VELASCO ABAD FERNANDO

SOCIÓLOGO.- Nació en Quito el 27 de Abril de 1949. Hijo legítimo del profesor Ermel Velasco Mogollón cuya biografía puede verse en este Diccionario y de la Profesora Blanca Margarita Abad Grijalva, natural de Chone, Manabí.
De cuatro años aprendió a leer y a escribir con su madre, a los cinco sabía las cuatro reglas y leí casi de corrido los libros de ella, también calculaba mentalmente y conocía los conceptos de medidas y el sistema métrico decimal. Entonces le aplicaron la prueba mental OTIS (Revisión Therman) y salió con un altísimo cociente intelectual.
De seis entró a la escuela particular del Prof. Ulpiano de la Torre en la calle Santiago de la Urbanización Larrea, dio examen y lo pusieron directamente en el tercer grado, porque su padre se opuso a que fuera al cuarto que le correspondía en conocimientos, debido a su cortísima edad. En dicha escuela comenzó siendo un niño problema porque le tocó una profesora recién graduada a la que corregía constantemente; su madre, recomendó que lo llenaran de trabajos para mantenerlo siempre ocupado. Sus compañeros le apodaban “Enanito sabio” debido a sus conocimientos. De siete años aprendió a sacar la raíz cuadrada y como lo hacía mentalmente, su Prof. Tomás Rivadeneira, asombrado de tanta facilidad para el cálculo, le enseñó la raíz cúbica. En sexto curso fue nombrado presidente del grado y con tal motivo planificó y llevó a cabo exitosamente un Periódico Mural y una Mesa Redonda sobre la vida de Eloy Alfaro, tuvo que leer íntegramente “La Hoguera Bárbara” del novelista Alfredo Pareja Diez-Canseco, y consultar otras obras menores. Como dato curioso vale anotar que siendo aún de corta estatura dirigió la Mesa Redonda arrodillado sobre una silla, dada la altura del escritorio. Finalmente terminó la Primaria con Medalla de Oro a los diez años.
Entonces quiso entrar al Colegio Benalcázar pero el rector Carlos Andrade Marín, asombrado de su poca edad, le tomó personalmente los exámenes porque “ese Colegio no era Casa Cuna”. El niño pasó exitosamente en Gramática, Ortografía y Matemáticas y al serle preguntado que era la Literatura respondió. Es la expresión escrita de la belleza – porqué lo sabes? – Porque ayudo a mi mamá a corregir los exámenes de sus alumnas de Castellano en el Normal Veinticuatro de Mayo. Ella me paga veinte sucres en cada ocasión. El Rector, más asombrado que nunca, solo atinó a responder: Haz entrado al Benalcázar por tu talento, y le concedió inmediatamente la correspondiente matrícula.
Durante esta etapa educacional brilló igual que en la primaria. En el Cuarto Curso editó una revista literaria que aunque solo salió un número dio mucho que hablar en las aulas y solo tenía trece años.
Después aprobó las pruebas de inglés y viajó a Houston en gira de tres meses de intercambio estudiantil. El 65, de solo dieciséis años, fue Bachiller en Físico Matemáticas y recibió la Medalla de Oro.
Ya era conocido como Niño Prodigio y por sus excelentes notas fue exonerado del examen de ingreso en la Facultad de Economía de la Universidad Católica, donde le conocieron sus compañeros por el apodo de “El Conejo” debido a que era el estudiante más joven de la Universidad.
A principios de Febrero del 66 empezó el primer curso editando el periódico mural “La Escoba” que causó escozor en el ambiente pacato de dicho centro de estudios, pues pedía la movilización estudiantil para crear una Federación que tuviera representantes en los órganos directivos; a los pocos días figuró entre los treinta fundadores del Frente Revolucionario Universitario FRU, primera organización política que se creó en la Universidad Católica de Quito y luchó contra la Junta Militar de Gobierno que cayó en Marzo.
La Democracia Cristiana Universitaria o FRU cambió de denominación a Movimiento de Transformación Universitaria MTU.
Tantas actividades le hicieron conocer entre estudiantes y profesores y fue solicitada su participación en diferentes programas.
Eran tiempos de cambios estructurales pues tras el Concilio Vaticano II de 1962-63 se formó en Latinoamérica la Iglesia de la Liberación de los Pobres que en nuestro país lideró desde Riobamba Leonidas Proaño Villalba, desde Cuenca Luís Alberto Luna Tobar y desde Guayaquil José Gómez Izquierdo. En materia universitaria se impulsaba desde Quito una reforma para lograr la constitución de un frente unido de estudiantes y obreros.
Los rectores Manuel Agustín Aguirre de la U. Central y Hernán Malo González de la U. Católica luchaban por ello.
Velasco se vinculó a la Central ecuatoriana de servicios agrícolas CESA que era parte de la Federación Nacional de Organizaciones Campesinas FENOC cuyos miembros formaban sindicatos para asediar a las haciendas del litoral principalmente, pues en la sierra adoptaban políticas más suaves formando comunidades y en el oriente trataban de controlar la naciente explotación petrolera nacionalizando el crudo ecuatoriano.
El modelo de sustitución de importaciones promovido por la CEPAL para América Latina estaba dando sus primeros resultados, de manera que tantos cambios en tan corto tiempo le permitió abarcar numerosos frentes para la creación de la Extensión Universitaria, para una escuela de la FEUCE en Palugillo y en las zonas rurales de Malchinguí y Quiroga, así como en las marginadas zonas urbanas de las comunas De las Casas y Bellavista y fue no solamente el inspirador sino también su más sacrificado trabajador según frases de su amigo Gonzalo Ortiz Crespo.
Otra vertiente que explicaba su actuar en política la recibe directamente de Chile donde los jesuitas habían estructurado una fundación denominada Desarrollo y sociedad para América Latina DESAL a fin de emprender un proceso de modernización para atraer al sector marginal hacia el moderno y superar la existencia de estos dos mundos.
Para Velasco no existía un conflicto de fondo entre la burguesía y el enfoque marxista de lucha de clases, según su pensamiento era necesario crear una estrategia distinta, ni demócrata cristiana ni comunista, articuladas entre si, de manera que el cambio del país requería la acción de un bloque social sustentado en las organizaciones campesinas y obreras, lo cual, si bien es verdad que suena lógico y hasta bonito, en la práctica jamás hubiera ocurrido, por lo menos en el Ecuador, donde se vive hasta la actualidad de la acción de los caudillos.
Entre 1966 y el 68 formó parte del “Instituto Ecuatoriano de Desarrollo Social” INEDES que el 69 lanzó como ensayo de diagnóstico de la realidad ecuatoriana la obra “Dos Mundos Superpuestos” producida a base de la colaboración de varios estudiosos de la realidad social y dirigida por el Dr. Oswaldo Hurtado Larrea, quien a la final quedó como único autor.
En 1972 se graduó de Economista en la U. Católica de Quito con la tesis “La Dependencia, el Imperialismo y las Empresas Transnacionales” y comenzó a dictar Sociología en las Facultades de Economía y Sociología de dicha Universidad con enorme éxito dada sus buenas disposiciones. Ese año contrajo matrimonio con Rosa María Torres Castillo y al siguiente nació su único hijo Juan Fernando Velasco Torres, pero el matrimonio no marchó bien y terminaron separándose.
La derecha ecuatoriana representada por la Iglesia Católica en Quito, algo remozada a través de las enseñanzas del Concilio, había formado una trama de instituciones clasistas financiadas por fundaciones desde Alemania e Italia. La Central ecuatoriana de servicios urbanos CESU, el Instituto de estudios para el desarrollo social INEDES, el Instituto Nacional de Formación social INEFOS, conectados a los grupos populares organizados en la Central ecuatoriana de organizaciones clasistas CEDOC que dependía económicamente de los Estados Unidos y actuaba en campos tan diversos como la educación sindical y campesina, comunicación, asesoría laboral, producción y desarrollo.
Todas ellas perseguían cambios políticos clasistas a través de la solidaridad y la disciplina sindical, en busca de una nueva sociedad más justa. Una primera huelga general en época de la presidencia de Velasco Ibarra propició un aumento salarial general, el enfrentamiento a la abusiva dictadura civil del presidente y la apertura hacia una nueva política a través de la toma del poder de los militares. El 75 hubo una nueva huelga general para impedir la derechización del gobierno dictatorial del General Guillermo Rodríguez Lara, ya muy debilitado tras el fracasado pero sangriento intento revolucionario del General González Alvear, que a la largo sirvió para que los triunviros derrocaran a Rodríguez Lara y prepararan el retorno constitucional. El 77 una tercera huelga solo sirvió para demostrar el debilitamiento de este tipo de medidas y provocó la muerte de más de cien obreros en el Ingenio Aztra.
Su vocación de líder político y social le llevó a trabajar tres libros: Reforma Agraria y Movimiento Campesino Indígena; Ecuador subdesarrollo y dependencia; y El Imperialismo y las empresas transnacionales. En ellas “incorporó el marxismo y la teoría de la dependencia en el análisis del proceso histórico del Ecuador y reveló las limitaciones y contradicciones del modelo capitalista en su fase desarrollista”.
En los últimos meses de su vida laboró para el Fondo de Desarrollo Urbano FODERUMA en donde hizo realidad parte de sus sueños: la incorporación de los movimientos campesinos e indígenas en las transformaciones sociales y en cumplimiento de una misión a Santo Domingo encontró la muerte en un accidente de tránsito, de solamente veinte y nueve años de edad, en Septiembre del 78, perdiendo el país a uno de sus más prometedores líderes comunitarios y escritores de avanzada social.
Fue un joven alegre y lleno de energía, admirador de los Beatles, le agradaba jugar futbol, leía y escribía sin descanso, buen profesor, fundó el Movimiento Revolucionario de los Trabajadores MRT de tendencia pro marxista pero sin dogmatismo, por eso jamás tuvo mayor contacto con el pueblo pues estaba compuesto por jóvenes intelectuales como él, incapaces de salir a las calles a matar o a morir.
En sus ensayos se preocupó de las condiciones del retorno a la democracia y las instituciones que debían generarse para que ese retorno no fuese solamente político sino de amplia base social, de manera que en su momento fue considerado uno de los pensadores jóvenes más prometedores de la vanguardia latinoamericana que analizó la situación de estas naciones, en su caso el Ecuador, desde una mirada crítica y desde la teoría de la dependencia, enfatizando en las posibles soluciones al problema agrario en la región interandina y asombra que a tan corta edad sus documentos constituyan el espejo real de nuestra realidad nacional en los años setenta.
Su tendencia política giraba alrededor de los ideales marxistas tan en boga por entonces y terminados el 85 con la aparatosa caída del muro de Berlín y de toda esa ideología, y con la destrucción de la URSS.
Junto a Agustín Cueva y a Bolívar Echeverría fueron los mayores exponentes en profundizar a través de sus textos, como tarea estratégica, para obligar a repensar una realidad caduca, ineficaz e insuficiente y provocar sus cambios políticos.
No tuvo la erudición de Cueva que solía dominar la política, la historia y la literatura ecuatoriana y por eso su producción está considerada un clásico de las letras patrias, pero poseyó fuerza y estilo, a la par de imaginación para repensar en la formación de un Ecuador mejor y le faltó tiempo para crear obras de mayor envergadura.
Sus amigos formarían en 1979 la Editorial “El Conejo” así denominada en su memoria, con el libro “Reforma agraria y movimiento indígena campesino de la sierra” de su autoría. El 2007 la Municipalidad de Quito inauguró su estatua en el patio cultural de la Flacso, con ocasión del Congreso Latinoamericano y Caribeño de Ciencias Sociales.
Su obra y acción tienen un peso propio, determinados por su penetrante inteligencia e inquieto espíritu, abierto a toda novedad política.