ULLOA REYES POMPILIO

FUNDADOR DEL VESPERTINO LA PRENSA.- Nació en Gualaceo, Provincia del Azuay, el 18 de Diciembre de 1885 y fueron sus padres legítimos Emilio Ulloa y Emilia Reyes, oriundos de esa población.
Fue el mayor de una familia compuesta de cuatro hermanos. Estudió la primaria en la Escuelita de los Hermanos Cristianos de Cuenca y comenzó a ayudar a su padre en el comercio. En 1903 se trasladó la familia a Guayaquil y alquilaron un departamento en Junín y Rumichaca, empleándose su padre como Agente Judicial pues tenía experiencia en ese ramo. El joven Pompilio era más bien alto, simpático y trigueño, campechano en su trato con los demás, de reacciones primarias, tocaba el piano, la guitarra y el bandolín de oído y sin profesores, y gustaba conversar con amigos porque siempre fue un hombre supremamente expansivo.
En poco tiempo entró de pasante escribiente a una Escribanía Pública y empezó a ganarse honestamente la vida. Al fundarse el diario “El Guante” en 1909 le llamaron de corrector de pruebas. En 1910 pasó varios meses en el fortín de Punta de Piedra mientras duró la movilización nacional frente al Perú y licenciado con honores volvió a trabajar en “El Guante” como corresponsal en Balzar.
Allí amistó con el hacendado Patricio Sutil, dueño de la hacienda “La Germania” y terminó casado con su hija Mercedes en 1914, en quien tuvo a Bolívar, que escribiría con el pseudónimo de “El Lobo”, a Irlanda y a Julia.
En 1917 fue Presidente de la Municipalidad de Balzar. El 19 volvió a Guayaquil y comenzó un pequeño comercio de productos hasta que el 23 adquirió a su amigo Vicente Cabezas Pérez el periódico “El Fuete”, satírico, de combate y de gran éxito comercial, fundado por Cabezas el 21 de Abril de 1921 y que lanzaba ediciones de hasta seis mil ejemplares con chismes sociales y políticos de dudoso gusto y subido calibre.
En la transacción estuvo comprendido también el nombre y la rotaplana de fabricación italiana y marca Morinoni, accionada por dos trabajadores, una guillotina de mediano uso, numerosos tipos de madera móviles y varios utensilios de escritorio.
Ulloa siguió con “El Fuete” algunos meses más, pero viendo que eso no era periodismo serio, fundó el 1 de Agosto de 1923 “La Prensa” diario liberal de la tarde, en Aguirre entre Escobedo y Chimborazo, a diez centavos el ejemplar en papel importado de Chile y dio cabida a los más altos valores de la intelectualidad porteña Remigio Romero y Cordero, Aurelio Falconí, etc. desde sus primeros tiempos se distinguió por hacer de su periódico un medio amplio y abierto a todas las corrientes nuevas de pensamiento, incluyendo la socialista y luego a la populista que comenzaba a surgir en el país.
Tras la revolución militar del 9 de Julio de 1925 fue apresado sin mayores consecuencias. El 32 apoyó abiertamente la candidatura presidencial del socialista Pablo Haníbal Vela que perdió frente al liberal Juan de Dios Martínez Mera. El 33 asistió al almuerzo ofrecido por el Comandante Roca Holmes en su casa de Chile y 9 de Octubre al candidato presidencial José María Velasco Ibarra, le conoció, trató y desde entonces se convirtió en uno de sus más fervientes partidarios, al punto que cuantas veces visitaba Guayaquil el Dr. Velasco era atendido por Ulloa, que en varias ocasiones le tuvo almorzando en su casa.
Ya había contraído matrimonio con Sofía Figueroa Bandera en la que tuvo a Miguel, Pablo y Nicolás que han continuado sus pasos en el periodismo.
“La Prensa” mantenía una circulación sostenida, apoyando los cambios políticos que experimentaba el país. Durante la segunda Guerra Mundial estuvo incondicionalmente con los Aliados, especialmente con los Estados Unidos, desde que en Diciembre del 41 entró al conflicto tras el ataque japonés a Peari Harborl. Afiliado a la United Press Internacional UPI. Entregaba por las tardes las últimas novedades durante la segunda Guerra Mundial.
En 1943 constituyó la sociedad anónima “La Prensa S. A.” con trecientos mil sucres de capital, viajó a Rochester y se operó en la Clínica de los Hermanos Mayo una hernia umbilical que le fastidiaba desde hacía algún tiempo. El 45 adquirió a Miguel y Jorge Arzube Payese un edificio en Boyacá entre 9 de Octubre y Escobedo, donde trasladó los talleres de su vespertino y ocupó el primer piso alto con su familia.
Cuando en 1948 cumplió sus Bodas de Plata recibió la Medalla al Mérito en el grado de Gran Oficial. En 1951 acompañó al Presidente Galo Plaza Lasso en una gira por los Estados Unidos y visitaron Washington y New York. El 52 recibió un Homenaje de amigos en el Tennis Club, correspondiéndoles con una recepción en el Club de la Unión, del que era miembro desde la presidencia de Miguel Ángel de Ycaza Gómez.
Esa fue su mejor época pero como no tuvo la visión del ejecutivo moderno las maquinarias permanecieron obsoletas y el diario no se transformó. De allí en adelante siguió al frente de la dirección pero sin el empuje inicial. Sus hijos, en cambio, surgieron por sus propias cuentas. Pablo fundó la revista “Cine radial” en Enero del 52, Miguel “Radio La Prensa” en Julio del 63, Nicolás es director del diario “Extra” desde Octubre del 74, Bolívar escribió hasta su muerte la columna diaria “Asteriscos de Fuego” mientras Don Pompilio – que había engrosado con el paso de los años – salía por las noches a tomar café en cualquier salón del Boulevard, de preferencia “El Costa” o “El Flamingo” de su amigo el Chagra Ramos, donde le esperaban algunos amigos infaltables, entre los cuales recuerdo a Manuel Pareja Concha, Luis Marcillo Rodríguez, Rodrigo Chávez González, Carlos Palacios Sáenz, todos ellos de consideración y viso en la ciudad.
A veces fumaba un infaltable cigarro y siempre vestía sport con camisas abiertas y pantalones de trabajo, que a eso de la elegancia nunca entró. Agradable, folklórico, bonachón y hasta pueblerino por campechano y confianzudo, se gastaba unas bromas increíbles pero la gente todo le aceptaba dada su sangre ligera, porque donde él charlaba surgía la risa y las bromas al granel y como jamás odió a nadie ni fue malpensado, lo suyo era humor verdadero, inocente y puro.
Nunca dejó el velasquismo, ni en los peores momentos de su líder, defendiéndole siempre con vehemencia y ardor al tiempo que le tuteaba, confiancita que jamás aceptó el Dr. Velasco Ibarra de nadie, excepto, claro está, de su amigote Pompilio, a quien estimada bien.
Para 1970 ya no salía por las noches, se le veía asomado a la ventana. Estaba pletórico pero aún vivaz, solo que le comenzaban a faltar las fuerzas. Después ya no pudo levantarse y falleció sin enfermedad visible el 21 de Noviembre de 1972, según dijeron los médicos, de insuficiencia cardiaca. Su presencia en la historia del periodismo ecuatoriano había sido importante, no solamente por su vespertino sino también por los lineamientos que supo darle en los años 20 al 50 que fue la época de oro de La Prensa. Dejó la casa de la calle Boyacá y otra en Noguchi No. 610. Su busto fue erigido en la Avenida del periodista y ha quedado para la historia chica de Guayaquil sus anécdotas y chascarrillos. Unos inventados y otros verdaderos, que algún día quizá se publicarán.