VALDES MURILLO EDMUNDO

INDUSTRIAL.- Nació en Guayaquil el 11 de Octubre de 1911 en los altos del edificio donde funcionaba la bomba Salamandra frente a la plaza de San Francisco. Hijo legítimo del Coronel Enrique Valdés Concha, natural de Esmeraldas, cuya biografía puede verse en este Diccionario, y de Maria Murillo Pincay, guayaquileña.
El último de una familia compuesta de cinco hermanos que perdieron al padre durante la batalla de Camarones en la revolución Conchista de Esmeraldas en 1913. Creció huérfano y fue matriculado en el Colegio de los hermanos cristianos pero cuando aprobó el tercer grado le cambiaron a la escuela del Prof. Elías Altamarino para que conociera el otro lado de la medalla, aún existía la pugna entre las escuelas laicas y confesionales y las familias liberales preferían las primeras.
En Febrero de 1923, al término de la primaria, su abuela paterna Victoria Concha de Valdés lo llevó con su primo hermano Sergio Pérez Valdés a los Estados Unidos donde residían los Cleveland Valdés e ingresó en la escuela de niños “Blue Ridge” cerca de Hendersonville, Carolina del Norte. Allí permaneció cuatro años, fue el segundo estudiante más popular de su graduación bajo el apodo de “Mundo” – apócope de su nombre de pila – y como excelente deportista formó parte de los equipos de rugby, basket, atletismo, descollando en la carrera de 800 metros planos.
Graduado de Bachiller en 1927 y bajo el influjo de su tío político y tutor John A. Cleveland, decidió estudiar en una Academia Militar, de preferencia West Point, y como los trámites eran largos y molestosos, fue matriculado provisionalmente en el Instituto Militar de Virginia con sede en Lexington, donde permaneció dos años y volvió a sobresalir como atleta y boxeador, hasta que le fue concedido el ingreso pagado a West Point.
Efectivamente, el Congreso Norteamericano, mediante Resolución Pública No. 54, del 24 de Marzo de 1930, comunicada a nuestro Ministro en Washington, Colón Eloy Alfaro, autorizó su ingreso, pues se le consideraba hijo de un Héroe Nacional.
Entre 1930 y el 34 vivió en West Point y fue el primer graduado ecuatoriano en tan famosa Academia. Sus recuerdos y anécdotas en ella han sido contados con lujo de detalle en “Memorias de un Industrial” por Ricardo Vasconcelo R. Guayaquil, 1991 en 108 págs.
Después quiso estudiar algo útil para su vida de civil y entre el 35 y el 37 obtuvo el Bachelor of Sciences Degree, especialidad de Ingeniería, en Lousiana State University; en las vacaciones anuales trabajaba en las zafras del Ingenio Valdés de su familia. Su tesis tituló “Cristalización de azúcar y sus cristalizadoras,” rama de la ingeniería azucarera de gran importancia para esa época.
Egresado, viajó a New York, contrajo matrimonio con Diana Hartmann, divorciando sin hijos; tuvo un período de inestabilidad – muy comprensible por cierto por tratarse de una crisis post matrimonial – intentó ingresar a la Legión Extranjera y al Ejército norteamericano, pues siempre ha admirado la vida militar, pero no lo consiguió, fracasando en ambas ocasiones pues a la Legión no ingresó porque era día de Fiesta y estaba cerrado el sitio de reclutamiento, y al Ejército por no tener la nacionalidad norteamericana. En 1940 trabajó para la “Suero Blanc Incorporated” de 72 Wall Street, con 25 dólares mensuales de sueldo, hasta que Louis Vidal, industrial de gran prestigio y nacionalidad puertoriqueña, le llevó una oferta mejor remunerada como Jefe Químico en la “Refinería Blanca Nieves” de Caracas, propiedad del grupo “Sánchez y Co.”
En Venezuela contrajo nupcias con María de Jesús González y en 1941, al enterarse de la invasión peruana, ofreció sus servicios al Ministro Colón Eloy Alfaro que seguía en Washington y viajó a Quito con dos compañeros de West Point, un colombiano y un venezolano, para que les dieran el alta. El General Romero, Jefe del Estado Mayor ecuatoriano, solo pudo comunicarles que el conflicto había concluido.
En Mayo del 42 decidió volver definitivamente al país tras veinte años de vivir fuera. En Mayo fue admitido en el Ingenio Valdés y se estableció en el Milagro, alternando sus funciones de Jefe Químico y Superintendente de Fábrica con las tertulias vespertinas en la botica del Dr. Remigio Palacios, la presidencia de la Unión Deportiva Valdés y la Liga Deportiva Cantonal de Milagro, popularizando deportes como el box. basket, fútbol, etc.
En Valdés logró incrementar la producción azucarera que al finalizar la II Guerra llegó a los trescientos mil quintales, motivando sucesivos aumentos del capital social de la empresa. De esa época es su matrimonio con Maria Angélica Andrade Plaza, quien se convirtió en la compañera inseparable para el resto de su vida.
En 1946 resultó electo Diputado por el Guayas a la Asamblea Nacional Constituyente y obtuvo la exoneración del pago del impuesto sobre los rendimientos de producción que superaran los límites prestablecidos.
En 1947 fue Concejal del Cantón Milagro. El 49 presidió esa Municipalidad y a su tenacidad se debió la pavimentación y canalización de dicha cabecera cantonal, llevando el canal principal de aguas negras hasta más allá del Camal, también inició el sistema de conexión domiciliaria.
Mientras tanto, interesado en solucionar el problema de la incomunicación vial de Milagro, había realizado esfuerzos tesoneros por aprovechar la conscripción vial para continuar un carretero que uniera Milagro con la nueva vía carrosable Durán – Tambo. Para ello utilizó a los trabajadores del Ingenio que levantaron el puente de los Monos.
También impulsó las obras de comunicación vial hacia Bucay a donde llegó conduciendo el primer vehículo que arribó a dicha población y la convirtió en la segunda parroquia rural con servicio de canalización en dicho Cantón. Sin embargo, la politiquería lugareña logró a pesar de todas esas realizaciones descalificarlo de la Presidencia del Concejo. El asunto subió en apelación al Concejo de Estado que resolvió favorablemente para Valdés, quien pudo finalizar su período.
En 1951 presidió el popular equipo de fútbol Unión Deportiva Valdez que terminó en la Categoría de Ascenso, el 52 jugó en Primera y entre el 54 y el 55 fue el ganador absoluto de ambos torneos. Esa fue su mejor época de político y dirigente deportivo, pero como las responsabilidades eran grandes para con el Ingenio, debió volver a sus tareas específicas.
En 1960 pasó a Guayaquil e ingresó al Directorio del Banco de Guayaquil propiedad de su familia. Entre el 60 y el 62 presidió el Centro Ecuatoriano – Norteamericano que tenía una activa participación en la vida cultural del puerto. El 64 presidió la Mutualista Guayaquil de Ahorro y Crédito para la Vivienda. El 65 fue miembro del Directorio de la Cámara de Industrias y de la Nacional Compañía de Seguros.
El 69 ingresó al Directorio de la Junta de Beneficencia y dos años después, por enfermedad de José María Díaz – Granados Sáenz, ocupó la dirección y laboró tesoneramente hasta 1984 que dejó dichas funciones.
“Me tocó dirigir la Beneficencia en período complicado por la falta de simpatía que la institución porteña generaba en el Primer Mandatario Dr. José María Velasco Ibarra y en la burocracia serrana, lo cual originó una intervención fiscalizadora que duró nueve meses. Pese a los inusitados controles que casi inmovilizaban a la Junta, logré renovar los inmuebles institucionales que mostraban un avanzado estado de decrepitud y la Junta recibió un notable impulso en sus servicios de salud gracias al probo manejo de sus recursos”.
Nuevamente en la “Compañía Azucarera Valdez S.A.”, la Curia Arzobispal le concedió la Orden pontificia de San Silvestre en el grado de Comendador.
En 1988 recibió el homenaje de sus antiguos pupilos en la Unión Deportiva Valdez. “Estuvo sentencioso, grave, anecdótico, humorista y preocupado del futuro.”
Hombre viajado y de mundo, de trato amable, sencillo y hasta paternal. Lideró a su familia y mantuvo el prestigio del Ingenio como empresa importante para la economía nacional.
En los 90, con setenta y nueve años de edad, fue declinando paulatinamente, enviudó, ya no salió de su villa, su hija María Angélica cuidaba de él. Durante la crisis bancaria del país en 1999 le fueron congelados sus ahorros de toda la vida pero ya no se daba cuenta de nada.
Falleció en Guayaquil el domingo 26 de Marzo del 2000 y fue enterrado al día siguiente. Tenía ochenta y ocho años de edad.
Estevado y marcial, lo cual le venía por su padre, de tez quemada por el sol. Deportista y deportivo, que en su juventud había sido campeón en box. Fue una pesonalidad social en el Guayaquil de finales del siglo XX.