MONCAYO ECHEVERRIA PATRICIO

ARQUEOLOGO.- Nació en Quito el 7 de Enero de 1955. Hijo legítimo de Vicente Moncayo González, Empleado Público quiteño en el Centro Agrícola Cantonal de Antonio Ante; y de Piedad Echeverría Almeida, natural de la Parroquia Andrade Marín, Cantón Antonio Ante, Provincia de Imbabura.

El mayor de una larga familia de diez hermanos. Estudió la primaria en la Escuela Hermano Miguel de Atuntaqui donde fue alumno del Hno. Alfonso Chávez en francés y sobresalió por su aplicación, siendo el mejor egresado, el 67 pasó becado al Colegio La Salle de Quito y vivió en la casa que los Hermanos Cristianos mantenían en San José del Valle (Conocoto). Allí aprendió a ser responsable y a hacer deportes, a los que se aficionó mucho, sobre todo al fútbol. También formó y presidió los clubes de periodismo y teatro, redactó el periódico mural con dibujos y caricaturas pues siempre le ha gustado dibujar, intervino en varias representaciones de zarzuelas, sainetes y declamaciones y fue varias veces electo presidente de su curso.

En 1970 comenzó a sentirse la crisis de la Orden Lasallana en el Ecuador, numerosísimos miembros salieron de ella y terminó por cerrarse el 71 la casa de San José del Valle. Entonces regresó a Andrade Marín a buscar a los suyos y se matriculó en el Colegio San Diego de Ibarra, donde cursó los tres años finales, siempre como el mejor alumno. El 73 se graduó de Bachiller y fue el de mayor puntaje de esa promoción.

Nuevamente en Quito, vivió en casa de su tío el arqueólogo José Echeverría Almeida, quien trabajaba en el Instituto Otavaleño de Antropología y le encausaría al estudio de esa ciencia prestándole libros, hablando de esos temas y ensoñándole sus propios trabajos.

El 74 ingresó a la Escuela de Psicología de la Universidad Central. Paralelamente consiguió un empleo en el Departamento de Arqueología de la Universidad Católica y colaboró con el Padre Pedro Porras Garcés, sabio sacerdote Josefino, haciendo dibujos científicos sobre torteros de Manabí a razón de S/. 100 cada uno. Había meses que sacaba hasta S/. 6.000, suma no despreciable por entonces.

El 76 el Padre Porras le empezó a llevar a la zona de Cotocollao. Eran salidas de campo muy instructivas, realizaban excavaciones y hasta participó en la publicación del libro “Arqueología de Quito, fase Cotocollao”, con los dibujos y descripciones de la cerámica.

El 77 fue electo miembro de la Asociación   Escuela   de   Psicología y resultó por votación popular representante de Psicología ante la FEUE.

El 78 volvió a salir al campo, en esa nueva ocasión lo hizo a la zona de Palenque en la Provincia de Los Ríos como auxiliar del Padre Porras. Descubrieron un sitio de ocupación prehistórica que denominaron Palenque en la hacienda del Dr. Lalama. Los trabajos duraron dos años en forma intermitente. También visitaron el sitio La Ponga, cerca de Barcelona, en la cercanía de la costa de la Provincia del Guayas y descubrieron otro asentamiento de la cultura Machalilla. El informe, con los resultados finales de ambas excavaciones, tituló “Fase Palenque y La Ponga”.

Por ello resolvióse al fin por la Arqueología y entró a estudiarla en la Escuela de Pedagogía de la Universidad Católica. Al mismo tiempo coincidió que el padre Juan Botasso, de la Orden Salesiaha, había informado acerca de unas misteriosas pirámides truncas en la cercanía del tío Upano, Provincia Oriental de Morona – Santiago.

Porras preparó una expedición de reconocímiento del lugar y puso a Moncayo de Jefe, teniendo a cargo la confección de los dibujos, descripción de la cerámica, fotografías y trabajos campo. La labor fue ardua, hubo que desbrozar una amplia extensión de casi tres kilómetros de largo y finalmente salieron a la luz las famosas pirámides truncas que tanto interés concitaron en el mundo científico americano.

En total se trabajó cosa de diez años, durante los cuales realizaron catorce expediciones de doce a quince días cada una, fruto de lo cual fue un libro excepcional, titulado “Tradición Upano”.

El 80 presidió el Club S. C. y D. Unión Juvenil de Fútbol y empezó a prestar Servicios gratuitos como psicólogo del Hogar de Niños Huérfanos “San Vicente de Paúl” también inició las investigaciones de Cotundo y Napo para el libro “Los Petroglífos del Ñapo” del padre Porras, colaborando con los dibujos, la catalogación de las piedras y desentrañando el simbolismo de cada una de ellas.

El 81 fue electo Presidente de la Asociación Escuela de Pedagogía de la Universidad Católica.

El 84 fue contratado como Profesor de Arqueología del Ecuador con S/. 30.000 mensuales de sueldo, para dictar esa materia a los estudiantes de Historia y de Historia y Arqueología de la Universidad Católica, desde el 87 utilizaba como texto el libro “Nuestro Ayer. Manual de Arqueología ecuatoriana” del Padre Porras, que es muy útil.

Entre el 84 y el 87 enseñó gratuitamente en el Colegio Secundario “García Moreno”.

El 85 egresó de Pedagogía con el título de Licenciado. Su tesis versa sobre la “Enseñanza de la Arqueología en las escuelas primarias” en 360 páginas, que ha entregado al Banco Central para su publicación.

Entre el 86 y el 87 realizó el Ciclo Doctoral en Pedagogía, lo presidió y escribió un artículo largo sobre “Un complejo de tolas en Atuntaqui- Imbabura, en la sierra norte de! Ecuador”.

El 89 presentó como ponencia en el Congreso de Genealogía celebrado en I barra y editó en el Volumen 52 de la Colección de la Sociedad Amigos de la Genealogía, otro estudio largo sobre la “Posible unidad cultural entre las provincias norteñas de los Andes Ecuatorianos con el Departamento de Nariño”.

Se hallaba escribiendo su tesis doctoral que titula   “Estudio   de la administración educativa en el Ecuador en la década de los ochenta”, para guía del Ministerio de Educación.

De estatura mas bien baja, tez blanca, ojos cafés, pelo negro. Soltero, tímido, deportista y estudiante brillante, infatigable en los trabajos de campo, ordenado y disciplinado en lo tocante a la arqueología.