YEROVI INDABURU CLEMENTE

PRESIDENTE INTERINO DE LA REPUBLICA.- Nació en Barcelona, en el Hotel de las Cuatro Naciones situado en la Rambla de Cataluña No. 61, el 9 de Agosto de 1904. Hijo legítimo de Clemente Yerovi Matheus y de María Indaburu Seminario, guayaquileños, quienes estaban pasando la luna de miel en Europa.
Fue inscrito en el consulado ecuatoriano y al ocurrir la separación de sus padres, viajó desde temprana edad, con su madre y una gobernanta, por diversos países de Europa.
Muerto su padre y ausente su madre en el exterior, desde 1907 vivió en Las Peñas con su abuela materna Adela Seminario vda. de Indaburu y cuando ésta murió, fue llevado al departamento que ocupaba su abuela paterna Isabel Victoria Matheus vda. de Yerovi en la casa familiar de Malecón y Aguirre y tuvo por compañeros de juegos a sus primos hermanos los Pino Yerovi y Matheus Yerovi que le decían “el Nene”.
Estudió casi toda la primaria en el “San Luis Gonzaga” de los hermanos cristianos, situado atrás de la Catedral. Era un niño que se hacía querer por inteligente, abierto y bromista y por sus contagiosas carcajadas, típicas de una simpática campechanería, pero después se volvió serio y el carácter le cambió.
En 1916 viajó interno al Pensionado Elemental de Quito donde cursó el sexto grado. El 17 inició la secundaria en el “San Gabriel” de los jesuitas sin embargo no congenió con la disciplina y adustez de ellos y se volvió decepcionado a Guayaquil. Entonces vivió un año en un departamento que alquilaba su madre en Las Peñas, aficionándose a la marinería y haciendo largos viajes por el río, al punto que al explicar el porqué sabía las cosas agregaba “El Guayas me lo enseñó.”
En 1918 pasó a vivir en la casa de su tío Carlos Matheus. En 1920 comenzó de simple mensajero en la Unión Bancaria, pronto ascendió a recibidor en ventanilla. Para la revolución Juliana de 1925 la Unión comenzó a tambalear y rebajó el sueldo a sus empleados. El joven Yerovi comprendió inmediatamente que la crisis recién comenzaba y resolvió hacerse cargo del antiguo vapor “Chimborazo” perteneciente a la flota fundada por su abuelo Pablo Indaburu Ortíz, que estaba en pésimo estado por su avanzada vetustez. La entrega legal del vapor se efectuó a través del Dr. Rómulo Arzube (Febres) Cordero, quien redactó la documentación como abogado y apoderado de su madre Maria Indaburu Seminario, para lo cual fue necesario emanciparlo, pues aún no cumplía los 21 años de edad, que entonces era la mayoría de edad.
Comenzó por instalarle luz eléctrica, cambió su rueda por una hélice más potente y como Capitán y armador, ayudado por Fausto Moscoso Ordóñez su segundo de a bordo, lo puso en la travesía del Guayas hasta Babahoyo y en la ruta a El Oro, transportando carga y pasajeros, para lo cual recibió instrucción náutica y practicó navegación de altura bajo las enseñanzas de Oficiales de la Armada Nacional, viajó a Galápagos en el curso que hiciera como piloto y hasta El Callao para vender exitosamente un cargamento de naranjas dauleñas. Lamentablemente la situación económica del país era agobiante y la época de oro de la navegación fluvial había terminado.
En uno de sus viajes formó una compañía Anónima con varios comerciantes de la provincia de El Oro, que le garantizaría fletes suficientes para operar con utilidad. El negocio mejoró pero surgieron discrepancias y prefirió separarse.
La poca rentabilidad que percibía por los fletes y transportes se diluía en reparar la nave que cada vez se dañaba más, supliendo tantos contratiempos porque era un joven alto, fornido, usualmente alegre y simpático que tenía dos enamoradas, la una Adela Barreiro Carbo y la otra Victoria Gómez Icaza, a quien prefirió, casando en 1930, tuvieron cuatro hijos.
Ese año comenzó su carrera de agricultor alquilando la hacienda “San Juan” donde nació su primera hija, luego adquirió “La Angelina” a orillas del estero de Jujan y cerca de la boca del río Ñausa, que era arrocera. Después siguió comprando otras en esa zona: “San Luis”, “Otoño”, “Jesús María” y “Semira”, haciéndolas preparar. Yerovi siempre fue activo y emprendedor, su carácter firme y un innato carisma de líder le llevó a formar sociedades y empresas pues tenía imaginación para los negocios.
Entre 1935 y el 38 ejerció la presidencia de la Sociedad de Agricultores de los Ríos. El 37 estuvo entre los socios fundadores de la Cámara de Agricultura del Litoral con sede en Guayaquil, fue su primer Vicepresidente y entre el 39 y el 41 la presidió.
En 1938 falleció Juan Illingworth Icaza y le reemplazó en la gerencia del Banco Hipotecario de Guayaquil hasta el 41. Ya era miembro del Directorio de la Sucursal Mayor del Banco Central y con Luis Urgellés Caamaño, Marcos Uscocovich Beuta, Paulo Emilio Macías y otros miembros del Consorcio de Centros Agrícolas realizaron un gran movimiento para la divulgación teórica del sistema cooperativo en el litoral, promoción agrícola, especialmente el arroz, rubro que iría incrementando anualmente hasta constituir la principal exportación del país.
En 1942 adquirió a Eduardo López Proaño un extenso solar en el barrio del Centenario y construyó una villa de dos pisos, torre, mirador y jardines. El 43, junto a Federico Goldbaum fue promotor y presidente de la compañía de Seguros “La Unión” aportando con algunas de las acciones que componían el capital mínimo de doscientos mil sucres, y se resintió con su tío político el Presidente Arroyo del Río por una condecoración de segunda categoría al “Mérito Agrícola” que le confirieron. Con tal motivo le envió una altiva Carta, se conoció el hecho y agriaron las relaciones entre ambos. Fue un acto de mi impetuosa juventud diría después; sin embargo, a raíz de la revolución del 28 de Mayo del 44, aunque seguía sin llevarse con Arroyo del Río, fue apresado por el parentesco pero recobró su libertad enseguida. Ese año fue Gerente fundador de la Sociedad Financiera y Comercial del Pacífico FINCOM cuya presidencia ocupó el 49.
A raíz del golpe dictatorial velasquistas del 30 de marzo del 46 fue electo Director de la Corporación de Fomento. Sus hijas estudiaban en New York y Arroyo del Rio las sacaba a pasear los fines de semana, gesto amistoso que sirvió para limar asperezas y volvieron a ser buenos amigos.
En 1947 fue electo Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil. Era uno de los más populares guayaquileños y su nombre sinónimo de independencia, voluntad y trabajo.
El 48 la directiva liberal del puerto principal le mencionó para binomio con Galo Plaza Lasso. Sus gratuitos detractores le acusaron de loco peligroso y hasta de bolchevique por su insólita conducta, ya que al final de la segunda guerra mundial el año 45, habiendo decaído el negocio arrocero, prefirió abandonarlo y parcelar sus tierras para venderlas entre el campesinado de Babahoyo y Jujan a crédito. En esto siguió la costumbre practicada por los judíos, quienes creen que si un negocio es bueno y da problemas, es mejor dejarlo y conseguir otro.
Triunfante Plaza en las elecciones le llamó al Ministerio de Economía, donde Yerovi se empeñó en un vasto plan de acción para rehabilitar las finanzas del país, creó el Instituto Ecuatoriano del Café apoyando a la recién fundada Cooperativa Cafetalera de Jipijapa y se comenzó a exportar el café lavado a los Estados Unidos con un sobreprecio de más de quince dólares el quintal sobre el café Extra superior. También fundó la Empresa renovadora del Cacao para introducir al país nuevas variedades – cacao clonal – de mayor resistencia a las plagas, igualmente la Empresa Repobladora Ganadera del Litoral y habiendose destruido las plantaciones bananeras de Centroamérica, a causa de la devastadora acción de los huracanes, la United Fruti y la Standard Fruit de los Estados Unidos se interesaron por invertir en tierras bananeras en el Ecuador. Con tal motivo sus directivos internacionales consiguieron un crédito del EXIMBANK de Washington a favor del Ecuador. Yerovi interesó al gobierno a que volcara veintidós millones de sucres en favor del crédito bananero, iniciándose el boom de esa fruta a gran escala.
El 48 obtuvo para FINCOM la representación de los motores marinos GMC. El 49 acompañó al presidente Plaza en su visita a Colombia y de regreso luchó contra la burocracia en la recién fundada Corporación de Fomento, suscribió con la EACA – compañía respaldada por la Westinghouse de los Estados Unidos – el primer contrato de pesca a gran escala en aguas ecuatorianas concedido a una compañía extranjera y fundó las Escuelas Prácticas de Agronomía en Daule y Latacunga. La feroz oposición cefepista, a través de la revista “Momento”, le tildó de “Monstruo tridimensional” pues todo lo abarcaba como Ministro.
En 1950 renunció para volver a la vida privada; mas, al poco tiempo fue electo Vocal principal de la Junta Monetaria por las Cámaras de Agricultura, Comercio e Industrias del Litoral presidiendo la Junta durante el resto del mandato presidencial de Plaza y después de haber concluido dicho mandato, hasta el 55.
En Enero de 1950 dirigió el I Censo Nacional. El periodista Adolfo H. Simmonds se refirió así: A quien nunca le preocupó la filiación de su cédula ni la identidad de los demás. Que caminó siempre sin mirar a los costados y que tuvo para todos una mueca de indiferencia.
Ese año promovió una empresa naviera denominada “Sociedad de Navegación SEN” que adquirió el barco “Quito” a la Armada, cuyo casco partido por la mitad sirvió para construir una rápida y cómoda embarcación que viajaba diariamente a Puerto Bolívar. También hizo construir dos gabarras para el Comité de Vialidad del Guayas con motores GMC para el paso a Duran, portando automotores de gran tamaño. El 51 promovió la formación de la Asociación Nacional de Bananeros del Ecuador ANBE. Era considerado un empresario imaginativo, pues acostumbraba crear empresas para la administración pública y luego las dejaba correr a cada una de ellas por su propia cuenta, tal su forma de ser y de trabajar, así era él en todo. Quizá por eso jamás amasó fortunas, pudiendo haberlo hecho en forma cómoda, pues las oportunidad las creaba con su imaginación fértil y siempre oportuna.
El 52, al ascender al poder por tercera ocasión el Dr. Velasco Ibarra, fue designado Senador funcional por la Agricultura del Litoral y apoyó el Plan de crédito a largo plazo para la producción, así como también la formación de la Comisión Nacional de Valores. En Noviembre del 53 protestó en el Congreso porque se había privado a Guayaquil de elegir a sus personeros Municipales y provinciales. El 54 pidió la concesión de préstamos a los agricultores aunque estuvieren en mora, en razón de que las inundaciones del año anterior habían destruido los plantíos.
También logró que la Junta Monetaria, de la que seguía formando parte, destinara un cupo de cincuenta millones a la compra de la cosecha de arroz, cuyo precio fue aumentado. El 55 actuó como copromotor y presidente de la “Sociedad Industrial Técnica Comercial INTECO” y fue delegado del Senado para discutir en Santiago de Chile un convenio complementario económico y la creación del Consorcio azucarero ecuatoriano – chileno y la instalación de un moderno ingenio con el inversionista chileno Manuel Cananueva en la costa del Ecuador. Yerovi vendería la maquinaria y hasta se llegó a negociar las tierras en Naranjal, no muy lejos del sitio donde se construiría años más tarde el ingenio AZTRA, pero al hallar una cerrada oposición de parte de Juan X. Marcos, Presidente del Ingenio San Carlos, que no quería perder el monopolio azucarero, el proyecto fracasó.
Sus relaciones con Juan X. Marcos nunca habían sido buenas y desde entonces se volvieron francamente inamistosas.
En Abril del 66 ya como Presidente de la República Yerovi prohibiría la inscripción de una escritura de venta de las tierras de Marcos en el Guasmo, al sur de Guayaquil, a favor de Autoridad Portuaria. El escándalo fue nacional pero como parecía un negociado, sin mayor conocimiento del asunto la opinión pública dio la razón a Yerovi.
Ese año 55 dejó de ser Senador. Había perdido una de las mejores oportunidades de su vida, pero obtuvo de la firma sueca que le iba a dar la maquinaria, la representación para el Ecuador de los automotores marca Volvo, importando numerosas unidades. En este negocio volcó desde entonces la mayor parte de su tiempo y energías. Entre el 55 y el 56 fue miembro del directorio del Banco Nacional de Fomento de Guayaquil, cerrando su primer período como funcionario público.
El Presidente Camilo Ponce Enríquez le envió el 58 al exterior, como miembro de la Delegación ecuatoriana ante la Asamblea General de las Naciones Unidas ONU. Presidió la Delegación el Canciller Carlos Tobar Zaldumbide y fueron sus miembros con rango de Embajadores José Antonio Correa, Antonio Parra Velasco, Clemente Yerovi Indaburu y Enrique Coloma Silva.
Su trato amplio y sencillo con expertos y delegados le volvió una de las personalidades más relevantes e influyentes. El 59 presidió la delegación ecuatoriana a la Conferencia de la CEPAL en Panamá y entre el 59 y el 60 fue miembro de la Comisión de Asuntos económicos en la XI Conferencia Panamericana que al final nunca llegó a reunirse en Quito como estaba programado.
En Diciembre del 61 fue designado presidente de la Junta de Planificación y Coordinación económica por el Presidente Carlos Julio Arosemena Monroy y dirigió las discusiones para la elaboración del Manual de Gobierno llamado Plan Tres Mil, por tener ese número de páginas; mas, como el 11 de Julio de 1963 asumió el poder la Junta Militar de Gobierno presidida por el Contralmirante Ramón Castro Jijón, le correspondió a Yerovi el 8 de Agosto siguiente entregarles el Manual a los militares, que en lugar de seguir sus instrucciones mejorando la infraestructura básica del país en carreteras, fuerza eléctrica y agua potable, se dedicaron a inflar el presupuesto nacional acomodando en puestos técnicos a numerosísimos sujetos (militares retirados y a parientes cercanos) que no estaban preparados y por eso el pueblo motejó a esos falsos técnicos con el nombre de Kikuyos.
El Plan Tres Mil devino entonces en el más tremendo de los fracasos y acentuó el regionalismo y la pobreza. Carlos Julio Arosemena Monroy en carta a Yerovi, refiriéndose al Plan, dijo: “Esa ilusión suya, esperanza mía”.
Yerovi ya no estaba en el país pues a finales del 63 fue designado Embajador ante el Mercado Común Europeo BENELUX. Ese año concurrió a la Conferencia Mundial del Cacao en Ginebra y a la Conferencia de la Alimentación de la FAO en Roma.
El 64 fue trasladado a Ginebra como Delegado permanente del Ecuador ante la Conferencia de las Naciones Unidas ONU para el Comercio y el Desarrollo y le correspondió la presidencia por muerte del titular, un delegado indú, pero “se aburrió con el alto nivel teórico” pues siempre fue un hombre de acción.
También asistió a la reunión anual de la Organización Internacional del Trabajo OIT y lejos de eternizarse en dichas funciones, cmo es constumbre en la burocracia de la cancilleria, prefirió renunciar.
De regreso al Ecuador, pasó a Santiago de Chile para la reunión de la CEPAL donde se evaluó la Conferencia del Comercio y Desarrollo y luego asistió a la I reunión de la FAO en Guayaquil relativa al banano.
En Diciembre del 65 estuvo entre los fundadores de la Corporación Financiera Ecuatoriana COFIEC, iniciativa acogida tres años atrás por la Cámara de Industrias del Pichincha y que era suya. Fue designado presidente del Directorio y la Agencia Internacional del Desarrollo de los Estados Unidos AID entregó cincuenta y cinco millones de dólares al país para que los administre la Corporación.
A inicios de marzo del 66 la economía nacional hizo crisis deteriorándose el gobierno de los dictadores. Se había probado una vez más que los militares son pésimos administradores y no tienen fórmulas salvadoras de ninguna clase. Para colmos, son más pillos que los civiles pues tienen el tiempo contado en el gobierno y deben mejorar sus economías rápidamente.
La insurrección no se hizo esperar y en Marzo las Cámaras de la producciónlideradas por Joaquín Orrantia González, iniciaron el boicot económico y de desaduanizara sus productos ordenando a sus asociados que no pagaran impuestos ni realizaran transacciones económicas de ninguna clase. El pueblo salió a las calles, hubo manifestaciones en gran escala. Yerovi se encontraba solo en su casa y muy contrariado de que las Cámaras no lo hubieren consultado para nada.
El día 28 la situación se volvió asaz crítica, casi insostenible en Quito, Cuenca y Guayaquil. Yerovi estaba en contacto telefónico permanente con Galo Plaza y éste a su vez con la Embajada norteamericana y el Alto Mando. A las 8 de la noche Yerovi me envió a buscar al Jefe de Zona, Coronel Marco Vinicio González, que era mi buen amigo. La reunión se realizó una hora después en su casa, acordándose la entrega de la plaza sin derramamiento de sangre para el día siguiente.
Casi al mismo tiempo Yerovi hablaba con Carlos Cueva Tamariz, Jefe de la Junta Constitucionalista de Cuenca, pidiéndole que se sume a la decisión de Quito y Guayaquil. La respuesta fue muy caballerosa por cierto, como no podía ser de otra forma en esos históricos momentos.
El 29 amaneció nuevamente el pueblo en las calles y los miembros de la Junta ordenaron desde Quito dispersarlos a bala pero no fueron obedecidos, una segunda orden también cayó en oídos sordos y comprendiendo que ya no mandaban y estaban perdidos, a través del Lic. Francisco Salazar Alvarado devolvieron al Alto Mando los poderes que habían usurpado treinta y dos meses atrás a nombre de las Fuerzas Armadas y con el pretexto de un fementido anticomunismo.
El Alto Mando impuso el nombre de Yerovi para la presidencia Interina de la República pues se rumoraba en Quito que debía ascender Carlos Andrade – Marin Malo, quien contaba con el apoyo de numerosos políticos. Esa tarde Plaza reunió apresuradamente a los miembros del Frente Constitucionalista y en transmisión radiodifundida por todo el país realizó una singular votación. Los primeros cuatros oradores se pronunciaron por Yerovi, el quinto era Gonzalo Oleas Zambrano, quien comenzó a acusarlo de colaboracionista con los militares, lo cual era una verdad solamente a medias, sin darse cuenta que le habían cortado la frecuencia para que nadie le escuche y por el contrario se anunciaba a grandes voces el triunfo de Yerovi y se le proclamaba Presidente Interino de todos los ecuatorianos.
En la mañana del día 30 arribó al aeropuerto de Quito y cuando laa caravana motorizada atravezaba el centro de la urbe con destino al palacio le quisieron asaltar. Finalmente fue recibido por los ex presidentes Galo Plaza Lasso y Camilo Ponce Enríquez, pero Carlos Andrade – Marín Malo había apostado a numerosos partidarios suyos en las cercanías del Palacio y casi le impidió el ingreso pues hasta trataron de volcar el carro presidencial.
Para el 6 de Abril estuvo integrado el Gabinete en su totalidad: Gobierno, Juan Emilio Murillo Landín. Educación, Luis Monsalve Pozo, nombramiento solicitado por la Junta Constitucionalista de Cuenca. Relaciones Exteriores, Jorge Salvador Lara porque Plaza vetó la petición de la Junta de Guayaquil para Antonio Parra Velasco debido a su anti yanquismo. OO.PP Efrén Vélez Pontón; Industrias y Comercio, Marco Tulio González Cabrera. Defensa Nacional, Simón Dávalos Avilés. Previsión Social, su médico personal Alfonso Roldos Garcés. Finanzas, su pariente Guillermo Borja Enríquez; Agricultura y Ganadería, Miguel Ángel Peña Astudillo, colaborador suyo en las Cámaras. Secretario General, Armando Pareja Andrade, tomado de lasjuventudes liberales del Pichincha.
Durante su breve interinazgo se comportó como era usualmente en la vida, democrático y hasta campechano, salía solo y sin temor alguno en su automóvil particular, un Mercedes Benz negro que hizo llevar a Quito, pues no se sentía enemigo de nadie. Al Contralmirante Ramón Castro Jijón le concedió la pensión de retiro aún en contra de los nuevos miembros del Alto Mando que se negaban a hacerlo. Dio personería jurídica a la FESE, promovió la construcción del puente sobre el río Guayas, solucionó varios paros y huelgas, puso orden en la administración actuando con decencia en todos sus actos y sé negó a llenar más de cinco mil vacantes para ahorrar dinero al estado, terminando así la era burocrática de los militares.
Recibió la visita del presidente electo de Colombia Carlos Lleras Restrepo y su comitiva, la del presidente de Chile Eduardo Frei Montalva y señora, al presidente de Chipre Arzobispo Makarios III, que arribó para obtener nuestra intervención en el conflicto greco – turco por el dominio de esa isla.
El día 3 de Junio había puesto en disponibilidad a numerosos coroneles que quisieron insubordinarse. También creó el Museo y Archivo Naval con sede en Guayaquil, donó documentos personales, etc. y al Museo Militar de Quito la hoja de servicio original de su antepasado materno el Prócer José Hilario Indaburo Jijón, nacido en Quito, pero sus enemigos le acusaron de extranjero por haber nacido en Barcelona y tuvo que defenderse. I como no deseaba perennizarse en el poder convocó a elecciones para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente en Octubre.
Instalada la Asamblea el 16 de Noviembre, fue tal el apuro en designarle un reemplazo, que se olvidaron de invitarle a leer su Mensaje, que fue enviado con un funcionario cualquiera. No hubo, pues, trasmisión de mando. Error legal pero más que eso, imperdonable olvido. Así le pagaban mal quienes habían sido generosamente convocados por él.
Después se le acusó de haber sido un dictador civil, de que había subido para evitar la venganza popular contra los odiados y vencidos dictadores a quienes ni acusó ni persiguió, correspondiéndole a la Asamblea ejecutar tan sagrado deber, pero él no hacía caso de nada porque tenía el carácter fuerte y no se preocupaba de detalles insignificantes. En esto, como en muchos otros aspectos de su vida privada y pública, demostró ser una persona práctica y de gran sentido común.
Estando de presidente llegó su madre doña María Indaburo desde Lima, donde había permanecido por muchos años. Mujer culta, viajada y de carácter, se instaló en la villa de su hijo donde permaneció varios meses hasta tomar un departamento céntrico en arrendamiento.
En 1967 don Clemente empezó a escribir unos apuntes sobre la navegación fluvial en el Guayas que pensaba dejar a sus descendientes y que su primo hermano político Julio Estrada Icaza insertó en el libro “El siglo de los vapores fluviales 1840 – 1940 en 1992, en 287 págs, aparecido bajo la autoría de Estrada y Yerovi.
En 1970, a petición de César Duran – Ballen Cordovéz, presidió el Comité de Rehabilitación del Banco de Guayaquil, y su directorio por tres años sin cobrar sueldo, consiguiendo el lento proceso de consolidación y solamente salió de allí porque le ofrecieron la presidencia del Directorio del Banco del Pichincha en Guayaquil, donde demostró que no es posible el regionalismo cuando se trata de negocios que beneficien al comercio y a la industria de ambas regiones.
Desde Febrero de 1972 hasta el 15 de Mayo siguiente ocupó interinamente la presidencia de COFIEC en reemplazo de su concuñado Federico Intriago Arrata.
No estaba rico y necesitaba vivir de un sueldo, pues aparte de su casa y de las acciones de su negocio que había entregado a sus hijos, no disponía de más bienes.
En 1973 fue condecorado por la Municipalidad de Guayaquil en plena dictadura de Rodríguez Lara. El 74 fue designado Embajador ante el Vaticano. Una rebelde fístula le molestaba, quería trasladarse a España, pero finalmente se operó en Londres, regresando poco después. El 28 de Enero del 76 falleció en Guayaquil su esposa, dama de gran belleza y trato social.
En 1980 fue nuevamente operado, esta vez en Guayaquil, por el Dr. Roberto Gilbert Elizalde, pero no se recuperó porque tenía dos cánceres, uno en el colon y otro en la próstata, con metástasis final en los huesos, que le producía muchísimo dolor y sufrimiento. Falleció el 19 de Julio de 1981, de casi setenta y siete años de edad, asilado en la Clínica Guayaquil.
Tuvo inquietudes, espontaneidad, vigor y agudeza para los negocios. Fue empresario porque sabía crear y ejecutivo porque conservaba, pero como mandatario adoleció de falta de una visión política integral y jugó con las mismas fichas que en la década de los años treinta, tratando de superar la ruptura constitucional a base de la convocatoria de una Asamblea, cuando el país esperaba mucho más de él y requería cambios drásticos para no volver a la rutina del siempre (el retorno demagógico con Velasco Ibarra y su secuela de errores y nuevas dictaduras) como efectivamente sucedió en 1968. Es decir, un borra y va de nuevo.
Amó a los animales y especialmente a los perros, siempre prefirió a los perros lobos alemanes y se hacía acompañar de ellos en sus solitarios viajes a los balnearios de la costa.
Viril, trigueño, alto, ágil. De joven montaba a caballo como verdadero campesino y de edad madura engrosó y se cargó de espaldas. Ojos y pelo negro que se tornó plateado y escaso. Un leve bigote imponía en su rostro expresión y carácter. Su gran dentadura se mostraba al reír pues era de naturaleza abierta y hasta juguetón en confianza, aunque podía ser duro y sádico cuando quería y en esos momentos sufría accesos de ira o de violencia. “Entonces era prudente dejarlo solo, mas, lo expresivo de su rostro era el barómetro preciso para leer sus estados de ánimo y no molestarlo.”
Fue un diletante que sabía actuar convenientemente en la vida pública y privada. Tuvo buen juicio, nunca abarcó demasiado y soltaba las funciones públicas y privadas rápidamente para comenzar otras, por eso era llamado a las instituciones, porque no se hacía pesado.
Sus buenas relaciones en Quito, que es donde se hace la política y las finanzas, se reparten los cargos públicos y demás funciones del estado, le permitieron convertirse en el personaje nacional en 1966. Una calle y un monumento perennizan su memoria en Guayaquil.
No practicó religión alguna y conservaba un mal concepto de su pariente el beato José María Yerovi Pintado a quien tenía por zonzo y no por místico, pero jamás discutió con nadie sobre temas religiosos porque creía que cada quien tiene derecho a pensar y a sentir como le plazca.
Le apasionaban los barcos, la agricultura, la genealogía, practicó siempre la sencillez por encima de todas las cosas y durante su corta pero efectiva presidencia demostró que no tenía deseos de perennizarse en el mando supremo de la República.