Robles Francisco.

Estas medidas del Gobierno no dieron buenos resultados. Jado consiguió que se le diese pasaporte para México, a donde casualmente se dirigía un buque mercante. Apenas salido del puerto, el Comandante Francisco Robles, que mandaba un Vaporcito del Gobierno, levantó anclas, alcanzó a Jado, le puso en libertad y ambos embarcados en un bote abandonado el vapor, se dirigieron a Paita para estar listos a regresar, luego de verificado el pronunciamiento que se preparaba., y pocas horas después de haber llegado tomó posesión Barriga de la Comandancia General e hizo en la guarnición los cambios respectivos. El vecindario sorprendido con esta medida, que ni esperaba ni deseaba, creyó que ella no tendría malas consecuencias. Se equivocó sin embargo. No las habría producido si sólo se hubiese destituído al Comandante General Robles; pero haciéndolo con los principales jefes y oficiales de la guarnición se les puso en una situación violenta. Robles aprovechó inmediatamente de este error del Vice Presidente. por lo pronto se dirigió a su Mentor Uvrvina; pero este General, poco indispuesto a empresas audaces aconsejó a Robles, que no intentase la revolución, que en su concepto estaba expuesto a fracasar. Robles se retiró desalentado; pero luego recordó, que había otras personas que pudiesen excitarle y ayudarle en su empresa. Al efecto, se dirigió esa misma noche a la casa del Sr. Noboa ; y aunque no habló con él, pudo entenderse con sus hijos y sobrinos, con el Coronel Guillermo Bodero y otros amigos de familia que pudieron reunirse. Acordado el plan marchó Robles con Bodero y otros de los novoístas al cuartel del Batallón nº1; que no les opuso resistencia. En seguida subieron a lo alto y sorprendieron dormido al Coronel Ríos. Hecha esta operación siguieron al cuartel de artillería que tomaron con igual facilidad. Fueron entonces a invitar al General Elizalde para que se hiciese cargo del mando; y como este lo rehusase, pasaron donde Urvina, que no tuvo inconveniente en aceptarlo. El General Barriga ignorante de lo que sucedía fue arrestado muy por la mañana en su propia casa. Urvina quedó sin colocación en el ejército, después de haber rechazado el Ministerio de Guerra; Robles descendió, de Comandante General del Guayas, a Comandante General de Marina, en un puerto donde tal marina no existía. El lugar de Robles colocó al General Bodero en la Comandancia General; y para asegurar mejor su poder, nombró Gobernador de la provincia a su sobrino Dn. Manuel Carvo Noboa, con lo cual satisfacía las aspiraciones de la familia. Ese contratiempo impidió a Elías llevar por entonces, a cabo sus planes contra el Gobierno del Perú, a pesar de haber sido favorecido por las autoridades de Guayaquil que le proporcionaron directa o indirectamente los medios para realizarlos. El Capitán Calderón, hijo de Guayaquil, recibió mil pesos por conducirlo al frente de Túmbes. El Comandante General Francisco Robles le facilitó los fusiles extraídos de la artillería que no habrían podido serlo sin su expresa órden, lo que dio fundado motivo para que se sospechase, que su convivencia con Elías no le fue desinteresada, pues que de otro modo no podía explicarle semejante deslealtad en un funcionario público que comprometía con la honra del Gobierno y de la nación a quienes servía.