WHITMAN WALT

POETA.- Nació en West Hills, Condado de Suffold, Long Island, cerca de Brooklyn, el 31 de Mayo de 1819, recibió el nombre de Walter que después cambio por Walt para diferenciarse de su padre; de familia de labradores por su padre y de marinos holandeses por su madre y cursó la primaria en Brooklyn, leyendo copiosa y desordenadamente hasta convertirse en autodidacta que amada la soledad tras las rocas de su isla nativa, No tuvo por ello una educación formal pero si. paradigmas imitables; años después recordaria con emoción haber conocido al célebre Marqués de Lafayette y leído con entusiasmo desbordante los ensayos filosóficos de Thomas Paine.
“De contextura robusta y fértil imaginación, siendo casi un adolescente y debido al alcoholismo de su padre salió a recorrer su país y llegó a pie y por el norte hasta los Grandes Lagos fronterizos con el Canadá y por el Sur conoció las floresta, valles y montañas del Río Mississipi hasta New Orleans, pues siempre fue amante de la libertad, sintiéndose feliz en los campos, bajo la presencia total de la naturaleza y el sol y en contacto directo con las bastas perspectivas del paisaje y del mar; de allí su rebeldía innata contra los convencionalismo de la sociedad puritana que le tocó vivir y que no transigía con la desordenada vida bohemia que tanto le agradaba. Por eso fue desde maestro de escuela, carpintero, tipógrafo, director de periódicos, empleado público, enfermero en hospitales, hasta el más desvergonzado poeta, como le calificaron los clérigos de su tiempo cuando leyendo “Hojas de Hierba”, hallaron pasajes de amor a hombres y mujeres tildados de inmorales y de perversiones, estigmatizando la buena fama de su autor”. “Esta vida libre y hasta desordenada, de constantes viajes y vivencias con la naturaleza pura, le llevó hacia el canto libre, pues necesariamente tenía que existir una correlación entre su actividad y su forma de pensar. Por eso su producción respira agilidad, levedad y al mismo tiempo una innegable ternura por la especie y por su patria los Estados Unidos, a la que avizoró grande y feliz como antes nadie lo había hecho, pues en Whitman se rebela el espíritu de la democracia norteamericana llamada a dar ejemplo a la humanidad y esta considerado el creador del verso libre en su patria”.
“Como tipógrafo cultivó la amistad de personas cultas, autores de obras y redactores de periódicos y revistas. De ese oficio pasó insensiblemente a elaborar artículos y poesías que le permitían darse sus viajes a pie. En 1846 dirigió el “Brooklyn Daily Eagel” donde expresó sus convicciones liberales y democráticas hasta que fue despedido por su posición antiesclavista. Entonces pasó a dirigir otro periódico, cuya política estaba más acorde con su pensamiento, el “Broklyn Daily Freeman”.
“En 1855 publicó la primera parte de su gran poemario “Hojas de Hierbas” (Leaves of grass) con un Prefacio tan personal y vigoroso que ha sido calificado de la propaganda mayor de su patria los Estados Unidos, nación que cantó como la esperanza de la especie y el más grande poema de la tierra, Porque avanzaba majestuosamente en masas gigantescas y su gloria descansaba en el común de las gentes, teoría novísima para su tiempo”.
Whitman creía que los poetas de su patria debían guardar relación con su pueblo, con el país y su inmensa geografía cambiante y eterna y que las producciones de otros continentes solo debían ser aceptadas como simples contribuciones. También mostraba su fe en el noble carácter de los jóvenes artesanos y de los obreros y obreras libres, en el general ardor y cordialidad y en el espíritu de empresa, en la perfecta igualdad del varón y la mujer y en la basta capacidad de amar…Tal espíritu de libertad, justicia y progreso contrastaba enormemente con el atraso democrático de los pueblos europeos, que gemían bajo el absurdo peso de caducas monarquías y de ridículas ataduras teocráticas y con el mayor atraso en que gemían los pueblos latinoamericanos, que ni siquiera conocían el siglo XIX, hundidos en el más funesto oscurantismo casi medioval.
Por eso las ideas de Whitman calaron hondo en las generaciones de su tiempo y lentamente ejercieron enorme influencia en la poética de Occidente, que recién en el siglo XX empezó a practicarlas como una nueva perspectiva de renovación.
Whitman aconsejaba a los poetas del mundo, no gastar sus tiempos en trabajos innecesarios. “El poeta sabrá que el suelo siempre estará arado y abonado otros podrán no saberlo, pero él lo sabrá. El irá directamente a la creación su confianza dominará a la confianza de todo cuanto toque y dominará a todos los efectos.
Su nacionalismo, que desde ese momento se llamaría a lo Whitman, se expresaba así: La prueba de un poeta consiste en que su patria lo absorba tan amorosamente como él ha sido absorbido a ella. Por eso estuvo llamado desde sus primeras producciones a ser el poeta nacional por antonomasia de los Estados Unidos de Norteamérica, pues nadie ha cantado las virtualidades de su país como él.
“Hojas de Hierba” despertó furor entusiasta y se dijo de su autor que era el primer poeta con sentimiento propio y nacional y que los anteriores poetas de su nación como Poe, Whittier, Bayard, Tylor y Longfellow para citar a los mayores, solo habían conseguido transportar algo de la poesía inglesa a los Estado Unidos; eran, pues, simples imitadores en el fondo y en la forma, con ligeras variantes, pero nada más.
Emerson le saludó eufórico, pronosticando para Whitman la más grande notoriedad, pues su libro era la mayor creación de ingenio y sabiduría que los Estados Unidos había producido hasta entonces; sin embargo, también tuvo sus detractores. Un Ministro de Estado, indignado contra Whitman por algunos pasajes escabrosos de su obra, le destituyó del empleo. Los clérigos alzaron la voz al cielo y la “Sociedad contra la supresión del vicio’” exigió la recolección de todos los ejemplares y la quema de los originales.
Entre 1861 y el 65 sirvió en el ejército norteamericano como enfermero recorriendo sin cansancio alguno los principales campos de batalla situados al sur de la ciudad de Washington y en sus hospitales militares asistió a los enfermos, consoló a los heridos y moribundos de ambos bandos, sin mostrar preferencias, con igual abnegación y ternura para todos. Fueron años ardientes, tristes y desesperados como él mismo confesaría después y de ellos fueron sus admirables poemas de guerra editados el 65 con el título de “Drum Taps” o Redobles de Tambor, su ensayo largo “Democratic Vistas” o Perspectivas Democráticas, considerada su más importante obra en prosa y las cartas que dirigió a su madre, recogidas posteriormente en “The wound dresse” El curador de heridas, y desde el 66 vivió en Washington.
En 1872 editó la segunda versión corregida, aumentada y con un segundo Prefacio de “Hojas de Hierba”. Hubo una tercera el 88 y una cuarta el 91 con anexos y nuevo Prefacio que supervisó él mismo.
Entonces vivió años de cierta paz y tranquilidad económica mientras su fama crecía inconteniblemente. I llegó a conocer a visitantes ilustres de todos los confines, Oscar Wildes entre otros que le impresionó muy bien y aquejado de um derrame cerebral que le dejó una parálisis, se trasladó a Canden, New Jersey, donde murió plácidamente el 26 de Marzo de 1892, casi al cumplir 73 años, admirando cómo en Inglaterra se daban a conocer sus poemas, primero en prudentes selecciones y luego completos, así como las traducciones a otros idiomas en los países cultos de Europa (Italia, Alemania, Francia, Dinamarca) que por liberados del dogma, interpretaban el mensaje del poeta del Nuevo Mundo absorbiendo sus enseñanzas de un sano amor a la naturaleza y a los sentimientos de la especie en armonía con la libertad y con una abierta sexualidad.
Está considerado un poeta vigoroso, emocional, individual, personal. No tuvo antecedentes pero si muchos discípulos. Durante 37 años escribió y corrigió sus “Hojas de Hierba”, libro por ello de toda su vida, agregándole nuevos capítulos con poesías que expresaban el más solemne juramento mediante impetuosos acentos, porque los Estados Unidos de Norteamérica significaban algo y se dirigían a alguna parte. Es por ello que el libro de Whitman constituye la mejor propaganda de su objeto y destino, pero al mismo tiempo es la confesión total de un hombre bueno, misericordioso, comprensivo y tolerante, que poseyó el don poético total y quiso explicar su posición democrática, no como utopía sino como realidad en mensajes de alegría y claridad, pero sus detractores le acusaron de demasiado sensual por haber cantado al impulso vital liberado de ataduras, con tonos inflamados de pureza, sacados de la vida natural.
De Whitman tomó Hispanoamérica la amplitud espiritual del continente, el respeto a la persona, la tolerancia religiosa y el amor y la defensa a los derechos inalienables de la especie. Por eso se le ha calificado de poeta optimista y su voz de la más intensa del continente.
Lamentablemente las traducciones al español fueron malas e incompletas y solo desde 1952 Francisco Alexander terminó la suya en Quito y se publicoó entera en México, con sus Prefacios completos y conforme al texto de la edición definitiva de 1891 – 92, se le puede juzgar en toda su magnitud.
Fue contemporáneo en los EEUU de otros grandes escritores como Hawthowe, Mealville, Thewrean.
Su influencia sobre la poesía ecuatoriana ha sido y sigue siendo enorme, pues el espíritu personalísimo suyo influyó en el sentir de nuestros poetas a partir de la Vanguardia de los años 20 al 30. Por eso Whitman figura con derecho propio en este Diccionario y desde los tiempos de la Revista “Motocicleta” de Hugo Mayo se le siente y escucha con delectación.
LLENO DE VIDA AHORA:- Lleno de vida, ahora, compacto, visible, Yo, de 40 años de edad en el año octogésimo tercero de los Estados Unidos, a quien viva dentro de un siglo o de cualquier número de siglos, /A ti, que aún no naces, a ti te buscan estos cantos./Cuando leas estos cantos, yo, que fui visible, me habré hecho invisible, /Entonces serás tu compacto, visible, penetrarás el sentido de mis poemas, me buscarás, /imaginarás qué feliz serías si yo estuviere contigo y fuese tu camarada;/ Piensa, pues, que estoy contigo (No des por demasiado seguro que no esté yo contigo ahora)//
A UN PAISANO:- //Me has pedido rimas dulzonas? /Has buscado las rimas pacíficas y lánguidas del paisano? /Has encontrado tan difícil de comprender lo que acabo de cantar; /Porque no he cantado ni canto de manera que puedas comprenderme? /Yo nací de aquello de que nació la guerra /el redoble de los tambores es para mí dulce música, yo amo el Himno fúnebre y marcial, /(que con grave lamento y ritmo guía el entierro del soldado); /Qué puede significar para ti un poeta como yo? Deja pues mis obras,! Y vete a arrullarte con lo que puedes comprender y con las melodías del piano, / pues yo no arrullo a nadie, y tu no me comprenderás nunca.//
MIRA, VICTORIOSA EN LA CIMA:- // Mira, victoriosa en la cima, // Allá donde, con tu frente poderosa, contemplas el mundo/ (El mundo, ¡Oh, libertad! que en vano conspiró contra ti), /triunfante de sus incontables empresas de asedio, después de/—Frustradas todas, !Dormida, circundada del sol deslumbrado, /Te ostentas ahora, idea, con salud y florecimiento inmortales/—(Mira, en estas horas supremas / No es el poema arrogante el que traigo en mi canto, ni el/—verso arrebatado del triunfo, /sino un racimo que encierra las tinieblas de la noche y las / heridas sangrantes / y los Salmos de los muertos.