo, recuperó su tranquilidad.

Cuando este suceso se produjo, solo quedaron con Hartman los interventores, maquinistas y conductores del FF.CC. del Sur. El resto de ciudadanos terminaron con sus contratos: muchos regresaron a los EE.ƯU. y otros se quedaron en el país, dedicándose a diversas actividades empresariales privadas. Entre los que se integraron al país estuvo Forest La Ross Yoder, quien con un grupo de financistas norteamericanos adquirieron la empresa de la fabricación de cervezas instalada en la plataforma del histórico barrio de Las Peñas. Fue en 1911 cuando la industria fue montada inicialmente por un ciudadano francés, don Emilio Maulme, asociado con un agricultor y ganadero ecuatoriano do Enrique Gallardo, muy apreciado por su gran dinamismo empresarial, a quien sus amigos lo llamaban el “Nato” Gallardo, pusieron en marcha la industria cervecera.

El año de 1913 se hace presente el grupo financiero que preside el Sr. Eduard Norton e integrado por el Sr. Yoder, Gillespie y otros ciudadanos norteamericanos que juntaron sus economías y constituyeron un fuerte capital, para adquirir la industria cervecera, como así sucedió. Los nuevos propietarios efectuaron fuertes inversiones para ampliar y tecnificar la producción. Contrataron técnicos cerveceros en Europa y lanzaron sus productos a cubrir los mercados del país, donde las cervezas fueron bien recibidas y aceptadas. Se había dado un gran paso adelante en la modernización de la planta. Los nuevos empresarios Yoder, con su equipo de ejecutivos norteamericanos y nacionales, inició la gran batalla por constituirse en una moderna industria cervecera con bebidas superiores, con gran distribución ordenada en el país. Había constituido su familia y la empresa lograba grandes progresos. Continuaba como presidente ejecutivo y había designado a su hijo político el capitán de aviación señor César Mongo, gerente general y gerente de ventas al señor Justo González Rumbea, un empleado eficiente y con gran conocimiento de su área. El lugar donde funcionaba la fábrica se había constituido en un punto de distracción y turismo. Los días feriados grupos familiares se dirigían a la glorieta que había instalado la empresa con vista a la ría, para que disfrutaran del paisaje tomándose sus chops de cerveza. Para caminar por el interior de la planta, donde estaban a la vista las instalaciones, se requería de una autorización. Miles de personas visitaban la fábrica donde una especie de avenida al centro, porque las instalaciones estaban a ambos lados: unas sobre las faldas del cerro y la otra en la plataforma con las espaldas a la ría, Los depósitos de agua potable A corta distancia de la planta cervecera funcionaban los talleres navales del ingeniero mecánico británico Sr. Eduard Witting, donde se construían yates, lanchones, gabarras, lanchas y se reparaban unidades navales del Estado. Era un taller muy bien montado técnicamente.

Atravesando los talleres, por un costado, se ascendía por un camino de tierra hacia la cima de la montaña, donde estaban los depósitos de agua potable de la planta de Lolita y los del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, con sus instalaciones conectadas al sistema de grifos instalados en puntos estratégicos de la ciudad para combatir log constantes incendios que han azotado Guayaquil, que hoy quedan sólo como hermosos recuerdos de una época, en que la institución bomberil era integrada solo por -bomberos voluntarios- desde el jefe coronel José Delgado, Joe Chambers, Vergara, Acisclo Garay y con los otros ilustres jefes que recordamos, hasta los bomberos rasos y funcionaban con gran dosis de heroísmo y espíritu cívico y mucho orgullo institucional.

Crea su propia materia prima.- Durante la administración del Sr. Yoder se planificó la producción en el país de la cebada cervecera, se importaron las semillas y técnicos de Chile, lográndose producir una cebada cervecera de primera clase para llenar las necesidades de la industria, liberando al país de las importaciones de cebada que se emplea en mayor porcentaje para la elaboración de las cervezas. Hoy creemos que se importa la ceba- da, como el lúpulo y la malta, como signo de los nuevos tiempos.

Los capitales iniciales Disminuyen en porcentaje accionario los Sres. Norton, presidente y el Sr. Yoder, ejecutivo general y otros in- versioncitas norteamericanos. Finalmente la Cía. La Babaria, de Bogotá, Colombia, adquirió el mayor paquete y tomo la administración directa de la empresa cervecera. El grupo de accionistas extranjeros y de ecuatorianos quedó en minoría.

FUE UN EMPRESARIO norteamericano con una gran visión organizativa y un admirable manejo en las relaciones humanas y laborales.

Hombre de gran visión y energía, Forest La Ross Yoder, frente a su grupo financiero, entró en negociación directa con el empresario ecuatoriano Eduardo Rodríguez Bonin, de raíz española, quien estaba al frente de la industria de fabricación de cemento. Los capitales habían quedado cortos para una industria de este tamaño. Habían consumido sus propios recursos y el crédito recibido del Banco del Ecuador ya no estaba en condiciones de incrementarle su línea de crédito que requería con urgencia para no paralizar la industria que había comenzado exitosamente. El Banco del Ecuador enfrentaba una crisis en su pasivo, porque los deudores no habían podido cumplir con sus obligaciones en las fechas de su vencimiento. Su tarea era la de cobrar y no prestar. Ejercía la gerencia general don Eduardo Game, padre político del Sr. Rodríguez Bonin. El Banco tuvo que tomar la fábrica en garantía del crédito otorgado. El grupo financiero que presidía Yoder adquirió el activo y pasivo de la empresa de fabricación de cemento, contratando técnicos especializados en su fabricación, instaló nuevos hornos de mayor capacidad como mayores molinos para la preparación de la materia prima. Instaló nuevos depósitos para el producto elaborado y la industria logró gran eficiencia internacional por su producto standard. La presidencia, la asume Forest La Ross Yoder y t rente general fue designado al Sr. Gabriel Murillo Arzube, un ex funcionario del Banco del Ecuador, quien colabora con gran capacidad y eficiencia, de acuerdo con las directivas y políticas generales de Yoder, quien apreció mucho el aporte administrativo de Murillo Arzube, quien, luego de un largo desempeño, se jubiló, debido a un inesperado quebranto en su salud. Hoy La Cemento Nacional continúa con su ritmo de progreso y desarrollo, siendo un verdadero ejemplo para el país, por su alta colaboración con los intereses ecuatorianos e institucionales.

Yoder en el orden personal.- Se integró a la sociedad ecuatoriana. Fue un extraordinario Maestro Mason, Grado 33, Rito Rojo. Fue miembro de la Cruz Roja del Guayas, del Rotary Club del Ecuador y de un sinnúmero de instituciones de orden social y benéfico, quien participaba con entusiasmo en toda iniciativa que tuviera que ver con una mayor comprensión humana y laboral, distinguiéndose por su espíritu generoso. Su fallecimiento fue muy sentido por la sociedad ecuatoriana, porque, el país se privó de sus luces y de sus iniciativas por hacer más grande esta nación.