MORENO JOSE IGNACIO

POLEMISTA.- Nació en Guayaquil el 30 de Julio de 1767 y fue bautizado de nueve días el 8 de Agosto, Hijo legítimo de José Ignacio Moreno 1716 – murió de más de 85 años – natural de los reinos de España, Escribano público de Cabildo, Minas y Real Hacienda y de su segunda esposa Ana Manuela de Silva – Santistevan y Larralde, guayaquileña,

Vástago de una numerosa familia compuesta de once hermanos, fue el menor de todos y cursó sus primeros estudios en Guayaquil hasta que muy joven fue llamado a Lima por su tío materno Juan de Silva – Santistevan y Larralde, se matriculó en el Seminario de Santo Toribio donde conoció las matemáticas y la física,

De allí pasó al Real Convictorio de San Carlos, aquel gran Colegio fundado en 1771 por el Virrey del Perú Manuel de Amat y Junient para reemplazar al jesuíta de San Felipe extinguido a raíz de la expulsión de esos padres en 1767 y se perfiló como latinista, graduándose de Doctor en Derecho Canónigo y ordenándose sacerdote,

Por sus sobresalientes méritos estudiantiles se le confirieron varias cátedras que dictó por nueve años desde 1789, las de Matemáticas Puras, las Mixtas, etc, “aureolado por el brillo de una ciencia y virtud sobresalientes” durante el célebre período del rector Toribio Rodríguez de Mendoza que comenzó en 1786,

Efectivamente, dicho sacerdote buscó ayudantes y colaboradores en el círculo intelectual del Dr, José Baquíjano y Carrillo de Albornóz y del padre Diego Cisneros, ambos decididos partidarios de las nuevas ideas europeas propugnadas en España por el padre Benito Feijoó, y los encontró en Moreno y en el sacerdote oratoriano Mariano Rivero y Aranibar, y entre los tres modificaron la educación en el Colegio Carolino, informando a la juventud de los sucesos independentistas que se sucedían en las colonias inglesas de Norte América, introduciendo mejoras en el Plan General de Estudios, propugnado otros sistemas en los exámenes de grado que se hacían picando puntos, También consiguieron que en las oposiciones a la cátedra de Artes se escogiese algunas preguntas de un cuestionario confeccionado al efecto, para la disertación que había de defenderse al siguiente día, Los textos se cambiaron, también las modalidades para los ejercicios de clases, pero lo de mayor trascendencia fue el abandono del escolasticismo por el conocimiento y profundización en las nuevas corrientes de la filosofía europea basadas en la Física de Newton y el método experimental de las Ciencias Naturales, y se abrió las puertas al iluminismo en el virreinato, cuando ya hacía muchos años que en otras poblaciones como Quito, las llamadas nuevas materias eran enseñadas libremente en las universidades,

El 87 sustentó un Acto Público de Derecho Natural y de Gente bajo la dirección del Dr, Rivero titulado “Pro público juris naturae” proposición en latín – como se estilaba por entonces – con un fondo o contenido escolástico, El 6 de Junio de ese año fue Bachiller en Cánones en San Marcos, El 87 como alumno defendió la proposición “Propúblico juris naturae” siguiendo el criterio escolástico reinante por entonces en la América española,

El 89 ascendió a Vicerrector del Convictorio y el 6 de Diciembre del 92 se recibió de Abogado ante la Audiencia, En el Convictorio asumió las cátedras de matemáticas puras y mixtas y de física y el 93 fue Regente de los estudios de Leyes y Cánones y presidió un Acto Filosófico y Público dedicado a la Universidad de San Marcos, presentado por sus alumnos del Convictorio bajo el título de “Certamen universae philosophia quod nunc primum ad recentem, et acuratiorem studiorum rationem instituent apund clarissimam Limanam Academiam Carolini Convictorii alumni” impreso ese año en Lima y que fuera comentado en El Mercurio Peruano en forma muy laudatoria para Moreno, de quien se dijo entonces: Este joven nació para cultivar la física y las matemáticas y a las bellas disposiciones de su talento y juicio une cierta tenacidad infatigable, escudriñadora de las verdades más recónditas, a las que persigue hasta ver todos los aspectos asequibles al ingenio humano,

Su figura era considerada entre las principales de la ilustración en Lima y desde meses antes y por recomendación de Baquijano había sido designado Miembro de la “Sociedad de Amantes del País” y colaborador del órgano de esa sociedad, el periódico “El Mercurio Peruano”, donde aparecieron publicados varios trabajos suyos, Sus brillantes exámenes causaron la admiración de los sabios Nee, Pineda y Haenke, llegados a Lima en la expedición científica de Malaspina. Para entonces, Rodríguez de Mendoza dictaba las cátedras de Teología y Filosofía y ejercía el rectorado, Moreno la de Matemáticas, Rivero las de Física de Newton, Derecho Natural y Derecho Patrio emancipado del Romano, Moreno era, además, Vicerrector y Regente de Estudios, corriendo a su cargo la confección del Plan General de estudios y la formación de las Tablas o Programas de las distintas asignaturas que el Mercurio Peruano publicó con elogio, También quiso, llevado por su entusiasmo, traer de Europa los aparatos de Mecánica, Física y Astronomía, pero el Arzobispo Juan Domingo González de la Reguera se opuso, temeroso de las ideas políticas de fray Diego Cisneros, quien era un gran conocedor del enciclopedismo francés, sin considerar quere el estudio de las ciencias siempre es provechoso al espíritu,

Quizá por eso el citado Arzobispo empezó a luchar contra el Convictorio Carolino y consiguió a la postre que Moreno, fiel subalterno de Cisneros, renunciara a su carrera pedagógica para ausentarse a Cuenca, cabeza de Obispado, con el fin de ganar por oposición la prebenda de Canónigo Penitenciario, pero allí se estrelló contra la voluntad del Obispo de esa diócesis, que había predestinado esa dignidad a otro sacerdote. Moreno ni siquiera pudo presentarse a la disertación y renunció a sus pretensiones pues comprendió que no podía combatir al sistema.

De vuelta a Lima en 1795 fue enviado como castigo a ocupar el lejano curato de Nepeña en la norteña provincia de Santa, que tenía el anexo de Huambacho, denominado mas tarde Samanco, y debió rumiar su fracaso y la amargura de ya no ser más Vicerrector ni brillar en las aulas y en la sociedad intelectual de la capital del Perú. Después pasó a dirigir la Doctrina de Chacras en la actual provincia de Chancay. De allí en adelante le fue confiada la parroquia de Huancayo en 1806 con la Vicaría foránea de Jauja y jurisdicción eclesiástica en esas tres provincias de Santa, Chancay y Jauja y cuando en 1812 se produjo la ^ rebelión indígena de Huánuco, Moreno

trató de apaciguar exhortando a sus fieles a la concordia y a la sumisión política, con las siguientes frases: “El mismo Dios nos habla en las sagradas escrituras. Por ellas se demuestra que a los ojos de Dios, el menor atentado contra las autoridades es un sacrilegio; que la menor discordia con nuestros conciudadanos es una herida mortal a nuestras almas, y que de lo uno y de lo otro no puede resultar sino la ruina del alma y del cuerpo, y la destrucción de nuestra amada Patria y hogares… Temed vuestra ruina si os dejáis inquietar y conmover. Es la providencia de Dios quien ha establecido las autoridades del mundo para terror y freno de los males; porque desde que pecó el hombre por el abuso que hizo de su libertad, no ha podido ser arbitro de seguir los deseos de su corazón, sin precipitarse a sí mismo, y arrastrar a otros a un abismo de desgracias.” Esta pieza política salió editada en Lima bajo el título de “Exhortación a la sumisión y la concordia”.

El 1 de Enero de 1813 pronunció un Discurso en la iglesia de Huancayo celebrando la Jura de la Constitución de Cádiz, que salió publicado por la Universidad de San Marcos de Lima y sirvió para confirmar su reputación de literato, que no se había olvidado,

desprecio de los liberales defensores del sistema republicano. Mariano José de Arce le impugnó diciendo; “la disertación del señor Moreno parecería digna de Bossuet y del siglo de Luis XIV” frase que hizo sonreír a los presentes, luego intervino para contradecirlo el Dr. Manuel Pérez de Tudela; dichos discursos aparecieron en “El Sol del Perú”, la disertación de Moreno y la réplica del Dr. Pérez de Tudela, pero Monteagudo hizo recoger los números donde salió ésta última porque no le convenía que el pueblo se entere de una réplica tan democrática.

En 1826 ocupó el Vicerrectorado en San Marcos y editó sus famosas “Cartas Peruanas entre Filaletes y Eusebio”, utilizando la forma epistolar para la discusión de los temas religiosos que le preocupaban, demostrando ser un inteligente apologista de la causa católica y un detractor de autores de la categoría del barón de Holbach, de Volney, de Reynal, etc. pero sobre todo maltrata a Voltaire, a quien llama el oráculo de los incrédulos y considera el más peligrosos de todos, no tanto por su ciencia como por su admirable estilo.

Esta obra – las Cartas Peruanas – años más tarde fue comentada en Cuenca por fray Vicente Solano, que la calificó de obra excelsa bajo todos los aspectos, comparable a las de Lamenais y Balmes, estampando a continuación el siguiente juicio sobre su autor “Virtuoso que jamás ha incurrido ni siquiera durante su primera edad, en vicio alguno” mezclando así la inteligencia y erudición del hábil tratadista con su vida y costumbres particulares; que, a no dudarlo, debieron ser correctas y arregladas, pues jamás se ha sabido lo contrario.

En 1831 fue Arcediano en Lima. Después publicó “Diálogo sobre los Diezmos” demostrando que “a sus profundos conocimientos sobre las ciencias eclesiásticas unía un ingenio penetrante y un vigor dialéctico poco común”.

Al final de sus días polemizó con el Dr. Francisco de Paula Vigil, célebre autor de la “Defensa de la autoridad de los gobiernos contra las pretensiones de la Curia romana” en seis gruesos volúmenes, a los que Moreno lanzó su también densa obra titulada “Ensayo sobre la supremacía del Papa, especialmente con respecto a la institución de los Obispos” que vió varias ediciones, la de Lima de 1836 y otras después de su muerte.Conocemos la de 1846 en París, pues fue obra muy admirada en los círculos católicos de Europa.

I gastado por las enfermedades y sus numerosos trabajos, el adalid de la monarquía y de la supremacía papal que defendió a ultranza, como polemista genial, rotundo, penetrante y falleció muy cerca de Lima, propiamente en el pueblo de La Magdalena, a donde se había trasladado para gozar de un mejor clima, el 7 de Mayo de 1841, de solamente sesenta y cuatro años. Edad que en ningún caso se puede calificar de provecta, ni aún en aquellos tiempos.

Al revisar su vida encontramos dos etapas diferentes. La primera en el Convictorio Carolino, positiva como reformador e introductor de novedades científicas y la segunda en que malgastó sus talentos con doctrinas medioevales sobre la supremacía papal, tratando de impedir que los efectos de la independencia tomaran vuelo en el campo eclesiástico. Algunos de sus célebres discursos en la Sociedad Patriótica pueden leerse en la colección del Periódico “La Abeja Republicana”, sus Memorias o Informes sobre la Libertad de Cultos, sobre la erección del Obispado de Junín, etc. en “El Mercurio Peruano”.

Su pensamiento impuesto como genial polemista que fue, sirvió en su tiempo de propaganda y divulgación de las doctrinas ortodoxas de la Iglesia, influyó para fomentar la reacción clerical de mediados del siglo XIX y avivó la polémica sobre la aplicación del Patronato de los antiguos reyes españoles por parte de los nuevos gobiernos americanos, pero hoy ha perdido toda actualidad y sus libros son únicamente pasto de las polillas y de la curiosidad de los eruditos, ciertamente que sí, aunque son de admirar por su retórica para exponer ideas y principios superados ya en los momentos en que se escribían.