MACHADO PESANTES ANDRES

OBISPO DE RIOBAMBA Y DE GUAYAQUIL.-Nació en el anejo de Guachapala, parroquia del Cantón Paute, Provincia del Azuay, el 16 de Agosto de 1850. Hijo legítimo de Fernando Machado y de Antonia Pesantes, agricultores blancos de la zona.

En 1860 fue llevado a Cuenca y comenzó sus estudios en el Colegio Seminario. En 1864, a raíz de la guerra de García Moreno contra el presidente de Colombia General Tomás Cipriano de Mosquera, huyeron hacia Cuenca los padres jesuitas del Noviciado de Quito acompañados del alumnado por el justo recelo de que fuere invadida la capital. Se hospedaron en el Seminario y luego siguieron a la iglesia y convento de San Francisco Javier.

Con tal motivo muchos jóvenes de Cuenca pidieron el ingreso a la orden y entre ellos Machado, que fue aceptado de casi quince años de edad el 19 de Julio de 1865 e hizo el primer año de Noviciado.

En 1867 viajó a Quito, realizó el segundo año y el 30 de Julio juró los primeros votos. En 1869 fue profesor de Humanidades en el Colegio San Gabriel y prosiguió sus estudios de Filosofía y Teología. El 11 de Febrero de 1876 fue ordenado Sacerdote por el Obispo Tomás de Iturralde y Suárez.

En 1881 terminó el Curso de Ciencias Eclesiásticas. El 82 hizo su segunda Probación y continuó de profesor de Humanidades. En Abril de 1884 fue autorizado a realizar el Cuarto Voto, honor el más grande dentro de la Compañía de Jesús. El 88 pasó de Rector al Colegio San Felipe Neri de Riobamba donde se hizo notar por su carácter un tanto áspero, que aplicó para sostener la disciplina y consolidar

las obras morales y materiales. Era un hombre de pocas palabras, mas bien seco e introvertido, no admitía confianzas de ninguna clase, guardaba siempre las distancias con sus semejantes, era severo hasta consigo mismo. Por eso no se hacía querer aunque sus buenos propósitos y su afán de servicio le ganaba la admiración y el respeto de quienes lo trataban. I como era estudioso, trabajador, solemne y poseía don de mando, pasaba por sacerdote de muchos merecimiento. En 1890 ocupó el decanato de la Facultad Menor de Filosofía. El 93 fue designado Rector del San Gabriel y le eligieron miembro del Consejo de Instrucción Pública.

En el San Gabriel permaneció sin mayores problemas hasta Mayo de 1897 que fue trasladado al rectorado del San Felipe Neri de Riobamba, Tras los graves sucesos políticos acaecidos en la comunidad de los jesuitas de esa ciudad y que ocasionaron el escándalo nacional.

El caso es que a raíz del levantamiento armado conservador del 27 de Marzo de ese año en las provincias del centro de la República, se produjo varios combates en Igualata, San Andrés, Bellavista y Calpi entre las fuerzas liberales del gobierno y los guerrilleros conservadores de Melchor Costales y Pacífico Chiriboga. La situación se volvió peligrosa en Riobamba, donde un clero politizado y dirigido por el Obispo Arsenio Andrade, excitaba al pueblo contra el gobierno. El 28 de Abril las autoridades de la plaza solicitaron al prelado que exhorte a los feligreses en favor de la paz pública, pero éste hizo lo contrario, recluyendose en su propio palacio, desde donde fue sacado a un calabozo del cuartel Pichincha con orden de deportación. El 2 de Mayo se tomó igual medida con los jesuitas por predicar contra la Constitución y leyes vigentes. El 3 amaneció la ciudad conmocionada y a través del templo jesuita algunos guerrilleros infiltrados intentaron tomarse el cuartel vecino con la complicidad de varios soldados, para que las fuerzas conservadoras pudieran ingresar tranquilamente en Riobamba; pero, habiéndose descubierto el plan, los gobiernistas ingresaron al interior del Colegio y acorralaron a José P. Cifuentes, que se había escondido en la Capilla, detrás de la estatua del Corazón de Jesús, le cazaron y dieron muerte de un balazo en la frente. E! Superior jesuita Padre Emilio Moscoso sufrió igual suerte y murió con el arma al hombro y las cananas terciadas. Entonces cesó la lucha y apresaron al resto de la comunidad, el Sagrario fue allanado y hasta se cometieron escenas sacrílegas con los Copones y Hostias que fueron cauzados y desarmados al suelo.

Por todo ello Machado apuró su arribo a Riobamba y el día 20 hizo funcionar nuevamente el Colegio, obteniendo que se permita a los jesuitas regresar al Convento y “con sagacidad consiguió desautorizar los cargos que se hacía a los padres de la Compañía y hasta ordenó funciones litúrgicas de desagravio “y la católica Riobamba se desbordó en actos de piedad, a un punto de fervor no sospechado.”

De allí en adelante se dedicó únicamente a sus labores docentes y a pesar de la penuria económica por la que atravesaba el Colegio, logró levantar dos tramos de edificio y permaneció al frente del rectorado hasta principios de 1906, en que por su probada sagacidad y don de mando, sus superiores creyeron oportuna su presencia en Quito, al frente del rectorado del San Gabriel, en momentos de sumo peligro para la Orden, pues acababa de triunfar Alfaro en Chasqui, ocupaba por segunda vez el poder y el grupo de liberales radicales autodenominado de la Fronda bajo la dirección de José de Lapierre, se había propuesto expulsar definitivamente a los jesuitas, como la mejor forma de consolidar al partido radical en el Ecuador.

El 27 de Marzo los de la Fronda dieron un banquete a Alfaro y oficialmente se acordó la expulsión; sin embargo, la noticia se regó pronto en Quito y llegó a oídos del clero. Se hicieron rogativas públicas, la Virgen del Quinche fue traída de apuro y como ni aún así se desistía, la noche del 20 de Abril se produjo un supuesto milagro con una oleografía de la Virgen de los dolores colocada en el refectorio del San Gabriel, que a la luz mortecina de los candiles empezó a abrir y a cerrar los ojos y hasta dicen que lloró delante de treinta y cinco alumnos internos y dos religiosos. El prodigio – que es como ahora se le conoce – se hizo público, se abrió un proceso canónigo, hubo declaraciones y todo lo demás. La autoridad religiosa declaró que se podía creer y nadie hablaba de otra cosa que de la Virgen del Parpadeo, lo cual hizo que los de la Fronda abandonaran su plan de expulsión para no alborotar más el cotarro. En Junio fue trasladado el cuadro a la iglesia de la Compañía participando miles de devotos con velas encendidas. El día 5 de Junio, aniversario de la revolución liberal, el Padre Ceslao

Moreno, O. F. sermoneó al auditorio “demostrando que los gobiernos impíos, liberales, radicales, conducen a los pueblos a la miseria”, mientras en Guayaquil la prensa se burlaba del suceso comparándolo con la Virgen de la Empanada y no faltó un chusco que hasta escribió una obra teatral en farsa sobre tan oportuno prodigio, sin embargo, los inteligentes padres jesuitas pudieron capear el temporal y hasta burlar a sus enemigos de la Fronda que se quedaron con un palmo de narices.

Ningún otro suceso importante registró este segundo rectorado suyo en el San Gabriel y a poco, el 16 de Noviembre de 1907 fue preconizado Obispo de Riobamba por Pío X, se consagró en Quito el 16 de Febrero de 1908 con el Arzobispo González Suárez y posesionó el día 24.

Durante su gobierno eclesiástico concluyó las obras del templo del Corazón de Jesús en 1915 y mantuvo diversas controversias por su ejercicio constante de la disciplina eclesiástica.

El 28 de Abril de 1916 fue elevado a la Diócesis de Guayaquil y cuando preparaba viaje el 2 de Mayo, sufrió un atentado criminal que felizmente no le causó daño. Esa tarde a las 3 y 15 se oyó una tremenda detonación en la ventana de la cámara donde tenía su habitación, pues una bomba de dinamita colocada por mano criminal había estallado. El catre de hierro donde descansaba se encontró retorcido en sus barras. Una percha de metal incrustada en la pared. Los cristales de las ventanas contiguas despedazados. La verja de hierro de la propia ventana voló en pedazos a la calle, los muebles todos desechos. Tal fue la despedida que le dieron en esa ciudad.

En 1920 le ocurrió Mohino y asustado hizo Machado su ingreso a Guayaquil ya que la bomba causó escándalo en la República y como no se pudo o no se quiso averiguar quien había sido el autor, el asunto quedó en nada.

En Guayaquil la situación tampoco era halagüeña. Las crisis de la Iglesia se agudizaba con los gobiernos liberales, un desagradable incidente, resulta que el Concejo Cantonal queriendo adecentar aún más el recién inaugurado Paseo Montalvo, vecino de la iglesia de San Alejo, colocó en uno de sus costados el bello grupo escultórico tallado en mármol denominado “La Bacante” obra del artista Luis Velóz ejecutada cuando estudiaba en Roma. El Grupo se compone de un desnudo femenino y la cabeza de un fauno, pero el Obispo Machado protestó alegando que aquel mármol constituía un desacato a la moralidad. La Municipalidad ni siquiera se dio por aludida y tampoco mandó a retirar la estatua.

En 19 de Junio de 1921 se estableció la Gran Logia Masónica del Ecuador. El 24 tenía un registro de ciento cuarenta maestros y al consagrarse el templo masónico en Quito hubo una concurrencia masiva pero como se confundía la cuestión política con lo religioso, la Iglesia Católica intensificó sus ataques contra la Masonería. I cuando se anunció la construcción del templo masónico mayor en toda Sudamérica, a erigirse en una de las más céntricas esquinas del boulevard principal de Guayaquil, Machado hizo circular una Carta Pastoral que en su parte medular decía: Notadlo bien, todo aquel que da su nombre a la masonería sea cualquier grado de ella, desde ese mismo momento queda excomulgado, la Iglesia no le cuenta más en su seno, ni puede participar en los Sacramentos. Ni muerto puede recibir sepultura sagrada.. I esto dicho cuando el Cementerio General de Guayaquil pertenecía la Municipalidad desde su función en 1804 y era administrado por la Junta de Beneficencia, constituía un desafío no solamente a los masones si no también al Estado liberal imperante; mas, los Masones, solo se contentaron con hacer algunas discretas reflexiones a través de sus publicaciones internas y la provocación episcopal cayó en el puerto, en el más completo vacío. El 25 la Gran Logia del Ecuador obtuvo la aprobación de las logias   inglesas y la noticia salió en los periódicos, inaugurándose en los meses siguientes las Logias de Ambato y Riobamba y el 25 la de Manta, pero en cambio ese año cerraron sus puertas las de Quito y Riobamba, aunque el 27 reabrió la de Quito más con extranjeros que con nacionales, pero para entonces Machado ya había fallecido.

El canónigo José María Navarro Jijón ha escrito sobre Machado lo siguiente: Era hasta indulgente con los demás. Ayudaba a los menesterosos, se preocupa de obsequiar a los huéspedes que recibía constantemente en palacio y hasta sentaba a su mesa al clero diocesano, a representaciones de religiosos de los varios Conventos y a un buen número de caballeros. Trataba con mucha veneración y aprecio al Cabildo Capitular, acatando todas sus resoluciones. Durante su estadía en Guayaquil impulsó la construcción de las Iglesias del Corazón de Jesús, San Agustín y María Auxiliadora. Puso la primera piedra para la construcción de la nueva Catedral el 10 de Agosto de 1924, trató de dar vida al Seminario e hizo arreglar el Archivo de la Curia que encontró desordenado y en vías de destrucción. Nosotros agregamos que logró con la ayuda de Isabel Yerovi de Matheus organizar el Comité de damas y caballeros pro construcción de la Catedral y que supo manejar con gran tino y dedicación a la Sociedad de Beneficencia de Señoras, que tenía a cargo varias escuelas para la niñez desvalida.

Anciano ya y muy delicado de salud a consecuencia de una tuberculosis, celebró su última Misa Pontifical el 25 de Diciembre de 1925 y tres días después se vio obligado a guardar cama, agravándose diariamente hasta que asistido por monseñor Domingo Comín y rodeado de los Canónigos, así como de un primo Alvear Machado que le acompañó siempre, falleció a las 3 y 15 de la tarde del 22 de Enero de 1926, de setenta y cinco años de edad.

El entierro fue costeado por varias damas y caballeros guayaquileños en el Cementerio General. En 1931, al cumplirse el quinto aniversario, se exhumaron sus restos y fueron depositados en la cripta subterranea de nueva Catedral, donde reposan.

De estatura más bien pequeña, blanco mate, ojos negros y calvicie pronunciada, tuvo el don de la oratoria sagrada pero no comprendió los cambios de la sociedad de su tiempo ni tampoco el problema obrero y luchó ciega e intemperantemente contra todo lo que significara la modernidad. Su retrato le representa adusto, pues jamás fue amigo de repartir sonrisas quizá por eso dejó fama de recto, agregando nosotros que también fue ordenado y laborioso.