VARGAS PAZZOS FRANK

POLITICO.- Nació en Chone, Manabí, el 18 de Julio de 1934. Hijo legítimo de Luis Vargas Yépez, Coronel de las montoneras alfaristas herido y preso varias veces, después de la consolidación del liberalismo en el poder se dedicó a la agricultura y ganadería en su hacienda “Medio Mundo” con excelentes resultados y contrajo matrimonio con Ida Pazzos con quien tuvo doce hijos y murió en 1946. Era muy alto y fornido y se dice que además dejó muchísimos hijos fuera de matrimonio. Su esposa le ha sobrevivido hasta la presente, administrando con muy buen criterio la hacienda.
El octavo hijo de sus padres, después dirá: “Yo nací en una cuna de seda, pero me enseñaron a no cerrar los ojos ante las necesidades de los demás”. Comenzó la primaria en la escuela Abdón Calderón pero lo cambiaron a la Juan Montalvo igualmente en Chone, donde destacó en deportes, y para que siguiera la secundaria su madre lo envió al Colegio Olmedo de Portoviejo donde estudiaba su hermano mayor Rene, quien de pronto decidió hacerse militar y efectuados los arreglos dejó Manabí y viajó al Colegio Eloy Alfaro de Quito. Frank habría de seguirle un año después.
Ambos descollaron en estudios y deportes, pero en esos años existía un machismo mal entendido en dicho Colegio Militar y los brigadieres o estudiantes de los años superiores acostumbraban maltratar a los cadetes de los inferiores. Frank se trenzó a golpes con un abusivo brigadier y fue expulsado, teniendo que seguir la secundaria en el Mejía.
Allí campeonó en las postas de 4 x 100, en salto alto, en lanzamiento de disco, levantó pesas, nadó y fue cachiporrero de la banda de guerra, compitiendo con éxito con la del Alfaro. El 49 integró la delegación del Mejía que concurrió a las Olimpíadas colombianas de atletismo. En 1955, graduado de Bachiller, ingresó a la Escuela Militar de Aviación de Salinas y fue enviado a la escuela de pilotos de guerra de Lackian, cerca de San Antonio, Texas. El 5 de Julio de 1957 recibió el título de piloto de la USAF también estuvo en un curso de táctica aérea en Venezuela y en otro Superior en España.
En 1960 fue ascendido a Teniente. El 5 de Abril del 61 y mientras se desempeñaba como Instructor en Taura, tuvo un gesto altivo cuando impidió el paso al presidente Velasco Ibarra para reclamarle por la pésima situación en que se hallaban los soldados. Su discurso fue corto y sentido y rindió los efectos esperados pues Velasco firmó un compromiso y poco después se mejoraba sustancialmente las condiciones de vida del personal aerotécnico y de tropa.
Cuando la caída de Velasco en 1961, mientras el batallón Chimborazo apoyaba al Vicepresidente Carlos Julio Arosemena como su legítimo sucesor, el alto mando dispuso un ataque a los rebeldes por tierra y se ordenó que los aviones de Taura los bombardearan mientras trataban de imponer al presidente de la Corte Suprema Dr. Camilo Gallegos Toledo; pero el plan les falló, entre otras razones porque Vargas Pazzos logró convencer a sus superiores y los aviones solo hicieron unos cuantos vuelos rasantes. Su hermano René estaba dentro de dicho cuartel y en la refriega fue herido levemente en la mano y en el hombro.
La actitud de la FAE hizo comprender al alto mando que no había unidad y terminaron por permitir la toma del poder de Arosemena, quien gobernó hasta 1963 en que fue derrocado por una Junta Militar de Gobierno.
El 62 fue declarado Piloto honorario por la Fuerza Aérea Venezolana. El 63 le condecoró la Dictadura por servicios especiales. El 64 siguió un curso táctico y manejó una avioneta Clíper Cherokee 40 desde los Estados Unidos al Ecuador. El 67 se graduó en un curso de entrenamiento en dicho país, pero casi pierde la vida semanas después cuando tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en el bimotor Douglas 47 que comenzó a fallar en pleno vuelo logístico. La maniobra sirvió para salvar a quince cadetes de la escuela de aviación Cosme Renella que iban a bordo.
El 68 se matriculó en la Escuela de Diplomacia de Guayaquil. Poco después dictó una charla allí sobre la organización internacional de la Aviación Civil. En Octubre fue ascendido a Mayor.
El 69 fue designado Comandante de la Base de Taura y entre otras mejoras organizó una cooperativa agrícola para sembrar arroz y algodón en los campos adyacentes. En Octubre dirigió las festividades por el 49 aniversario de la FAE y recibió el título de Jefe Piloto.
En Mayo del 73 ya era Teniente Coronel de la Fuerza Aérea y fue transferido a la Comandancia de la base en Salinas. En Octubre ordenó la ocupación de los terrenos aledaños y la paralización de las edificaciones altas en la playa por atentar contra la seguridad de los vuelos. Esa orden fue considerada abusiva por los concejales de Salinas que renunciaron en masa, pues se vivían los primeros tiempos de la dictadura personal del General Guillermo Rodríguez Lara y no existían mecanismos legales para oponerse; al final se logró superar el impase ante el revuelo que estaba produciendo el conflicto y las partes quedaron satisfechas.
Entonces ayudó a fundar el Colegio Secundario Nocturno de La Libertad que hasta hoy lleva su nombre y en enero del 74 colaboró en la maratón nacional “Ciudad de Salinas”. En Septiembre organizó la IV Convención de aerotécnicos y dirigió las labores de localizador de una avioneta extraviada.
En Octubre el Aero Club le declaró piloto honorario. Ya era una figura. En Enero del 75 tuvo que desmentir los insistentes rumores que circulaban en el país sobre un golpe de estado a su favor. Muchas personas ambicionaban su dictadura ¡Así estábamos!
Entre el 79 y el 80 fue Agregado Militar y representante de la Junta de Defensa en Londres.
En 1980 era Brigadier General de la Fuerza Aérea por ascenso recibido del presidente Roldós, pasó a ocupar la Comandancia de la II Zona Aérea de Guayaquil y dio impulsó a las actividades sociales y culturales de la FAE. El Círculo de Prensa del Ecuador lo declaró Socio de honor, mientras lograba progresos considerables en un curso de Karate, pues es un cultor excepcional de las artes marciales chino-japonesas, que ha inculcado también a sus hijos. Durante los incidentes de Paquisha pidió permiso al Presidente Roldós para tomar un avión caza y bombardear Lima, sabiendo que moriría al no poder regresar por falta de gasolina. En Noviembre del 81 fue propuesto por la Federación de Instituciones diplomáticas para ocupar la Cancillería, en razón de ser “el mejor egresado del Instituto de Diplomacia y Ciencias Internacionales de la Universidad de Guayaquil”. Ese año siguió cursos de adiestramiento en Israel y en Brasil (1)
En Enero del 83 disertó sobre el poder aéreo y la soberanía nacional durante la semana patriótica organizada por la Facultad de Comunicación Social FACSO de la Universidad de Guayaquil. Sus ideas izquierdistas le habían llevado a un acercamiento con grupos de esas ideologías, siendo uno de los pocos militares que ha tenido la franqueza de abrir su conciencia a la realidad política de América Latina. Su figura, de por sí marcial y sencilla, su rostro de hombre leal, honorable, su conducta siempre agradable y servicial, le habían convertido en el más conocido y popular de los aviadores del país y por ello, cuando el Sábado 9 de Julio se programó un multitudinario homenaje en su honor en el Tennis Club, comenzaron a movilizarse cientos de personas desde Manabí y otras provincias , al punto que hubo que suspenderse tal demostración, que de todas maneras se realizó, pero en escala reducida, pues de otra manera hubiera constituido una asonada política sin precedentes.
En Septiembre participó en la Cita hemisférica que sobre política y democracia se realizó en Guayaquil donde defendió el papel de las Fuerzas Armadas y en Diciembre entregó el mando de la II Zona al General Jorge Andrade Cevallos, para asumir la Comandancia General de la FAE en Quito.
En Diciembre del 84 organizó el programa “Alas para la alegría” consistente en un vuelo de buena voluntad para 600 niños de los barrios marginales de Guayaquil y en gesto sin precedente asistió el 12 de Marzo del 85 a las fiestas de aniversario de la Universidad Central de Quito.
En Mayo auspició el I Seminario de Seguridad de Vuelo. En Junio recibió al astronauta americano Frank Borman, que pasó por Quito y fue condecorado por la Fuerza aérea venezolana con la Cruz de la FAV. Ese año viajó a Panamá y a Chile, allí también recibió una Medalla. En Febrero del 86 inauguró el Centro de entrenamiento técnico.
En Agosto del 84, al ascender el Ing. León Febres-Cordero a la presidencia de la República, las cúpulas militares se habían conmovido pues realizó tales cambios en las tres ramas de las fuerzas armadas, que muchos altos oficiales fueron forzados a pedir su disponibilidad y cundió el descontento porque para ocupar el Ministerio de Defensa había reincorporado al General Luis Piñeiros, quien estaba en servicio pasivo. De allí en adelante surgiría entre Piñeiros y Vargas Pazzos numerosos incidentes de todo género, desde los nimios e intrascendentes como la prohibición para que la FAE importe unos cuantos cientos de pavos en la Navidad del 85 para repartir a la tropa, como otros de mayor calibre.
La máxima aspiración de Frank Vargas era ascender a General del Aire, el máximo grado de la Aviación Ecuatoriana, para lo cual había cumplido todos los requisitos pero el Ministro de Defensa Luís Piñeiros se lo impedía. Las promesas habían sido múltiples. Sus compadres espirituales, el Presidente León Febres Cordero y su esposa María Eugenia Cordovéz de Febres Cordero le estimaban y la primera dama así se lo había ofrecido, pues los había hecho padrinos de bautizo de su último hijo llamado Spartaco Vargas Anda.
“Casado tres veces, primero con Daise Serrano González-Rubio, de quien divorció con dos hijos; segundo con la Ab. Anunziata Maridueña y tercero con Miryam Anda Vallejo, tiene como norte su sentido del honor casi enfermizo y un carácter explosivo. Un cuerpo sólidamente estructurado por el constante ejercicio físico, su estatura normal y una fisonomía que suele ser agradable a las mujeres, su porte es indudablemente marcial. Abstemio, impulsivo, karateca, manejador del machete campesino de su tierra nativa, con la ventaja de que es ambidiestro y puede usar dos machetes a la vez, cuando joven gustaba retar a duelo. ¿Cómo quiere batirse? A trompones, karate, pistola, cuchillo, machete? lo que dejaba anonadado a sus interlocutores, por eso le dicen el loco, cuando solamente es un hombre cuerdo pero con un sentido del honor diferente, quizá heredado de su padre, a quien respetó en vida y venera en muerte. Su hermano Rene que le conoce bien desde toda la vida, tratando de explicarlo, ha dicho: “Sus reacciones impulsivas tienen siempre una causa profunda, nunca gratuita ni caprichosa y como siempre fue el mejor alumno, el mejor atleta, el mejor compañero..!
La mañana del viernes 7 de Marzo a las 9, Vargas Pazzos se presentó a reclamar al Ministro Piñeiros, quien le hizo recibir en las puertas con una guardia de ametralladoras, entonces Vargas Pazzos disparó varias veces al aire y regresó a la FAE mientras Piñeiros ordenaba su prisión, A las 10 de la mañana se tocó zafarrancho de combate en el Ministerio y Vargas Pazzos mandó dos aviones Kafir a sobrevolar rasando el edificio, mientras la ciudadanía quiteña se enteraba del asunto. Poco después se le permitió salir de la FAE con los oficiales aéreos que le acompañaban y denunció que los Generales Piñeiros y Manuel María Albuja, éste último se desempeñaba como Comandante General del Ejército, habían comprado un avión Fokker para los vuelos de Tame a Loja en 16 millones de dólares y al contado, ganándose un sobreprecio de 4 millones, pues su valor internacional solamente era de 12. Aún más, dijo que Albuja se había hecho construir una casa utilizando materiales y mano de obra del Ejército.
A las doce del día el Presidente Febres-Cordero anunció desde Guayaquil que Vargas Pazzos había sido separado de sus funciones y recibiría el castigo previsto en las Leyes Militares. ¿castigo por denunciar un atraco? Esa tarde Vargas Pazzos hizo públicas sus denuncias privadas y explicó que su movimiento solo tenía por finalidad la destitución y enjuiciamiento de Piñeiros y Albuja. Enseguida viajó a Manta en cuatro aviones, se atrincheró y concedió una rueda de prensa. Mientras tanto el Ejército se aprontaba a cercarlo y el pueblo a defenderlo, lo que hubiera producido una masacre. Al día siguiente recibió el apoyo de 125 hombres que le llegaron de Latacunga, mientras su comadre la primera dama, arribaba al apuro desde Israel con el ánimo de interceder para lograr un acuerdo pacífico.
Vargas Pazzos accedió a enviar a dos de sus hombres a conferenciar con el Presidente en Guayaquil, éstos fueron los tenientes Generales Edison Ruales y Armando Duran, quienes regresaron a Manta con el Secretario particular de la Presidencia Charles Pareja, para comunicarle que debía entregarse arrestado para ser juzgado por insubordinación. Vargas Pazzos los acusó de traidores, arengó a sus tropas y les pidió una definición, trazando una línea en el suelo con su puñal imitando a Francisco Pizarro en la isla del Gallo; mas ese gesto, parece que conmovió a los espíritus románticos y 500 hombres dieron el paso adelante, quedando solamente cinco oficiales leales al gobierno. El domingo fue de intensos forcejeos, numerosos políticos fueron a visitarle y a las 4 y 20 de la tarde, tras conferenciar con los delegados del Presidente Febres-Cordero, Vicealmirantes Cañizares, Unda y Baidal, anunció que había llegado finalmente a un acuerdo: salían del Ejército definitivamente Piñeiros y Albuja y él sería juzgado por el Consejo de Generales y Almirantes, pero ante la sorpresa del país que ya creía superado un impase militar de tanta magnitud, los necios miembros del Comando Conjunto negaron esa noche el tal acuerdo insistiendo en un juzgamiento ante las Cortes Militares Ordinarias.
El lunes 10 se formó una comisión de políticos que en nombre del Congreso viajó enseguida de Quito a Guayaquil, mientras el Gobernador del Guayas Jaime Nebot Saadi anunciaba un ultimátum hasta las siete de la noche. Vargas Pazzos contestó que se había roto el diálogo y recibió a la Comisión Política del Congreso. Febres-Cordero, desesperado porque se sentía caído, anunció el cerco a la Base rebelde y dispuso que la Marina movilice sus barcos a Manta, mientras solicitaba apoyo a la Base de Taura, por supuesto, sin ningún éxito.
Entre los rebeldes la situación era de euforia, miles de ciudadanos de todas las regiones de Manabí rodeaban la base y solicitaban armas, vivando a su líder. En Portoviejo se realizó la mayor manifestación que registra la historia de esa capital de provincia, constituyéndose el Comité Pro Paro.
En Guayaquil el Alto Mando de la Marina y FAE pidió la renuncia de Piñeiros. La población portovejense se tomó el aeropuerto y en Chone y Jipijapa los civiles cortaron esas vías de penetración provincial.
Un Dr. Arturo Vizcaíno, dentro del Ministerio de Defensa, acusó a Vargas Pazzos de haber recibido una comisión de 250.000 dólares, pero como se cortó la electricidad abruptamente, no pudo terminar su alocución; mientras se movilizaban en Portoviejo los efectivos militares para atacar Manta, el secretario asesor de la presidencia abogado Charlie Pareja obtuvo sorpresivamente de Vargas Pazzos la entrega de la base sobre la oferta de la salida de los Generales Piñeiros, Albuja y también de Jorge Andrade, nombrado por Febres Cordero para reemplazar a Vargas Pazos en la FAE. Este acuerdo causó enorme sorpresa en el país pues ya todos daban por caído al régimen.
El Acuerdo aparentemente no tuvo vencedores ni vencidos pero en la práctica constituyó un triunfo diplomático del secretario particular presidencial, pues Febres-Cordero, dada su impopularidad en todo el país, se encontraba en una completa y total soledad política.
La tropa alzó en hombros a Vargas Pazzos y el personal de la base le rindió honores, el Gobernador del Guayas dio a conocer la renuncia de Piñeiros, quien acababa de declarar que no era el momento más oportuno para renunciar, de donde quedó la duda de si había renunciado o lo habían separado, así de simple.
Esa tarde el presidente recibió a Vargas Pazzos y le ordenó ir acompañado de un tribunal de honor a Quito, a someterse a las leyes Militares, pero en la capital la gente le aclamó como héroe mientras le llevaban arrestado a la base aérea militar.
El miércoles 12 el Congreso decidió llamar a juicio político al General Piñeiros. Febres-Cordero, en el colmo de la excentricidad declaró que no existía acuerdo con Vargas Pazzos; pero lo peor fue después cuando Piñeiros anunció que no había renunciado y que pediría licencia. Entonces hasta el presidente del Congreso Averroes Bucaram declaró que el gobierno no estaba cumpliendo con el acuerdo. El jueves, ante la notoria impopularidad de Piñeiros, la secretaría General de la Administración anunció que se le había aceptado la renuncia y que el General Jorge Asanza había sido encargado del Ministerio.
Esa tarde Vargas Pazzos se apoderó de la base aérea de Quito y el Congreso convocó a sesión extraordinaria. Vargas Pazzos manifestó que “ahora si estaba en pié de guerra, buscaba la destitución del Presidente y marchar sobre el palacio”.
El gobierno decretó emergencia nacional y zonas de seguridades a las provincias del Pichincha y Manabí así como la censura de prensa. El país se reía de las bravatas del acalorado Presidente Febres-Cordero y aplaudía la rebeldía de Vargas Pazzos, tratándole de valiente chico malo, mientras los militares no sabían con quien alinearse pues así se portan en los momentos cruciales.
El viernes 14, sin embargo, mientras una comisión del Congreso trataba de mediar, se sitió la base aérea militar donde aún permanecía Vargas Pazzos quien no tuvo tiempo para escapar a Manta, su reducto de confianza y fue arrestado, terminando la primera parte de la sublevación, pero el gobierno quedó tan descalabrado que bien se pudo hablar de una victoria pírrica.
De allí en adelante Vargas Pazzos guardó prisión por algunos meses y hasta se sometió a una operación menor en su antebrazo. En el Congreso se pasó un decreto de Amnistía que fue resuelto a su favor pero el Presidente impidió su publicación en el Registro Oficial, de suerte que no llegó a tener la categoría de Ley de la República. El escándalo fue mayúsculo, intervino el Tribunal de Garantías y la oposición amenazó con el enjuiciamiento de Febres – Cordero; sin embargo, nada presagiaba otro alzamiento militar y de mayores características.
A principios de Enero de 1987 Febres – Cordero cometió la imprudencia de aceptar una invitación a la base aérea de Taura. El día 16, a las 8 a.m. ingresó en compañía del Ministro de Defensa, General Medardo Salazar Navas (1) y de numeroso acompañamiento y se le acercaron algunos Comandos a pedirle la libertad de su ex Jefe. Entonces se produjo un cruce de palabras con los guardias de seguridad del presidente que degeneró en disparos y como Febres – Cordero se lanzó a tierra no fue alcanzado, pero el guardia de su derecha cayó muerto y el de la izquierda fue herido de gravedad, aunque después de varias semanas de curaciones sanó. El resto de la comitiva no pudo escapar porque la cercaron.
Enseguida el Presidente de la República fue obligado a permanecer en tierra donde le insultaron soezmente y de allí le llevaron a empellones a un bus cercano en calidad de detenido y cuando estos sucesos se conocieron en Quito, el alto mando intervino ante los Comandos y Vargas Pazzos y se entablaron conversaciones, fruto de las cuales fue un canje entre el General rebelde y el Presidente de la República quien tuvo que firmar el acuerdo ante sus propios captores ¿Qué más debo firmar? expresó al final.
Vargas Pazzos fue conducido a las cinco de la tarde en un avión especial a Taura y Febres Cordero fue dejado en libertad a las seis y media. Se le veía agotado, la camisa manchada de sangre, todo sudado vejado, cocacheado y despeinado, y no era para menos pues había estado por lo menos en dos ocasiones a un tris como se dice de perder la vida. El Ministro salió chiboleado, con un rasguño en la frente y fuerte dolor de cabeza. El resto de la concurrencia, ilesa, pero más muerta que viva a causa del susto. Incluso se ha llegado a afirmar que algunos estaban con los pantalones sucios.
Llegado a Guayaquil el Presidente pasó a la Gobernación y habló unos cuantos minutos, muy cuerdamente, pues se cuidó mucho de continuar la pelea. El episodio había sido demasiado serio como para ser tomado en broma. Varios soldados murieron y otros quedaron heridos.
Vargas Pazzos vio finalmente publicado el decreto del Congreso en el Registro Oficial y desde entonces gozó de amnistía pero el día 21 los Comandos fueron arrestados y la Inteligencia Militar los torturó en el cuartel de Conocoto con golpes de puño, patadas y guindándoles de los pulgares, luego se les sometió a Corte Marcial, algunos fueron absueltos, otros sufrieron diferentes penas, entre ellos el que había hecho de jefe del motín, a quien apodaban el Zambo Colorado y siguieron en el Panóptico hasta que en 1987, durante el gobierno de Rodrigo Borja recuperaron su libertad en virtud de una Ley de Gracia dictada por dicho Presidente de la República.
En 1987 Frank Vargas Pazzos recorrió el país en gira electoral, su afiliación al APRE partido pequeño en el Ecuador, le permitió terciar en las elecciones presidenciales con regular éxito, mas su figura se engrandeció ante la opinión nacional pues se hizo conocido en todos los sectores del país.
Los escrutinios finales arrojaron los siguientes resultados: 1) Dr. Rodrigo Borja Cevallos, 2) Abdalá Bucaram Ortiz, 3) Arq. Sixto Durán-Ballén Cordovéz, 4) Gen. Frank Vargas Pazzos, luego vendrían el ex gerente del Banco Central, Econ. Carlos Julio Emanuel, el Ab. Jaime Hurtado González, el Dr. Miguel Angel Albornoz y el Ing. Guillermo Sotomayor, pasando a terciar en la segunda vuelta únicamente los dos primeros (Borja y Bucaram). El Tte. General Vargas Pazzos habitaba en Quito rodeado de los suyos y gozaba de gran popularidad mas que por su insurrección que en ciertos momentos tuvo ribetes trágicos y en otras hasta ridículos, por su innegable simpatía, hombría de bien y limpia conducta; pues como quedó demostrado, cuando recibió los doscientos cincuenta mil dólares de comisión por la compra del avión Fokker, los endosó inmediatamente al casino de tropa de la FAE para que sean gastados en adecuaciones y otras minucias, mientras los demás funcionarios civiles y altos jefes militares coimados, se embolsicaban la plata muy orondos y felices.