SEMANTE BALLADARES: Alberto


Nació en Latacunga el 28 de noviembre de 1890.
Sabio dominico que honró a su Orden religiosa, a las instituciones culturales a las que perteneció y a su Patria, el tipo de científico y literato que, consciente de su misión, no se va por los vericuetos de los convencionalismos, de las interpretaciones ajenas a los postulados Que dicta la razón.
Realizó profundos estudios en Europa y Norte América, a más de los realizados por cuenta propia que le hicieron acreedor a envidiable acervo de conocimientos. Entre sus obras, que por cierto son numerosas: «Lecciones de Cristalografía y Mineralogía Óptica» (1942) “Prospección plantación en pequeña escala de los pin ceres auríferos” (1930), “Sismología del terremoto de pelileo” (1950), «a sombra de la Cruz» (1953), “En los Surcos de la Ciencia” (1954), «Breves lecciones de S mometria» (1951).
Su verdadero nombre de Leonardo Albal lo cambia por el de Alberto Domingo al vestir hábitos religiosos, habiéndo sido ordenado en 1906.
Sus primeros estudios los realiza en la ciudad de nacimiento, luego en Quito, yendo posteriormente a Europa en donde a más de estudiar Teología obtiene el grado de Doctor en Ciencias fìsicas y Matemáticas.
En «La Sorbona» hace cursos intensivos, especializándose en Geología. De regreso a su Patria es designado el primer Director de la Escuela Superior de Minas que se fundó en Cuenca en 1936. Entre otros importantes cargos dentro de la enseñanza superior anotamos que desempeñó las cátedras de Geología de la escuela Politécnica y de Matemáticas Superiores en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Central. Su último viaje de especialización científica lo hace a los Estados Unidos de Norte América, en la Universidad de San Luis, cursa la especialización de Sismología y Sismometría que luego aplica en el Ecuador en 1940, con ocasión del terremoto de Pelileo.
Su palabra en el púlpito es ejemplo de versación y fe. Predica y encauza el pensamiento de los grandes hacia su doctrina Prueba la existencia de Dios a través de “Las Modernas Teorías Cosmogónicas”; acude a Kant, Laplace, Faye, E. Belot y T. Moreaux para decirnos al final del citado estudio: “La ciencia ha demostrado que Dios no existe, fue la afirmación sacrílega que nos lanzó el ateo para cubrir la desnudez repugnante de sus pasiones, con el manto hipócrita del sofisma». Busca Semanate no un paralelismo (como él lo dice) entre la biblia y la geología, sino sus puntos de convergencia.
Es el biógrafo de Francisco de Asís, de Rosa de Lima y de Santo Tomás, miembro distinguido de la Casa de la Cultura Ecuatoriana; prestigió a la Institución.
Acosado por una larga enfermedad, falleció este sabio latacungueño el 27 de junio de 1958, fecha en la que instituciones de diverso orden, lamentaron la desaparición enalteciendo su labor y prolífica obra como sacerdote y letrado.