MENA VILLAMAR CLAUDIO

PERIODISTA.- Nació en Quito el 28 de Mayo de 1928 y fueron sus padres legítimos Carlos Mena Caamaño, quiteño propietario de la hacienda Mena situada entre la Magdalena y Chillogallo que terminó siendo vendida a la Municipalidad de Quito en los años 1950 y hoy es asiento de las urbanizaciones Mena 1, Mena 2; y de Aída Villamar Saenz nacida en Guayaquil.

Nació en una casa alquilada en la calle Imbabura y el mayor de una familia compuesta de cuatro hermanos. Aprendió las primeras letras con su padre y por eso, al ser llevado al Pensionado Borja Yerovi, le pusieron directamente en segundo grado. De esa época recuerda a Monseñor Borja como el viejito adusto por su talante siempre severo y por estricto con los alumnos, la incomodidad del uniforme escolar que debía llevarse para los días de fiesta que parecía smoking, con camisa de cuello duro, puños con broches, corbata blanca de lazo, chaleco y gorra azul oscura con escarapela militar. El año 40, de doce de edad, fue de vacaciones a Guayaquil donde visitó a los parientes Díaz- Granados Sáenz. Ese año ingresó al Colegio San Gabriel de los padres jesuítas, fue discípulo del padre Jorge Chacón en Literatura y empezó a escribir versos por afición y a dedicar su tiempo libre a la lectura.

Graduado de Bachiller en la especialización de Físico-Matemáticas el 47, quizo ser Arquitecto con la intención de trabajar con su tío el Ing. Eduardo Mena Caamaño propietario de la Compañía Mena – Atlas, importante empresa constructora de la capital y porque le agradaba sobremanera el dibujo y la pintura, práctica que más tarde desarrollaría como autodidacta lo mismo que la fotografía. En vista de que la mayor parte de sus amigos y compañeros entre los que se encontraban su vecino Francisco Tobar García; Filoteo Samaniego, Carlos de la Torre Reyes, Francisco Paredes Benítez, Francisco Granizo Rivadeneira, Alfredo Luna Tobar, Francisco Mera Borja, Luis Tobar Rivadeneira, etc. ingresaron a la carrera de Jurisprudencia, también lo hizo en la Universidad Católica, fundada un año antes (1946) en donde permaneció ligado a toda esta generación.

“Nos reuníamos una vez a la semana en la casa de mis padres en la Olmedo 1249 donde leíamos nuestros poemas, conversábamos sobre autores favoritos y escuchábamos ocasionalmente piezas de guitarra que tocaba César León Meneses. Por esa época, Carlos de la Torre Reyes escribió su primer poemario que tituló “Primavera”.

El 53, mientras preparaba su tesis de grado en Jurisprudencia, casó con Rebeca Andrade Alvear. Han tenido cuatro hijos e ingresó de Amanuense al Departamento de Contabilidad del Ministerio de Gobierno con S/. 1.200 mensuales de sueldo.

Pronto le tentó la política y colaboró para la fundación del Movimiento Liberación Popular que dirigía Raúl Falconí, editor de libros, en cuya oficina se reunía con Francisco Paredes, Moisés Montalvo, Wilson Hallo y más tarde Mauricio Gándara, Marco Proaño Maya, etc.

El 53 sustentó la tesis “El Salario en el Código del Trabajo Ecuatoriano” bajo la dirección del padre Benigno Vela S.J.

El 54 trabajó en el estudio profesional del Dr. Fidel López Arteta donde preparaba alegatos para la Corte Suprema y aceptó el cargo de profesor de Estadística de la U. Católica. Entonces comenzó una vida profesional muy irregular por sus preferencias política y periodística.

Una noche, con motivo de la presentación del monólogo “El daño que hace el tabaco” de Chéjov, por el actor chileno Montenegro, en casa de Oswaldo Guayasamín, se presentó avanzada la noche y medio embriagado, César Dávila Andrade, portando en su cuaderno de contabilidad su poema “Boletín y Elegía de las Mitas”, recién terminado y los asistentes le pidieron que lo leyera y pudo grabarlo íntegramente (1)

Entre el 55 y el 56 fue Director Nacional de Inmigración y Extranjería con S/. 1.500 mensuales por designación del Ministro de Gobierno Rafael Arízaga Vega. Entre el 56 y el 58, durante la Alcaldía de Rafael León Larrea, trabajó en la programación de la Radio Municipal que funcionaba en el mismo edificio del Municipio y cuyo director fue Renán Flores Jaramillo. En esa época adquirió para la radio un gran lote de discos de música clásica. Paco Tobar hacía radioteatro y el ambiente era propicio para realizar actos culturales.

El 58 fue candidatizado a la Alcaldía de Quito por Liberación Popular, pero perdió frente al Ing. Jaime del Castillo. El 60, L.P. apoyó a Velasco Ibarra en la campaña presidencial, lo que le motivó su salida de ese movimiento político, escribió esporádicamente para el diario “El Comercio” y tras la publicación de un artículo suyo intitulado “El Católico Reaccionario”, el Padre Aurelio Espinosa Pólit, Rector de la Universidad Católica, le creyó Culpable de “cierta desorientación ideológica del alumnado” y no le renovaron su nombramiento de profesor en la U. Católica.

El 62 entró a la U. Central a estudiar Economía. El 29 de enero del 64, durante la dictadura militar, fue apresado como consecuencia de una manifestación estudiantil contra el gobierno. Por esa época trabajó como Secretario- Abogado de la Asociación de Industriales Textiles del Ecuador (AITE) con S/. 3.500. Estuvo como preso político una semana y se involucró en la oposición a la Junta Militar de Gobierno, que al año siguiente, siendo Vocal de Economía ante la FEUE, le negó la matrícula para el tercer curso y cayó nuevamente preso cuando diversos políticos reunidos en casa de Luis Antonio Peñaherrera discutían la llamada guerra de los aranceles iniciada por la Junta Cívica de Guayaquil. Llevado a Salinas junto a otros políticos, y periodistas como Ramiro Borja y Borja, Gonzalo Almeida, Gonzalo Oleas, Carlos Palacios Sáenz, etc. le embarcaron en el destructor Velasco Ibarra con rumbo a las Islas Galápagos, pero ante las serias protestas que se produjeron, entre ellas una manifestación de las mujeres en Guayaquil que pedían la libertad de los deportados, regresaron a Guayaquil.

El 66 fue electo Concejal de Quito por el Presidente Clemente Yerovi. Escribía para el diario “El Tiempo” que iniciara Camilo Ponce con otros.

El periódico había sido clausurado temporalmente por la Junta Militar de Gobierno pero volvió a aparecer. En un accidente automovilístico falleció su gerente Germán Grijalva y finalmente fue vendido al Ing. Antonio Granda Centeno. En “El Tiempo” estreno su vena humorística en la columna “Comentan los Picapiedra” que mantuvo con Carlos de la Torre Reyes por años, junto a otros periodistas como Gonzalo Bonilla Cortés y Filoteo Samaniego. Indistintamente se turnaban para escribir la columna de Juan o de Pedro, nombres de los dos Picapiedra. De la Torre tenía gran facilidad para versificar y metía sus ovillejos como digno remate de los jocosos comentarios, especialmente sobre la política criolla y sus personajes, que pronto se convirtieron en el centro de atención de la opinión nacional, conservando su popularidad muchos años y cuando Jaime Mantilla Anderson, Clemente Vallejo y otros más fundaron el diario “Hoy”, fue llamado a colaborar e inauguró a más de su columna editorial semanal, la columna “Codazos”, de corte humorístico, que también apareció semanalmente bien recibida por los lectores del país.

El 68 entró por concurso a enseñar Problemas del Mundo Contemporáneo en la Facultad de Arquitectura de la U. Central, después dictó Historia de la Cultura en la misma Facultad, cambiándose luego a Jurisprudencia donde ha dado Código del Trabajo y desde hace varios años Historia de Derecho, materia sobre la cual tiene escrito un manual universitario (“Lecciones de Historia del Derecho”)(1) Años después prestó el Casette al Director de Teatro Fabio Paccioni que montó la obra, pero la grabación no pudo ser recuperada; tras contar el episodio en su columna periodística, recibió la llamada telefónica de su amigo el caricaturista Roque Maldonado, quien había sacado una copia de esa grabación cuando trabajaba en Radio Quito y así fue como pudo recobrarse un valioso testimonio con la voz del Fakir

Entre el 68 y 80 creó la distribuidora de libros “Central de Publicaciones” con agencias en Guayaquil, Cuenca, Manta y Ambato. Por esta época se dedicó también a la edición de obras de autores ecuatorianos y lanzó al mercado varios libros, algunos de éxito, como “Los Quiteños” de Paco Tobar, “Manual de Derecho Internacional” de Mauro Terán, “Crónicas de otros Lunes” de Raúl Andrade, “Filosofía Negativa y Mística Creadora”, obra póstuma del Dr. José María Velasco Ibarra, etc. por dos ocasiones ocupó la Presidencia de la Cámara Ecuatoriana del Libro. El 72 tuvo un mes de estadía en Alemania como becario de la Fundación Konrad Adenauer. El 75 fue invitado durante un mes para un recorrido por algunas ciudades de Estados Unidos dentro de un programa del Departamento de Estado de ese país.

El 77 triunfó en el Concurso Nacional de poesía del Diario “El Universo” con “Las líneas de tus Manos”. El 82, con motivo del reciente conflicto armado con el Perú, dió a la luz “Paquisha toda la verdad” en 175 páginas. La obra alcanzó notoriedad y dos ediciones de 5 mil ejemplares siendo comentada incluso en el Perú. También apareció su poemario “Voces que volvieron del Alba” en la colección de Escritores ^ Ecuatorianos de la Casa de la Cultura.

El 86 se divorció y formó nuevo hogar con Cecilia Benalcázar. El 89 intervino en varios actos que se realizaron en Quito y Loja sobre el bicentenario de la Revolución Francesa. El 90 recopiló las publicaciones semanales del fascículo “Conozca el Ecuador” que apareció en “Hoy” en un libro intitulado “Aquí Ecuador”, en edición auspiciada por el Ministerio de Educación. El 91 fue electo Subdirector del Instituto Ecuatoriano de Crédito Educativo y Becas IECE. En 1993 se hizo acreedor a una beca de investigación histórica durante tres meses otorgada por el gobierno de España, visitó los principales archivos de Madrid y el de Indias de Sevilla, como resultado de lo cual editó en 1997 Abya-Yala bajó el título de “El Quito Rebelde”, Historia de Quito de 1809 a 1812”, texto o ensayo largo y líneas sobre los sucesos de la Patria Boba.

El 95 publicó “Ecuador a Comienzos de Siglo” en 155 págs. e ilustraciones, ojeada de periodista andariego y observador agudo sobre lo que era nuestro país a comienzos del siglo XX, cuando se iniciaba la revolución liberal y la lucha religiosa.

Sus siguientes publicaciones han venido

En 1815 era “Brigadier de los Reales Ejércitos, fue nombrado Gobernador y Comandante General de Guayaquil y emprendió el regreso a América después de doce años de ausencia.

Frente al Callao fue interceptada su fragata por la escuadrilla del Comodoro Guillermo Brown, quien le apresó. Fue desembarcado en la isla Puna, en tanto Brown atacaba Guayaquil el 10 de Febrero de 1816 con solo un bergantín y una goleta, pero le respondió la batería manejada por Juan Barnot de Ferruzola y el batallón de Cívicos sostuvo el fuego desde la orilla de la Tahona, hasta que el bergantín encalló; entonces los arrojados guayaquileños se lanzaron al agua con las bayonetas entre los dientes y abordaron la nave de Brown iniciando una general carnicería.

Esa tarde el Gobernador Juan Vasco y Pascual entró en tratos con el hermano de Brown que había quedado en él fortín de las Cruces y se realizó el canje de prisioneros Mendiburo por Brown, y tras el retiro de los marinos ingleses tomó el mando y comenzó a comprimir la opinión, persiguiendo tenazmente a Vicente Ramón Roca por una carta patriótica que había escrito al Cura de Acapulco. Igual hizo contra el Coronel Jacinto Bejarano, contra José Leocadio Liona y Ribera, etc. también decretó numerosas exacciones o empréstitos forzosos contra las personas clasificadas como afectos de la revolución, contra los simples sospechosos, etc.

Después de la captura de Roca y su correspondiente viaje a Lima donde se le siguió la causa criminal, descubrió Mendiburo que José Leocadio Liona, un lojano Romero y el Ayudate Mayor del Regimiento de Milicias Pedro Narváez, se entretenían en hacer circular Proclamas revolucionarias. En 1819 José María de Antepara comenzó a enviarle unos versos denominados “Rataplanes” // Tenga cuidado don Juan / porque este pueblo insurgente / le ha de jugar, de repente / alguna …. de rataplán // aludiendo al sonido de los tambores que asemeja un rataplán cuando se toca retirada.

// Cuidado señor don Juan / se caiga de la maroma / le aseguro que no es broma / lo que preparándole están // También se conoce un tercero // Señor Mendiburo alerta / alerta, señor don Juan / porque la cosa es muy cierta / y un bromazo le darán . //

Estos partes de Novedades, rimados y confidenciales le llegaban al Gobernador de las formas mas sutiles

y siempre en los momentos menos pensados, como si algún espíritu lo estuviera persiguiendo y conociera todos sus movimientos.

Camilo Destruge ha escrito que Mendiburo hostilizó también a los españoles de quienes concebía sospechas, como sucedió con Vicente Decimavilla y Manuel Antonio de Luzarraga. Verdad que no le faltaba razón para andarse con cuidado y poner toda su atención en observar los pasos de aquellos cuyas ideas no podía pasar desadvertidas; pues la propaganda de emancipación era cada día más activa y eficaz.

Cada patriota tenía un círculo de amigos de confianza, entre quienes se iba propagando estas ideas. José María de Antepara, José de Villamil, el Dr. Marticorena, el Padre Cumplido, Juan José y Miguel de Casilari, Francisco de Lavayen, Francisco Javier Pérez, el Dr. Cayetano Ramírez de la Fita, Lorenzo Espinosa, Juan Layana, José María Peña, Juan de Dios Molina, Miguel Guerrero, Pedro Sáenz, Juan María Murillo, José Rivas, José Correa y otros muchos, que muy en privado eran favorables a la causa de la libertad, pero que por consideraciones de familia, no dejaban traslucir sus opiniones.

Luego de cuatro años de este gobierno, sintiéndose mal de salud, renunció el mando y fue reemplazado por el Coronel José Pascual de Vivero, viajó a Lima y falleció el 15 de Junio de ese año de 1820 de tabardillo o tifus exantemático.

Su retrato se conserva en la capital peruana.