JUAN POLO DE ONDEGARDO

CRONISTA.- Natural de Valladolid, España. Era hijo legítimo de Diego López de León de Ondegardo, Rector de la Inquisición de Granada, ya fallecido en 1538, descendiente a su vez de un mercader italiano establecido en Valladolid en el siglo XV y de Jerónima

Díaz de Zárate, hermana del Contador y Cronista Agustín de Zárate.

Del matrimonio Ondegardo Zárate procedieron: El Cronista Juan Polo nuestro biografiado; Alonso de Ondegardo, Arcediano, doctor y catedrático en Valladolid y Canónigo en Toledo; Lope Díaz de Zárate, Licenciado y Canónigo en Osma; Diego de Zárate que pasó a las Indias; Gerónima de Zárate esposa del Regidor de Toledo Diego de Argame y Vargas; María, vecina de Madrid casada con Pedro Díaz Venero de Leiva, miembro del Consejo Real de Indias y primer Presidente de la Audiencia de Nueva Granada en 1563; y Ana, vecina de Valladolid y esposa de Bartolomé Santoyo.

Juan Polo estudió leyes y cánones, se graduó de Licenciado, pasó a Indias en 1543 acompañando a su tío Agustín de Zárate en la flota que transportó al séquito del Virrey Blasco Núñez de Vela. Vino comisionado por Hernando Pizarro para que ordene sus intereses en los territorios conquistados, se puso del lado de la Audiencia de Lima en el conflicto que se presentó con el Virrey y finalmente apoyó al bando triunfador del rebelde Gonzalo Pizarro.

Vivía en Lima cuando fue destituido el Virrey Blasco Núñez de Vela por la Audiencia Real que se acababa de establecer, debido a que Núñez de Vela quería hacer cumplir las impopulares Ordenanzas Reales (1) Poco tiempo después los Oidores se entregaron al poder de Gonzalo Pizarro cuando éste ocupó la capital con el ejército que había logrado reunir en el Cusco y al arribo del Gobernador Licenciado Pedro de la Gasca con el apoyo de la flota mandada por el General Hinojosa desde Panamá, numerosos vecinos empezaron a vacilar, pero Gonzalo Pizarro aplicó fuertes castigos y medidas rigurosas para mantener la fe de sus partidarios, a los que veía flaquear.El Oidor Cepeda opinó que La Gasca debía ser juzgado por traición y de orden de Pizarro consultó el caso con los letrados de Lima, que amedrentados dieron su opinión favorable, pero cuando vieron escrita la sentencia contra La Gasca condenado a ser degollado y el General Hinojosa y sus Capitanes a ser arrastrados y descuartizados, se negaron a firmarla, alegando que no podían caer en excomunión porque La Gasea tenía la condición de sacerdote. ündegardo fundó así su parecer y salió airosamente del apuro; entonces escapó de Lima pero al llegar al Cusco fue apresado por Francisco Carvajal que lo devolvió a Lima; librándose nuevamente de la prisión Ondegardo pudo escapar y estuvo escondido por varios meses hasta que La Gasca y su ejército estaban situados en Trujillo, valle de Jauja, entonces se le presentó con otros muchos vecinos que habían fugado de Lima antes y después de haberse retirado Gonzalo Pizarro con sus tropas a Arequipa. Fueron bien recibidos y acompañó a La Gasca hasta la batalla de Jaquijaguana el 9 de Abril de 1548, en que vencieron las tropas reales y luego de ella fue enviado a limpiar de rebeldes la provincia de Charcas para lo cual organizó expediciones que llegaron a Tucumán y La Plata bajo la prevención de perseguir y hacer arrestar a los últimos partidarios de Pizarro. Entre ellos estaban los más irresolutos y que no habían tomado partido por nadie, a quienes Ondegardo impuso contribuciones                              extraordinarias utilizando medios forzosos, las que unidas a lo recaudado por quintos, tributos y otros derechos fiscales ascendió a la suma de Un millón doscientos mil pesos que el Gobernador La Gasca incorporó al caudal que llevó de regreso a España.

En Charcas adquirió extensos conocimientos mineros que le sirvieron para Informar a los Virreyes y para elaborar varias Ordenanzas para la explotación de minas en Potosí, Carabaya y Guamanga. En premio a estos servicios recibió una encomienda en Cochabamba.

En 1558 el nuevo Virrey Marqués de Cañete le designó Corregidor del Cusco en reemplazo del Licenciado Bautista Muñoz. Entonces aprendió el quechua que llegó a hablar con bastante fluidez y empleó toda su astucia en la localización en 1560 de las momias de los antiguos emperadores del Tahuantinsuyo, con el propósito de terminar con la idolatría que el pueblo tenía hacía de ellas.

Las momias de Viracocha, Tupac Yupanqui, Huayna Capac, Mama Runtu y Mama Ocllo fueron colocadas en un edificio de la ciudad – posada le llama Garcilazo de la Vega – donde varios españoles y mestizos curiosos pudieron acercarse a verlas. Años más tarde el mismo Garcilazo recordaría en España haber encontrado a cinco en un aposento (tres de varón y dos de mujer) y tocado el dedo de una mano de su antepasado Huayna Cápac. Finalmente fueron paseadas por el Cusco ante el asombro y admiración de la gente y enviadas a Lima por orden del Virrey, siendo enterradas secretamente en un lugar del convento de San Pablo, posiblemente en uno de los corrales, pero aún no ha sido posible localizarlas.

A más de jurista era hombre culto, de manera que no le fue difícil dar cumplimiento a una orden recibida en 1559 del Marqués de Cañete, de recoger toda clase de datos históricos sobre las antigüedades incas para trasmitirlos a España, y aplicado con detenimiento en esta labor de investigación etnográfica de campo por espacio de casi dos años continuos y dados los resultados altamente positivos se le ha llegado a comparar con Sahagún y sus trabajos en México.

La primera de las Relaciones o Informes principales que se conoce de su autoría está fechada en 1561, año en que salió del Cusco, las otras son posteriores. Ninguna se llegó a imprimir durante su vida pero reposan en diferentes archivos, especialmente en el de Simancas y en la biblioteca de El Escorial. Estas Relaciones contienen noticias muy curiosas sobre la historia, costumbres y religión del Imperio sobre todo el Informe titulado “De los errores y supersticiones de los indios, sacados del tratado del Licenciado Polo de Ondegardo” que constituye una síntesis de “La Instrucción sobre las ceremonias y ritos que usan los indios conforme al tiempo de su gentilidad” hoy lamentablemente perdida y de la que tenemos noticia a través de la utilización que de ella hicieron algunos autores del siglo XVI, pero no dejan también de ser importantes “La Relación de los fundamentos acerca del notable daño que resulta de no guardar a los indios sus fueros” atribuidas a Ondegardo por el estilo en que fueron escritas y la “Relación del linaje de los Incas” o traslado de un cartapacio a manera de borrador que quedó en los papeles del Licenciado Polo de Ondegardo acerca del linaje de los Incas y como conquistaron.

En 1561 escribió “Informe del Licenciado Polo de Ondegardo al Licenciado Briviesca de Muñatones sobre la perpetuidad de las Encomiendas en el Perú” y “La Relación de los adoratorios de los indios en los cuatro ceques”. Ese año fue trasladado al Corregimiento de Charcas y estando en dichas funciones recibió la visita del General Pedro Hinojosa, designado Gobernador de esa región por orden del Virrey Antonio de Mendoza, a quien previno de una posible insurrección en su contra pero no fue escuchado.

Ocurrido el suceso, en que perdió la vida Hinojosa a manos del Capitán Sebastián de Castilla, tuvo que huir Ondegardo de la ciudad y hasta fue perseguido pero logró ganar distancia a caballo y en mitad del camino se le unió Blas de Merlo, que había abandonado a los alzados.

Tras esta fallida rebelión vino la de Francisco Hernández Girón en 1564. Los Oidores de Lima, que gobernaban por muerte del Virrey Mendoza, dispusieron un ejército para que el Mariscal Alvarado debele el movimiento. Ondegardo recibió el mando de una compañía de infantería. Hernández Girón salió hacia Lima pero tuvo problemas y resolvió volver al Cusco a esperar a las fuerzas reales en el sitio de Chuquinga. Alvarado cayó en la trampa a pesar de las advertencias de algunos de sus Capitanes y entró en batalla con gran temeridad, siendo derrotado y muerto. Ondegardo no estuvo en la acción y se ignora si después asistió a la de Pucará donde terminó la rebelión de Hernández Girón.

En 1570 participó en la Visita General del Virrey Francisco de Toledo. En la ciudad de la Plata habló a los indios sin intermediarios, delante del Obispo fray Domingo de Santo Tomás. Les dijo en su lengua que hacían fiestas a sus ídolos, nombrando las huacas y los días y cuan malo era y ellos respondieron que nunca nadie les había advertido que aquello era malo y que desde ese momento no lo volverían a hacer. También era partidario de mantener el sistema de cuentas por nudos o quipus pues habían comprobado que tras quinientos años de su uso, estaba suficientemente perfeccionado para establecer las estadísticas y la contabilidad del Imperio, pero sus consejos en este sentido no fueron escuchados.

Dicho Virrey le tenía en su Consejo y solicitaba sus Informes en muchos asuntos administrativos. La Ordenanza que se expidió para las minas de Guamanga lleva su firma y se dice que hasta interpuso sus buenos oficios para salvar la vida del príncipe Tupac Amaru, injustamente procesado y muerto por orden de Toledo.

De carácter suave y alegre, le encantaban los dichos agudos y hasta los equívocos según cuenta Mendiburo en su Diccionario Biográfico. Como anécdota se dice que un par de comerciantes se querellaron ante él después de haberse maltratado, el uno con una vara de medir y el otro con una pesa de cobre. ündegardo les respondió que no fallaba porque la disputa ya se había ventilado con peso y medida.

Avecindado en Charcas y casado con Jerónima de Contreras y Peñalosa natural de Segovia donde nació en 1529, fue padre de seis hijos, vivió la vejez en tranquilo retiro, poseyendo una Encomienda. Su esposa era hermana entera del padre Francisco Contreras de la Compañía de Jesús y ambos hijos legítimos del famoso Conquistador Rodrigo de Contreras y de la Hoz, nacido en Segovia en 1499, quien ejerció las funciones de Gobernador en Nicaragua, y de María de Peñalosa y Arias – Dávila.

Murió durante el último servicio de su larga carrera administrativa, acompañando al Virrey Toledo en su visita por el alto Perú cuando estaban en la ciudad de Charcas, el 4 de Noviembre de 1575, habiendo otorgado testamento el día 18 de Marzo anterior.

En la Biblioteca del Palacio Real de Madrid se acaba de encontrar

otra obra de Ondegardo titulada “Relación de las cosas acaecidas en las alteraciones del Perú después que Blasco Núñez de Vela entró en él” publicada en Lima el 2003 dentro de la Colección Clásicos Peruanos, en 366 pags. con introducción de Guillermo Lohmann Villena y numerosas notas de Mercedes de las Casas Grieve.