LEDESMA VASQUEZ DAVID

POETA.- Nació en Guayaquil el 17 de Diciembre de 1934. Fueron sus padres legítimos el Dr. David Alberto Ledesma Vélez (Portoviejo 1893 – Guayaquil 1967) exitoso abogado y luego Ministro Juez de la Corte Superior de Justicia de Guayaquil a quien conocí y traté con mucha confianza a principios de la década de los años sesenta, época en que los Juzgados civiles y penales así como los despachos de los Ministros Jueces de la Corte funcionaban en el edificio de la Gobernación del Guayas;

y de una excesiva sensibilidad que no era propia de un hombre, según palabras de su padre, quien siempre se refería con orgullo a su otro hijo varón, el heroico Sub Teniente de Reservas de las Guardias Nacionales de Guayaquil Hugo Ledesma Vásquez, que en su calidad de voluntario era jefe del destacamento fronterizo en el sitio Quebrada Seca, parroquia Río Chico, provincia de El Oro, durante la invasión peruana del 41. Mortalmente herido en el pecho en acción de guerra el día 23 de Julio, cuando su destacamento fue asaltado por soldados peruanos de ascendencia japonesa, fue llevado por las fuerzas peruanas desde el frente de lucha hasta el Hospital de Talara donde falleció en la madrugada del viernes 8 de Agosto en brazos de sus padres que habían viajado a acompañarle. En la capilla del hospital se levantó una Capilla ardiente y fue sepultado a las cinco y media con honores militares pues sus captores estaban admirados de que a pesar de la gran herida en el pecho, no había jamás exhalado una queja que demostrara su dolor. El gobierno de su Patria le ascendió post mortem al grado superior de Teniente, convertido en Héroe Nacional del Ecuador.

El viaje de los Ledesma se realizó en Enero del 52 motivado en un infarto sufrido por el Doctor, tratado exitosamente en una clínica de la capital argentina donde le operaron de un taponamiento en las arterias coronarias.

David era un inveterado asmático que se asfixiaba por las noches y comenzó a sufrir de insomnios. Su condición de pie plano le impidió realizar la conscripción como eran los deseos de su padre, que secretamente ambicionaba para este segundo hijo una carrera militar tan gloriosa como la de su hermano mayor, y quizá por eso mantenían reiterados conflictos emocionales.

Durante su etapa estudiantil le ocurrió la siguiente curiosa anécdota que ha relatado su amigo Sergio Román Armendáriz: Se estima que el primer poema conocido de David es la “Canción del Picapedrero” donde se menciona el nombre de Teresa encontrado en la arena de una playa cualquiera, lo cual no es verdad, pues David lo encontró en la superficie del pupitre que le correspondió en el aula y en su aburrimiento transustanció el pupitre por una playa lejana, inalcanzable y poética. Poco más tarde, estando en la sexta sección del tercer curso en el Colegio Vicente Rocafuerte seretiró del plantel y con el ánimo de alejarse de un ambiente familiar que le sofocaba viajó al hogar de su bella hermana mayor María Luisa Ledesma Vásquez, casada en Quito con su primo hermano Alberto Barriga Ledesma, funcionario de la Cancillería.

“Ese año 53 fue indudablemente el más feliz de su existencia”. Pepe Guerra lo llevó a su Escuela de Arte Dramático donde David conoció a Carlos Benavides Vega a) Alvaro San Félix. Con Marco Barahona hijo y otros compañeros actuó en breves obras teatrales en la Sala de Actos del Colegio salesiano y en las novelas que Pepe presentaba los domingos en la radio “La Voz de la Democracia” situada en la calle Caldas, donde formó grupo con los hermanos Lenin y Alicia de Janón, Julio del Campo, Julia Paz, Fanny Moncayo, Alvaro San Félix, Marina Barahona y Darío Almar.

“David era feliz declamando sus poemas ante un entusiasmado núcleo de artistas. El pintor José Antonio Guerrero, que le admiraba mucho, le hizo un hermoso retrato al carboncillo, donde aparece con el torso desnudo y un par de alas. Años después, al preguntarle su amigo Guerra por el retrato, David le contestó tajante: Mi padre me cortó definitivamente las alas.

I comentando sus poesías con otros jóvenes, el profesor Luís Cornejo Gaete lo animó a reunir unas cuantas que aparecieron en Julio impresas en Quito, en un cuadernillo de escasas veinte páginas, bajo el título de “Cristal” con versos influenciados por la obra de César Dávila Andrade a quien David admiraba sinceramente. Aquí está el David embrionario y aún débil pero en el que ya se atisban algunos de sus graves problemas, que le irán afectando mucho más en el futuro. Evoca sus días infantiles con melancolía, pues en ellos no tenía problema alguno: también indica su homoerotismo y su deseo de fuga. Yo tenía una noche.- Fragmento.- // Yo tenía una noche, / una noche blanca y cristalina, / una noche que era un sueño siempre alegre, / sin imágenes, ni ritos de la carne… / una noche somnolienta y apacible / una noche que se fue sin retornar. //

AQUAMARINA – Fragmento.- // El mar borracho con su barba verde / tocando sus panderos encantados. / I un marinero hermoso de coral y bronce / pastoreando las olas con sus manos. / I Dios amable, sosegado y tierno, / dormitando una siesta bajo el agua. / El agua pura, catedral de espuma; / de espuma limpia, suave, sub celeste / I un ángel por la playa caminando / llevando las sandalias de rocío / atadas a la espalda tarareando… //

En estos comienzos también se aprecia otra influencia, la del gran bardo colombiano Porfirio Barba Jacob, cuando escribe frases como: El agua de violeta entre tus manos. I sus poemas Aguamarina y Retorno a la infancia reflejan igualdad de contenido con Acuarimantima y Parábola del retorno del bardo colombiano. En “Cristal” se lamenta David de la pérdida de la inocencia por la perturbación de las imágenes y ritos de la carne, elemento que le forzará de allí en adelante a huir, siempre huir.

ESTUDIO PARA NARCISO // El agua de violeta entre tus manos / I la tarde y sus piras infinitas… / quemando de amaranto tus cabellos./ Tranquilo tu, desnudo de ti mismo / para admirar el fondo de tu estanque: / Tu adormecida sed y tu cintura / de nácar- si se quiere – o de durazno. // Tu sexo de naranja sin estío. / Tu sangre ebria de sol. I tu mirada / de áspid, de triangulo sin sombra. / Tu pulso, tu estatura de verano. / y el mar en verdes cópulas de espuma. // Debiera hacerte di que si eres río / Debiera hacerte red inconmovible / para el perfil etéreo de tu aliento. / Debiera no quebrarte el alba pura / pero tu voz se torna mi silencio… / y muero en ti. I mueren mis gaviotas / I el mar – desde tus labios imposibles – / me nombra en ti, me asedia con sus rosas / con cítaras y abismos y misterios. / I caigo yo vencido. I tu vencido / sin lámparas, sin diques, sin barreras / y pierden paz mi alma y mi sendero / I Dios, de bruces, ante ti, se rinde. // que dedicó a Paul Valery.

“Más tarde desdeñaría estos primeros poemas por considerarlos casi infantiles y sin embargo contenían el germen de su gran poesía, que con los años se tornaría desolada y agónica; pues, mientras más trataba de ser sencillamente impuro, homofílico, más se aferraba al torturante dilema.”

“Una intelectualidad bohemia, su agradable personalidad de sabio niño fugaz y la bondad de su generoso corazón hizo que muchas mujeres se fijaran en él. Mantuvo un romance platónico con una prima de Quito y la actriz Fanny Moncayo lo protegió como si fuera su madre, bien es verdad que le ganaba en años”.

David, en cambio, no olvidaba a su progenitora, de quien decía que era una madre antológica, y reclamado por ella con insistencia, más por complacerla volvió a fines de año a Guayaquil y escribió:

ARITMETICA, poesía desolada, que dice así: // Me decían los chicos en la escuela: / Aprende la aritmética. / – David, estudia la aritmética… / – Tu no sabes aritmética. Eres tonto! / Me gritaba mi padre diariamente: / Estudia la aritmética, / aprende la aritmética!… / Si no sabes la tabla de sumar, / no irás al cine el domingo, / ni al carrusel, ni al foot-ball… / Hay que saber que dos y dos son cuatro / para poder vivir! / Me rogaba mi madre, entristecida: – / Aprende la aritmética, /estudia la aritmética; / si no sabes restar y dividir / no tendrás un futuro / ni dinero, ni casa, ni amigos, ni coche…// Y no aprendí las tablas de aritmética. / Ni he logrado el futuro, ni el coche, ni el amigo; / pero he tomado todos los dones de la vida, / gozándolos intensa y plenamente! //

I siendo tan joven, ya su forma de expresarse ejercía una marcada influencia sobre otros poetas como Tomás Pantaleón e Ileana Espinel Cedeño, después le imitaría inconcientemente Jacinto Santos Verduga y hasta Rodrigo Pesantes Rodas.

El 29 de Junio de 1953 presentó en el local del Ateneo Ecuatoriano en Quito, bajo la modalidad de Poesía Ilustrada, a las nuevas voces jóvenes como la última generación poética de Guayaquil. La Introducción corrió a cargo del Profesor Luís Cornejo Gaete.

El 8 de Noviembre siguiente se publicaron en El Universo una selección de poemas, uno por cada miembro, bajo el título de “Poesía del Club Siete” considerada como el acta de nacimiento de dicho Club.

Formaba parte del “Club Siete” con Ileana Espinel Cedeño, Gastón Hidalgo Ortega que se alcoholizó y falleció el 73, Sergio Román Armendáriz que para la dictadura de la Junta Militar de Gobierno se exilió en Costa Rica el 63 y no ha vuelto sino en contadas ocasiones y por pocos días, Carlos Benavides Vega, a) Alvaro San Félix que también había regresado a Guayaquil y después trabajó textos por muchos años en la Radio Nacional del Estado en Quito, Carlos Abadie Silva que un buen día radicó definitivamente en los Estados Unidos y no se ha vuelto a saber de él, Miguel Donoso Pareja, que tras seis meses de prisión durante la dictadura militar del 63 vivió largos

poesía y totalmente desadaptado de la realidad, tomando simplemente los dones de la vida, gozándola intensa y plenamente”. Trabajaba con los actores Paco y Elsie Villar en obra de Eugene O’ Neil y con Enrique Wilford del Ruiz en teatro de Camus, Sartré, Lermontov y Cocteau. “Su voz hábil y plena de inflexiones poseía una admirable tesitura y cuando leía en la radio, las manos en los bolsillos y balanceando el cuerpo, ponía todo de sí, se transformaba, era otro”.

No creo que tenía conciencia social, ni que los cambios demográficos que experimentaba Guayaquil con el nacimiento del suburbio le hubieren afectado, como alguien ha opinado sin mayor fundamento. Su poesía siempre fue intimista y muy personal, más le interesaban sus problemas por hondos e intensos, que se fueron intensificando hasta provocarle un caos evasivo y verdadero, sin otra posible solución que el escapismo a través del suicidio.

El 55 emprendió un largo viaje por el sur del continente. Primero estuvo en La Paz donde “su capacidad escénica, radiofónica y lírica le depararon merecidos triunfos”, tras lo cual avanzó a Santiago de Chile y a Buenos Aires. Bertha Singermann, al escucharle, se quedó encantada y le admiró desde entonces pues era un actor y recitador nato.

El 56 volvió a Guayaquil y nuevamente trabajó en el elenco de teatro de José Guerra Castillo en Radio Atalaya, formado por Antonio Hanna, Alvaro San Félix, Sergio Román, Delia Garcés, Mercedes Mendoza, Cástula León, Darío Almar y dijo “Si algún día me caso lo haré con Ileana Espinel” su amiga y consejera de siempre, a quien acostumbraba sincerar su corazón. Por esos años editó en el diario “La Nación” algunos cuentos como “La garza en llamas”, “La semana perdida”, “El beso de la línea N° 9”, “Historia de un puñal”, etc.

Pepe Guerra recuerda: Una tarde en la que yo había ido a casa de David, él me mostraba su colección de figuritas de vidrio, entre ellos había un pequeño unicornio. “Ves, soy como él, no hay otros tan solos como nosotros”. Una semana después encontré una preciosa lechucita de vidrio y la compré. Cuando se la entregué, le dije: Para tu colección. Es el símbolo de la sabiduría. Me miró con tristeza: Mi padre rompió toda la colección. Dijo que ya tenía que ser hombre, quédatela tú que eres libre.

Después viajó a Caracas, vivió año y medio de su trabajo en el teatro y la radio. Hizo valiosas amistades. León de Grieff le comparó con Porfirio Barba Jacob, “pero este David Ledesma lo supera en fuerza dramática. Es extraordinario”, participó en el Concurso Poético Internacional convocado en esa capital por la revista “Lírica Hispana” y logró la segunda Mención con el poemario “Gris”, 1958, que apareció con algunos poemas de Club Siete y otros nuevos, en el Volumen No. 183 de esa Colección, en durísima competencia con ciento ochenta y un trabajos de España y América Latina, siendo el único hispanoamericano con premio porque los demás fueron españoles. Los dos primeros poemas hablan claramente de su hastío de la vida. Los críticos Jean Aristeguieta y Bernardo Morales Garcés hicieron mención a la poesía de David, que catalogaron como una muestra preciosa de lo que puede llegar a ser la poesía de la angustia.

CONOCIMIENTO DE LA MUERTE.- Fragmento.- // Lentamente nos vamos acabando / Con los cuellos lascados, con las medias / con los viejos zapatos, / la camisa / que arrancamos como una piel gastada, / lentamente nos vamos acabando. //

NADA ME PERTENECE.- Fragmento.- Soy apenas como el viajero que una noche toma en alquiler el cuarto de un hotel / Nada me pertenece / ni siquiera / esa cosa con pelos y sonrisa / que cuido y nutro como un cuerpo propio. //

EXTRAÑO.- // El hombre a quien jamás he conocido / visita una ciudad que ya no existe; / largo sabor de muerte le atraviesa / de parte e parte la sonrisa amarga, / entra a una casa donde nunca ha estado / y se alienta a esperar que nadie llegue / sobre mi corazón suenan sus pasos. //

LA SOLEDAD.- Fragmento.- // La Soledad, hojea los libros, // enciende la ventana, / para entrever, la oscura calle interminable. //

“Gris” es un libro rico en vivencias líricas de una exactitud léxica sorprendente, con imágenes depuradas, sencillo y majestuoso a la vez y le mostró el gran poeta que era, por eso está considerado como lo mejor de lo suyo y al mismo tiempo como una obra maestra de la poesía ecuatoriana del siglo XX.

El 59, nuevamente en Guayaquil, mientras ejercía el cargo de directorde las programaciones culturales y artísticas de la Cadena Radial Ecuatoriana CRE. se unió a la actriz Mercedes Mendoza (mujer que lo amaba entrañablemente pero con amor de madre) hija del primer actor cómico Toño Cajamarca cuya biografía puede verse en este Diccionario y de la también actriz Margot Mendoza.

Mercedes Mendoza era nacida en Guayaquil en 1932, creció viendo trabajar a sus padres en los papeles estelares de la “Escuelita Cómica” en la que hacían de Toñito y Tontina. Debutó de veinte y un años en las novelas que se pasaban en las radios Atalaya y América, usando el apellido materno pues el paterno estaba unido a la comicidad en los medios guayaquileños de la época. Entre el 55 y el 57 siguió varios cursos de locución en Colombia, trabajando para la radio Cali. En la telenovela Cinco minutos de amor hizo el papel de una mujer de sesenta años. Al volver al Ecuador interpretó muchos personajes en novelas de radio y televisión (Canal Cuatro y Tele Sistema) cobrando fama en El Derecho de Nacer. En Radio América trabajaba en la novela Camay y en Cadena Radial Ecuatoriana en la Novela de la tarde. En materia de teatro colaboró con varios grupos de aficionados y con Antonio Santos Menor representaron durante quince años para la semana santa la obra El Mártir del Gólgota, siempre con éxito pues la gente no se cansaba de verlos y oírlos. Con Lucho Gálvez trabajó en La Pareja Feliz trasmitida por CRE y con sus padres y hermanos dirigió y trabajó en el papel de Anacleta en La Escuelita Cómica. Viajaba constantemente por los teatros del país y en Guayaquil se presentaban en el antiguo Olmedo, el Fénix y el París. El 67 ingresó al Canal Dos (Ecuavisa) como maestra de locución y allí trabajó hasta 1.990. Desde entonces se dedicó a la preparación de locutores y a dar clases particulares. Falleció en Guayaquil casada con Germán Cobos con quien mantuvo una unión estable y feliz.

El asunto – la unión de David y Meche – fue una gran equivocación. El propio David confesó: “Lo hice para taparles la boca (refiriéndose a sus padres) vivo junto a una mujer, la estimo pero no la amo. Al menos ya no dependo de mi padre”, y nació una niña que llamó Carmen Ledesma Mendoza, que llevó a la villa de su madre a que la criara dada la pobreza del ambiente en que vivía: un cuartucho interior de una vieja casa, con sueldo escaso que apenas le alcanzaba, trabajando horas y horas como locutor e intérprete de novelas adaptadas de obras de Corín Tellado. Por eso, en opinión de Pepe Guerra, su genial amigo parecía un colibrí de fulgurantes colores, atado con una piola en un sórdido patio de vecindad.

El 60 se atrevió a editar su poemario “Los Días Sucios” que apareció con otras colaboraciones de lleana Espinel Cedeño y Sergio Román Armendáriz bajo el título general de “Triangulo” en 73 págs. //

LOS ZAPATOS. – // Si los zapatos pueden recordar. Yo no recuerdo / sufro el pasado. / Hay días en que muero / crucificado a los recuerdos. / Quedan / pedazo de las gentes. / Del saludo. / Del viaje. / Del adiós. /Pedazos. / Trozos… / Si los zapatos guardan. / Yo no guardo. / La vida es caminar sin detenerse.. //

El 7 de Agosto de ese año sesenta estableció con Sergio Román el programa radial “Aquí Cuba”, de una hora de duración cada capítulo, vocero oficial de la “Sociedad amigos de Cuba, para decir la verdad histórica de la revolución sin temor ni miseria pues los diarios la deformaban.” Los libretos eran de Román, colaboraban Germán Cobos y Otón Macías. Fidel Castro se trasladó el 18 de Septiembre a New York para asistir a la sesión de la ONU.

David aprovechó esa oportunidad para escribir versos políticos de gallarda belleza que le conferían un aliento auténticamente americano a lo Walt Whitman. Claro que transcurrían los días primeros de la revolución y Castro era el líder de América Latina aunque después – con el paso del tiempo y de los años – se fue volviendo un sátrapa hasta morir envejecido en su atroz tiranía.

CASTRO EN MANHATTAN.- // Los banqueros cerraron las ventanas; / había llegado un soplo de aire limpio. / Los hoteleros clausuraron sus puertas / el sol ardía exasperadamente. // Pero él llegó / pisó sencillamente / la tierra india de Manhattan / con sus botas de rudo guerrillero / Y desde su gran cárcel de hierro / la libertad lo miró como a un hijo. // ¡Qué tiene este hombre!/ se dijeron / ¿Cómo es posible que entre tan confiado / en la guarida misma de los lobos?/ Pero él miró todas las casas / con su mirada recta de varón: / dijo palabras tan duras y tan simples / que desde el polvo de los grandes montes / lo saludaron Lincoln y Walt Whitman. // ¿Qué sol es este? – se dijeron – / ¿Qué viento nuevo corre por la isla / contagiándolo todo? / ¿Qué rayo ha descendido? / ¡Oh Manhattan! / vieja isla / ha llegado tu día, /el hombre de Sierra Maestra / ha pisado tu suelo. // Un viento nuevo corre sobre los rascacielos / de la ciudad gris… / Un sol aunque más ardiente / quema las calles asfaltadas. / Un barbudo titán hiere tu tierra / para decir con su garganta enorme: / ¡América Latina reclama de pie / la libertad que es tuya! //

Empero su situación íntima se tornaba cada vez más angustiosa y conflictiva y terminó por separarse amistosamente de su pareja, que volvió a vivir con Germán Cobos, con quien finalmente contrajo matrimonio. Germán había sido y seguía siendo todavía amigo íntimo de David, de manera que a éste último solo le quedó regresar con sus padres como si nada hubiera pasado, pero no era así pues el triangulo empezaba a desmoronarse y por eso comenzó a beber. Nunca a sus horas de trabajo pero cuando llegaba a las diez u once de la noche ya estaba ebrio y buscaba en el parque del Centenario – con los ojos desorbitados – a cualquier transeúnte, para saciar su carne y castigar su pobre alma. Por eso escribió poemas tan dolorosos como:

DISTINTO.- // El pájaro que tiene sólo un ala, / la naranja cuadrada / el -árbol tenso que tiene las raíces para arriba / y el caballo que galopa para atrás, / solo ellos me entienden. // Mis hermanos, mis diferentes que amo. / I un día / distinto / sin pareja, / con ellos cavaré un hoyo muy negro / donde meterme con mi sombra a cuestas. // Este poema fue encontrado inédito a su muerte y en él se puede constatar que la idea central ha sido tomada de una de las obras de Jorge Luís Borges.

En Diciembre viajó invitado a Cuba, se hospedó en la suite No. 1.428 del Hotel Habana Libre, hasta poco antes conocido como Hilton, pero aunque le pareció injusta y decepcionante la persecución que se realizaba en la isla contra los homosexuales, aparte que para su alma de esteta eso de los fusilamientos casi diarios era simplemente una muestra de barbarie, todo lo pasó por alto por el triunfo de la anhelada revolución social que ambicionábamos todos y que fatalmente fue degenerando en tiranía, que aunque ya se perfilaba en el horizonte nadie la imaginó en todo su horror y que pudiera prolongarse hasta nuestros días, causando tantas tragedias en la desventurada tierra de Martí, que recién salía de la burda y sangriente dictadura militarista del sargentón Fulgencio Batista para caer al otro extremo de ese mismo horror.

De regreso en Febrero del 61 renovó sus trabajos en la radio. En Marzo le confesó a su madre que el sistema de gobierno cubano le había desencantado y no era lo que él había pensado; pero quizá por inercia siguió haciendo el programa radial aunque ya sin el interés inicial. Diariamente almorzaba con ella, quien se desesperaba al ver su pobreza material y precario estado de salud, pues sufría de intensos dolores de oído a causa de una otitis supurante y al ver que no aceptaba su ayuda, le confesó a José Guerra Castillo: Tengo horror de lo que puede pasar. Cada día está (David) más desmejorado y triste, y era verdad, pues perdía el cabello, tenía la nariz afilada, había bajado de peso, envejecía prematuramente en cuerpo y alma y todo esto cuando tenía escasamente veintiséis años.

EN EL ESPEJO se expresó así.- // Yo estuve aquí, / desde hace años que muero y resucito. / Nadie me ve morir. / No me reconocen quienes creen que soy yo el que pregunto: / ¿Por donde pasa el bus? / ¿Me presta un fósforo? // Ceñido al sexo / a su materia oscura. / Comprando la cadena atormentada. / ^ El labio / el alarido, / Y el mordisco. /

Gimiendo por la sal de la entrepierna. / Yo estoy allí. / Yo soy David! //

Pepe Guerra ha manifestado que David amaba a Germán. Es mi aberración, le confesó en cierta ocasión y refiriéndose a dicho personaje llegó a mencionarle que era machista, por déspota y bastante ordinario. Sin embargo y a pesar de ello, de ésta época es una elegía dedicada a su amiga venezolana la poetisa Jean Aristeguieta, que refiere explícitamente estos amores.

sangre pura CON miel EN LAS AXILAS.- // ¡Oh soledad completa de tu axila! / dulce tibieza del vellón tan suave / en donde nace – en un espasmo absorto – / tu desnudez más íntima. / I la llama tan pálida que hiere tus pupilas / con esa lividez que es de otro mundo; / un mundo en donde – acaso – ya no existen / sino tus finas cejas perseguidas / por el viento de aroma – yodo y sangre – / en el país extraño de tu rostro. //

Para la Semana Santa sus padres viajaron a la villa que poseían en el balneario de Salinas. David prometió reunirse con ellos. La noche del miércoles bebió copiosamente con amigos y en la mañana del jueves Santo 30 de Marzo de 1961, invitado

presencia / tu sonrisa y a veces tu aliento / una proximidad y nada más / yo te regalo un muerto cuídalo bien es tuyo! // poema que Meche había hallado días antes en la Radio y leído con un mal presentimiento.

De “Gris”.- AUTORETRATO CON UNA PENA dice: // Este pobre David que nada pide / sino un poco de paz para vivir / una piedra pequeña en que apoyar / la cabeza cansada de palabras / y un centavo de sueño que permita / creer que todavía hay buena gente / este pobre David que nada pide…//

Quedaron sueltos “Cuatro poemas por Guatemala” que escribiera el 54 que puede ser considerado el primer exponente de su ideario político, su poemario “La Corbata amarilla o la risa del ahorcado” con poesía sardónica compuesta entre el 54 y el 59 y que diera parcialmente a conocer, tres Relatos aparecidos en Suplementos dominicales, dos bellísimos Poemas en prosa lírica y quizá hasta un poemario que tenía anunciado bajo el título de “Cuba en el corazón” que nadie ha visto.

Su amiga Ileana Espinel recibió días más tarde de manos de la madre de David un copioso número de composiciones llenas de imprecaciones a Dios y al diablo, muy baudelerianas por cierto, para entregarlos a Alejandro Carrión Aguirre, quien escribió un estudio introductorio bellísimo, lo mejor que existe sobre la obra de David, para la edición que se había programado en la imprenta de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Alejandro, caballerosamente y por educación, envió el Prólogo a los padres para su aprobación y éstos, motivados por absurdos prejuicios, se disgustaron muchísimo por las referencias a la homofilia de David, al punto que llamaron a Quito a su hermana María Luisa Ledesma de Barriga que vivía en la capital, para que retire los originales. Efectivamente, ella concurrió a la secretaría de la CCE y exigió la inmediata devolución del poemario, asestándole una cachetada al bien intencionado Alejandro, cuando este intentó explicarle la importancia literarias de esas páginas.

Nunca se sabrá a ciencia cierta cuántos otros poemas dejó David pues sus padres se negaron sistemáticamente a darlos a la publicidad y hoy deben estar irremediablemente perdidos. Para colmos, la madre rompió las fotografías a fin de terminar con la fama de su hijo, a quien se tenía por poeta, homosexual y suicida, categorías

consideradas feas por entonces, y hasta llegó al extremo de disgustarse con Heana, que ninguna participación había tenido en la confección del Prólogo, que años después apareció tímidamente incluido en las Obras Completas de Carrión publicadas por el Banco Central y que en una de sus partes dice: Están en este libro – se refiere a la obra final de David que jamás llegó a publicarse – algunos de los mejores poemas ecuatorianos de todos los tiempos, insuperables en técnica y en auténtica emoción, los poemas más espantosos y envenenados que haya podido crear un poeta excelso, hundido en la más mortal e indigna desesperación de la espesa mugre del alma, en las aguas negras de las horas, cuando ya toda esperanza, la más ilusoria y absurda, ha sido cuidadosamente eliminada. En este libro, junto a la alta calidad lírica, a una plenitud de oficio que lo gradúa de poeta de primer rango, se halla lo que podríamos llamar, el primero, auténtico y brutal trasunto de la desesperación total surgida entre nosotros”.

Entre Febrero y Marzo del 62 apareció “Cuadernos de Orfeo” en 23 págs. con poesías del 59 en la editorial del Núcleo del Guayas, así como una “Antología General” impresa en Venezuela con poemas éditos e inéditos en 64 págs. que constituyó el sentido homenaje de sus amigos y admiradores de “Lírica Hispana” de Caracas.

La Poesía de David se ha mantenido viva desde entonces y cada vez más son los que leen, estudian y admiran sus producciones, por eso consta en las Antologías: Lírica Ecuatoriana

Contemporánea, Bogotá, 1979; Poesía Viva del Ecuador, Quito, 1990; La Palabra perdurable, Quito, 1991.- Poesía de David Ledesma, CCE. 2.007(Obras Completas)

POR VATZLAV NIJINSKI.- Je en suis pas un sauteur, je suis un artiste,- Nijinski.- // Para decir cómo eres / sería imprescindible hablar de un pájaro: / de tal manera estaba / cerca de Dios su vuelo / que no se lo concibe / sino como flotando entre dos rayos. // En torno a él abría la pavana / su cima de espectrales melodías: / El vals lo atravesaba como un dardo. // Su limpio corazón de alado ciervo / ardía en altas llamas. I su danza // era un terrible viento apasionado. // Había en su mirada siempre ausente / Trigales de misterio y en sus labios // la voz era un murmullo alucinado. // El arpa derramaba sus aceites / de músicas sombrías y de llanto, / desde su cabellera atormentada / hasta sus muslos de impecable atleta que tiene las raíces para arriba y el caballo que galopa para atrás, sólo ellos me entienden.

Mis hermanos.

Mis diferentes semejantes que amo.

Y un día, distinto, sin pareja,

con ellos cavaré un hoyo muy negro donde meterme con mi sombra a cuestas.

TEORIA DE LA LLAMA Ya no soy más el hijo de mis padres, sobrino de mis tías, nieto de mi abuela; el ciudadano que portaba la cédula número 1317284,

que -en pie- cantaba un himno nacional y que firmó: David Ledesma sobre cartas y cheques y canciones.

He muerto en mí para resucitarme.

Un nuevo ser me viste.

Ya no puedo decir que soy un hombre ni que vivo en tal parte, ni que amo, ni que soy. Ya no soy.

Me transfiguro

en una entera llama de Poesía que arde, crepita y ruge

desde adentro.

Puedo tener un rostro como un viento,

un hueso como un río,

una muerte como una canción.

Mi ser no es esta costra.

No soy yo.

Ni es mi familia.

Ni es mi pueblo. Ni es siquiera mi nombre.

Es un espacio luminoso y puro.

Un punto indefinido.

Intangible.

Inasible.

Indescriptible.

Una partícula de fuerza, de combate

que me nutre con sus tremendas brasas.

Ahora puedo morir,

puedo vivir también,

sobre mi cuerpo pueden caer piedras,

puede, bajo mis plantas hundirse el

suelo:

y no caeré,

ni sufriré dolor.

La Llama me alimenta.

Me sostiene.

Estoy enteramente poseído de una fuerza que es magia y armonía.

No busco las palabras hermosas, ni quiero los sentimientos nobles;

no busco ni siquiera el tono melodioso

de la voz,

no busco nada,

mi voz es parte de la Llama,

es un instrumento al servicio de la

Llama.

I este fuego letal, sagrado, inexplicable, me nutre y me posee.

Y ardo nada más.

Tocado estoy de Gracia y de Misterio