LEON VINUEZA LUIS A.

INVESTIGADOR Y ESCRITOR.- Nació en Quito el 27 de Abril de 1903. Hijo legítimo de Zoilo León Flores, natural de Cotacachi, comerciante que hizo dinero en Quito y compró las haciendas Zagalapamba y Nanguibi en la zona subtropical de Intag, que hoy pertenecen a los cantones de Cotacachi y Otavalo respectivamente, donde introdujo nuevos cultivos aclimatando papas, arvejas y caña de azúcar y de Rosa Vinueza Medina, de la parroquia de San José de Minas en el Cantón Quito.

El segundo entre nueve hermanos fue llevado a Otavalo de solo tres años, donde estudió las primeras letras y la primaria con el Prof. Alejandro Chaves en la escuela Diez de Agosto. Un miércoles de cada mes hacían excursiones y ascendían a las montañas de suerte que se fue acostumbrando al andinismo y escaló el Imbabura, el Cotacachi, el Mojanda y el Fuyafuya, descubriendo la hermosura de las ciencias naturales.

En 1920 viajó a Quito a proseguir sus estudios que habían quedado truncos, se matriculó en el Mejía y habitó con la familia de José Vacas en una casa del barrio de San Roque que había pertenecido al Arzobispo González Suárez. También se aficionó al fútbol y llegó a jugar en las Ligas menores.

En 1926 se graduó de Bachiller, le gustaban las matemáticas pero no estudió ingeniería porque no le agradaba ser empleado público prefiriendo la medicina que se dictaba en la U. Central, tuvo de profesores a los Dres. Francisco Cousin, Luís G. Dávila y Ricardo Villavicencio Ponce y como era curioso por naturaleza también se matriculó en la recién creada Facultad de Filosofía y Letras de la U. Central y recibió lasEn 1939 estableció su laboratorio clínico particular que después mantuvo su hijo el Dr. Renato León y estudió la mortalidad y morbilidad de los escolares. También realizó un índice parasitológico intestinal y escribió sobre la “Sífilis en el Ecuador”.

En 1940 fue designado profesor de Biología en el Instituto Superior de Pedagogía de la U. Central y contrajo matrimonio con su colega la Dra. Blanca Castillo Dávila. Tuvo un hogar feliz y dos hijos. Ese año inició sus publicaciones científicas y escribió: “El Mal del Pinto en el Ecuador” en 23 págs. que presentó al VIII Congreso Científico Americano reunido en Washington y fue reproducido en diversas revistas especializadas (La Habana, Río de Janeiro y Quito) También principió a tratar sobre !a “Geografía Médica del Ecuador” en 13 pags. con el Prof. Aquiles Pérez.

Entre 1941 y el 46 fue Secretario General de la Asociación Médico Quirúrgica de Quito. El 41 estudió “El Mal de Piedra” en 3 págs. y reseñó la primera campaña antipintosa en el Ecuador, realizada en Sangolquí, en 5 pags.

El 42 y con el Dr. Mazzorti describió una “Infección experimental por Trypanosoma de triatoma Carrioni del Ecuador” aconsejando el uso de la rotenona en el tratamiento de la Trocomoniasis intestinal, estudió la demografía de la Provincia de Imbabura y realizó una breve “Ojeada histórica sobre el Mal del Pinto o Carate en los países de la Gran Colombia” en 43 pags. trabajando como miembro de la Comisión organizadora del III Congreso Médico Ecuatoriano.

Entre el 42 y el 44 fue Jefe de los Servicios Médicos de los Hogares de Protección Social. El 43 viajó a Caracas como Delegado del Ecuador a las I Jornadas Venezolanas de Puericultura y Pediatría, constando su Informe en 13 págs.

Entre 1943 y 1972 fue profesor de la U. Central y fundador de la Cátedra de Medicina Tropical, pues había demostrado que muchos parásitos y esporas que se creían que únicamente existían en la costa, tenían una gran incidencia de morbilidad en la sierra. Por ello, durante sus treinta años de continuo magisterio, investigó con sus alumnos, esclareciendo muchos aspectos de la patologíaecuatoriana, poniendo al descubierto numerosas entidades poco estudiadas y conocidas.

En 1944 fue designado Jefe epidemiólogo y desempeñó la Jefatura Provincial de Sanidad del Pichincha hasta el 47. El mismo año 44 publicó “El Mal del Pinto en los niños” en 24 págs., como trabajo para el III Congreso Médico Ecuatoriano, en 1945 luchó para combatir un brote de poliomielitis y publicó unas “Breves Consideraciones” en 16 págs.

El 46 trató sobre la infección humana por aganomermis, escribió una historia de la vacunación antivariólica en el Ecuador en 9 págs. y varios estudios sobre el eritema infeccioso en nuestra patología en 4 págs, la patología del indio en el Ecuador en 39 págs. y comenzó una Bibliografía Nacional y extranjera sobre el indio ecuatoriano, que editó también en 39 págs.

En 1947 apareció en la Revista Médica del Hospital General de México su texto “Diagnóstico Microscópico de las enfermedades tropicales en América” en 108 págs. con divulgación de las técnicas de laboratorio. La segunda edición fue impresa en el Ecuador y escribió sobre la epidemia de Raillietimiasis en el Ecuador en 8 pags. En 1948 trabajó sobre la Paidometría Indígena en 11 págs. y con su esposa actualizó los conocimientos que se tenían sobre “La Fiebre Recurrente” en 5 págs. y “Los efectos que ejercían los climas de altura en los palúdicos” en 6 págs, pasó a desempeñar las funciones de laboratorista Jefe del Servicio Médico preventivo de las Cajas del Seguro y viajó a Washington como delegado al IV Congreso Internacional de Medicina Tropical y Malaria.

En 1949 escribió sobre “El Clima y las enfermedades tropicales en el altiplano ecuatoriano” en 4 pags. También actualizó sus aportes sobre la Raillietinosis que bautizó como Quitensis y estudió la Brucelosis y la enfermedad de Chagas. El 50 se dedicó a la Amebiasis y asistió a las III Jornadas Médicas de Pediatría.

En 1951 dio a la luz “Relación cronológica del tifus exantemático en el Ecuador” en 122 pags. obra que fue comentada en el Boletín de la Oficina Sanitaria Panamericana de Washington y trata sobre los avances en eldiagnóstico clínico y bacteriológico de dicha enfermedad.

Entre el 51 y el 52 presidió la sección de Medicina Tropical del congreso Médico Ecuatoriano celebrado en Guayaquil, fue médico Inspector Técnico de Sanidad de la Zona Central y Jefe Provincial de Pichincha, editó un estudio sobre un caso grave de Leishmaniasis Tegumentaria tratado con Repodial, la historia y extinción del cocaísmo en el Ecuador, viajó a Guayaquil e intervino en el IV Congreso de Medicina del Ecuador, donde sustentó un trabajo sobre “Los Simflidos del Ecuador” en colaboración con el Dr. Petr Wygodozinsky, de la Universidad de Tucumán en la Argentina. Estando en Guayaquil se interesó en “La Piomiositis Tropical en el litoral ecuatoriano.

En 1952 detectó por primera ocasión en el Ecuador un caso de oncosercosis. Posteriormente el Dr. Ronald Gunderian, del Hospital Vozandes de Quito, descubrió muchos casos y constató cómo la enfermedad se había propagado a lo largo de varios poblados de la parte norte de la provincia de Esmeraldas, afectando sobre todos a los indios Cayapas y a los negros de la región. Las zonas de mayor prevalencia han sido las cabeceras de los ríos Cayapa y Santiago, con más del 60% de la población afectada, con la grave circunstancia de que la enfermedad ataca sobre todo a los niños. La oncocercosis es producida por las filarias del parásito “Onchocerca volvulus”, transmitido por la mosca negra “Simulium exiguun” y en menor proporción por la especie “S. Quadrivittatum”. La mosca pica la piel de las personas y si el insecto está infectado, inyecta las filarias del parásito. En los tejidos de la piel las filarías forman módulos de diversos tamaños y algunos avanzan a los ojos y al cerebro. Inversamente si una mosca no parasitada pica a un enfermo ingiere las microfilarias que luego se desarrollan en el estómago del insecto, después emigran hacia varios tejidos y sobre todo a la cabeza y trompa del insecto y al picar al hombre, trasmite las larvas del parásito (1) Ese año 52 escribió sobre “La Verrucosis Linfostática en los valles Interandinos del Ecuador” en 17 págs. El 53 asistió al V Congreso Internacional de Microbiología reunido en Roma, editó unos Comentariossobre la Distribución Geográfica del Mal de Chagas en el Ecuador, sobre la dermitis de origen vegetal y las Chinchas y la Chicha Yamor.

En 1954 y con el Dr. Miguel Andrade publicó un “Caso de miasis a Oestrus Ovis”. El 55 dio a la luz “Los Culicoides de la República del Ecuador” en colaboración con el Dr. Ignacio Ortíz del Insituto de Enfermedades Tropicales de Caracas, en 226 págs. así como “Diagnóstico de la Paragonimiasis” en 7 págs, un tratado sobre “Higiene Escolar” en 42 págs. que apareció en la Revista Ecuatoriana de Educación y “Prólogos y Notas a los estudios médicos ecuatorianos” en 164 págs.

El Programa Nacional diseñó las estrategias: a) Distribución masiva de la droga a toda la población en riesgo; b) Extracción de los nódulos de la piel; c) Participación de los agentes de salud local; d) Educación en el manejo y control de la cisticercosis y e) Vigilancia epidemiológica. El Programa Nacional se ha desarrollado con todo éxito contando con la colaboración de varias agencias internacionales de salud pública y muy pronto su director hará el jubiloso anuncio “oficial” de que la oncocercosis ha sido eliminada del país.

En 1956 escribió sobre el sabio, etnólogo y americanista Paúl Rivet, hizo una “Revisión histórica de las Micosis en la República del Ecuador” y sobre una “Posible aplicación del método biológico en la lucha antiamibiana”. En 1957 fue delegado al V Congreso Panamericano de Pediatría celebrado en Lima, desempeñó la primera vocalía del Consejo Directivo de la Facultad de Medicina y editó “Leishmanias y leishmaniasis” en 172 págs. que mereció el Premio de la Universidad Central. Dicho trabajo trató sobre esa dermatosis que está sumamente extendida en las regiones subtropicales de sud América. También apareció “El Carbunco humano en el Ecuador” y para el V Congreso Panamericano de Pediatría en el Ecuador volvió a tratar sobre la Raillietimiasis, pero circunscrito a la infancia.

El 58 dio a la luz varios folletos: “Intoxicación por el shaushio piñán”, “Estudio comparativo entre el Mal del Pian y del Pinto”, “Distribución Geográfica e índice de infestación incinariásica en el Ecuador”, “Folklore e Historia del bocio endémico en la República hepática”, “Eimerias y limeriasis en patología humana”, y “Contribución a la historia de los

Transmisores de la enfermedad de Chagas”.

En 1960 viajó a Caracas y participó en el VI Congreso Panamericano de Oftalmología con un informe sobre las “Oftalmopatías y oftalmologías precolombinas en la República del Ecuador” escrito en colaboración con el Dr. Hugo Merino en 9 págs.

El 61 y viendo que la Coccidioidomicosis se convertía en una nueva y grave enfermedad, alertó a los médicos del país con un estudio en 145 págs. por ser una enfermedad mortal. Esta obra fue premiada por la U. Central y el Instituto Nacional de Higiene. Ese año dio a la luz en Caracas “Capítulos sobre la medicina ecuatoriana durante la colonia 1531 – 1822”en 48 págs. El 62 volvió sobre la enfermedad de Chagas, la amibiasis cutánea y la Raillietimiasis (Píatelmintos, cesíodes, Raillietinaes) que apareció en 5 pags. como Capítulo del Tratado de Gastroenterología del Dr. Juan Nasio, de Barcelona. El 63 fue electo Vicepresidente del Instituto Indigenista Ecuatoriano y Primer Vicepresidente de la Sociedad de Laboratorista y Patólogos Clínicos de Quito y viajó a Río de Janeiro y a Sao Paulo como Delegado del Ecuador al VII Congreso Internacional de Medicina Tropical y Malaria y a la II Reunión del Consejo Interamericana Económico y Social y editó “La Esporotricosis en América”, siendo promovido a Médico Inspector Técnico de Sanidad de la Zona Central y a Jefe Provincial del Pichincha, luego ascendió a Director de Salud de la Zona Central.

En 1964 viajó a Lima como delegado del Ecuador al II Seminario sobre la Hoja de Coca y publicó “Un foco endémico de Railltimiasis observado a través de treinta años”, “Toxocariasis en Infancia”, y “El Microscopio y la Microscopía en el Ecuador durante el siglo XIX” en 12 págs.

En 1965 la Municipalidad de Quito le declaró “Un buen ecuatoriano” premiándole con Medalla de Oro y editó “Extinción del cocaísmo en el Ecuador” en 100 Pág. relievando el hecho de que los nuevos cultivos traídos por los españoles terminaron con dicho vicio y en esa misma línea apareció “Historia de la Medicina de la Provincia de Manabí” en 20 págs, “Los Parásitos y la parasitosis en el archipiélago de Colón”, y “Personalidades ilustres de la Medicina nacional”; con 26 biografías muy completas de médicos ecuatorianos del siglo XIX, que fueron copiadas después por otro escritor.

En 1966 fue electo Subdecano de 617 le Facultad de Medicina. El 67 viajó a Santiago de Chile con su esposa y presentaron al I Congreso Latino Americano de Parasitología su trabajo titulado “Tratamiento de la Distomatosis pulmonar y hepatobiliar”, también asistieron a la V Conferencia de Facultades de Medicina de Latinoamérica realizada en Lima presentando como ponencia “La producción y distribución de Médicos en el Ecuador”, en 22 págs.

En 1969 dio a la luz “Historia de la Medicina en los anales de las expediciones científicas a la República del Ecuador” en 62 págs. y unas acotaciones sobre el “Carate o Mal del Pinto” en 41 págs más diez ilustraciones.

En 1970 trató sobre las “Alergias producidas por picaduras de insectos” en 24 págs. El 71 expuso sus observaciones de un caso grave de Distomatocis hepatobiliar en un niño, trató sobre la Parasitosis pulmonar, la Paracoccidioidomicosis tegumentaria y el tratamiento y las formas clínicas de la leishmaniasis tegumentaria, Ese año también publicó en Quito y Guayaquil un erudito ensayo sobre el padre Domingo Coletti y el autor de II Gazzetiere Americano. El 72 fue designado Profesor Honorario de la U. de Quito y en colaboración con los Dres. Ramiro Almeida y Justus F. Mueller presentó “Acase of ocular sparganosis in Ecuador”

El 73 y con motivo de la pandemia de sarna desatada por los hipies en el Ecuador editó “La escabiosis en Latinoamérica”, historia, farmacopea aborigen, lexicografía, en 122 págs. considerado hasta hoy como el mejor tratado que existe en nuestro país sobre esta enfermedad y que complementó en 1976 con los Dres. Eduardo Estrada y Edgar Belfort con “Sarna, Acaros y el Hombre”, en 103 pags. También editó sendos estudios sobre la leishmaniasis tegumentaria y la escabiosis en Latinoamérica y unas “Reminiscencias de una excursión científica en Esmeraldas”.

En 1974 dio a la imprenta “Bosquejo histórico de las lenguas vernáculas del Ecuador y la educación bilingüe” en 30 págs. y “El granuloma Inguinal (Donovanosis) en el Ecuador” en 7 pags. El 75 escribió sobre la “Forunculosis y lesiones forunculoides en los trópicos” en 6 pags. El 76 fue condecorado con la Medalla al Mérito de Salud Pública “en reconocimiento de su labor científica, humanitaria y por su invalorable aporte a la comunidad” yeditó “Paleopatologia dermatológica ecuatoriana” en colaboración con su hijo el Dr. Renato León quien a menudo lo ha acompañado en sus giras científicas. El 77 fue declarado Secretario Perpetuo de la Academia Ecuatoriana de Medicina y escribió varios prólogos. El 78 “Rai llieti niasi s en América y especialmente en el Ecuador” en colaboración con su esposa. El 79 recibió el homenaje de la Sociedad ecuatoriana de Dermatología en la III Jornadas celebradas en Cuenca, siendo proclamado “investigador infatigable y profundo conocedor de la realidad médica ecuatoriana”. Ese año escribió sobre “Las Rinopatías en la leishmaniasis tegumentaria americana” en 16 pags. y “Las Parasitosis hepatoviliares en el Ecuador” en 12 págs.

En 1980 la Facultad de Medicina de la U. de Guayaquil le rindió un homenaje “por sus valiosos aportes de investigación en parasitología ecuatoriana”. El 81 dio a la luz “La Coccidioidomicosis Infantil” en 17 pags. El 82 las biografías de Hideyo Noguchi y Antonio de Alcedo así como una “Bibliografía sobre paragonimiasis en el Ecuador” en 5 pags. y sufrió una pequeña embolia cerebral que sin embargo no disminuyó su capacidad. También publicó una “Historia de la tuberculosis en el Ecuador, especialmente en Quito” en 28 pags. y una “Compilación de Crónicas, Relatos y Descripciones de Cuenca y su Provincia” en tres partes de 197, 259 y 310 págs.

En esta época su amigo de siempre el Dr. Franklin Tello Mercado le donó un lote de terreno frente al mar en la playa de Camarones para que construyera una casita de playa y pudiera disfrutar de sus vacaciones de verano.

El 84 el Instituto Otavaleño de Antropología le rindió un especial homenaje. El 85 y para la revista de la U. de Guayaquil escribió “Médicos, escritores y poetas del Ecuador” que apareció en dos partes en 23 y 21 págs. El 86 “Bartonellosis o enfermedad de Camón en la República del Ecuador” en 147 págs. El 87 “Daniel Carrión héroe y mártir de la Medicina latinoamericana” en 159 págs. y “Lista provisional de Tabanidea (díptera) del Ecuador” en 25 págs.

Dirigió la revista de Biología y Ciencias Médicas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana por muchos años. Sus contribuciones “científicas como el descubrimiento de un nuevo helminto que mereció el nombre de “Reilletina Quiteuris”, consta en varias obras y textos de Medicina Tropical, sudamericana, los servicios sanitarios prestados en las graves epidemias que han azotado al país y sus numerosas campañas de vacunación le presentaban como uno de los más ilustres médicos ecuatoriano.

Era un Humanista que se había adentrado en las peculiaridades de la patología nacional, especialmente en aquellas que se relacionaban con la parasitología y demás enfermedades tropicales. Hablaba el inglés y traducía el francés. Como hombre era cordialísimo, sencillo, generoso y siempre se manifestaba dispuesto a ayudar a sus colegas y como hombre de acción tenía la costumbre de levantarse de madrugada para escribir, de manera que a eso de las seis de la mañana ya estaba bañado, vestido y listo para comenzar sus jornadas de clases y atención a la clientela, que jamás descuidó.

“En sus investigaciones científicas contó con la invalorable ayuda de su cónyuge la Dra. Blanca Castillo y en sus años postreros también con la de su hijo el Dr. Renato León”.

Blanco y bajito de cuerpo, de ojos pequeños y pelo entrecano, habitaba en su villa de 2 pisos en el Pasaje Treviño No. 131 de Quito, donde tenía una rica biblioteca en cronistas y textos de medicina. Allí trabajaba el viejo investigador con la paciencia de un santo frente a sus plaquetas, libros y documentos y en su máquina de escribir, produciendo y enriqueciendo la bibliografía médica del país.

El día 15 de Agosto de 1995 ocurrió el fallecimiento de su hermana María Esther León, suceso que le afectó muchísimo y posiblemente le provocó una breve enfermedad a causa de la cual dejó existir en Quito, el 3 de Septiembre, de casi noventa y tres años de edad.

Parte de su biblioteca, sobre todo la histórica – rica en Cronistas – ha pasado a incrementar la biblioteca de la Academia Nacionald e Historia con sede en Quito.