JIPIJAPA : Un sueño con él más allá

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UN SUEÑO CON EL MÁS ALLA

Los animales de Manuel estaban entrando al corral cuando se recibió la noticia de que doña Prudencia, la vieja abuela de los Guale, estaba agonizando en Jipijapa, donde vivía con sus hijas solteras. 

Manuel tomó un mular y se aprestó al viaje de dos horas que lo hizo con su compadre Pedro para evitar la soledad de la noche y sus peligros. En mitad del camino descansaron bajo un árbol de guasango, tan frondoso que más parecía una casa antigua y maltrecha. Después siguieron andando y a eso de las ocho llegaron al antiguo molino, desde donde se divisaban los primeros techados de la población. Cuando Manuel llegó al viejo portón familiar, ya su abuela había fallecido cosa de diez minutos, sin recobrar el conocimiento desde la víspera, cuando tuvo ese repentino vahído que la había hecho caer al suelo. 

Manuel quería mucho a su abuela. Ella lo había criado lo mismo que a sus cuatro hermanos, desde que habían quedado huérfanos a temprana edad. Luego, la buena señora, se hizo muy ancianita y los chicos se fueron yendo de su lado, unos casados y otros a trabajar al campo, sólo quedaron con ella sus tres hijas solteras y feas a más no poder aunque buenas como el pan, pues a más de ser hacendosas y de sanas costumbres, eran amigas de ayudar al prójimo en todo cuanto les fuera posible. 

Esa noche fue el velorio y al día siguiente el sepelio que resultó muy concurrido y emocionante por la cantidad de amistades que se hicieron presentes; sólo que Manuel estaba como distraído porque había pasado en vela y se sentía cansado. A eso de las seis de la tarde regresó con sus tías y hermanos a la casa y luego de una breve colación se acostó a dormir. Casi enseguida soñó con su abuela quien le guiaba de la mano por un caminito, al fondo del cual estaba una muchacha muy hermosa que sin embargo Manuel no atinó a reconocer. Entonces se despertó sobresaltado para volverse a quedar dormido y el sueño se repitió. Ya no pudo descansar, se sentía más cansado que nunca pero no tenía miedo, era como si una sensación de agotamiento lo hubiera invadido de improviso, como si un espíritu hubiera tomado posesión de su cuerpo y de su mente por algún tiempo, para luego salir de allí. 

Muy por 1a mañana Manuel desayunó y quiso salir enseguida a su finca pero sus tías se lo impidieron cariñosamente porque querían presentarle a una vecina, que según ellas era la chica más buena del universo y tenía no solamente virtudes raras sino también la belleza más deliciosa. Manuel aceptó aunque de mal agrado esperar la visita de mujer tan rara, pensando que enseguida se despediría para marcharse a lo suyo, cuando a eso de las diez se dejó oír un golpe en la puerta y cual no sería su sorpresa que al abrirla, se halló de buenas a primera con  la mujer que había visto en sueños la noche anterior. 

Luego de la presentación de rigor Manuel quedó encantado de la vecina y poco después se realizaba la boda en su finca que resultó “chivo con bombo” es decir, lo mejor de lo mejor, pues que se mató un chivo gordo y hubo banda de música traída de un cercano pueblecito. Demás está decir que fueron muy felices y tuvieron numerosos hijos. Manuel nunca logró explicarse el extraño sueño ni la visión de su abuela, presentándole desde el más allá a la que sería su compañera de vida. ¿Premoniciones?  Quien puede saberlo…