Rivera Salvador de

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En verdad, el nuevo Prelado era varón doctísimo y celoso de la moral cristiana; pero carecía de discreción y hasta de dulzura y mansedumbre; su episcopado fue corto y a pesar de su corta duración, merece ser calificado como la época más lóbrega de nuestra historia.

Aunque el Señor Ribera deseaba llegar pronto a su obispado se vió en el caso de detenerse medio año en Panamá, donle le acometió una enfermedad tenaz que no le dejó continuar su viaje. Convaleciente de sus achaques, se hizo a la vela y con vientos prósperos, a los cuatro días de navegación desembarcó en Manta. Allí supo que Quito estaba muy alborotado a consecuencia de la prisión del Fiscal Torres Altamirano y aceleró su marcha haciendo jornadas dobladas para hallarse pronto en esta ciudad.

En el camino le dieron noticias muy alarmantes y contradictorias, con lo cual el obispo traía su ánimo inquieto; al fin entró en Quito el 14 de Marzo de 1607. Falleció casi repentinamente el jueves 22 de Marzo de 1612, por la tarde estaba el Obispo sano y lleno de vida; el sábado 24 , a las ocho de la noche, expiraba, a los dos días no completos de una violenta enfermedad.

En cuanto a la causa de la muerte del Obispo Ribera, conviene que expongamos que era anciano y delicado; pasaba muchos días enfermo y cuidaba de abrigarse, solía mantenerse acostado en cama algunas veces; su enfermedad fue rápida, pues apenas llegó a dos días. ¿Moría envenenado, como algunos sospecharon entonces?– Nosotros, después de examinar despacio este punto, aseguramos que murió con muerte natural, causada por una inadvertencia del mismo Obispo, el cual bebió un vaso de agua de nieve. Esta bebida le ocasionó una pulmonía aguda, de la que falleció irremediablemente.

Fue el quinto obispado de esta ciudad, y gobernó cinco años esta diócesis. Perjudicó a este Prelado el haber venido después del Señor Solís; pues comparando los fieles las consumadas virtudes de aquel varón apostólico, con las costumbres del señor Ribera, encontraban digno de censura hasta lo que era indiferente.

Don Fray Salvador de Ribera fue el V Obispo de Quito y quien impuso el palio al Ilmo. Señor Doctor Don Bartolomé Lobo Guerrero, que del arzobispado de Bogotá fue trasladado al de Lima, la ceremonia tuvo lugar en la Catedral, el segundo día de Pascua de Resurrección del señor de 1609. Cabe mencionar que en el Palacio episcopal se representaron comedias para celebrar el matrimonio de una sobrina del Prelado con Sancho Díaz Zurbano, Corregidor de conducta enfatuada y esto acabó de extinguir en los quiteños hasta el último resto de afecto a su Obispo. El Corregidor, como lo hemos dicho, era sobrino político del señor Ribera y la jactanciosa presunción de Don Sancho Díaz Zurbano, sus modales groseros y su continente siempre orgulloso ofendieron a cuantos le trataban. La memoria del señor Ribera fue respetada aunque para festejar el matrimonio de su sobrina hizo representar comedias en el Palacio Arzobispal, aunque era tal la ignorancia de entonces, que las gentes no querían oír misa de los que habían participado en ella, y especialmente del sacerdote que actuó de «bobo». Otro punto interesante en la vida de este Obispo es que era muy apegado a la noble prosapia de sus mayores, y decía que en Quito solo habían indios y zambos y uno que otro blanco y noble.