ULLOA ARELLANO EDWIN

ESCRITOR.- Nació en Riobamba el 1 de Febrero de 1947. Hijo legítimo de Moisés Ulloa Palaquibay, Contador Público en varias empresas, y de Laura Arellano Avalos, Profesora de escuela, jubilada. Ambos riobambeños y fallecidos.
El menor de dos hermanos, estudió la primaria en la escuela municipal Simón Bolívar y los tres primeros años de secundaria en el Colegio jesuita “San Felipe Neri”, acostumbrándose a consultar la biblioteca del Núcleo del Chimborazo de la CCE, donde un primo hermano de su mamá, Alfredo Costales Ceballos, era presidente y un primo lejano el poeta Cristóbal Ceballos Larrea lo indujo a disfrutar de las letras. Le gustaba la historia y la literatura y conversaba con el gran poeta Miguel Ángel León, rector del Pedro Vicente Maldonado, que aunque ya estaba alcoholizado, no perdía la costumbre de frecuentar el parque Sucre por las tardes.
Al final del tercer curso un incidente sin mayor importancia cambió su existencia. El profesor de Matemáticas le bajó injustamente la nota y como su madre era profesora solicitó la recalificación a la Dirección Provincial de Estudios donde le dieron la razón. Entonces el padre Director le puso diez sobre veinte en conducta y amparándose en tan baja nota le negó la matrícula “por revoltoso.” En el San Felipe se daba mucho énfasis al adoctrinamiento y formación de cuadros políticos. Oswaldo Hurtado acababa de graduarse de Bachiller, Mauricio Dávalos Guevara y Carlos Vallejo López estaban en los cursos superiores. Los padres españoles eran falangistas y severos pero el padre Guillermo Cruz, ecuatoriano, profesor de Química, era la excepción, se comunicaba con los estudiantes, tenía ideas progresistas y hasta era generoso, pero un día viajó a los Estados Unidos donde votó los hábitos y contrajo matrimonio. No se ha vuelto a saber de él”.
Tuvo que cambiarse al Colegio salesiano “Santo Tomás Apóstol” cuyo Prefecto era el padre Castillo. Allí permaneció dos años y al conocer el fallecimiento de un condiscípulo “nos fugamos de la clase para asistir al sepelio y al día siguiente nos dijeron en el Colegio que iban a expulsar a doce de nosotros, al final, el único afectado fui yo, por haber sido el cabecilla…” Con tal motivo viajó el 64 a Guayaquil, a casa de un tío suyo en Víctor Manuel Rendón y Riobamba, donde pronto conoció a su vecino Jaime Roldós, con quien hizo buena amistad.
Ese año arribaron su madre divorciada y su hermana profesora y vivieron nuevamente juntos, terminando el bachillerato en el Colegio nocturno Cinco de Junio, y tuvo profesores izquierdistas como Jorge Maldonado Renella en Filosofía y Lenín Bohórquez en Literatura, con quienes mantenía diálogo y discusiones doctrinarias, pues de una rebeldía incipiente traída de Riobamba había pasado al conocimiento de las teorías marxistas a través de frecuentes lecturas en la biblioteca del Núcleo del Guayas de la CCE, e hizo amistad con otros jóvenes como Carlos Béjar Portilla, Carlos Rojas y Fernando Nieto Cadena que pasaban por relatistas y el pintor Juan Villafuerte egresado de Bellas Artes.
En 1965 se matriculó en la Escuela de Psicología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guayaquil. Allí se integró al grupo de izquierda compuesto por los profesores Gorky Elizalde Medranda, José Safadi Emén, Nelson Velasco, Alejandro Román Armendáriz y por compañeros de otras Facultades como Napoleón Medina Ratto, Paúl Velasco, Gustavo Iturralde, Solón Villavicencio, José Luis Ortíz, etc.
En 1967 se inició de profesor de Lógica, Etica y Literatura en el Colegio particular Pedro Isaías Barket con S/. 1.200 mensuales de sueldo, cuya rectora era la Lic. Gladis de Baldeón. El 68 ocupó el Vicerrectorado.
A principios de 1969 estuvo a favor de la reforma que preconizaba la supresión de los exámenes de ingreso a las Universidades del país. “Habían arribado a Guayaquil Pedro Saad Herrería de Moscú y Julio César Vizueta de Quito – quien prontamente se enamoró de Marta Tetamanti Miranda – y nos ofrecieron traer de Europa al famoso Eric Cohn Bendit, héroe de la revolución universitaria de París del año anterior contra los viejos políticos degaullitas. Al mismo tiempo se gestaba en el interior del local del Núcleo del Guayas de la CCE un movimiento cultural muy importante, integrado principalmente por los miembros del Grupo de Teatro Obrero – estudiantil TOE Otón Muñoz, Isabel Saad, llonka Vargas, Gustavo Cordero y por intelectuales y artistas de la valía de los pintores Juan Villafuerte y Enrique Tábara, los hipies argentinos Jorge Laguzzi y Nicolás Belucci, los escritores Carlos Béjar, Hipólito Alvarado, Manuel Mejía, Fernando Artieda, Fernando Nieto Cadena, Carlos Rojas, etc. que deseaban incorporar al Núcleo del Guayas al movimiento nacional de unidad obrero – estudiantil. Finalmente se tomaron el edificio y tras varios días en su interior lograron la renuncia del presidente Pérez Concha el 29 de Mayo. Coincidencialmente, esa noche, una dotación de paracaidistas asaltó la Vieja Casona bajo las órdenes expresas del Ministro de Defensa Jorge Acosta Velasco y ocurrieron varias muertes en los precisos momentos en que se estaba representando una obra de teatro en el local del Núcleo, que fue interrumpida por los miembros del TOE Carlos Béjar y Pedro Saad, quienes reclamaron a los tranquilos asistentes por su impasibilidad “criminal”. Dos días después varios estudiantes de la FEUE y de la FESE fueron detenidos en los bajos del Núcleo por herir a un policía en un cruce de tiros”.
“La práctica de la intimidación se hizo costumbre y el atropello la carta de presentación del velasquismo; treinta paracaidistas desalojaron al público asistente a la representación de la obra 29 de Mayo en el Teatro del Núcleo y lo más indignante fue la alabanza al Comando paracaidista.” (Julio 10 y 12 de 1969).
Para entonces el grupo de jóvenes al que se pertenecía Ulloa comenzó a disgregarse como era natural. Juan Villafuerte se alejó a España donde triunfó y murió tempranamente de cáncer al estómago. Mejía estudió en Paris y luego radicó en Quito. Walter Bellolio falleció atropellado cuando atravesaba una calle en Madrid.
Entre 1972 y el 75 enseñó Filosofía y dirigió el Departamento de Orientación Vocacional del Colegio Británico por recomendación de su amigo Antonio Tapia.
En 1973 se licenció en Psicología, obtuvo el título de Profesor de Segunda Enseñanza y al abrir la Universidad Técnica de Babahoyo un curso para la provisión de cátedras, ganó la de Psicología General y Práctica Docente con S/. 6.000 mensuales. Ese año regresaron repatriados de Chile Solón Villavicencio y José Luis Ortiz y arribó graduado de Doctor en Ciencias Políticas desde Bélgica Gaitán Villavicencio, quienes también fueron a Babahoyo y entre todos organizaron Seminarios de perfeccionamiento académico con la intervención de Alfredo Castillo Bujase, Alejandro Moreano, Humberto Vinueza, Femando Tinajero. Otros intelectuales contratados para Babahoyo fueron el poeta Hugo Salazar Tamariz, los relatistas Fernando Nieto Cadena, Carlos Rojas, Manuel Mejía, Marcos Arteaga Calderón, Iván Carvajal, etc. Esta fue la época de oro de dicho centro de estudios, coincidiendo con el rectorado de Vicente Vanegas, quien renunció en 1975 tras un incidente en que falleció un estudiante afiliado al Movimiento Político Democrático MPD de Jaime Hurtado.
En 1975 formó parte del grupo “Sicoseo”, taller que impugnaba la tesis marxista de que la única literatura válida era el realismo social. Había que salvar el habla popular y hasta los giros populacheros, taller que a la postre devino en activismo político para las elecciones de 1979.
En 1976 contrajo matrimonio con Cecilia Tapia Saldaña con quien tiene dos hijos. En 1981 la Universidad Central publicó en la colección Popu libros sus cuentos “Yo tenía un vecindario de película mexicana” y el Presidente del Núcleo del Guayas, Enrique Gil Calderón, lo llevó de Jefe de Personal al edificio de la Casa de la Cultura.
Entre el 82 y el 84 desempeñó la dirección de la Escuela de Psicología de la Universidad Técnica de Babahoyo con S/. 100.000 mensuales y adquirió un departamento en el Condominio “Los Jardines” atrás del hospital del IESS al sur de la ciudad. El 84 pasó a enseñar Filosofía y Economía Política en el Liceo Panamericano.
En Marzo del 87 ganó el Primer Premio en los Juegos Florales de la fiesta de las flores y las frutas de Ambato con el cuento “Sparavel” – Peso de Red – que dedicó a su amigo Juan Carlos Acosta Coloma, miembro del Grupo “Alfaro Vive Carajo”, torturado y muerto por la policía tras el sangriento secuestro del banquero Nahím Isaías y en Agosto triunfó en el Concurso Nacional de Literatura Juan León Mera organizado por la Corporación Financiera Nacional con el cuento “Un pedazo de viento que suena como violín.”
En 1988, en su calidad de coordinador de Seminarios de la Fundación “Vicente Rocafuerte”, fue contratado por la Fundación alemana Hans Seidel para el proyecto de formación cívica y democrática con los barrios marginales de Guayaquil, que financió la “National Endowment for Democracy”.
En 1991 fue ascendido a secretario del Núcleo del Guayas por el presidente Fernando Cazón Vera, quedó finalista en el Concurso de relatos Pablo Palacio de la Casa Loja de Quito con el cuento “Johny the man” y el Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales ILDIS lo contrató para la elaboración del libro “Líderes de opinión en Guayaquil, breve reseña de los últimos treinta años.”
A principios del 92 asistió a un Curso intensivo de inglés en “Río Hondo College”. Su esposa e hijos quedaron en los Estados Unidos viviendo con parientes.
En Mayo partió a la Universidad de South California con sede en los Angeles a obtener su maestría en Psicología Social. Mientras tanto la Editorial Abrapalabras lanzó en Quito su segundo libro de relatos titulados “Sobre una tumba una rumba” en 123 pags. donde consta su famoso cuento “Toma Guayaquil” considerado una pequeña obra maestra del novísimo relato ecuatoriano, pues un afuereño narra sus peripecias en el puerto principal. Estatura más que mediana, trigueño, ojos y pelo negro.