Robles García Francisco

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El General Guillermo Franco, soldado valerosísimo, pero desprovisto por completo de instrucción administrativa, celebró poco después como Comandante General de Guayaquil, una expedición con Castilla; Robles lo desaprobó terminantemente y Franco se sublevó a la cabeza de la guarnición que mandaba, proclamándose también Jefe Supremo. Robles renuncia en el acto la Presidencia, por consejo del autor de todos sus desaciertos Dn. Francisco Pablo Icaza; llega a Guayaquil y pide su pasaporte para Chile.

Formaba parte de la oficialidad de la «Guayaquileña» los Alféreces de Navío José María Urbina y Juan González, y el Guardia Marina Francisco Robles, unidos por estrecha amistad. Antes de entrar en combate encontrándose los tres y Robles le dijo: «Ya vamos a empezar: tú (a Urbina), vas a salir herido; tú (a González) vas a morir; yo saldré ileso» El pronóstico se cumplió al pie de la letra, con la particularidad de que andando los tiempos, Urbina y Robles llegaron a ser Presidentes del Ecuador.

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