MACCAFERRI COLLI FRANCISCO

ARQUITECTO.- Nació en Cilavegna, pequeña población de la provincia de Pavía en la histórica región de la Lombardía perteneciente al reino de Italia, el 18 de Febrero de 1897 y tras graduarse de bachiller en 1914 ingresó a la Real Escuela de Arquitectura de Brera en Milán donde permaneció hasta el 17 que fue movilizado al ejército que combatía en la colonia italiana de Abisinia (hoy Eritrea) donde tuvo la oportunidad de desarrollar diversos proyectos de arquitectura como el Palacio de Mando, el Círculo de Oficiales, un teatro en la ciudad de Asmara y varios otros en Massaus y Senafé. Nuevamente en Milán, reinició sus estudios en 1920 y trabajó en diferentes proyectos para edificios y monumentos en Bari y en Bitonto hasta graduarse de Profesor de Diseño en el Real Instituto de Bellas Artes de Bolonia en 1922, título equiparado al de Arquitecto.

Ese año participó en un concurso de proyectos para el Palacio Municipal de Guayaquil. Su concepción de un edificio monumental dentro de la corriente academicista imperante en esos tiempos en Italia, que al mismo tiempo prestará servicios administrativos y oficiales fue aceptada y su proyecto resultó ganador. La Compañía Italiana de Construcciones fundada en Guayaquil el 27 de Octubre del 23 ganó el concurso público para construir el Palacio.

En sus mejores épocas esta Compañía estuvo formada por los Ingenieros Ricardo Winderling, Domingo LAbate, Juan Lignarolo, Arnaldo Ruffili, Rodrigo Perrota. Por los Arquitectos Francisco Maccaferri, Paolo Russo, Juan Orús y Fernando Schimanest, por los Constructores Luís Fratta, Oscar Bataglia y por el Escultor Luís Soro.

Contratado para la dirección y asistencia artística arribó a finales de ese año 23 y se empeñó en la ornamentación interior y exterior de la obra, que pudo inaugurarse en 1926 aunque los trabajos interiores continuaron hasta el 34. La maqueta original tenía una cuadriga metálica de proporciones ciclópeas en su parte superior central, ubicada entre ambas torres, pero cuando todo estaba arreglado con el escultor y la fundidora, nuestra Municipalidad se quedó sin dinero y nunca llegó a realizarse.

Entre el 23 y el 25 también trabajó en la fachada de la Iglesia jesuíta de San José que se levantó en cemento armado al pie de la calle Industrias, hoy Eloy Alfaro, imitando la iglesia romana de Gesú. Del 24 es el muelle de Aduana, los Garajes España y la hermosísima casa vecina de un piso alto, tipo español, propiedad de Víctor Manuel Janer, ubicados en 9 de Octubre y Machala, así como la de Vélez casi al llegar a Chile y la del Dr. Leopoldo Izquieta Pérez en General Córdova entre Víctor M. Rendón y Junín, que obtuvieron el primero y segundo premio de la Municipalidad de Guayaquil. De esta época es su proyecto del bellísimo conjunto del Hospital General de Guayaquil en tres pisos altos, construyendo el Pabellón Central en 1924

El 25 casó con Blanca Parodi Cerro y viajaron a Italia en luna de miel. Volvieron el 27 a Guayaquil para establecer la oficina técnica y artística de Proyectos y Construcciones, planificando diversas casas. La mixta de Marco A. Plaza Sotomayor en Víctor M. Rendón y Boyacá en el estilo neoclásico de las anteriores, los Servicios Higiénicos Municipales en Lorenzo de Garaycoa, la Casa de Walter Guzmán Aspiazu en Panamá e Imbabura, lujosa creación en cemento y mármol con reminiscencias art nouveau y una escalera circular considerada entre las más bellas de la ciudad por tener una cúpula de vidrio para su iluminación permanente, sus hermosas proporciones y la belleza del mármol blanco de Carrara. En la primera década del 2000 ésta mansión fue expropiada por la Municipalidad para sede del museo del Cacao.

En 1928 al finalizar los trabajos del Palacio Municipal la Compañía Italiana de Construcciones fue contratada por el Cabildo para el relleno de ciento veinte mil metros cuadrados de terreno situados al oeste de los alrededores del Estero Salado, para prolongar la ciudad por el sector. comprendido entre la calle Nueve de Octubre al norte, Luque al sur, los manglares del estero salado al este (incluyendo parte de la estación del Ferrocarril a la costa) y la actual Piscina Olímpica al oeste. Las labores debían estar concluidas en 1930 a más tardar y el nuevo barrio se llamará “Del Salado” en referencia al estero.

De ese año es el edificio de tres pisos altos de Federico Von Buchwald Mesones en Eloy Alfaro No. 1.518. Del 29 la bella casa de Carlos Coello Salvador frente a la iglesia y parque de la Merced que por su privilegiada situación constituye una rareza, un exotismo, siendo de mármol todos los pisos y la hermosa escalera.

En Abril del 29 había iniciado un curso de arquitectura con un plan de estudios de cinco años copiado de la Ecole des beaux arts de París, usando el texto de los cinco órdenes en la Arquitectura de Vignola. Las clases se impartían en un salón grande de la Vieja Casona situado en la esquina de las calle Luzarraga y Chimborazo, siendo el único profesor durante ese primer año pero al siguiente fundó la Facultad de Arquitectura de la U. de Guayaquil y fue designado primer Decano. Las clases de Matemáticas (Algebra Superior, Geometría Analítica y Descriptiva) corrieron a cargo del ingeniero chileno Roberto Espíndola Maldonado y las de Elementos de Construcción de Obras (Topografía, compresión, tracción, flexión y torsión de los materiales) impartía el ingeniero venezolano Francisco Manrique Pacanins. Fueron cinco los alumnos fundadores Pedro y Héctor Manrique Acevedo, Héctor Martínez Torres, Pedro Carbo Medina y Galo Ycaza Valverde.

Esta nueva Facultad dio origen en 1933 a la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Guayaquil cuyo fundador y primer

decano fue el ing. José Antonio Gómez Gault, por designación del presidente de la República Juan de Dios Martínez Mera. Maccaferri también fue nombrado profesor de esta nueva facultad.

En la década de los años treinta a causa de la crisis económica mundial, abandonó el estilo neoclásico – rico en ornamentos y por eso costoso – adoptando las líneas simples y puras del modernismo. Ese año construyó su propio edificio de un piso alto en la esquina de 9 de Octubre y Los Ríos, de bella fisonomía por su absoluta sencillez. En 1932 la villa de Rodrigo icaza Cornejo en Arguelles y N. A. González, barrio del Centenario. En 1935 la capilla del Hospital General que por su emplazamiento en altos y belleza de líneas está considerada uno de los monumentos más hermosos y al mismo tiempo menos conocido de la ciudad.

En 1936 y dado el éxito económico que significó para la Municipalidad la creación del Barrio del Salado, en Noviembre la Caja de Pensiones adquirió al Municipio ciento treinta mil metros cuadrados de terreno que se destinarían a la construcción de un barrio para sus afiliados, denominado ^ “Barrio del Seguro o Barrio Orellana”

en honor al Conquistador Francisco de Orellana, que entonces se creía que era el fundador de la ciudad. La construcción de las viviendas fue encomendada a la Compañía Fénix de Construcciones dirigida por el ing. Alfredo Tinajero Albornóz y el muro de contención de las riberas del estero salado, con una extensión de trescientos metros lineales, para consolidad el relleno, se presentó a licitación que ganó Maccaferri e inició las labores en 1940. El ingeniero Enrique Troya tuvo a cargo las labores de fiscalización.

En 1937 se asoció con Eduardo López Proaño para impulsar las edificaciones del Barrio del Centenario cuyos terrenos éste acababa de adquirir a Rafael Guerrero Martínez fundador del barrio en 1920 y construyó la casa de El Oro No. 807 y una villa para López Proaño en Rosendo Avilés No. 11

De ese año es la lujosa y exótica villa con reminiscencias árabes, esquinera y de tres plantas, propiedad de los cónyuge Elias Bucaram en Hurtado 603 y Lizardo García, con sus torres coronadas de cúpulas escamadas con una piña en lo alto que parece un castillo de Bagdad, fue considerada una de las residencias más elegantes

Colón y Pichincha donde funcionaba la clínica del Doctor Arriaga Gómez y fallecieron varias personas. Se dijo que el maestro de obras – en ausencia de -Maccaferri – había unido las vigas de hierro con nudos de cabuya en lugar de utilizar varillas del mismo metal. Este percance, que no era culpa suya pues se encontraba ausente del país y a nadie se le hubiera ocurrido pensar que el Maestro de Obras cometiera tan criminal torpeza, le restó impulso a su obra, lo que unido al hecho de haber sido colocado por el consulado norteamericano en la Lista Negra debido a su nacionalidad italiana, lo sumió en una grave depresión. Fueron tiempos difíciles, sin embargo el 46 pudo salir de la Lista Negra y volver al negocio de construcciones, aunque ya su época de oro había pasado pues nuevos ingenieros egresados de la Facultad que él había ayudado a crear, se llevaban los mejores clientes.

Desde entonces vivió retirado y en estrecha situación económica aunque desde la fundación de la Escuela Superior Politécnica del Litoral en 1958 dictó clases de Dibujo siendo uno de los profesores fundadores.

Sus numerosos discípulos aún le recuerdan con admiración pues fue un creador, un maravilloso maestro que se daba por entero, aconsejaba, refería anécdotas y hasta obsequiaba copias de los antiguos planos, aunque al final de su vida relataba con un cierto dejo de tristeza que en la década de los cincuenta, durante un viaje a italia encontró a sus compañeros en una mejor situación económica que la de él.

Falleció en Guayaquil el 28 de Marzo de 1973, de setenta y seis años de edad y está considerado el Arquitecto más destacado del grupo de profesionales italianos que nos visitó en los años veinte, así como el introductor del modernismo en Guayaquil durante la primera mitad del siglo XX.