Rivera Salvador de

Natural de Lima y bautizado en el Sagrario el 17 de Agosto de 1545, siendo sus padrinos Pedro de Portocarrero y María de Sabal, y el tercero de los hijos varones de Nicolás de Ribera, el viejo y de Elvira Dávalos. Su padre fue uno de los más célebres conquistadores del Perú; compañero y amigo de Almagro y de Pizarro, tesorero de la expedición y uno de los fundadores y primeros pobladores de Lima, en la cual fue alcalde varias veces y tuvo el cargo de Regidor Perpetuo y le llamaban el viejo, para distinguirlo de otro Nicolás Ribera, que también figuró entre los conquistadores del Perú y era más jóven.

El padre de nuestro Obispo era natural de Olvera en Andalucía y aunque por su propia alcurnia era noble e hijodalgo de solar conocido, mereció ser más ennoblecido y honrado en premio de sus hazañas en la conquista del Perú. En efecto Nicolás de Ribera fue uno de los trece, a quienes se llamaba «los de la fama», porque a ellos y a su heroica constancia se debió la conquista del opulento imperio de los Incas.

Pizarro había descubierto una gran parte del litoral ecuatoriano y para continuar su empresa pidió un refuerzo de gente y algunos recursos a Panamá y entre tanto se estacionó en la isla del Gallo; el Gobierno de Panamá, en vez de consentir en que se le proporcionaran auxilios, mandó a Tafur, con un buque, para que hicierra regresar a Pizarro y a toda su gente; cuando llegó el momento de la partida todos los soldados abandonaron a Pizarro, menos doce, los cuales prefirieron permanecer en la isla, antes que volver.

Pizarro desenvainó su espada, trazó con ella, en el suelo, una raya de Oriente a Occidente y dijo, en pocas pero enérgicas palabras; «Allá está Panamá; acá el Perú, el que quiera regresar que regerese, el que elija padecer para ser feliz, que me acompañe y pase la línea», dando las espaldas al Norte y fijando la vista en el mediodía, donde, aunque todavía envuelto en sombras tenía en perspectivas el imperio del Perú…. Ribera fue uno de los que saltaron la raya; y en premio de su constancia fue declarado después «Caballero de la Espuela Dorada».

Su hijo Salvador entró en 1567, en el convento de Santo Domingo de Lima, y el Vicario General Fray Diego de Osorio le llevó a España como Secretario, se hizo célebre por la claridad y perspicacia de su ingenio y por lo vasto de sus conocimientos en ciencia eclesiástica. Leyó artes en el Colegio de dominicanos de San Paolo en Sevilla y regresando al Perú se graduó de Presentador y Maestro. Desempeñó varias cátedras con mucho lucimiento, no solo en su propio monasterio de Lima sino en la Universidad de San Marcos donde regentó la Cátedra de Vísperas y fue Calificador y Consultor del Santo Oficio de Lima.-

Gozó de fama de insigne orador y ocupó en su comunidad los puestos más elevados.

Fue Prior hasta el 29 de Octubre de 1584 y electo Provincial tuvo que viajar a España donde ratificaron su elección. En 1594 volvió a ocupar el Provincialato y a su celo y diligencia se debió la conclusión del templo y convento de Lima. Hallábase en España cuando fue presentado para el Obispado de Tucumán pero variada la presentación para el de Quito y recibidas las bulas y la consagración episcopal, se embarcó inmediatamente para América, con dirección a su diócesis.

El Virrey del Perú escribiendo al Reyle decía acerca del Padre Ribera: Es de púlpito y virtuoso, hijo de conquistadores del Perú y persona digna de Obispado».