SCHUMACHER: Pedro


Había nacido en Kerpen el 14 de septiembre de 1239. Después de cursar sus estudios secundarios en el colegio de Muenstercifel, ingresó en París en la Congregación de Lazaristas, en octubre de 1857 Concluidos los estudios eclesiásticos recibió el Presbiterado el 14 de junio de 1862. Al poco tiempo fue destinado a Chile, donde desplegó su apostolado en la Serena y Santiago hasta 1869, año en que regresó a Europa.
Hallábase entonces en Roma el Hmo. Señor José Ignacio Checa y Barba, quien aprovechó la ocasión para solicitar en París, del General de los Lazaristas, que la Congregación se hiciera cargo de la dirección del Seminario de Quito. Firmado el contrato, se eligió un selecto personal que vino a Quito en septiembre de 1872. Desde ese año, comenzó la labor directiva del Padre Schumacher. Con la visión y tenacidad propias de un germano, se propuso cuya primera piedra se ciembre de 1874, y el tramo principal se bendijo el 19 de marzo de 1876. Concluída esta obra, emprendió la construcción del Seminario mayor, con ayuda del Hmo. Señor Ordoñez. Las atenciones a esta obra material no impidieron la formación de una brillante generación de sacerdotes, que honraron a la arquidiócesis quitense. Discípulos suyos fueron, entre otros, Pérez Quiñonez y Eguiguren: Alejandro Mateus, Arsenio Suárez, Alejandro López y Pedro Martí; Francisco Jijón Bello, Leopoldo Pazos Borja, Rerovi y Manuel Jiménez. Para ellos escribió y tradujo del alemán algunos libros que sirvieron de texto. Apreciado por su don de entrega y su carácter comunicativo, las autoridades eclesiásticas y civiles vieron en él al hombre que podía organizar la Diócesis de Manabí, que carecía de servicio religioso. Presentado, a pesar de su resistencia, como candidato al Obispado, fue preconizado como Obispo de Manabí por León XIII y recibió su consagración episcopal en Quito el 31 de mayo de 1885. Comenzó su gobierno episcopal con cinco sacerdotes para la Diócesis, que comprendía las Provincias de Manabí y Esmeraldas. La necesidad de operarios religiosos para la vasta Diócesis la suplió con sacerdotes extranjeros y con Comunidades Religiosas provenientes de Norteamérica, Suiza, Francia y Alemania. Con este elemento, a la vuelta de diez años, fundó en Portoviejo los Seminarios de Santa Cruz y Santa Fe, una Escuela de Artes y Oficios. un Colegio de las Madres de la Caridad; en Bahía, un Colegio Mercantil; Colegios de las Benedictinas de Norteamérica en Rocafuerte, Bahía y Jipijapa, Calceta y Montecristi; de Madres Franciscanas en Chone, Santa Ana, Canoa y Machalilla.
Su acción benéfica se extendió a obras de carácter público. A iniciativa suya se levantaron puertas en Portoviejo, se instalaron relojes en esa misma ciudad y en Rocafuerte, se estableció la primera Compañía de Bomberos y se instaló una imprenta de la que se sirvió para editar textos de enseñanza y publicar un periódico de propaganda católica. Todas estas obras se realizaron con caudales que el celoso Pastor procuró de su familia y de limosnas conseguidas en sus viajes a Norteamérica y por países de la Europa Central.
Tal fue la vida y desenlace del Hmo. El Señor Schumacher, a quien el Señor González Suárez consideró como enemigo suyo.