MUÑOZ MORAL ANGELA

MISTICA.- Nació en la hacienda Salamalag de propiedad de su familia en las cercanías de Saquisilí, el 2 de Agosto de 1890 y fueron sus padres legítimos José María Muñoz, agricultor quiteño y Pastora Moral Rivadeneira, natural de Pujilí.

Al mes de nacida sus padres le llevaron con el Mayordomo de la hacienda a Pujilí y al atravesar las turbulentas aguas del río Quindigua que estaba crecido, el caballo del Mayordomo arrastró a éste y a la niña. Ella se salvó por estar dentro de una cesta de mimbre que logró flotar, no así el mayordomo y el caballo que murieron ahogados.

En 1901 nació Adriana, su única hermana que años después casaría con Francisco Salvador García, quiteño, con hijos.

De siete años de edad entró a la escuelita de Pujilí dirigida por profesoras seglares y en los recreos rezaba el Vía Crucis caminando por los corredores de rodillas, sobre pepas de capulí y arvejas. Al año siguiente era tal su interés religioso que las dirigentes de la Congregación de las Hijas de María le asignaron el cuidado de los altares y el arreglo de las ropas de la Iglesia, de once años fue matriculada en el Colegio de las Madres Marianitas que recién se había fundado por contratos con la Curia de Quito y la Municipalidad de Pujilí.

La Superiora Sor Enriqueta Espinosa empezó a leerles por capítulos, la sorprendente vida de Mariana de Jesús, animando a las alumnas a seguir el ejemplo de sacrificios y privaciones sin cuento para alcanzar la vida eterna El Párroco Acosta y el Presbítero Manuel María Pólit Lazo, le dieron su consentimiento y desde entonces decidió imitarla en todo, pero solo tenía diez años de edad. Pocos meses después falleció su padre y Angelita se pasó a su cuartito muy modesto, imitando la crucifixión. Desde entonces, sin el control paterno, comenzó a abusar de su salud que terminó por resentirse.

En 1905 inició el apostolado en la Misa y tomó el rezo del Rosario cada día, el Vía Crucis dos veces a la semana, visitando con frecuencia a las familias humildes para llevarles consuelo, ayuda y cierta ropita que ella misma remendaba. Durante la semana Santa participó de las Disciplinas del Miércoles, la Hora de Tinieblas en el Coro el Viernes y en la procesión solemne de ese día. Después inició el período de los Catecismos, Primeras Comuniones y la Alfabetización de los adultos.

En 1907 ya tenia fama de santidad en el vecindario por sus continuas exageraciones y porque vivía como embobada para las cosas del mundo. Sus vestimentas eran por demás sencillas y en ocasiones hasta llevaba en su interior el hábito negro de los jesuitas como Mariana de Jesús tres siglo atrás.

Solía pasar las mañanas en las iglesias de Latacunga y tanto en la ida como en la vuelta iba con los ojos cerrados para evitar el galanteo de los muchachos.

En 1908 fue fundado el Hospital de la Caridad, por parte de la Sociedad de San Vicente de Paúl de Latacunga. Empezó a visitar a los enfermos para consolar sus penas y mitigar sus dolores.

Hacía frecuentes ayunos y se la veía mal de salud, pero sus confesores cometieron la imprudencia de autorizarla – a pesar de sus escasos 18 años – el uso de un terrible y anticuado cilicio en la cintura, dizque para fortalecer su espíritu de víctima social, sin darse cuenta que la empujaban en sus continuos delirios hacia la locura.

En 1910 ya no andaba bien de la cabeza y durante el conflicto con el Perú aprovechó para ofrecerse como víctima inocente por la Patria – inmolarse se decía entonces- como su modelo Mariana de Jesús, para lo cual dejó de comer y sólo bebía agua de vez en cuando.

Se le declaró la anorexia nerviosa, enfermedad grave en la adolescencia, sobre todo porque comienza siendo física y luego se torna psíquica e irreversible, pero como por esos años nadie conocía sus síntomas, pasó desapercibida. Algunos de sus vecinos pensaron que actuaba bien, otros hasta la creyeron mística, cuando solo era una enferma, posiblemente histérica.

En Noviembre, la población de Pujilí que la conocía, comenzó a alarmarse, viendo como se moría de solamente veinte años, pero no hubo poder que la obligara a alimentarse. Al finalizar el mes empezó su agonía y falleció tras largos sufrimientos el día 1 de Enero de 1911, a causa de consunción, conforme lo asentó con toda verdad el Párroco Secundino Ortiz en su Partida de Defunción. Hoy se hubiera dicho que murió de desnutrición avanzada.

Al pasar su cadáver de la cama al cofre mortuorio se rompió su espina dorsal; previamente al vestirla, habíasele hallado el terrible cilicio que llevaba desde hacia dos años, incrustado en las carnes, prácticamente formando un todo con su cuerpo, lo cual le había producido una infección secundaria que despedía un terrible mal olor.

Pronto llegó su fama a Quito pues una muerte tal no podía pasar desapercibida y el 22 de Febrero el Diario “El Comercio” publicó que había fallecido víctima de su misticismo. Desde entonces se le viene dando el tratamiento de Sierva de Dios…cuando solo fue una niña buena, virtuosa, abnegada y espiritual, que quiso imitar la renunciación a la vida como su modelo de santidad, sin darse cuenta que escogía una de las aberraciones del tenebrismo de la Contrareforma, un anacronismo de épocas superadas por la civilización y la ciencia.

En lo físico fue esbelta y espigada, de tez blanca, pelo negro y en guedejas, labios finos. De carácter siempre tímido, introvertida y hasta escurridiza. Se sacrificó creyendo ser útil a su Patria. Enterrada con honores en el Convento de la Parroquia de Pujilí, hoy reposa en una Cripta especialmente fabricada para ella.