LEMOS RAMÍREZ GUSTAVO ADOLFO

GRAMÁTICO.- Nació en Guaranda el 17 de Febrero de 1877 y fueron sus padres legítimos Luís S. Chiriboga Lemos que debido a una disputa relacionada con una herencia se quitó el apellido paterno y quedó como Luís Salvador Lemos Chávez y Rosa Ramírez Tovar, propietarios de una casa en el centro de la población de Guaranda y de una hacienda en Vinchoa, en dicho Cantón. Realizó los primeros estudios con su madre, luego asistió a la escuelita que el profesor González mantenía en Guaranda y de diez años fue llevado a Quito donde concluyó la primaria con los padres Salesianos. Entonces comenzó los estudios superiores en el Colegio San Gabriel de los jesuitas y cuando fue requerido – en alguna ocasión – para sacerdote, se excusó cortésmente por falta de vocación. En 1894 fallecieron repentinamente sus padres y en su calidad de hijo mayor, la responsabilidad económica del hogar formado por cinco hermanos menores, recayó enteramente sobre él, impidiéndole concluir el bachillerato.

En 1900 tras varios empleos en el comercio de la capital, que no llenaban sus aspiraciones culturales ni la selección de su espíritu viajó a Guayaquil, comenzando en 1901 una brillantísima carrera en el magisterio como profesor de niños en el Colegio San Luís Gonzaga que funcionaba a un costado de la Catedral.

El 21 de Febrero de 1905 fundó con Fermín Vera Rojas y Alfredo Sáenz R. La revista “Pedagogía y Letras” que se editó con buen éxito hasta 1910 bajo la dirección de Sáenz y Rojas. En 1907 comenzó a dictar clases en el colegio Vicente Rocafuerte. En 1908 entró a las redacciones del periódico “El Grito del Pueblo” y en 1909 a la revista “Guayaquil Artístico”.

En 1910 contrajo matrimonio con Zoila Adela Ramírez. Ella aportó una casita de madera de dos pisos altos en Aguirre casi al llegar a Pedro Carbo, que ya tenía sus años y después se tornó movediza, de suerte que el público la bautizó con el nombre de “La Casita de Cristal.” Finalmente fue de propiedad del comerciante Luís Castagneto.

En 1919 sorprendió con un texto para estudiantes secundarios “Nociones Elementales de Fonética Histórica, Lexicogenesia, Tecnicismos compuestos de raíces griegas” de 134 págs. que por su carácter eminentemente didáctico y filosófico gusto muchísimo, anunciadora del gran autodidacta que se había venido preparando en materia tan elevada sin que nadie lo notare, con una amplia capacidad.

La crítica consideró que se trataba de un valiosísimo aporte para la composición de un Diccionario de Ecuatorianismos pues contenía voces regionales, aunque su autor reconoció que no era obra enteramente suya sino un resumen de sus investigaciones en libros magistrales como los de los Filólogos Menéndez Pidal, Cejador y otros, y en lo relacionado a las raíces griegas tenía mucho de Isaza, Toro y Gisbert, y Puig. De esta obra existen dos ediciones más, las de 1922 y 1927.

En 1920 salió Diputado por la provincia de Bolívar y asistió al Congreso. Ese año publicó “Semántica o Ensayo de Lexicografía ecuatoriana, con un apéndice sobre nombres nacionales compuesto de raíces quichuas” en 222 págs. y en la revista del Colegio Vicente Rocafuerte, donde venia dictando la materia de Gramática desde diez años antes, publicó el 22 un Suplemento con tirada aparte de 52 págs.

Su libro vio a la luz con numerosos aportes de Honorato Vásquez con quien se escribía a menudo y datos de Carlos R. Tobar y Alejandro Matheus así como de numerosas citas del Diccionario de ecuatorianismos de José Trajano Mera. Años después anotaría Julio Tobar Donoso que Lemos también recogió costeñismos no usados en el interior de la República.

En 1923 se pasó una ley general prohibiendo que las personas que no tuvieren el título de bachilleres fueran profesores secundarios. Lemos y otros conocidos y acreditados catedráticos del Vicente Rocafuerte presentaron inmediatamente sus renuncias pero una apoteósica manifestación de estudiantes, espontáneamente los respaldaron y el gobierno tuvo que dar marcha atrás, permaneciendo en sus cargos. Para entonces era miembro de la redacción del diario “El Universo”.

Ese año dio a la luz “Barbarísimo Fonéticos en el Ecuador” como suplemento a su Semántica Ecuatoriana, en 166 págs, señalando las numerosas alteraciones y corrupciones que sufre el castellano en el Ecuador, tanto en la pronunciación de las letras como en los grupos de letras o fonemas que componen las palabras. Esta obra está considerada la primera que se escribió en su clase en el Ecuador e ingresó a la Sociedad de Americanistas de París a petición de su amigo el sabio Paúl Rivet.

Frisaba los cuarenta y seis años de edad, era blanco, alto, delgadísimo, vivía con su esposa e hijo en unión feliz y estable pues se querían mucho, pero una antigua debilidad pulmonar le preocupaba.

En 1924 el Comité Doce de Octubre le concedió una Medalla de Oro por sus libros filológicos y gramaticales. Se le consideraba el autodidacta correspondencia internacional con filólogos latinoamericanos. Sus colaboraciones en diarios y revistas del país le daban aún mayor importancia y en sus clases en el Rocafuerte trataba de mantener la lengua de Castilla en toda su pureza y diafanidad. Por eso el Consejo Superior de Cultura le abonó ocho años de servicio para los efectos de su jubilación, en consideración a la bondad y utilidad de sus libros.

Ese año fue invitado al Congreso de Americanistas celebrado en Gottenbur y en la Haya. El 25 editó unas “Apostillas al Diccionario de la Academia”. El 27 adquirió los derechos del “Vocabulario de palabras jíbaras” de Domingo Romero Terán para su publicación en el Número 28 de la Revista del Vicente Rocafuerte y envió a su hijo Gustavo Adolfo a estudiar a Alemania recomendado donde varios amigos suyos, lingüistas como él.

En 1928 asistió a la Asamblea Nacional Constituyente como diputado por Bolívar, su amigo el Dr. Víctor Manuel Rendón Pérez, que le apreciaba en grado superlativo, pidió su ingreso a la Academia Ecuatoriana de la Lengua. Fue presentado con la firma de Nicolás Clemente Ponce y Remigio Crespo Toral y el 5 de Marzo ocupó el sillón dejado por Nicolás Espinosa. El Discurso de ingreso corrió a cargo del Arzobispo Manuel María Pólit.

La ocasión fue solemne y muy publicitada por la prensa del país quese solidarizó con Lemos, motivándole a seguir publicando lo suyo. Quizá por eso sometió a consideración del ministerio de Instrucción Pública un texto de “Gramática española” de su autoría para uso en los colegios secundarios del país cuya primera edición apareció ese mismo año y fue tan bien recibido que prontamente se acabó. Se conocen dos más, las de 1945 y 52 en 411 y 410 págs. respectivamente en la imprenta de Reed and Reed de Guayaquil que fueron revisadas y estimuladas por su amigo y discípulo Justino Cornejo. En la última de ella aprendí Gramática en el segundo curso del Rocafuerte, aya por los años 1953-54 pues no se conocía otro texto.

Su vida transcurría entre su casa donde mantenía un pequeño estudio de trabajo en el segundo piso pues alquilaba el primero y su cátedra en el Rocafuerte donde recibía el aprecio de sus numerosos discípulos.

En 1929 se jubiló tras veinte y dos años de Magisterio continuo en el Vicente Rocafuerte y editó una novelina “Rosas de Invierno” obra de costumbres, en estilo naturalista, romántico y decimonónico – muy a des tiempo – posiblemente obra de juventud, que en nada aumentó su bien ganada fama de autor. A guisa de prólogo Alfredo Baquerizo Moreno escribió que es una ingenua narración de toda una vida de quiebras de amor y de fortuna, fragmentos de vidas que se marchitaron en épocas lejanas.

Otro aporte suyo a la Filología fue la publicación de las opiniones de los Dres. Max Leopold Wagner y Miguel Toro Gisbert acerca de su Semántica que por profundas y eruditas son decidoras en la materia.

En 1932 ingresó al Centro de Investigaciones Históricas con un discurso sobre “Glotología Ecuatoriana” que trató sobre los nombres topónimos, en 53 págs. El trabajo contiene varios capítulos sobre el quichua, aymará, panzaleo, cañan’, investiga la flora y la fauna, los detalles tomados de la Prehistoria, opiniones autorizadas de quienes han discurrido sobre las lenguas indígenas en el Ecuador, etc.

Sus últimos tiempos fueron de calma pues aquejado de una antigua tisis pulmonar dejó de salir y falleció en Guayaquil el 14 de Marzo de 1936 de solo cincuenta y nueve años de edad.

Su porte distinguido, cuidados bigotes, facciones regulares, grandes orejas,pelo crespo y negro con raya en medio. Su trato modoso sin afectación, todo en él revelaba una notable compostura no exenta de llaneza que atraía inmediatamente la confianza de la juventud. Con la parsimonia y cortesanía de los pedagogos de antaño, solía hablar bajito y con mucha suavidad.

Dejó inédita una novela titulada “María Isabel” en el mismo estilo de la anterior y dos folletos “Apuntaciones Glóticas” y “El Purismo y la Galliparda” cuyos originales debieron reposar en manos de su hijo.

En 1947 el Ministerio de Educación recomendó colocar su busto en la Galería de Educadores de la Unión Panamericana en Washington.

También se conoce de su autoría “Nombres toponímicos y neologismos técnicos para el Diccionario de la Academia”, “Brochazos y cabos sueltos”, “Página de Álbum” y “Diccionario etnológico de los nombres geográficos ecuatorianos.”