NUÑEZ SANCHEZ JORGE

ENSAYISTA HISTORICO.- Nació en el antiguao anejo indígena de Chapacoto, hoy parroquia La Magdalena, cantón San Miguel de Chimbo, Provincia de Bolívar, el 6 de Febrero de 1947 y fueron sus padres Tirso Núñez Moya, camionero en el pequeño anejo y Amada Sánchez García, maestra rural nacida en Chapacoto, que de diecisiete años solamente se inició en la escuela primaria de Pita, luego trabajó varios años en la escuela de Cochabamba y en la de Achachi, hasta ser designada directora de niñas en Chapacoto. Al salir sus hijos a Quito les acompañó y pasó a enseñar en la escuela rural de San Antonio de Pichincha. Al final un concurso de méritos le permitió convertirse en  directora de una escuela primaria, en cuyas funciones se jubiló.

El mayor de cuatro hermanos, recibió los nombres de Jorge Washington, creció en el campo con sus compañeritos indígenas Como La Magdalena es un caserío situado en mitad del camino entre la costa y la sierra, a los cinco años su padre le llevó a conocer el mundo, primero estuvieron en Guayaquil y para ello navegaron de noche por el río Babahoyo dada la falta de buenos caminos; a los siete conoció Riobamba, Ambato y Baños y quedó deslumbrado al descubrir esas partes del país.

Su madre le tenía estudiando junto a ella en la escuelita rural del anexo de Achachi, en cuarto grado su profesor Humberto Saltos supo motivarlo hacia la experimentación en el campo de las Ciencias Naturales con paseos y excursiones por los alrededores, propiciando que sus alumnos, con una perspectiva de vida muy pobre, aprendieran Historia y Geografía directamente del medio ambiente y tomaran conciencia de lo que es y significa el Ecuador mas allá de las montañas circundantes. El 57 se matriculó como externo en el Normal Juan Montalvo de Quito a fin de seguir la carrera de Maestro mientras residía con sus parientes Abdón Benavides y Victoria Sánchez Dávila de Benavides, pero como comprendió que no era para él dicha profesión de maestro, se cambió el 58 y pasó interno al segundo curso en la especialidad de Humanidades Modernas en el Colegio salesiano don Bosco. Era el alumno más joven de su clase pues estaba adelantado y quizá por eso, domo no rendía lo suficiente, el Psicólogo del plantel recomendó que dejara de estudiar un año. El 60 siguió el Tercer Curso del Internado en el Normal Ángel Polibio Chávez en San Miguel de Bolívar. El 64 se cambió al Colegio Bolívar de Ambato, donde fue incentivado hacia los estudios históricos por el profesor Gerardo Nicola López, autor de un valioso texto, y finalizó el quinto y sexto Curso hasta graduarse de Bachiller en Ciencias de la Educación el 66. Era inquieto, lleno de proyectos y muy amiguero pero al mismo tiempo desconfiaba del futuro dado su estado de indefensión, sensación que jamás le abandonaría en el futuro. Ese año se trasladaron sus progenitores a Quito. Su madre había sido designada directora de la escuela Zoila Ugarte de Landívar. Habitaban una villita propia de la Ciudadela Rumiñahuy, finalmente la familia se había unido, pero Jorge había cumplido los veinte años, de manera que podemos considerar que tuvo una niñez y juventud solitaria y empeñosa, a la vez que desvencijada. El 67 comenzó la carrera de Derecho en la Universidad Central y fue alumno de Jaime Arturo Chiriboga que le tomó gran aprecio. El 70 contrajo matrimonio con Susana Grijalva Chacón, natural de Ambato, pero divorciaron con un hijo. Desde el 71 se ganó la vida ejerciendo como maestro primario en la escuela rural de Cutuglahua, junto a la estación del INIAP, en el anejo de Santa Catalina, provincia del Pichincha, con S/. 1.600 mensuales de sueldo. Egresado de Jurisprudencia el 73, decidió no ejercer la profesión pues se sentía sin inclinación hacia ella y por eso no llegó jamás a doctorarse. Ese año contrajo nuevas nupcias con Ligia Novillo Rodas, de Azogues, pero nuevamente divorció con dos hijas. La culpa de tales fracasos era su carácter rotundo, enemigo de compartir o entrar en contemporizaciones. Entre el 73 y el 75 tuvo a cargo la cátedra de Problemas Socioeconómicos del Ecuador y América Latina en la Universidad Central como Profesor Auxiliar con S/. 2.500 de sueldo. El 75 ganó una beca del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México a través del IECE, de tres años de duración. Viajó a esa capital, su compatriota el escritor José Luís Ortíz le mantuvo gratuitamente en su departamento durante tres meses y solo cuando fue contratado como investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México INAH. arrendó una pieza en un Hotel para estudiantes cercano a la sede de la embajada del Ecuador y comenzó a trabajar el tema “La oligarquía y el imperialismo” finalmente alcanzó a culminar el primer ciclo pero debido a la gravísima crisis financiera del 76, que produjo la devaluación del peso mexicano en un ciento por ciento, dicho gobierno suprimió todas las becas y tuvo que volver a Quito en Diciembre, casi como un vencido. De México trajo al Ecuador suficiente material como para componer temas largos, género que se convirtió en su forma favorita de expresión – desde entonces lo suyo se volvió horizontal y discursivo – y sacó “La Guerra Interminable: Estados Unidos contra América Latina” El asunto no era nuevo en nuestro medio, ya lo habían tratado diferentes autores como Manuel Medina Castro (Premio Casa de las Américas en La Habana) pues se vivían años de profunda influencia izquierdista en el país. El 80 apareció editado en Quito y hasta consiguió numerosos lectores, de manera que sin ser novedoso ni nada por el estilo, ha conocido cuatro ediciones más, tal su éxito. Su autor demuestra este ensayo histórico, escrito en estilo sobrio y en laudable síntesis, la serie de ataques norteamericanos contra las repúblicas latinoamericanas, desde la Doctrina de Monroe hasta las intervenciones en Centroamérica y señaladamente en los casos de Nicaragua, Cuba, Grenada, etc. Visión global de una guerra de dominación que por entonces se había focalizado en la América Central, sin olvidar el bloqueo económico decretado en 1961 contra Cuba a causa del gobierno despótico y tiránico de Fidel Castro que había decretado la nacionalización de propiedades de las extranjeros en la isla.

Mientras   tanto   había   aparecido el 76 en Quito “El Mito de la Independencia”, tratando de explicar cómo a través de dichas guerras adquirió la oligarquía criolla el poder político en la Audiencia de Quito, pues ya detentaban el económico y social. Dicho trabajo, tampoco fue novedoso ni polémico, pero sirvió para presentarle como un expositor de asuntos históricos desde los antiguos hasta los modernos. I como desde su posición izquierdista negaba todo mérito a la revolución y a la próceres del Diez de Agosto, a quienes presentó como unos meros oportunistas, posteriormente    ha    terminado por cambian diametralmental de opinión y reconocer que si tuvieron la intención de liberarse del yugo español, concediendo a la revolución de Agosto su carácter eminentemente patriótico. Un intríngulis acomodaticio de quien quiere quedar bien con ambas tendencias políticas.

El 77   triunfó   en   un   Concurso de Merecimientos y ocupó por oposición las cátedras de Problemas Socioeconómicos del Ecuador y América Latina y de Historia Urbana de América Latina, en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central, donde aún continúa a tiempo completo.

El 79 fue enviado por la Revista Nueva de Quito, dirigida por Magdalena Adoum, de corresponsal de guerra en Nicaragua. Se vivía en toda su efervescencia la lucha de ese pueblo contra la tiranía de los Somoza padre e hijo.. Estuvo casi dos meses en Managua entre Junio y Julio, también recorrió otras poblaciones cercanas, y escribió una serie compuesta de artículos cortos que aparecieron en entregas sucesivas. Finalmente triunfó la revolución con el Comandante Daniel Ortega, que a la larga estableció una tiranía igual a la de Castro en Cuba. Ese año también salió la “Historia de los Partidos Políticos en el Ecuador” con datos especialmente históricos aunque no de primera mano, pues su información procede en su mayor parte de otros autores y de artículos tomados de la prensa. El 81 organizó el III Encuentro de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe ADHILAC, que se celebró en Quito bajo los auspicios de la embajada cubana y le designaron Secretario Ejecutivo de esa institución. El 83 se afilió a la Izquierda Democrática. Ese año fue invitado por la Academia de Ciencias de Cuba y apareció su obra sobre las intervenciones norteamericanas en las páginas de “Gramma”, órgano oficial de la dictadura castrista y por ende único periódico que se imprime en La Habana.

El 84 fue reelecto Secretario del ADHILAC y Patricio Ávila, Director Nacional del Instituto de Seguridad Social IESS, le contrató para dirigir un programa de investigación, fruto del cual fue la obra “Historia del Seguro Social ecuatoriano” en aproximadamente 500 págs. con datos y estadísticas sobre dicha institución desde 1928 que se fundó y la evolución de sus servicios y prestaciones, recopilación de Informes oficiales que por su utilidad burocrática ha merecido tres ediciones.

El 85 contrajo terceras nupcias con Jenny Londoño López, nacida en Guayaquil, de padre colombiano, sin hijos, y apareció “Nicaragua, la trinchera invencible” en 185 págs. recopilación ampliada de sus artículos para la revista Nueva. Existe una segunda edición del 89.

El 87 adquirió un pequeño departamento en la Urbanización San Pedro Claver. Entre el 88 y el 89 ejerció la Subsecretaría de Cultura y presidió el Consejo Nacional de Cultura durante la administración del Presidente Rodrigo Borja, logrando una beca que le sirvió el 89 para viajar a Sevilla, donde radicó un año como investigador en el Archivo de Indias y pudo dar forma a un ensayo titulado “Historia de la Oligarquía ecuatoriana 1750 – 1912” que terminó el 92 y entregó al CONUEP para su publicación. La obra, a pesar de su ambicioso título, peca de superficial y maniquea pues no cabe en tan poco tiempo de estudio hacer el recuento en profundidad de varios siglos de economía social. El mismo 89 apareció en Quito, dentro de las ediciones del Ministerio de Educación, “La Conciencia Histórica de Andrés Bello” que como todo lo suyo es un discurso largo, bien hilvanado. El Ateneo de Madrid le abrió sus puertas y dictó una charla histórica.

El 90 fue reelecto Presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe ADHILAC, durante el V Encuentro Internacional celebrado en Sao Paulo. El 91 dio a la luz “Entrevista a Simón Bolívar” en cuarto y 127 págs. ensayo imaginario fechado en 1830 cuando el Libertador iba a un voluntario destierro. “Breviario de su pensamiento, para ser leído rápido y con el corazón emocionado por la belleza de su utopía política”, editado por el Centro de Educación Popular CEDEP. La segunda edición es del 95 en Guaranda.

El 91 se editó “El Pensamiento de José Peralta” con un estudio introductorio suyo y la versión completa de la obra de Peralta sobre la Esclavitud de América Latina. El 92 fue designado Director de la Sección de Historia y Geografía de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y salió a la luz “Hacia una teoría latinoamericana de la Historia” en coedición entre el ADHILAC y el Colegio de Michoacán en México, refundiendo estudios generales de diversos autores. Desde el 93 viaja anualmente como Profesor invitado por las Universidades de Brasilia y Michoacán de San Nicolás Hidalgo, a dictar cursos libres. El 93 publicó “Ensayos sobre historia de las ideas en América” volumen en cuarto y 190 págs. con cinco artículos ya editados – sobre las ideas de Bolívar, Alfaro, Peralta, la ilustración y las ideas expansionistas en los Estados Unidos – con tramos claves sobre la evolución de las ideas en este continente. También apareció “El país del mediodía” en cuarto y 109 págs. con textos propios que andaban dispersos en periódicos, pero como no tiene el carisma del estilo ligero y hasta gracioso, que hace grande a los tradicionistas, pasó desapercibida a pesar de su hermoso titulo.

El 94 salió “La Historiografía ecuatoriana contemporánea” en 135 págs. recopilación de autores y obras desde 1970 “en que surgió en el Ecuador un movimiento de renovación historiográfica conocido como nueva historia ecuatoriana, empeñado en reconstruir la visión de nuestro pasado a partir de nuevas perspectivas de análisis, tales como la estructura socioeconómica,   la   demografía, los movimientos sociales, las mentalidades, la vida cotidiana, que produjo una variada bibliografía, en la que se reflejan las ideas e inquietudes de los ecuatorianos jóvenes”

El 95 dio a la luz: 1) “La revolución alfarista de 1895” con motivo del Centenario, 2) “Ecuador en la historia” en 162 págs. libro de lecturas universitarias, que recogió una suma de trabajos y discursos suyos, elaborados al calor de los requerimientos docentes, trabajos sueltos, texto con datos que preparó para el Seminario de Estudios Históricos de Pregrado de la Universidad Estatal de Bolívar en Guaranda y 3) “Ensayos sobre teoría de la historia”, planteando una nueva visión de la historia desde la realidad de América Latina, ampliación de lo ya expuesto el 92, teoría que – por otra parte – no ha tenido la debida acogida. También formó parte del jurado del Premio José Mejía que concede la Municipalidad de Quito.

En calidad de coautor ha colaborado en la “Nueva Historia del Ecuador” de la Corporación Editora Nacional con varios discursos largos y en otras publicaciones de América Latina y España. El 95, al producirse el conflicto focalizado en la cordillera del Cóndor colaboró en un bolsi libro titulado “Tiwinza” de la Editorial El Conejo.

Desde el 99 se trenzó en duras polémicas con el historiador guayaquileño Efrén Avilés Pino a quien acusó de sectario por tergiversar sucesos y no conceder a la revolución del 10 de Agosto la importancia debida. En este plan llegó a atacar a otras personas por el simple hecho de tener criterios diferentes al suyo. Lo que no dijo entonces es que él, en sus comienzo, también había discentido con dicho alzamiento, negándole la calidad de revolución. Al ascenso presidente del economista Rafael Correa se convirtió en uno de sus más fervorosos partidarios y comenzó a dependerle a ultranza a traves de una columna semanal en el diario gobiernista “El telégrafo” de Guayaquil, que puresa razón dejó de venderse y solo sería para ser distribuido en forma gratuita en las oficinas públicas.

El 2007 recibió de su amigo el Presidente Correa la Orden Nacional al Mérito. El 2009 concurrió a los cursos de la Universidad Hipólito Unanue del Perú tras un doctorado en Historia (P.H. en Filosofía) pero aunque terminó los estudios ni presentó tema ni logró graduarse de Doctor.

El 2010 por su activa militancia en las filas gobiernistas le fue adjudicado el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo en actividades culturales. Con tal motivo Plutarco Naranjo manifestó en su columna de “El Universo” que Núñez era el historiador más activo por sus publicaciones y por su labor docente en la U. Central, en la Academia Nacional de Historia donde era tesorero y en la Casa de la Cultura donde dirigía la sección de Historia.

La tarde de la entrega de los “Espejo” el Presidente Correa   refiriéndose a su columna del diario gobiernista “El Telégrafo”, manifestó: Gracias Jorge, por la precisión para retratar la apostasía, la deslealtad y la traición (facilmente refiriendose a sus numerosos opositores políticos, aquellos que tienen la mira en un sistema liberal, abierto y democrático, donde reinará la libertad individual, la libre empresa y el libre comercio). A finales del 2013 se celebró en Quito la elección de los nuevos dignatarios de la Academia Nacional de Historia del Ecuador. Surgieron dos candidaturas, siendo una de ellas la suya, pero dada la mala dirección de la sesión, acusada por el grupo que apoyaba al otro candidato el Lic. Hernán Rodríguez Castelo de parcializarse a favor de Núñez al no dar lectura a un par de votos recibidos por Internet que guardaba consigo dicho personaje,, el grupo de Rodríguez Castelo terminó abandonando el local y dejando sin quorum a la asamblea, entonces se produjo un vacío, pues también se retiró el Secretario que redactaba el Acta. La sesión finalizó sin quórum pero como el grupo de Núñez ingresó al día siguiente al edificio de la Academia y redactaron un Acta que notarizaron. asumió la dirección, nombró a numerosos Miembros de Número y dío de bajas a otros ha designado simples Miembros Honorarios, también ha reformado los estatutos sociales. A caba de lauzar en Europa una landatoria biografía larga del díctador profugo Rafael Correa Delgado, escrita por expreso pedido.

Más bien alto, amplia la frente, bastante calvo, nariz roma, ojos pequeños y nativos, está considerado entre los publicistas de la historia del país por la facilidad con que redacta; sin embargo aún no logra una obra mayr y emblemática, que le distinga. Sus trabajos se deslizan, repitiendo asuntos ya conocidos en libros de cien o más páginas, tratando de dar que pensar al lector común.

Su ideología permanece encajonada en la Izquierda latinoamericana que no ha evolucionado desde 1989 cuando cayó el muro de Berlín y está representada por las dictaduras castrista y chavista que surgieron al amparo de un comunismo obsoleto y del llamado Socialismo siglo XXI, respectivamente, teoría política creada en Alemania para su aplicación a los países desarrollados de Europa, pero jamás para América Latina, por eso ha fracasado estrepitosamente entre nosotros y solo ha servido para que unos cuantos demagogos actúen como dictadores.