LLORET BASTIDAS ANTONIO

ESCRITOR.- Nació en Cuenca el 5 de Febrero de 1920. Hijo legítimo de ^ Víctor Lloret Terreros, administrador

de haciendas, militar habilitado como miembro de las Guardias Nacionales y luego empleado público en Cuenca y de su prima hermana Etelvina Bastidas Lloret, naturales de San Gabriel, cabecera del cantón Montúfar, provincia del Carchi. Los abuelos Lloret eran cárchense – pupos de la raya – y llegaron al Azuay en tiempos de García Moreno en calidad de agricultores y a explotar la cascarilla en Nabón y Oña. Unos se quedaron y otros se regresaron. El apellido es catalán y significa laurel en español.

Realizó sus estudios primarios en las escuelas “Luis Cordero” y luego en la “San José” de los Hermanos Cristianos. En 1933 los alumnos fueron llevados a visitar la casa del ex presidente Luis Cordero por cumplirse los cien años de su nacimiento y quedó asombrado por la banda presidencial, la sala, los cuadros, los libros, el retrato del personaje con los bigotes como moviendose y los ojos penetrantes. Al otro día presentó un poema que el Hermano Alejo no creyó que era suyo y le castigó alzándole en vilo por las patillas.

Siguió la secundaria en el Normal “Manuel J. Calle”, donde acostumbraba manuscribir revistas para la lectura de sus compañeros. Allí obtuvo los

marianos que se repetían hasta el cansancio, cuando en otras latitudes el romanticismo había dado paso al modernismo y a la vanguardia. Dicho grupo fue apoyado por Alejandro Carrión Aguirre desde 1945 en la secretaría de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, a través de la Colección de poesía denominada “Elam.” Dichos intelectuales fundarían en Cuenca el célebre periódico “La Escoba” que cambió la visión de una ciudad de melancólicos poetas, beatas de mantas negras y católicos fervorosos hasta la intolerancia. El periódico perduró hasta el 61 con ciertas interrupciones, tuvo varias secciones, una de las más leídas fue “El retrato de la víctima” que trataba sobre una persona conocida, para hacerle objeto de humor.

En 1944, después del triunfo de la revolución del 28 de Mayo fue promovido a profesor urbano de la escuela municipal “Federico Proaño” y allí enseñó hasta el 49. En dicha escuela hizo radioteatro infantil con la pieza patriótica titulada “La alcancía” en dos actos y escribió para la revista de la escuela “Mi homenaje lírico, símil de pluma y rumor”. En 1947 obtuvo el primer Premio en la Fiesta de la Lira con su “Romancero de la Gesta Civil” y comenzó a enviar colaboraciones semanales al diario “La Nación” de Guayaquil. El 48 finalmente editó su “Parábola del Corazón Cardinal” con poesías varias en 49 págs. El 49 pasó a la escuela “Luis Cordero” y ejerció por cuatro años.

En 1951 dió a la imprenta el cuento de navidad “La Noche verdadera” en 11 págs. El 52 la poesía “Carta para la ternura de tu voz” en 4 págs. El 53 publicó “Roberto Andrade, el atormentado por la libertad” estudio crítico y biográfico en 51 págs. con motivo de la celebración del centenario de su nacimiento pero debido a su mili tanda socialista en la cédula Joaquín Gallegos Lara fue cancelado por el cuarto velasquismo y estuvo sin empleo durante seis meses pasando penurias, hasta que el nuevo Ministro de Educación Dr. José Martínez Cobos lo envió de profesor al Colegio Técnico femenino “lsmael Pérez Pazmiño” de Machala, a dictar literatura y castellano durante el curso de la costa de 1953 – 54 tiempo que fue en extremo caluroso. Su larga familia no pudo acompañarlo en razón de los trastornos que el viaje les hubiera ocasionado; por ello, el magisterio azuayo pidió su restitución a Cuenca, que recién se logró el 55. Ese año reinició sus estudios, fue electo Presidente de la FEUE y publicó un trabajo sobre “Honorato Vásquez o el dolor de la verdad” en 39 págs. El 56 dió a la luz la silueta biográfica de un valioso educador “José Vicente Andrade Arízaga” en 33 págs. y el cuento “Una nueva versión para una Fábula” en 8 págs. El 57 editó otro cuento titulado “El violín de Narco” en 13 págs. desempeñó la jefatura de Redacción del diario “El Mercurio” de Cuenca hasta el 61. Ese año 57 publicó diariamente una biografía de Cuenca, recopilación de historias, leyendas y pasajes olvidados de la ciudad y sus personajes que luego recopiló en varios tomos bajo el título de “Cuencanerías”

El 58 dió a la publicidad el poemario “Centinela en el llanto” en 67 págs. recopilación con varios escritos a partir de 1940. El 59 un comentario bio – bibliográfico sobre Juan Benigno Vela en 18 págs. y “Una revolución y una novela” en 35 págs. crítica a “la Advertencia” de Alfredo Pareja Diez – Canseco, que sirvió de texto de historia para el estudio de la revolución juliana del 25. Para entonces era considerado un intelectual más que un profesor, pero ese año fue cancelado a causa de una agria polémica sostenida con el Director de Educación del Azuay.

En 1960 obtuvo el Primer Premio en el Concurso Nacional de Poesía del Diario “El Universo” de Guayaquil con su “Imagen y Memoria de la Poesía” en 63 págs. composición editada en 1963 en la Universidad de Cuenca

En 1961 la “Unión de Periodistas Azuayos” UPA dirigió en Cuenca la célebre jornada cívica de los cuatro días que ocasionó la aparatosa caída del cuarto velasquismo, estuvo entre los principales dirigentes junto a Hugo Ordóñez Espinosa, Julio Abad Chica, Tomás Quintanilla y José Cardoso. El Nuevo Ministro de Educación Gonzalo Abad Grijalva lo designó profesor del colegio “Manuela Garaycoa”.

En 1962 editó una crítica literaria sobre “Montalvo y una glosa a las Catilinarias” en 46 págs. su “Romancero de la gesta civil” en 100 págs. que trata sobre los combates sostenidos por las tropas de Eloy Alfaro y Antonio Vega en el Cebollar, su “Romancero cuencano de la altivez y la libertad” en 60 págs. y una “Antología de la poesía cuencana” en 1 27 págs. Durante la dictadura militar del 63 al 66 no editó ningún trabajo intelectual pero escribió mucho. El 66 ascendió a Supervisor Nacional de Educación con sede en Quito durante el ministerio del Dr. Luis Monsalve Pozo y editó “El ese año 80, el gobierno Nacional le otorgó la Orden Nacional al Mérito en el grado de Comendador y editó lo mejor de todo lo suyo, la “Antología de la Poesía Cuencana desde sus orígenes hasta la época actual” en dos tomos de 319 y 435 págs. respectivamente, resumiendo algunos capítulos de sus libros anteriores y aumentando otros. Esa Antología se complementó en 1983 con dos tomos más en 483 y 399 págs. respectivamente y constituye una obra clásica en las letras nacionales, modelo en su género por la novedad de sus datos y sobriedad de selección, que le ha situado entre los más importantes críticos e investigadores de la literatura del país. Los cuatro tomos se titulan: 1) Epoca Precedente, 2) Romanticismo, 3) Modernismo y 4) Epoca Actual. De varios de sus ensayos existen separatas.

Igualmente los tomos segundo y tercero de sus crónicas sobre las cuencanerías, varios ensayos históricos y hasta un tomo suelto con poesías que ha titulado “En la Cuenca pastora de la mano”.

Desde el 84 hasta 1998 ocupó la dirección de la Biblioteca Municipal de Cuenca y la dirección cultural de esa Municipalidad, reeditando la antigua revista “Tres de Noviembre” que había dejado de editarse durante veinte años y de la cual salieron cuarenta números nuevos.. Entre el 81 y el 83 mantuvo una importante columna en “El Telégrafo” de Guayaquil bajo el epígrafe de “Mirador del Austro”. El 93 fue declarado Cronista Vitalicio de Cuenca “en homenaje a sus conocimientos y difusión de los valores culturales e históricos que enriquecen el pasado y presente de Cuenca”, dignidad que antes la ejerciera Víctor Manuel Albornóz Cabanilla, ya fallecido.

Desde entonces publicó una página de crónicas cada sábado, en el suplemento del diario “El Tiempo”. Son trabajos sobre poesía, historia, periodismo, educación y cultura que forman parte de una obra que constaría de cinco volúmenes.

En 1996 viajó a Italia en delegación para visitar a los parientes del aviador Ella Liut, dirigía la revista municipal 3 de Noviembre.

Al cumplir los ochenta años manifestó: He vivido midiendo mi pequeñez sin haber logrado realizar todos mis sueños, pero he recibido, en cambio, como recompensa, la dicha del amor de mi esposa y de mis hijos, como una llama de inextinguible felicidad.