NAVEDA AVALOS CESAR

EL HOMBRE QUE SE HIZO A SI MISMO.- Nació en el anejo de San Andrés de Chunchi, Cantón Guano, Provincia del Chimborazo, el 28 de Febrero de 1898. Fueron sus padres legítimos Virgilio E. Naveda natural de Patate y propietario de una tienda de abarrotes y licores en el pueblo de San Andrés y Zoila Avalos Calero, de Calpi, cuya familia se dedicaba al negocio de aguardientes, dulces y panes y eran propietarios de una casa en la calle principal de ese poblado, a cuadra y media de la plaza. En el bautizo recibió los nombres de César Augusto Virgilio.

Se conoce muy poco de su niñez que transcurrió oscura en su lugar natal. De ocho años ingresó a la Escuela de San Andrés hasta que en 1912 sus padres le enviaron al Colegio Jesuita de San Felipe Neri en Riobamba, donde figuró dos veces en el Cuadro de Honor por sus buenas cualidades intelectuales y ganó el afecto de todos por la simpatía natural que le distinguiría siempre. En 1914, al final del segundo Curso, emprendió con varios amigos una excursión al Chimborazo que casi le costó la vida; pues, como no tomaron las debidas precauciones, sufrieron el intenso frío y el mal tiempo y murieron sus cabalgaduras al caer en las sinuosidades de la montaña.

Era un espíritu inquieto a toda novedad y amaba la libertad, quizá por eso se declaró enemigo del rígido y atrofiante – por memorista – sistema pedagógico de los jesuitas y meditó desde muy temprano en el complejo problema educacional. El 16 finalizó la secundaria en el San Felipe y se graduó de Bachiller con título expedido en el Colegio Nacional Pedro Vicente Maldonado pues así eran las reglas de la época y como no veía un porvenir halagüeño decidió marchar a la costa.

A fines de año y con el dinero ahorrado viajó a Guayaquil y desde allí declaró a los suyos que había salido de Riobamba a labrarse un porvenir. Primero estuvo en El Milagro, al poco tiempo consiguió que le nombraran Profesor del Colegio Nacional Eugenio Espejo de Babahoyo donde vivió y enseñó tres meses.

En 1918 subió a Quito y una tía le negó toda ayuda pero aun así se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad Central. Fueron tiempos de miseria, un primer amor le llevó casi a la desesperación porque no pudo formalizar esa unión y retornó a Riobamba, visitó a sus padres, pasó con ellos los carnavales y con solo cuatrocientos sucres de capital en billetes del Banco Comercial y Agrícola, salió por Guayaquil el 29 de Febrero del 20, a la edad de veinte y dos años solamente, con pasaje de tercera, en un buque español que iba a Panamá, pero al llegar al puerto de Buenaventura encontró a la comitiva del Presidente de Colombia Dr. Marco Fidel Suárez, que volvía del abrazo en el puente Rumichaca con el Presidente ecuatoriano Alfredo Baquerizo Moreno. Se presentó y rogó que le permitieran acompañarles. Así fue como llegó a conocer Cali, Palmira, Buga, Morillo, Armenia, Cambao, Ibagué, la Línea, etc. hasta que finalmente arribaron a Bogotá, donde consiguió trabajo con el competente geólogo alemán Roben Voelkel, alquiló un cuarto en la Calle Novena 239 y hasta se matriculó en la Universidad, pero enfermó gravemente del estómago y permaneció varias semanas hospitalizado. En Bogotá encontró a una prima hermana que estaba casada con un colombiano agricultor y rico, pero las diferencias económicas impidieron todo acercamiento.

En Enero del 21 partió por el alto y bajo rio Magdalena hasta Barranquilla y Puerto Colombia, donde tomó un vapor español que le llevó a Puerto Cabello, La Guayra, Curazao, Puerto Rico, las Islas Canarias, Cádiz, la costa de levante y Barcelona. Finalmente llegó el Jueves Santo por ferrocarril a Madrid, se acomodó, trabajó en lo que pudo, entrevistó al poeta César Arroyo que representaba al Ecuador, hizo amistad con el Teniente Francisco Suárez Veintimilla, conoció otras gentes. Un matrimonio español le cobró afecto y túvole algunos meses en su casa de la calle Eguiluz, pero se cambió en cuanto pudo a un cuarto alquilado en la calle de la Ballesta No. 232, por simple delicadeza, para no abusar.

En Mayo revalidó su título de Bachiller en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, aprobó el examen de ingresó en la Facultad de Ciencias en situación de apremio pues había días que no tenía para comer. En Septiembre concurrió al banquete de Confraternidad Médico Hispano – Colombiano celebrado en el restaurant “Ideal – jardines” y como fue suspendido en Física se matriculó en la U. de Valladolid donde pudo finalmente aprobar el primer curso, volviendo a la Facultad de Medicina de la U. de Madrid el 22.

Bien pronto le nació la iniciativa de fundar la Federación Universitaria Hispano – americana F.U.H. A. y el día 29 de Marzo de 1922 consiguió que se llevara a cabo la reunión inaugural en el Ateneo Científico y Literario de Madrid y fue electo Secretario. Enseguida comenzó a trabajar en la Comisión organizadora del Congreso de Juventudes universitarias Iberoamericanas programado para Octubre y el día 6 de Mayo ascendió a Presidente de la Federación e inició una labor de acercamiento de los pueblos latinoamericanos con la Madre Patria, esta idea se llamó ”La Hispanidad” y fue un concepto novísimo para entonces que progreso merced al arielismo en boga en estos países.

Sus maestros Gregorio Marañón y Rafael Altamira le llegaron a querer como a hijo, consiguiendo que el Duque de Alba y la Marquesa de Perinat le concedieran cada uno de ellos, un premio en metálico, que aunque corto y por una sola vez, demostraban la simpatía que sus esfuerzos despertaban pues ya se le consideraba el gestor de la Hispanidad a nivel mundial.

En 1923 fallecieron sus padres y en el entierro del heroico Teniente Carlos Suárez Veintimilla, muerto gloriosamente en la guerra de Marruecos, conoció al pintor hondureño Pablo Zelaya Martos, quien le hizo un hermoso retrato, donde aparece con la impresión de su juventud de fuerza, voluntad y esperanza, en actitud de reposo y bajo una tenue luz, pero no todo le era favorable pues a pesar que sus profesores y varios notables intelectuales solicitaron una beca al gobierno del Ecuador ésta nunca llegó. En cambio, el 24, consiguió veinte becas de España de trescientas treinta pesetas mensuales cada una, para otros tantos estudiantes hispanoamericanos y entregó la que correspondía al Ecuador al joven pintor Alberto Coloma Silva que estaba sin protección, utilizando para si la de otros países alternativamente.

Comía en restaurantes baratos, estudiaba como un poseso y al mismo tiempo realizaba numerosos actos culturales, haciendo sentir a la Federación. Hubo un sonado té en el Hotel Ritz en homenaje al Rector de la

Universidad Señor Carracito. Después fue recibido con sus compañeros por el Rey Alfonso XIII en Palacio. En otra ocasión se produjo la conferencia del ilustre profesor Rafael Altamira. Organizó una función de beneficio en el teatro de la Princesa a fin de recaudar fondos para sostener la F. U. H. A. con la célebre compañía dramática de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, que representaron la obra en tres actos y en verso de Lucio Fernández Ardavín “La Vidriera Milagrosa”, a la que asistieron los Reyes, ante quienes leyó un mensaje dirigido a las juventudes de América. También debió ofrecer múltiples agasajos para obtener la unidad estudiantil, en Agosto y con varios compañeros se trasladó a la Universidad de Salamanca y fueron homenajeados en el Hotel Terminus con un suntuoso banquete al que asistió el ex Ministro de Instrucción Pública Sr. Silió, que tomó la palabra. Al día siguiente se realizó un homenaje a Cristóbal Colón en la plaza donde estuvo ubicada la casa en que murió, con autoridades y numeroso público. En Octubre concurrió al II Congreso de Medicina reunido en Sevilla. En Noviembre alcanzó para la Federación una subvención anual de cinco mil pesetas pagaderas por trimestres. En Diciembre conmemoró el centenario de la batalla de Ayacucho convencido de que en aquella memorable acción, la lucha no fue entre españoles y americanos sino entre hermanos de una misma nación, unos realistas y otros insurgentes.

Era un hispanista notable que aspiraba al triunfo de los ideales del arielismo a través de la unidad iberoamericana y todo ello sin descuidar las visitas a los periódicos, estaciones de radio y direcciones de revistas porque era necesario dar a conocer los postulados de la Federación, así como ciertos actos protocolarios entre los cuales se contó el recibimiento a los universitarios portugueses de visita en Toledo y al mismo tiempo, debido a sus ideas socialistas, intervenía en mítines políticos estudiantiles. En la protesta contra Millán de Priego fue sableado y herido, de lo cual le quedó una pequeña cicatriz.

En 1925 fue electo presidente de la Asociación de Estudiantes de Medicina de la U. de Madrid, y con tal calidad le fue más fácil su labor en la Federación y pudo conseguir el antiguo Palacio de Perales, también conocido como del hielo, ubicado en la Magdalena Nos. 9 al 12, con amplios salones para recibos, estudios y biblioteca, que pronto se vieron abarrotados de estudiantes ansiosos de leer, departir ideas y experiencias. En Marzo le fue ofrecido un banquete en el restaurant “El Oro del Rhin” y asistió al homenaje en memoria del sabio neogranadino (Colombia) Francisco José de Caldas. En Junio fundó la Universidad Popular con cursos gratuitos para obreros, artesanos y pueblo en general. En Julio viajó a Lisboa, en la Universidad de Coimbra pronunció dos Conferencias sobre el Movimiento Intelectual Iberoamericano y sobre el Ecuador; este fue su mejor momento, conservándose ambos trabajos que aparecieron publicados en 1926 en Madrid y hablan de su pensamiento moderno, actualizado, de sus ideales socialistas. I tal fue el éxito de sus intervenciones que la U. de Coimbra decidió crear la cátedra de Estudios Ibero – Americanos, noticia que apareció el día 25 en el diario “La Gazeta” de esa ciudad, junto a la entrevista que le hicieran los periodistas asistentes.

Ese año estrechó lazos de amistad con dos compatriotas, el torero Maximiliano Espinosa que acababa de debutar con gran éxito en la plaza de Vista Alegre y Abel Romeo Castillo llegado de Guayaquil a estudiar periodismo aunque se especializó en historia. Después trataría a dos jóvenes lojanos, los hermanos Daniel Elías y Alfredo Palacio Moreno becado el primero en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y alumno oyente el segundo.

Por las noches concurría al “Oro del Rhin” en la plaza de Santa Ana, donde se reunía la peña de estudiantes hispanoamericanos a compartir una sana bohemia intelectualizada y como era polifacético fundó en Diciembre con sus compañeros Rodolfo Barón Castro, Rubén Salido y Abel Romeo Castillo, la Revista de la Federación que tituló “Patria Grande” en recuerdo a un libro del escritor Manuel Ugarte, alcanzando éxito en América y España, pues durante el año de existencia sirvió para canje de publicaciones con otras Universidades de Iberoamérica.

A principios del 26 conoció a las hermanas Fanny y Esther Game Castro guayaquileñas que visitaban Madrid y se hospedaban en casa de sus concuñados los Rodríguez Bonín. Eran hijas del Gerente General del Banco del Ecuador, Eduardo Game Balarezo. Pronto sintió una intensa pasión hacia Fanny y tuvo la felicidad de ser románticamente correspondido. A insinuación de Juan Rodríguez Bonín ellas decidieron prolongar su estadía en España por algunos meses y entraron a estudiar manualidades e idiomas en el Colegio de las afamadas “Damas Negras”. Fanny era de 1.56 mtrs, de estatura, muy blanca, dientes grandes y parejos, ojos y pelo castaño tirando a rojizo y un carácter totalmente expansivo, alegre, jovial, que le hacía simpática a primera vista.

Los enamorados se reunían los martes a conversar y los domingos iban al teatro o a tomar el té en “Molineros” o en “El Nacional”, bares concurridos y de moda, donde se daba cita la élite social madrileña para escuchar música y bailar. En otras ocasiones iban con los Rodríguez Bonín y con Mariano Sánchez-Quintanar y Aspiazu de paseo a las nieves de Navacerrada pues esos parientes eran ricos. En las vacaciones emprendieron cortos paseos, con Guillermo, Francisco y Esther Game Castro a Toledo, Sevilla, Avila, el Escorial, Barcelona, Valencia. Aparte de estas distracciones colaboraba en varios diarios socialistas de España y dictó una Conferencia en la Escuela de Comercio de Madrid sobre “El Ecuador después de la revolución” – se refirió en concreto a la Juliana del 25.

En Mayo del 27 partió a París y allí esperó a los hermanos Game Castro que al llegar se alojaron en casa de los Barberis Pareja, familia guayaquileña culta y cariñosa que les hizo conocer dicha capital así como Reims que estaba recién reconstruida, la región de Champagne, las provincias de Alsacia y Lorena, frontera con Alemania. De regreso visitaron el Louvre, Versalles, transitaron por los principales boulevares (el Foch, los alrededores del parque Monceau donde habitaban las familias guayaquileñas del gran cacao: Rendón, pareja, Rosales, Seminario, Puga, Morla, Aspiazu, Mendoza, Ycaza, Ballén, Duroy d´Bruignac, Rodríguez de Rivas, Manzano – Torres, Le Normand de la Fosse, Aguirre, Avilés) etc. es decir, el tout Paris del puerto principal, con quienes compartieron alegres momentos de sana distracción en reuniones sociales, te, cenas, etc.) así como diversas Academias y casi todos los Museos. A finales de Julio pasaron al norte y veranearon en Mer les Bain y en otras playas de moda como Treport, Eu, la Falles, Diepa, una semana más en París y de allí a Bélgica. En Amberes los Game Castro tomaron el vapor alemán “Helman” con destino a América el 9 de Septiembre.

La despedida fue triste pero quedaron las promesas de volverse a ver Naveda siguió a Arrás, Bologne, Amiens, Reims, San Quintin, Chamounix Belfort, Nancy y Verdun, pasó a Bélgica y estuvo en Lieja, Lovaina, Bruselas, Amberes, Iprés, Brujas, Ostende, Gante, Namur y al cabo de tres meses retornó por París, resuelto a terminar rápidamente sus estudios. En Octubre fue reelecto en la presidencia de la Federación, asistió a las Jornadas Médicas de Madrid, hizo aprobar los Estatutos de la Federación, redactó con sus compañeros de directorio un ambicioso programa de trabajo, pronunció en el Círculo de la Amistad una conferencia sobre las continuas intervenciones armadas de los Estados Unidos de Norteamérica en territorios centro y suramericanos, celebró la Fiesta de la Raza el 12 de Octubre. En Diciembre visitó Sevilla, Granada, Huelva, Cádiz, Tánger y Marruecos. En esta gira viajó con varios compañeros de la Federación, entre ellos el Secretario Abel Romeo Castillo.

En Febrero de 1928 dictó en la Casa del Pueblo una Conferencia y fue designado Canciller del Viceconsulado del Ecuador en Madrid con una pequeña asignación mensual que le sirvió de ayuda. Colaboraba en distintos diarios de España y América con artículos arielistas de actualidad. En Junio realizó su segundo viaje a Francia, Bélgica y Alemania. En la población francesa de Hendaya encontró a los exiliados políticos españoles de la dictadura de José Antonio Primo de Rivera y tuvo la oportunidad de departir con Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset, Hilario Ayuso, Laudelino Moreno, siguió a Paris, al Marne, Bar le Duc, Chalons, Verdún, Metz, Saarlouis, Kreuzn, Maguncia, Franfort, Colonia, Hamburgo y Berlín y regresó a España llamado por sus compañeros universitarios, a enfrentar la cerrada oposición de los estudiantes peruanos, que finalmente lograron sacarle de la presidencia con un voto de censura motivado en odiosidades y minucias, apoyándose en los estudiantes católicos y en otros que habiendo recibido préstamos en dinero de tesorería, no pagaban y encima se disgustaban cuando eran ajustados. El Profesor Gregorio Marañón le tenía en su laboratorio. El día 7 de Septiembre del 29 egresó de la Facultad y en Agosto recibió el título de Licenciado en Medicina y Cirugía o lo que es lo mismo, el título de Médico.

Alquilaba un cuarto en un hotel de la calle Nicasio Gallego No 3, hablaba francés, soñaba con visitar Egipto y Grecia, pero se encontraba muy enfermo porque perdía la voz y se agotaba sin causa ni motivo. Finalmente, tras consultar a varios facultativos, descubrió que sufría de una grave lesión al corazón. Tenía solamente veinte y nueve años, era de tez morena, delgado, esbelto, ojos y pelo negro, lacio y peinado para atrás a la moda de Rodolfo Valentino. Entonces fue invitado a Alicante en la costa mediterránea, con buen clima y sol.

Había comenzado a trabajar su tesis doctoral y viendo que no tenía la disposición de terminarla, decidió asistir al II Congreso Mundial Anti- imperialista a celebrarse en Julio del 29 en Franckfurt Sur Mein, donde intervino junto a los hombres más prominentes en la lucha titánica por impedir que las naciones fuertes dominen a las débiles. De allí pasó a Polonia y a los países bálticos de Lituana, Letonia y Estonia, luego se internó por la Rusia de los Soviets, que imaginaba ideal.

Con el profesor español Julio Alvarez del Vayo estuvo en Leningrado, Moscú, Tula, Kurot, Poltava. En los Caucasos visitó las zonas sanitarias de Piatigors, Bestau, Kislavosdks, Mineralivodksy, Yelosnovoks a orillas del Mar Negro, conociendo a los camaradas médicos en cada hospital (tovarichs) Finalmente continuó hasta la frontera con Persia y Turquía en útiles observaciones sociológicos. Nuevamente en Leningrado tomó un Curso de varias semanas de Sanidad e Higiene Social en la Facultad de Medicina y retornó a través de Polonia, Alemania, Bélgica y Francia, decidido a volver a su Patria pues se le habían presentado los primeros síntomas de una tuberculosis pulmonar.

Nuevamente en España fue amparado por el Dr. José Antonio Navarro de Francisco quien le llevó a vivir en su casa de Getafe a pocos kilómetros de Madrid. Marañón dejó un día su clínica para verlo y lo encargó a su ayudante el Doctor Duque. El gobierno ecuatoriano le negó un auxilio urgente, pero sanó, logró terminar su tesis, la sustentó y fue calificado con la máxima nota de sobresaliente.

Entonces se despidió de sus compañeros y profesores, invitó a una comida a quienes le habían protegido sin él solicitárselo, pero horas antes tuvo una complicación y se acostó en cama. Llegada la hora se levantó, vistió, concurrió al acto, no probó bocado y al final pronunció un sobrio discurso, triste, patético, resumiendo su vida de lucha. Al día siguiente amaneció grave con neumonía y estuvo entre la vida y la muerte pues siempre había tenido una salud delicada.

En Enero de 1930 volvió al Ecuador. Sufría de una miocarditis cardiaca pero no lo parecía y nadie mejor que él para ocultar sus pesares. En Guayaquil le recibió su novia Fanny y numerosos amigos lectores de sus columnas, puesto que jamás había descuidado colaborar con la prensa nacional y su nombre y su labor eran por esa razón muy conocidos. El 31 visitó Riobamba. Su llegada en tren fue anunciada en hoja volante por Moisés Castañeda. Un numeroso grupo le esperó en la estación del ferrocarril a las seis de la tarde y tributó cariñoso recibimiento, llevándole al   hall del Hotel Metropolitano donde se escucharon gritos en su honor. ¡Viva nuestro paisano el Dr. César Naveda!

¡Viva la Provincia de Chimborazo! El viajero, emocionadísimo, no sabía qué decir. El, que tantas veces había tomado la palabra en Europa, estaba trémulo, mudo de emoción y felicidad tras diez años de azarosa ausencia. Su saga en Europa había terminado.

Dos semanas después se trasladó a Quito. En febrero fue homenajeado por los estudiantes de la Universidad Central del Ecuador pues era un líder. Enseguida siguió a Ambato y recibió una manifestación de simpatía en el Hotel Vivero. En todas partes era aclamado como el intelectual del momento por famoso y por recién llegado de Europa y tras nueva estadía en Riobamba, volvió a la capital en procura de la revalidación de su título, pero algunos colegas se empecinaron en someterlo al fastidioso detalle del examen y habiéndose presentado ante un tribunal sorpresivamente se suspendió.

Su fama como médico especialista en Endocrinología, es decir, en el funcionamiento de las glándulas, ciencia novísima en el Ecuador, despertó la envidia de algunos colegas que quisieron demostrarle en el examen que el médico debía saber de todo, incluso hasta sacar muelas y ayudar a parir, pues tal era el concepto romántico, afrancesado y decimonónico que se tenía en el Ecuador, donde los médicos practicaban la medicina general pues no se conocían las especialidades.

El Dr. Aurelio Mosquera Narváez presidía el Tribunal y en mitad del examen mandó a traer a una parturienta para que demostrara sus conocimientos en ella y como nunca había realizado práctica de ginecología, antes que se le suspendiera, se levantó y dijo “Distinguidísimos profesores,   yo los suspendo a Uds.” y se retiró altivamente del salón, dejándoles burlados y con un palmo de narices, con tan inesperada respuesta.

La noticia causó estupor nacional pero Naveda ni se inmutó pues estaba por encima de cualquier pequeñez; así es que viajó a Riobamba. Estuvo algunos días con sus parientes y amigos mientras la prensa del país, sobre todo la de la sierra, despotricaba contra el tribunal. Finalmente se avecinó en el puerto principal y de inmediato le rodeó el respeto y la consideración de sus colegas, especialmente de los Dres. Luis Felipe Cornejo Gómez, Juan Modesto Carbo Noboa, Alfredo Valenzuela Valverde, Armando Pareja Coronel, quienes le obligaron a sustentar un nuevo examen que fue largamente aplaudido. Coincidió que su grado ocurrió a las pocas semanas de la brillante conferencia en el Paraninfo de la U. de Guayaquil sustentada por el Ministro mexicano de Educación José Vasconcelos, quien mencionó en ella a Naveda como paradigma de cultura y de valer.

Puso consultorio privado en la calle Chile entre las de Aguirre y Ballén donde también tenía su residencia y cuando no había pacientes se pasaba leyendo y escribiendo, donde le iban a visitar numerosos estudiantes de medicina de ideas socialistas tales como Francisco Rodríguez, Efrén Jurado López, etc. pero no se sentía bien, se fatigaba por la menor cosa y por eso salía poco y no participaba en la política. Los domingos a las doce Eduardo Game Balarezo, padre de su novia Fanny, le mandaba un carro con chofer para que lo llevara al chalet que habitaban en la plaza Colón, donde almorzaba toda la familia.

La intelectualidad socialista también le recibió: Francisco Ferrandiz Albors, Adolfo Hidalgo Nevárez, Adolfo H. Simmonds, Joaquín Gallegos Lara, Rigoberto Ortíz Bermeo, Jorge Flor, G. humberto Mata, etc. y surgió la idea de fundar el periódico “El Clamor” que salió hasta el número 17 bajo la dirección del Dr. Rigoberto Ortíz Bermeo con artículos de sociología dirigidos a la concientización de la clase media. “El Telégrafo” le abrió sus columnas y comenzó a editar una página médica que pronto se volvió de obligada consulta. Sus artículos trataban temas variados y de gran interés como el funcionamiento de las glándulas endocrinas, la necesidad de una educación sexual, novedades desconocidas en nuestro medio.

A principios de 1932 fue propuesto su nombre para ocupar una diputación por el Chimborazo, su columna de “El Telégrafo” era cada vez más leída, también colaboraba en las revistas “Semana Gráfica” y “Savia” con artículos de crítica, viajes y cultura, mantenía un concurrido consultorio pues ya se había llenado de clientela; pero a finales de Abril, quizá por los calores de invierno, se le agravó su condición de cardiaco, perdió el conocimiento y entró en coma. El Dr. Valenzuela le llevó a su clínica particular y numerosos colegas se hicieron presentes: Pedro Pablo Eguez Baquerizo, Antonio Mata Martínez, Jorge Insua. En la noche del 2 de Mayo sufrió varios paroximos y a las ocho de la mañana del siguiente día 3 de Mayo dejó de existir, de solo treinta y cuatro años de edad. El cadáver fue llevado en hombros a la escuela de Medicina y finalmente al Cementerio General. Al conocerse su deceso en España numerosos periodistas dieron la noticia. Su amigo Federico García Lorca en el Semanario Literario de Granada le calificó de conductor de juventudes y dijo que era un espíritu tallado en el barro de la tenacidad indígena y de la audacia española.

Luchador nato, en Madrid fundó y presidió la Federación de Estudiantes, le consiguió el local, muebles, becas. Supo ganarse la amistad de varios sabios como Miguel de Unamuno, Santiago Ramón y Cajal, Gregorio Marañón, Américo Castro, Rafael Altamira, etc. Tenía el corazón lleno de ilusiones y la mente de un socialista de avanzada. Amó a España, quiso una Universidad iberoamericana grande, fuerte, unida por el triunfo de los más altos ideales y “fue el creador del concepto de Hispanidad en una época en que la idea se volvía intrascendente y aún obtusa para la mayoría de la población americana” Solo cuando murió el país se dio cuenta que había perdido a uno de sus más brillantes hijos.

La novia guardó un romántico recuerdo por muchos años hasta que en la década de los años cuarenta contrajo matrimonio en Guayaquil con Héctor Morales Carlier, empleado bancario, simpatiquísimo personaje, menor varios años a ella, unión feliz aunque sin hijos.