LASCANO BAHAMONDE ALEJO

RECTOR DE LA UNIVERSIDAD.- Nació en Jipijapa, Manabí, el 17 de Julio de 1836. Hijo legítimo de José Francisco Lascano y de la Hoz (1813-1881) acaudalado comerciante exportador de sombreros de paja toquilla, propietario de las haciendas Payo y Chagualú en el sur de Manabí y Josefa Bahamonde Garcés, guayaquileños. Fueron sus padrinos Manuel Galecio Ligero y su cónyuge Jesús Pereira Barreiro.

Jipijapa era por entonces una pequeña población rural con mucho de silvestre y como el niño era inteligente, simpático y precoz, “sus padres demostraron un gran interés por su educación. El Sr. Pedro Saona fue su primer preceptor en 1846 y en Guayaquil tomó clases con José A. Remón C. y con Camilo Echanique Morán, luego pasó al Colegio Seminario que abandonó al ser amenazado con un castigo infamante, siguió al Nacional San Vicente del Guayas y su rector Teodoro Maldonado González le tomó especial estima pues siempre era el alumno que se llevaba los primeros Premios”.

El 56 viajó a Quito, logró el bachillerato en Filosofía demostrando su interés por aprender medicina, profesión que no se enseñaba en nuestra ciudad sino en Lima. Entonces sus padres decidieron invertir en su educación y mandarlo a Francia. Partió el 1 de Febrero de 1857 y entró a la Escuela de Medicina de París, considerada el primer centro científico del mundo, consagrándose al estudio con bondadoso carácter y alegres maneras con el profesor Geienau de Mussy. Poco después logró por oposición el cargo de externo de la Clínica de Melatón y tuvo como maestro al gran médico Henry Etienne Dujardin-Beaumetz que lo llevaba a todas las fiestas sociales, incluso a las de gran etiqueta, en la fastuosa corte del emperador Napoleón iii. También fue apreciado por sus otros maestros entre los cuales se encontraba el célebre Jean Martín Charcot, fundador del Museo Anatomopatológico de la Salpetriere, quien curaba por hipnosis. Existe un retrato en que ambos aparecen juntos. Otros profesores suyos fueron el fisiólogo Claude Bemard, el microbiólogo Luís Pasteur y el químico Marcelino Berthelot. Al terminar el tercer año recibió una medalla de bronce (1)

Después del internado en la Clínica Lauguier de París y cumpliendo los siete años de estudio reglamentarios, obtuvo el Doctorado en Medicina y Cirugía el 17 de Julio de 1864 y su tesis mereció los más elogiosos comentarios del profesor Sigismond Jacoub, que en su obra clásica sobre Medicina y Cirugía la menciono en el capitulo de los Medicamentos afrodisíacos.

Tenía veinte y ocho años de edad cuando regresó a su patria y como en Guayaquil todavía no existía una Facultad de Medicina, se incorporó a la de Quito el 18 de Julio de 1866 y operó exitosamente a Juan Paredes, primo del rector de la Universidad central, Dr, Manuel Espinosa Nieva, de un tumor eréctil en el hombro,

Desde su arribo al país vivía con sus hermanas solteras en el segundo piso de la casa de Carmen Aspiazu de Pérez, quien habitaba en el primero separada de su esposo y fue su entrañable amiga y vecina por muchos años, esquina suroeste de la Plaza de San Francisco, En 1867 fundó y organizó la Facultad de Medicina del Guayas y hasta llegó a cubrir de su peculio el no pequeño déficit porque el gobierno solo entregaba ciento veinte pesos anuales para todos los gastos, Aparte, sustentaba las cátedras de Patología Externa y Medicina Operatoria sin cobrar sueldo,

Fue nombrado miembro de la Sociedad Médica, todas sus operaciones eran nuevas y “pronto le acarició el aura popular, el prestigio y la fama conquistados por su saber y demostrados en su ejercicio profesional”, Igual éxito tenía sus remedios pues aplicaba sus conocimientos en farmacología para mandar a preparar a la botica del Guayas, propiedad de su sobrino Carlos López Lascano, diversas fórmulas traídas de Francia o elaboradas por él,

Era tan grande su clientela, numerosísima, confiada y esperanzada, que se convirtió en el primer médico de la ciudad, por eso en 1869 García Moreno lo nombró Médico Vitalicio del Hospital (Civil) de Guayaquil conjuntamente con el Dr, Manuel del Tránsito Pacheco, Lascano dio gran impulso a esa institución y con el apoyo pecuniario de su madrina Jesús Pereira de Galecio, estableció una Sala de Maternidad y dotó de medicinas la botica. El edificio era bastante amplio y disponía de una Sala de Cirugía, Allí desarrollaba sus clases prácticas de Cirugía operatoria y Ginecología, siendo el primer médico en nuestra Patria en utilizar los célebres forcets Pagot, Hacía de comadrona o parturienta la joven Carmen Galecio,

Era un conocedor profundo en terapéutica, química, biología y fueran elegidos por concursos, Al triunfo de la revolución liberal Alfaro le hizo padrino de bautizo de su hijo Colón Eloy, de seis años de edad, a quien había curado de una violentísima enfermedad infantil, Electo Senador por Manabí y Esmeraldas, no concurrió al Congreso pues era un médico ocupadísimo y soltero, comenzaba sus diarias labores a las cinco de la mañana con la atención de sus pacientes y continuaba sin descanso hasta bien avanzadas las horas de la noche,

En 1896 donó un lote de libros a la Biblioteca de la recién fundada Asociación Escuela de Medicina y sus alumnos lo eligieron Presidente honorario, En 1897, tras el Incendio Grande, se dedicó a buscar la manera de dotarla de un edificio propio. Entre 1897 y 1901 ejerció nuevamente el rectorado de la Universidad de Guayaquil con singulares muestras de ahínco y dedicación, aunque ya no tenía la salud ni robustez de otros tiempos, pues la había gastado en el servicio profesional y una pertinaz diabetes le empezaba a causar molestias,

En 1898 concluyó el edificio nuevo de la Universidad, Ese año salió electo Diputado por Manabí y Esmeraldas, Poco después desmejoró notablemente su salud a causa de un cáncer lento al estómago que le mantuvo en cama por varios meses, La Municipalidad quiso honrarle en vida y dio su nombre a la prolongación de la calle Mendiburo, desde Boyacá hasta el oeste de la ciudad,

En 1900, tras haber ejercido por treinta y un años como Medico Jefe de la Sala de Maternidad del Hospital, tuvo que abandonar dichas funciones por el avance de su enfermedad, siendo reemplazado por su amigo el Dr, Emilio Gerardo Roca Andrade.

En 1901 le llevó el viático el Canónigo Pedro Pablo Carbó, “Saliendo de la Catedral con numeroso y selecto acompañamiento, a más de los alumnos de la Facultad de Artes y Oficio que asistieron en formación y cerraba la marcha la banda de música de la Artillería Sucre” que tocaba piezas fúnebres; sin embargo, logró mejorar notablemente y sobrevivió al trance largos meses hasta que el sábado 3 de diciembre de 1904 entró en agonía a las siete de la noche y falleció a las nueve y cuarto, de solo sesenta y cuatro años de edad, habiendo sufrido largos y crueles padecimientos,

El cortejo congregó a autoridades, amigos, colegas y discípulos y en el camposanto tomó la palabra el doctorTeófilo N. Fuentes y el estudiante Alberto Hidalgo Gamarra, sus restos reposan en un suntuoso mausoleo en el Cementerio General de Guayaquil, en el hall de entrada de la Vieja Casona Universitaria se yergue un hermoso busto en bronces y una importante calle de la ciudad lleva su nombre.

“Formó y modeló a varias generaciones de médicos, cirujanos y hombres de bien, conformando sus mentes y espíritus dentro del apostolado de la profesión”.

Fue muy popular, cuando iba por las calles regañaba al artesano que estaba haciendo una obra defectuosa, sugería métodos para facilitar o corregir el trabajo, tuteaba a todo el mundo y ordenaba con autoridad discrecional. Tenía la facultad asombrosa de adaptar su lenguaje al de la persona con quien conversaba: técnico y docto con el sabio, decidor y locuaz con el purista y sencillo, claro y conciso con el rústico.

Siempre tuvo tendencia a la obesidad, que alcanzó en la edad madura. Sus dos hijas recibieron sendos legados pero el grueso de su fortuna recayó en su hermana Miquelina Lascano de Orúz Madinyá.