RENDON PEREZ VICTOR MANUEL

DIPLOMATICO Y ESCRITOR.- Nació en Guayaquil el 5 de Diciembre de 1859 en una casa del malecón. Hijo legítimo de Manuel Eusebio Rendón Treviño conocido como el hombre que nunca mintió (Balzar 1823 – Cannes (Francia) 1889) y Delfina Pérez de Antepara (Guayaquil 1831 – Paris 1886)
El padre era el mayor de dos hijos del matrimonio del médico cuencano Manuel Rendón Machado casado en Balzar con Isabel Treviño Barboteau.
Manuel Eusebio Rendón Treviño fue un sujeto excepcional por la seriedad de su carácter y por ser un personaje intelectualizado e industrioso que se hizo a si mismo y llegó a acumular una gran fortuna como hacendado y comerciante propietario de la histórica hacienda San Pablo que en los días coloniales había sido de Bernardo de Echevers y Subiza agraciado con un título de Castilla Carlos IV. San Pablo fue adquirida por Rendón en 1842 a Agustín de Tola y Avilés, esposo de Carmen Dávalo y Echevers, quien heredó San Pablo a la muerte de su padre y la vendió enseguida. Rentó la llenó de huertas de cacao y con su fruto adquirió las restantes que formaron su imperio económico llamadas: Hacha, Caoba, Gadúas y Almacigal, todas en la zona de Balzar, llegando a poseer más de un millón de matas de cacao sembradas en las riberas de ese río. Dueño de uno de los principales almacenes de ropa confeccionada para hombres que había en Guayaquil. En 1849 formó una compañía con el marino Juan José Valverde para colonizar California y realizar importaciones de diversos productos. Escritor antijesuíta en 1851, dueño de una imprenta, editor de varios periódicos y opositor a la dictadura garciana. En Febrero del 52 dirigió con otros vecinos una proclama denunciando los proyectos de nueva invasión del General Juan José Flores. Ya por entonces concurría a la casa de su novia Delfina y hacía las veces de padre de su futuro cuñado Federico, joven de catorce años, huérfano desde la fiebre amarilla del 42. Casado en 1855, el 60 empezó a comprar propiedades en el barrio de las Peñas llegando a poseer tres terrenos frente al río, donde construyó una cómoda casa. Filántropo sin ostentación y miembro prominente del partido Liberal. El 63 hizo venir de Francia la mayor cantidad de moneda fraccionaria posible pues los bancos guayaquileños adolecían de ellas, lo cual causaba tremendos problemas cambiarios al comercio, pero Rendón solucionó problema tan difícil en forma por demás inteligente.
Formó parte de la conspiración de 1865 que hubiera estallado en Guayaquil a favor de Urbina de no haberse producido el combate de Jambelí. El 66 sufrió la muerte de dos de sus hijas a causa de la malaria cerebral o fiebre perniciosa y él mismo estuvo varias semanas gravísimo, a consecuencia de dicha enfermedad, el 68 perdió a su hijo Juan, que era el regalón. Por eso se cambiaron de casa pensando que la que habitaban en el centro de la urbe tenía miasmas. El 69 era uno de los tres directores del Banco Popular de Guayaquil y al producirse el motín del General José de Veintemilla contra el dictador García Moreno se vió en serios aprietos pues uno de los principales complotados era su hermano Fausto Rendón Treviño. El 71 viajó con su familia a Francia, huyendo de las contínuas epidemias que azotaban nuestro puerto y de la tiranía garciana que no tenía cuando terminar. Establecido en París con los suyos, vivió en un cómodo departamento de la calle Lafayette, luego frente al parque Monceau, frecuentando la compañía de numerosos exilados ecuatorianos de la dictadura garciana, entre otros Pedro Carbo, Ignacio de Veintemilla, Rosendo Avilés, quienes concurrían semanalmente a su casa y gozaban de la generosidad de su elegante anfitrionía. En 1879 vivió seis meses en Guayaquil y su amigo Veintemilla, ya Presidente, le ofreció un ministerio, cualquiera, el que él escogiera, o la dirección general de Aduanas, pero declinó aceptar tales empleos no sin antes agradecer la gentil deferencia. En 1880 estuvo nuevamente en Paris con los suyos.
Su candidatura a la presidencia de la República fué proclamada en el seno del partido Liberal en 1888, falleció en Cannes el 12 de Enero de 1889 a causa de insuficiencia en el corazón dejando el hermoso recuerdo de una conducta sin tacha, pues era hombre de palabra y de una sola línea. Su esposa, mi tia bisabuela Delfina,’”virtuosa y amable”, excelente pintora naturalista, cuyos cuadros se exhibieron en la Exposición Universal de Paris de 1879, “entre ellos una vendedora napolitana de naranja frente al parque Monceau” que donado por su hijo Víctor Manuel y se conserva en el Museo Municipal de Guayaquil, más tarde obtuvo una Mención de honor post mortem en la Exposición Universal de París de 1900, también brilló como retratista notable. Falleció en Paris, de solamente cincuenta y cinco años, a consecuencia de un cáncer al útero, el 1 de Noviembre de 1886, quedando su esposo desconsolado pues ambos se quisieron entrañablemente “como si hubieran sido hechos el uno para el otro”.
Con motivo del nacimiento del niño Víctor Manuel su padre don Manuel Eusebio entregó una gran limosna a los leprosos de Quito quienes dijeron en agradecimiento: Rogaremos a Dios para que el recién nacido llegue a ser Obispo o Presidente.
Fue el mayor de los nueve hijos del matrimonio Rendón Pérez y recibió las primeras letras de su madre y de sus tíos el Dr. Fausto Rendón Machado médico y cirujano y Carmen Pérez Antepara de Rodríguez – Coello poetisa y dramaturga, y pasaba las vacaciones y fines de semana en la casa de su padre en las Peñas donde aprendió a nadar y a pescar, al tiempo que era el preferido de su abuelita Carmen Antepara Bejarano a quien solía ayudar en la elaboración de flores de papel confeccionadas a mano hasta que ocurrió su viaje a Paris a finales de 1871, via Panamá y La Guaira, donde se impactó con la vista de los tiburones.
Al arribar en Enero del 72 a la capital francesa tomaron un coche casi al anochecer desde la estación de Montparnasse, observando los edificios incendiados durante los excesos provocados por el populacho en los meses que gobernó la Comuna. Finalmente se hospedaron en el hotel Las Terrassa frente al teatro de Varietés.
Al poco tiempo radicaron en un edificio de la calle Lafayette donde eran asiduos invitados a almorzar Ignacio de Veintemilla, Rosendo Avilés y Pedro Carbo exilados por el régimen de García Moreno.
En tanto que el niño Víctor Manuel, de trece años de edad, ingresaba al Instituto Santa María, dependiente del célebre Colegio “San Stanislas” de la rue des Notre Dame de Champs, como alumno externo y fue tan buen estudiante que quedó inscrito su nombre en el Libro de Oro de los mejores estudiantes cuando egresó. Entonces comenzó a escribir poesías románticas en francés. También era pianista y compositor pues había estudiado armonía con el famoso músico holandés Ten Brink y ganado varios premios en piano en la institución Santa María. De esa época es su drama “La muerte de Velada” perdido posteriormente. En 1878 fue Bachiller en Letras y en Ciencias.
El 79, de veinte años, viajó a Guayaquil por la ruta de Panamá y permaneció con su padre durante seis meses conociendo y tratando a sus parientes, sobre todo a su tia Carmen Pérez Antepara quien le apodaba “Negrito querido,” que le dedicó su foto con un verso y hasta le bordó un escapulario.
En 1880, de nuevo en Francia, ingresó a la facultad de Medicina de la Universidad de París y fué agregado a la Legación diplomática de Guatemala. Una de sus composiciones musicales fue ejecutada y cantada en el Staking – Rick de Paris, otras en el Casino Belleuve de Biarritz y en el Spa de Bruselas.
En 1882 publicó “Notes de Mon Carnet” con crónicas volanderas. Hizo prácticas en los Hospitales y la Asistencia Pública francesa le otorgó una Medalla de Bronce.
“Excesivamente sensible, su conducta rayaba a veces en la timidez, emotividad que le obligó a prescindir del arte del cirujano y a dedicarse exclusivamente a la medicina”. Su tesis doctoral tituló: “Fievres de sourmenage” fué aprobado con tres sobresalientes y publicada en 1888 en París. El libro circuló en el Ecuador y el Dr. Manuel María Casares profesor de Patología General, Nosografía y Anatomía Patológica en la Universidad Central, tradujo al español los capítulos más importantes y los comentó ese año en la revista “Anales de la Universidad de Quito” dada la novedad del tema, que trata sobre los efectos y consecuencias del cansancio mental.
El 89 falleció su padre dejándole un gran vacío en su corazón. La cercana compañía espiritual de Clemente Ballén quien le tomó a cargo con sabios consejos, llenó tal vacío.
Fue uno de los firmantes de la Esquela de invitación mortuoria a los funerales de Juan Montalvo que circuló entre la colonia ecuatoriana, asistió a la inauguración de la Exposición Universal de Paris y terminó sus estudios. El traje usado en la ceremonia de incorporación lo conservó hasta poco antes de su muerte que lo donó al Museo Municipal de Guayaquil.
Aconsejado por su protector Ballén regresó a Guayaquil por segunda ocasión para visitar sus haciendas, extasiandose en la belleza del trópico y de la selva, mientras ejercía exitosamente su profesión.
Puso consultorio frente al parque Bolívar y entre sus pacientes más distinguidos contó a Baltazara Calderón de Rocafuerte, considerada no sin razón la primera dama del puerto, a quien atendió hasta su muerte a causa de un doloroso cáncer al seno.También a Augusto B. Leguía, futuro dictador del Perú. Sus amigos le llevaron de Concejal y ocupó la Vicepresidencia del Club de la Unión pues era un ente social, elegante, de buen ver, que fumaba cigarrillos con agradable distinción, tenía una conversación sana, discreta y hasta edificante, poblada de anécdotas de viajes por la vieja Europa.
Entonces se enamoró locamente de María Morla, a quien conoció en casa de su tía Carmen Pérez Antepara, pero que vivía en el barrio de las Peñas al lado de la casa de los Rendón. Esta María Morla era hija de un inglés y de una mulata cuarterona apellidada Morla, la estaban criando los administradores de las haciendas de Belisario González y Josefa Vivero, pero habiendo el joven Rendón empeñado en París su palabra de matrimonio a María Seminario Marticorena que era bella, de gran religiosidad, carácter suave y porte aristocrático, se formó un triangulo romántico que le llevaría años más tarde a escribir su novela naturalista “Lorenzo Cilda” durante unas vacaciones en un balneario de aguas termales en 1901 en Suiza. El personaje femenino Helena o María Seminario simboliza a Francia y Delia o María Morla a Guayaquil, a quien en la novela hizo morir durante el Incendio Grande de Octubre de 1896 en que también murió – desapareció – los ultimos vestigios del Guayaquil colonial y de principios de la República.
En 1891 ofreció el brindis del agasajo que se realizó en el Club de la Unión en honor a Miguel S. Seminario, poco después volvió a París, el día 7 de Octubre – de 32 años de edad – contrajo matrimonio con María Seminario Marticorena, que le había esperado pacientemente dos años, fueron felices porque desde el primer momento ella se dedicó enteramente a él, cuidandole y mimandole con toda sus fuerzas ya que le tenía enorme admiración y amor, y tuvieron los siguientes hijos:
1) Miguel, hombre de letras, francés, casado con madame N. Prusse, sin hijos, 2) Manuel, célebre pintor de fama internacional, miembro de la Ecole de París en los años veinte, casado con Paulette Everard Kiefer, autora de “Galápagos: Las últimas islas encantadas”, sin hijos. 3) María Teresa, casada con un primo hermano José Miguel Seminario Albertini de la Banda y de la Cerda, padres de Mercedes y Femando Seminario de la Cerda y Rendón, con sucesión en Niza y París, 4) María Margarita, monja y Vice priora del convento del Sacre Cour en Montmatre, Francia, y 5) María Isabel, hermana de la Caridad en Colombia, luego religiosa de la Orden de la Asunción para los enfermos, en el convento de Nimes, Francia.
El 92 fue comisionado para vigilar la edición de “Los Capítulos que se le olvidaron a Cervantes” por el Comité guayaquileño pro Juan Montalvo. Ese año editó su poema en francés “Amada” dedicado a su hermana Amada Rendón de Barreda Gómez que acababa de fallecer y fue designado Secretario de la Legación de Nicaragua en Paris en reemplazo de su amigo Crisanto Medina, quien recomendó su nombre. El 95 salió su poemario “Flammes et cendres” en francés y el General Eloy Alfaro, Presidente del Ecuador, le designó Cónsul General en París y actuó en las averiguaciones del contratro de compra de diez mil fusiles Maussser para los liberales colombianos, que tanto habían ayudado a Alfaro en épocas del ex presidente Caamaño. Descubrió que el comisionado venezolano Augusto Gentini había cambiado los fusiles Mausser por Manglicher para obtener un considerable sobreprecio. Por este asunto editó el 96 “Documentos para la Historia del Ecuador” en 40 págs.
El 99 fué nombrado Comisario General del pabellón ecuatoriano en la Exposición Universal de París y miembro del Jurado Superior Internacional de la Exposición. Nuestro Pabellon estuvo situado al pie de la torre de Eifffel y exhibió a más de productos naturales, artesanías, cosas típicas y numerosas obras de arte ejecutadas por artistas nacionales tales como su madre Delfina Pérez de Rendón, Joaquin Pinto, los pintores Salas, etc. Con tal motivo atendió a los numerosos visitantes que concurrieron a la Exposición. En 1900 sacó “La República del Ecuador en la Exposición Universal”, folleto ilustrativo con numerosas fotografías y pormenores sobre el stand del Ecuador. Francia le nombró Caballero de la Legión de Honor en premio a esta actuación.
En sus horas libres componía piezas musicales. De su autoría fueron más de un centenar de habaneras, polcas, mazurcas, valses, marchas, rigodós, muy populares en Guayaquil.
En 1901 el partido Liberal le designó precandidato a la presidencia de la República con Leonidas Plaza y Abelardo Moncayo. Entonces declaró que no era político y que jamás aceptaría tal designación. En el verano viajó con los suyos al pueblecito suizo de Ballaigues donde escribió en francés su novela autobiográfica “Lorenzo Cilda”. Entre 1902 y el 14 fue Ministro Plenipotenciario del Ecuador en Francia y España.
En Enero de 1903 representó al Ecuador como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en la Jura como Rey de España de Alfonso XIII, después volvió a Paris y presentó sus Cartas Credenciales. En 1904 asistió con igual calidad a la boda de dicho Rey con la princesa Victoria Eugenia de Batemberg. En una de las tantas fiestas de galas su amigo el Rey abrió el baile con María Seminario de Rendón y nuestro Enviado Especial lo hizo con la reina.
El Presidente Leonidas Plaza le designó nuestro representante en el Laudo Arbitral con el Perú planteado ante el Rey de España. Se encendió la crítica en el país, fray Enrique Vacas Galindo polemizó con el Canciller Miguel Valverde y éste se vió abocado a declarar por la prensa que existía un pre arreglo para que el asunto terminara empatado, es decir, que de las dos regiones en litigio: Jaén y Mainas, se concedería una a cada país (Rendón había sostenido algunas reuniones previas en París con el Enviado peruano Dr. Felipe Osma y Pardo) esto no se dijo, pero quedó sobrentendido.
En 1904 dió a la luz “Héros des Andes” con poesías en francés, en 238 págs. y una de sus obras musicales fue ejecutada el 26 de Julio por la orquesta del Grand Hotel Sonnenberg en Seelisberg, Suiza.
El 3 de Noviembre de ese año nuevamente conversó con el Dr. Felipe de Osma y Pardo, Ministro del Perú en Madrid y fueron recibidos por el Canciller de España para tratar sobre los detalles previos al Laudo del Rey. Rendón pidió la designación de un Comisionado Regio que viaje a América y recabe información y documentos. Osma y Pardo solicitó que el Laudo se dicte directamente, al final triunfó la tesis ecuatoriana y el Rey designó a Ramón Menéndez Pidal como su Delegado para que estudie la documentación ecuatoriano – peruana de nuestras controversias limítrofes. Rendón le brindó un banquete de despedida en el restaurant Llhardy de Madrid, posteriormente el 23 de Junio de 1906 daría otro en el Gran Hotel de la Paix en honor a Cesáreo Fernández Duro, Presidente de la Comisión que estudiaría el litigio de límites y en el restaurant Voisín de París ofreció un banquete en honor a Hipolite Frandin, designado Ministro Plenipotenciario de Francia en el Ecuador.
El 5 sacó “Flammes et Cendres” en 178 págs con nuevos poemas en francés, hermosos y pulidos pero pasados de moda, pues en Francia y en otros países de occidente se versificaba al estilo modernista.
Al conmemorarse el III Centenario del Quijote, el 8 de Mayo de 1905, dio una conferencia sobre Cervantes en el paraninfo de la Univesidad de Madrid. Ese año terminó la traducción al francés de las poesías de Olmedo y compuso su biografía en un volumen titulado “Olmedo homme d’ etat et poete americain, chantre de Bolívar” en 286 págs e ilustraciones, que al decir del padre Aurelio Espinosa Pólit constituye el mayor esfuerzo literario realizado por un diplomático ecuatoriano en el exterior, y que traducida por Jorge Vernaza Trujillo al castellano, fue editada el 2006 bajo los auspicios de la Municipalidad de Guayaquil en 264 págs En el verano vacacionó en el balneario de San Sebastián.
Con Alfredo Flores y Caamaño gestionó ante el Congreso ecuatoriano que solo se cante el Coro y una estrofa del Himno Nacional para no lesionar los sentimientos patrióticos de España.
En 1906 dio a la luz en francés su novela ecuatoriana “Lorenzo Cilda” que contiene bellísimas descripciones de paisajes del litoral y numerosos trozos autobiográficos de su segunda estadía entre nosotros y cuenta una historia sincera, con un acento de sencillez y espontáneo sentimiento naturalista consigue conmover y por el calor que irradia se advierte que es una obra vivida. Constituye un homenaje nostálgico al Ecuador, traducida al español por su autor le sirvió para ingresar a la Academia Ecuatoriana de la Lengua en 1.921 y fue premiada con una medalla de Oro por la Academia de la lengua Francesa el 3 de Abril de 1925. Su argumento puede resumirse de la siguiente manera: Lorenzo es un simpático y espiritual joven que regresa a Guayaquil después de haber vivido casi toda su niñez y juventud en París, donde ha otorgado palabra de matrimonio a su novia Elena (Maria Seminario) Visita sus haciendas y conoce a Delia (Maria Morla) exótica joven tropical, de quien se enamora perdidamente. Luego de varios viajes y reuniones Delia muere en brazos de Lorenzo durante el Incendio Grande en Octubre de 1896 y Lorenzo regresa a Europa a cumpir su promesa matrimonial a Helena.
Ese año Lautaro Aspiazu Carbo le interesó en la estructuración de un entente con Portugal y Brasil para la formación de bodegas de cacao propias en Londres, Paris y Hamburgo, a fin de mantener los precios internacionales del cacao que se estaban deteriorando y evitar las comisiones de los agentes intermediarios pues siendo el Ecuador el productor del trece por ciento de la totalidad del cacao mundial era inconcebible que el país no pudiera regular los precios.
En 1907 asistió como primer Delegado del Ecuador a la II Conferencia Internacional de la Paz celebrada en La Haya convocada por el Zar de Rusia y tenía pensado continuar al Congreso Internacional de Berlín pues ya había recibido de nuestro gobierno las debidas credenciales cuando la Cancillería le solicitó que viaje a Madrid donde su presencia era necesarísima.
En 1908 fué electo Miembro de la Corte Permanente Internacional de Arbitraje con sede en La Haya, altítima posición que mantuvo hasta 1913. Vivía en la Avenida de Villiers No. 63 a la vuelta de su suegra Angela Marticorena de la Vera y su teléfono era el 514-55.
El Rey Alfonso XIII era su amigo personal, sin embargo, más simpatía le unía con la reina madre María Cristina de Habsburgo – Lorena, “cuyo carácter protocolario y serio era afín en todo al de Rendón.”
En Madrid hizo una gran labor social gastando ingentes sumas de dinero de su peculio en contratar abogados internacionalistas y en ofrecer fiestas, mientras Honorato Vásquez, que presidía la Misión Especial, se encerraba a escribir sus Memorias y Alegatos, de suerte que la conjunción de ambos permitió al Ecuador salir adelante en el compromiso limítrofe adquirido.
Entre 1908 y el 13 publicó en Madrid dos colecciones de poesías románticas y triviales: “Telefonemas” y “Telepatías” en 263 y 248 págs. respectivamente, sobre asuntos más bien intimistas y familiares, siendo estos sus primeros libros editados en idioma español, mientras el poeta y diplomático peruano José Santos Chocano conmovía al gran público con su poesía americana, modernista, rimbombante y declamatoria, al punto que lo apodaron el “Sinsonte peruano” por su canto variado y melodioso.
En 1910, terminado el borrador del Laudo, fue notificado por unos amigos que éste iba a ser perjudicial para los intereses del Ecuador. Era de noche, se levantó de la cama, pidió audiencia a la reina madre con quien tenía valimiento y le dijo: Mi pueblo no puede ser perjudicado por España, por favor, haga algo ante su augusto hijo. Efectivamente, la buena señora se apersonó ante el Rey y obtuvo que éste se inhiba de dictar el Laudo volviendo el asunto al estado de antes, el Perú y el Ecuador se enfrentaron al casus belli, declarandose la movilización nacional armada a las fronteras, pero felizmente la situación no pasó de allí. Su biógrafo el Dr. Fernando Jurado Noboa calcula que su estadía total en España – incluyendo la contratación de abogados internacionalistas – le costó de su peculio un millón de pesetas, suma fabulosa para el tiempo.
También dió a la luz un folletito en 13 págs. con su traducción al francés de la poesía “La Rosa de Amores y Amoríos” tomada de la comedia ligera de los hermanos Serafín y Joaquín Alvarez Quintero, sus buenos amigos de teatro. El 11 salió “La Gran Colombia”, poesía, en 8 págs. I con Julián Aspiazu Sedeño el 19 de Junio de ese año asistió en la legación portuguesa en París a una reunión especial con los representantes de Portugal y Brasil tendiente a regular los precios internacionales del cacao.
En 1912 alquiló una casa cerca del mar para las vacaciones en Biarritz y dirigió los trabajos en Madrid y Barcelona de la columna a los próceres de la revolución guayaquileña del 9 de Octubre de 1820 y lo hizo a conciencia hasta el 17 que pudo ver terminado el monumento, colocado e inaugurado en Guayaquil el año 18. En agradecimiento el Concejo Cantonal guayaquileño ordenó que su nombre sea grabado en el pedestal como premio a sus desvelos en el cumplimiento de esa misión.
En 1913 propuso un nuevo Himno Nacional con letra suya adaptada a la música de Antonio Neumane pues consideraba que la de Juan León Mera contenía partes denigrantes para la nación española.
En 1914 renunció a sus funciones diplomáticas posiblemente por cansancio, aunque bien pudo pesar en su voluntad el maltrato que la prensa ecuatoriana daba a su hermano Carlos, uno de los miembros del gabinete en Enero de 1912 del Encargado del poder Carlos Freile Zaldumbide, por los sucesos trágicos ocurridos en Quito el día 28 de ese mes, cuando ocurrió el asesinato y arrastre de los Alfaro y sus tenientes.
Ese año editó en París “La frontiere de la República de l’ Equateur” y viajó a Barcelona a vigilar la construcción de la columna del Centenario de la Independencia.
Al declararse la primera Guerra Mundial fue de los pocos ecuatorianos en negarse a abandonar París y ayudó a los gobiernos aliados como miembro importante del Comité ecuatoriano pro Francia y en la Cruz Roja Internacional.
En 1915 el Presidente Leonidas Plaza le envió el nombramiento de Cónsul General del Ecuador en Paris pero no aceptó regresar a la vida pública. En 1916 sacó en París y en idioma castellano una hermosísima semblanza biográfica e intimista de su gran amigo y protector Clemente Ballén así como “Ecos de amor y guerra.” En su casa presentó ante escogida concurrencia sus versos franceses “Le revenant,” interpretados por sus tres hijas y sobrinos que posteriormente tradujo y publicó en 26 págs. en castellano bajo el título de “Cuadro Heróico.” En la misma forma estrenó su comedia en prosa “Madrinas de Guerra” y “Hoy, ayer y mañana” que también vertería al castellano en 1922.
Era un escritor ligero que amaba el teatro y la poesía y dada su natural bondad e ingénita timidez todo lo veía color de rosa, sin profundizar en el drama humano y peor en los crímenes de las guerra. Por eso, lo suyo sonaba bueno solamente para señoritas de sociedad a quienes en realidad iba dirigido, porque Rendón escribía para las amigas de sus hijas, miembros de la aristocracia pudiente de sudamérica en Paris. En 1917 publicó en París “L’ Equateur pedant la guerra universel” y en el Palacio del Trocadero estrenó el cuadro alegórico de Max Daireaux “Nuestras hermanas latinas” que posteriormente tradujo y publicó en castellano. El 18 apareció en Madrid un hermoso folleto titulado “La Columna a los próceres del 9 de Octubre de 1820” con numerosas fotografías detallando los trabajos del Comité conformado para su erección y las biografías de sus creadores y constructores.
Ese año contrajo matrimonio su hija María Teresa con su primo hermano Fernando Seminario Albertini de la Banda de la Cerda y vivirán en Niza. En 1919 tradujo al francés un poema de Miguel Valverde titulado “Edith Cavell” en 29 págs. abnegada enfermera acusada de espía por sus captores alemanes durante la Primera Guerra Mundial en Bélgica, que la fusilaron sin considerar su condición de dama, y en la revista “Hojas selectas” de Barcelona publicó veinte y tres relatos familiares, escenas casi íntimas de su primera infancia en Guayaquil, transcurrida en la amplia casa con mirador ubicada en el malecón de la ría casi al llegar a la calle Urdaneta, donde también vivía su querendona abuelita Carmen Antepara de Pérez que estaba viuda y se acompañaba de sus hijas, a quien recueda con mucho cariño y nostalgia.
Para 1920 la vida en Paris se había vuelto complicada, la economía devastada por la guerra imponía subidos tributos, escaseaba todo, una nueva sociedad llegaba a ocupar el puesto de los que había emigrado en 1914 huyendo del conflicto bélico, eran los agricultores enriquecidos y los agiotistas, las mujeres se subían las faldas, enamoraban y fumaban en público, lo que a criterio de espíritus tradicionales como el suyo era causa de escándalo, de manera que muchas familias del gran cacao ecuatoriano con sus economías disminuídas desde 1916 por la caída de los precios mundiales de ese fruto y la pérdida de buena parte de las cosechas a consecuencia de las plagas conocidas como la monilla y la escoba de la bruja, decidieron volver a América, los Rendón entre ellos.
El viejo diplomático lo hacía después de casi una vida en Europa. El 23 de Junio de 1920 arribó en el vapor Urubamba a la isla Puná con su esposa, su hijo Manuel y dos hijas, todos solteros, aunque su hijo Miguel decidió permanecer en Francia y su hija Mercedes estaba casada con su primo en Niza. Los notables del puerto le fueron a recibir y para ellos recitó “Me regreso a Guayaquil” poesía ligera y de humor que causó mala impresión. Fragmento // Vuelvo a Guayaquil, / a vestirme de dril / a comer perejil… // pues se esperaba toda una Elegía rimbombante, dada la importancia de la ocasión, por eso un chusco sacó el siguiente estribillo // De Samborondón las ollas / De Daule los aguacates / I de Perejil los disparates. //
Instalado en una suit del Grand Hotel, el 9 de Octubre estrenó en Samborondón con los alumnos de las escuelas fiscales 2 y 21 una pieza dramática en un acto y en verso titulada “Cuadro Heroico” versión castellana de Le Revenant, que había sido representada en su casa en París el 5 de Junio del 16.
En Junio le había visitado el presidente electo Dr. José Luis Tamayo y ofreció la Cancillería, pero hombre tradicional y con una posición de responsabiliad muy particular, solicitó un tiempo prudencial para pensarlo y días antes de la posesión terminó declinando la oferta, dadas las maliciosas noticias políticas que le iba a contar Enrique Baquerizo Moreno sobre un supuesto golpe de estado que se estaba tramando contra el Presidente Tamayo y que originaron el 17 de Diciembre de ese año una denuncia en contra del Dr. Rendón, aparecida en El Telégrafo, acusandole el gabinete presidencial de liderar un movimiento antipatriótico para desestabilizar al régimen, pero éste contestó el infundio con una composición burlesca, aparte que nadie creyó que un caballero tan cumplido – considerado el mayor diplomático ecuatoriano – fuera capaz de entrar en tales aventuras.
En 1921 falleció su hermano Carlos tras una larga agonía, viajó dos meses a Riobamba, visitó Quito, ingresó como Miembro de número de la Academia Ecuatoriana de la Lengua con un discurso sobre su novela “Lorenzo Cilda,” dio un discurso en prosa y en verso en el Club Pichincha, en Guaranda recibió varios homenajes, nuevamente en Riobamba siguieron los homenajes, después obtuvo del Congreso que no se cante las partes del Himno Nacional lesivas a España. Fue, pues, un año de recorrido triunfal, excepto por un desgraciado petardo disparado durante una procesión religiosa en Ventanas, que provocó el incendio de esa población y casi destruyó las plantaciones de cacao familiares, pues el fuego llegó hasta los bordes de las mismas, aunque finalmente no ocasionó daños.
En lo personal había salido con los suyos del Hotel y alquilaba un departamento esquinero en Pichincha e Illingworth, casa de madera. De esta época es el soneto “Pepa de Oro” escrito con resabios modernistas // Despiden olor grato los tendales, / bañándose en el sol las pepas de oro; / y extasiado, contemplo ese tesoro / cual si brillaran gemas y metales. // Bajo huertas despues, y almacigales, / sus flores blancas complacido exploro / y abundancia de dádivas imploro / de los más generosos vegetales. // Recorro al paso vivo de mi yegua, / los sitios do trabajan los peones, / palancas y machetes activando. // I a mi cabalgadura otorgo tregua / para ver, como lluvia de doblones / las mazorcas caer al suelo blando. //
El 22 se representó su obra de teatro titulada “Hoy, ayer, y mañana” comedia en un acto y en prosa por la compañía de Martha Fábregas el 22 de Agosto en el “Eden” de Guayaquil, que se volvió a presentar un año después en el “Sucre” de Quito y luego en otros teatros en Riobamba, Pasa, Milagro, Tabacundo, Alausí, Limones y Borbón.
Por la prensa y a través de los diputados Carlos Benítes Sancedo, Carlos Salcedo, Modesto Chávez Franco y Antonio Borrero Vega presentó un proyecto de decreto al Congreso a fin de abrir un concurso nacional para elaborar una nueva letra al Himno del Ecuador con adaptación a la música original, pero no tuvo éxito. En la legislatura siguiente del 24 presentó otro proyecto más moderado, pidiendo unas escasas reformas a la letra, para que no contenga frases hirientes a la Madre Patria. El asunto fue pasado a la Academia de la Lerngua para que se redacten las reformas, cumplido el propósito, las legislatura no consideró el proyecto y todo quedó igual.
Durante la trágica tarde del 15 de Noviembre de 1922 se hallaba de visita en sus haciendas, pero al comenzar el baleo, su esposa pensó erróneamente que el populacho iba a asaltar las casas de Guayaquil, hizo sentar al pie de la puerta de calle a sus dos hijas – jovencitas solteras – llamadas Isabel y Margarita – tomó un revolver y las amenazó con matarlas antes de permitir que fueran abusadas; seguramente imaginó la buena de doña María que estaba viviendo en el París de los aciagos días de 1793 durante el terror desatado por Robespierre, pero el gesto y las circunstancias – las tuvo en vilo más de tres horas – intimidó tanto a las chicas que terminaron de monja años más tarde recordaban con horror el incidente. El gobierno le dio una pública muestra de confianza designandole Ministro Plenipotenciario en el Brasil, funciones que aceptó complacido.
Entonces, cuando todos se encontraba a punto de viajar pues hasta su hijo Manuel había sido designado Secretario de la Misión, sufrió un ictus cerebral, quedó con el brazo izquierdo lisiado y tuvo que renunciar a toda función diplomática; sin embargo se recuperó de su dolencia con los cuidados de su esposa que vivía dedicada a atenderlo. El país se conmovió, su amigo personal el Rey Alfonso XIII de España se interesó por su estado de salud y el gobierno nacional le entregó la Gran Cruz de la Orden Nacional al Mérito
El 23 alquiló una suite en el “Grand Hotel” de propiedad de los Stagg Arrarte, sitio que consideró más seguro por ser el edificio de tres pisos y cemento armado y ordenó a la recién formada Compañía Italiana de Construcciones una hermosa mansión de cemento y dos pisos altos con frente al parque llamado Seminario, porque su suegro don Enrique había donado el dinero necesario para hacerlo.
Era un escritor que se prodigaba en complacer pedidos para fiestas colegiales escribiendo comedias (pasatiempos dialogados) como “El matrimonio Eugénico” estrenado el 23 de Marzo de ese año por la compañía Lara-Meza en el teatro Maldonado de Riobamba, después se dio en el Sucre de Quito, el Viteri de Ambato y el Olmedo de Guayaquil. ”El 2 de Agosto se representó su comedia contemporánea titulada“ El Ausentismo” en tres actos y cuatro cuadros en prosa, por la compañía Soler Hnos, donde cuenta la vida parisien de un productor de cacao, su esposa e hijos. El no se acostumbra a este género de vida y los diálogos se cruzan con situaciones reales entre dos compatriotas, sobre las ventajas de vivir en Europa.
El 23 de Diciembre del 23 se estrenó en el Olmedo de Guayaquil a beneficio de la Sociedad El Belén del Huérfano su pieza en un acto titulada “Con Victoria, Gloria y Paz” interpretada por María Enriqueta Gallardo, Enma Seminario Palacios, Panchita Avellan Ordóñez, Miguel Díaz-Granados, José Barrera Pino, Carlos Higgins Jaramillo y José Manrique Izquieta, después se representaría en Samborondón el año 27.
El 30 de Diciembre, las alumnas de la escuela taller de la Sociedad José Joaquin de Olmedo representaron en el Olmedo su sainete “Madrinas de Guerra. Igualmente en Guayaquil se dió nuevamente “Hoy, ayer y mañana” y “Salus Pópuli” por la compañía de Martha Fábregas. De esta última pieza la crítica ha dicho que es un drama histórico muy bien logrado y de alto valor dramático. Otras obras suyas para teatro son “En Fuente Florida”, “Charito”, “Almas Hermosas”, “El Billete de Lotería”, “La carretilla”, “Las tres Victorias” y una última que Ricardo Descalzi, en su Historia del teatro ecuatoriano indica que no conoce si se llegó a estrenar y que Rendón había titulado “La razón de estado”.
El teatro rendoniano se traduce en versos fáciles, amenos, superficiales, sus obras no tratan de ahondar en la psicología de los personajes sino que pintan situaciones y finales felices. El 24 pasó largas vacaciones en Quito fue recibido en la Sociedad Bolivariana, por el norte avanzó hasta la provincia de Imbabura visitó las haciendas Cayambe y Compañía donde fue atendido, estuvo en las orillas del lago de Yaguarcocha; por el oriente hasta el salto del Agoyan que describió en hermosos versos.
El 21 de Enero de 1925 se representó en el teatro Olmedo de Guayaquil, por los alumnos de la escuela taller José Joaquin de Olmedo, su sainete “Periquín o la noche sabrosa” en un acto y en prosa, conjuntamente con el cuadro alegórico del escritor franco argentino Max Daireaux Molina “Nos soeurs latines”, que Rendón tradujo al castellano en 1917 y como experimentó una recaída en su salud, ese año viajó a Niza en busca de reposo. En la costa azul vivió en el No. 46 del boulevard Joseph Garnier al lado de su esposa, hija, yerno y sus dos nietos Fernando y Maria de las Mercedes a los que llegó a adorar.
En Marzo del 27 recibió el nombramiento de miembro de la Academia Diplomática Francesa con sede en Paris y editó un tomo denominado “Ecos de Amor y Guerra” con poesías en 124 págs. y varias obras dramáticas. De nuevo en Guayaquil se presentó el 10 de Agosto en la escuela Fiscal No. 32 de Samborondón su comedia en un acto y en prosa “En fuente florida”.
En 1928 apareció en la Revue de 1’ Amerique Latine el drama histórico “Salus populi” sobre el fusilamiento en Guayaquil del Dr. Santiago Navarro Viola, crímen que en su momento impactó terriblemente. Rendón se basó en la narración de José Gabriel Pino Roca titulada “El fusilamiento de Viola” y su drama histórico en un acto fue estrenado en el teatro Rialto de Jipijapa por los miembros del Centro Industrial Jipijapense el 24 de Mayo. El gobierno de la República francesa le concedió la Gran Cruz de la Legión de Honor.
Ese año volvió al Ecuador, ocupando su palacete donde acostumbraba recibir a numerosas visitas, siendo atentísimo con las damas y los niños, a los que amaba entrañablemente. A la vuelta de su casa, en la calle Chile entre Aguirre y Ballén, hizo construír otra casa de dos pisos y en el mismo suntuoso estilo neoclásico italiano, para rentar.
Por entonces recorrió la costa, hizo poemas a diferentes ciudades, recibió como siempre múltiples homenajes, pues era lo que se dice, un gran señor, digno de toda clase de respeto. Después volvió a Niza, donde acostumbraba atender en los veranos a sus viejos amigos parisinos, muchos de ellos escritores, notables intelectuales de antes de la Gran Guerra.
En 1929 editó otras poesías bajo el título de “Encantamientos Patrios” en 207 págs. y apareció su traducción castellana de “Lorenzo Cilda” novela que causó vivas emociones por sus hermosísimas descripciones poéticas del paisaje tropical americano.
Desde 1930 vivía nuevamente en Guayaquil y se le veia diariamente vestido a la moda del Rey Eduardo VII, que consistía en pantalon blanco de dril y saco de casimir azul marino con botonaduras de oro o de plata. El 21 de Noviembre se presentó en la Sociedada Filantrópica del Guayas “Charito” idilio romántico en cuatro cuadros.
El 33 recogió sus veinte y tres relatos en “Cuentos de Delfín de las Peñas” que después tradujo al francés María Giroud – Venturini y al portugués Nuno Beja. Estos relatos habían aparecido en el diario “El Telégrafo” en forma de crónicas sueltas y respondían al honor que le había conferido el recién formado Centro de Investigacionbes Históricas de Guayaquil, que le designó su miembro correspondiente. La obra salió editada en los talleres gráficos de la Sociedad Filantrópica del Guayas el 34.
El 24 de Mayo del 34 se presentó su pieza cómico dramática “Almas Hermosas” en la Sociedad Thalía, de Limones, provincia de Esmeraldas para la inauguración del teatro que llevó su nombre La obra está inspirada en los episodios del libro “Les soutanes sous la mitralle, scénes de la guerre” del abate René Gaell y el 13 de Junio se representaron dos obritas suyas: Un sainete “El Billete de Lotería o la fiesta de la Madre Superiora” escrita para las alumnas del colegio La Providencia y “La Carretilla” también en un acto. Su amigo el escritor Carlos Alberto Flores le dedicó la obra de su autoría titulada “Panorama y otros Tópicos”.
El 12 de Agosto del 34, igualmente para la Sociedad Thalía, se estrenó su comedia en cuatro actos “Las Tres Victorias.”
El 1 de Enero de 1935 el país le tributó un grandioso homenaje en los salones del Grand Hotel por sus setenta y cinco años de vida. Asistió la sociedad y el tout París, es decir, el señorío del gran cacao, que ya estaba de regreso en el país. El 9 de Octubre fué declarado por la Municipalidad el “Mejor Ciudadano de Guayaquil” y se dispuso que la antigua calle del Bajo, luego Bolívar, cambiara su nombre por el de Víctor Manuel Rendón. El Club de la Unión lo declaró Socio de Honor.
El Ministro Plenipotenciario de Francia, George Server vino a Guayaquil y le entregó la Medalla de la Lengua Francesa. Fue su año de gloria.
De allí en adelante, achacoso pero contento pues su hijo Manuel, deponiendo viejos enfrentamientos le había venido a acompañar desde principios del 36 en compañía de su esposa Paulette Everard Kieffer, se dió tiempo para poner en orden sus papeles y editar “Las Tres Victorias” y publicó el sainete “La Carretilla”.
El 37 salieron reeditadas algunas de sus obras en “Teatro Completo” y en París vieron la luz sus “Obras Dramáticas”. Ese año también publicó “Himnos, Votos y Homenajes” en 293 págs, con poesías, voces patrióticas, himnos, votos y homenajes, crisantemos y ofrendas cordiales y se tomó una fotografía familiar en la sala de su domicilio con su esposa María Seminario, su hijo Manuel Rendón y su esposa Paulette Everard, su hija Teresa Rendón y su esposo y primo hermano José Miguel Seminario de la Cerda, sus nietos Fernando y Maria de las Mercedes Seminario Rendón y su consuegra Rosa Albertini de la Banda y de la Cerda Vda. de Seminario.
En 1939 ofreció un “Resumen Biográfico” suyo en 142 págs constan sus libros, acuerdos, medallas y demás pormenores de su larga vida como escritor y diplomático donde constan reproducidos los retratos de sus abuelos maternosde sus padres y Mariano Pérez de la Rúa y su esposa Carmen Antepara y Bejarano.
Un año antes había editado en París cuatro sonetos a la memoria de su amigo el General Clávery, pues era un intelectual incansable, ejemplo de cuanto se puede hacer en la tercera edad.
Su amiga Maria Piedad Castillo de Levy le dedicó “Epístola Sincera” y el pintor Teobaldo Constante García hizole un hermoso retrato al óleo, hoy en mi biblioteca. Al padre Aurelio Espinosa Pólit le envió para Cotocollao tres trabajos inéditos. Uno sobre Juan Montalvo, otro sobre el escritor francés José Recamier y el tercero sobre numerosos escritores ecuatorianos, que hoy reposan en la biblioteca jesuita de esa población.
Su tiempo libre lo utilizaba en lecturas y paseos, recibía en su casa ordinariamente por las tardes y por las mañanas dirigía a grupos de teatro para presentar sus obras o para leer obras de teatro en francés y en castellano.
Tan ilustre ecuatoriano, gloria de la diplomacia y de las letras, impresionado en Septiembre el 39 con las primeras noticias que llegaban de la invasión de Francia y luego con la toma de París por las tropas alemanas de Hitler, comenzó a desmejorar a ojos vista a mediados del cuarenta a causa de una afección cardiaca y falleció el 9 de octubre de ese año tal como lo había predicho días antes a su primo hermano Leopoldo Izquieta Pérez que lo había ido a visitar. “Será el 9 de Octubre, ni un día más ni un día menos.” Le acompañaban su fiel esposa, su hijo Manuel y su nuera Paulette, pues el resto de su familia se hallaba en el extranjero.
Su sepelio fué al día siguiente, con acompañamiento de autoridades. El cadáver cubierto únicamente de un sudario y de rosas esplendidas, como él lo había solicitado, fue reconocido por su primo el Dr. Fausto Eduardo Rendón García antes de recibir sepultura en el grupo de bóvedas familiares de la puerta No. 1 en el Cementerio General, “ubicadas en el antiguo callejón del recuerdo” que habían sido de la familia desde los días de mi tatarabuelo el Prócer de la independencia americana Mariano Pérez de la Rúa.
En su juventud “esbelto y delgado, con la tez mate de su rostro ovalado, la barba tupida, los rasgos finos, su elegante porte y amable trato que reflejaba toda la belleza varonil y la distinción criolla de los países tropicales”.
Fue rígido, de formación europea y decimonónica, de allí que siempre vivió de espaldas a la realidad literaria ecuatoriana, escribiendo versos románticos cuando ya habíamos superado el modernismo y estabamos en plena vanguardia.
Dejó numerosos trabajos biográficos inéditos y uno muy interesante sobre los escritores ecuatorianos del siglo XIX. Admirador incondicional de Olmedo y Llona, se extrañó muchísimo cuando al arribar a Guayaquil no encontró por ninguna parte el busto de Llona.
Muy popular en todas las clases sociales, se cuenta que bajando de su casa del parque, hizo entrar el automóvil al portal y un pordiosero se molestó. Rendón le dijo: “Disculpe Ud. pero es que estoy muy enfermo y no puede caminar”, siendo respondido “A todo señor, todo honor y para Ud. Doctor, lo mejor de lo mejor”.
Su poblada barba blanca, sus ojos azules y tranquilos, denotaban caballerosidad y bondad. Patriota, una tarde hizo levantar de su silla a un amigo que lo visitaba porque la radio del vecino finalizaba su diaria transmisión con las sagradas notas del Himno Nacional y se estuvieron de pie hasta que acabó la canción nacional.
Se conserva parcialmente su producción musical que asciende a más de un centenar de habaneras, polcas, mazurcas, valses, marchas, rigodós, que fueron muy populares a principios de ese siglo, así como numerosos himnos, entre ellos el Himno al Trabajo que dedicó a la Sociedad General de Empleados de Guayaquil. Por dos ocasiones rechazó la nominación presidencial.
Para su tumba dejó el siguiente verso, publicado al final de los años treinta en “la Tribuna” de Ambato y que tituló: Que importa. // Cuando vine a la tierra nada traje / nada tampoco, de los galardones / obtenidos en premio a mis acciones / he de llevarme en el supremo viaje. // No iré, de los gusanos en ultraje / con el bordado frac de áureos galones / ostentado en patrióticas funciones; / será el sudario mi último ropaje.
// Los ecos de aprecio y simpatía / que, dentro y fuera de la Patria mía, / suenen, tal vez, honrando mi memoria, / no impedirán pudrirse mis despojos; / mas, qué importa, Señor, si tus enojos / ¿No excluyen mi alma de tu eterna gloria? //
Nuevo Himno Nacional del Ecuador
Autor: Víctor Manuel Rendón.
(Tomado del libro -TELEPATIAS” publicado en Madrid, letra adaptada a la música de Antonio Neumane).
CORO
¡Salve, Oh, Patria, mil veces! ¡Oh, Patria, gloria a ti!
Ya se yergue en tu suelo
la alma Paz y, cumplido tu anhelo,
más que el sol hoy la vemos brillar.
ESTROFA
Hace un siglo el valor de tus hijos,
de tus héroes la esplendida hazaña,
en sublime y gloriosa campaña
logró darte por fin libertad;
desde entonces, ufana y activa,
a tu gloria abres campos más grande,
en la cumbre mirando del Ande
tu bandera, hermoso iris, flotar.