ILLESCAS BARREIRO FRANCISCO

FINANCISTA.- Nació en Guayaquil el 12 de Abril de 1900 y fue el cuarto de una familia compuesta de seis hermanos. Fueron sus padres legítimos Carlos Illescas Pérez, comerciante guayaquileño y después propietario de unas pequeñas fincas en Manabí donde casó con Ramona Barreiro Moreira, natural de Portoviejo. Las sequías agostaron las tierras y la familia devino en pobreza.

Niñez sacrificada, a los quince años entró al comercio de Guayaquil y desempeñó diversa labores demostrando gran habilidad para las ventas y los negocios, al punto que a los dieciocho ganaba lo suficiente para alejar la pobreza de su casa, ayudando a los suyos con dinero y persona, porque siempre fue un excelente hijo y protector económico de sus hermanos, a quienes les acostumbraba pasar una renta, porque así era de generoso.

Graduado de bachiller en 1919 en el Colegio Nacional Vicente Rocafuerte ingresó a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Guayaquil y por su carácter alegre y expansivo, amplio, elocuente y brillante, ganó inmediata popularidad y el 21 fue Presidente de la Escuela de Derecho, el 26 logró la Licenciatura y el 29 de Enero de 1927 sustentó su tesis sobre asuntos bancarios alcanzando el doctorado y el 23 de Febrero inscribió su titulo de Abogado en la Corte Superior de Justicia de Guayaquil.

Ese año fue designado por su amigo el dictador Isidro Ayora para las funciones de Abogado de la Aduana, en cuyo desempeño se mantuvo varios meses a pesar de la oposición de algunos comerciantes que vieronse obligados al cumplimiento estricto de la ley. Tal conducta, ajustada siempre al derecho, le granjeó el agradecimiento de Ayora, que le hizo elegir Diputado por Manabí a la Asamblea Nacional Constituyente instalada en Quito el

9 de Febrero de 1928 y salió electo Secretario mientras tanto había un cursionado en el negocio de cines y llegó a ser propietario de los teatros Olmedo y Edén.

Entonces ocurrió que el gerente del Anglo Ecuadorian Oil, William Barry, requirió sus servicios profesionales por considerarle un abogado influyente y lo hizo nombrar en la Compañía. Meses después Illescas formó con Barry dos empresas ecuatorianas: la Petrópolis Oil Co. y la Carolina Oil Co. que devinieron en propietarias de los pozos de petróleo en Santa Elena a través de una serie de negociaciones con sus dueños originales, y vendían el oro líquido al Anglo para su refinamiento en el Campamento de Puerto Rico, ubicado al lado del puerto de la Agujereada (ya conocido como La Libertad) y desde allí se exportaba a Inglaterra.

Tenía su estudio en Pichincha No. 710, casa de la Sociedad de Beneficencia de Señoras, habitando en los altos. El 32 hizo un viaje de negocios a Europa para entrevistarse con los personeros del Anglo en Londres. Hablaba francés e inglés a la perfección. De regreso por Francia volvió a tratar a María Mercedes Ycaza Pareja a quien ya había conocido a la ida. Ella era huérfana de madre y vivía con su tía Josefina Pareja Avilés, esposa de su padrino de bautizo Carlos Benjamín Rosales Llaguno en un departamento de la Rue Víctor Hugo. En 1933 contrajeron matrimonio y retornaron a Guayaquil, naciendo al año siguiente el primogénito Francisco, pero la unión no funcionó por el mal carácter de él que siempre fue impetuoso y avasallador y ciertos remilgos de ella. Ambos eran de la misma edad. María Mercedes era nacida en Guayaquil el 16 de Junio de 1900 en una casa del malecón propiedad de su abuela Virginia Carbo.

En 1945, a instancias de su amigo Jorge Montero Vela, ministro del presidente Velasco Ibarra, fue designado Ministro Plenipotenciario en la Argentina durante los primeros meses del régimen de Juan Domingo Perón. El matrimonio se reunió nuevamente en Buenos Aires, viviendo en el suntuoso hotel Alvear, pero la situación política interna de ese país y una petición del Presidente Velasco Ibarra, que aplaudía los numerosos convenios comerciales que Illescas lograba, le hicieron aceptar la Plenipotencia en los Estados Unidos en 1946. En Washington vivieron en Bancrof Place.-

A los pocos meses Illescas acusó de nazi a Leonardo Stagg Durkof porque había estado en lista negra debido a su ancestro materno alemán para impedir que fuera designado Ministro de Economía.   Conocido el asunto en Cancillería se hizo la respectiva consulta a la Secretaria de Estado norteamericano donde llevaban el listado de los nazis en Sudamérica, que no se opuso a esa designación. El asunto fue comentado por el Canciller José Vicente Trujillo al Presidente Velasco Ibarra, quien se disgustó mucho con Illescas y firmó la designación de Stagg, produciéndose lógicamente, la renuncia del primero

Nuevamente en Quito el 47 de inmediato se entendió con el General Carlos Mancheno Cajas, Ministro de Gobierno, que dio el golpe de Estado que destituyó al Presidente Velasco Ibarra y cortó el paso al Canciller José Vicente Trujillo, quien se perfilaba como posible sucesor presidencial. Durante los pocos días de la dictadura de Mancheno se mencionó varias veces el nombre de Illescas para la presidencia pero al final se prefirió a Carlos Julio Arosemena Tola por ser un personaje apolítico, mas, como Illescas era su amigo personal, le designó Ministro Plenipotenciario en Chile y luego en Panamá.

En 1948 regresó a su profesión de  abogado. El Anglo le abrió nuevamente las puertas pues durante 

sus años de ausencia no se habían cortado las relaciones comerciales y tuvo por clientes, entre otros, a numerosas empresas norteamericanas como Panagra, cuya central sudamericana iba a funcionar en Guayaquil pero se opusieron los burócratas quiteños alegando que la sede debía estar en la capital; los técnicos yanquis llegados exprofeso al Ecuador vieron que ese aeropuerto no servía porque permanece nublado la mayor parte del tiempo – en esos tiempos aún no se inventaban los sofisticados aparatos de radar de ahora – y para no herir susceptibilidades se fueron al Perú, recomendaron el aeropuerto de Lima, que también queda en la Costa y toda querella terminó en forma salomónica, pues la sede no estuvo ni en Quito ni en Guayaquil, perdiendo nuestro país la oportunidad de ser el centro de la navegación aérea de entonces.

El 50 fundó en Quito el periódico “El Sol” con sus amigos Benjamín Carrión y Alfredo Pareja Diez – Canseco. Era un diario liberal y culto, tuvo gran éxito pero cerró sus puertas en 1951 a causa de una mala política económica. Mientras tanto su esposa había vuelto a vivir con su hijo en New York.

En 1951 consiguió varios permisos especiales para importar harina y el 52 fundó al sur de la ciudad una de las industrias más importantes del país, los molinos de “Harinas del Ecuador Inc.” que manejó a través de buenos amigos como Miguel Angel de Ycaza Gómez y Clemente Duran – Ballén Romero.

Guillermo Arosemena, que ha conversado mucho con Francisco Illescas Ycaza ha escrito: Illescas Barreiro propuso a la empresa propietaria de la Anglo, la compañía inglesa Balfour Williamson, asociarse para construir un molino de trigo. Los inversionistas ingleses estaban familiarizados con tal negocio. Uno de los fundadores de la citada empresa en el siglo XIX se había iniciado en la molinería en Chile y con los años compraría molinos en Perú. La empresa Balfour Williamson analizó la oferta y preocupada de que en aquellos años se habían nacionalizado empresas de extranjeros en la América Latina, concluyó que por tratarse de un producto político en un país subdesarrollado, declinaban la participación accionaria, pero ofrecían financiarlo, como efectivamente ocurrió. Así nació en 1952 Harinas 

del Ecuador (HDE) con una inversión de veinte y dos millones de sucres (1.470.000 dólares) y con capacidad para fabricar treinta mil toneladas de harina, cantidad que lo ubicó como el más grande molino del país. Miguel Angel Ycaza, gerenció la industria y se convirtió en su asesor permanente. Dentro de las instalaciones montó una línea para fabricar la tela de algodón o yute usada en los sacos donde se envasaba la harina. Se establecieron puestos de ventas en diversos sitios de la ciudad. La Balfour, Williamson tenía una muy buena impresión de Illescas, quien la había servido extraordinariamente bien, con sus contactos políticos que tenía Quito. Illescas había alcanzado gran poder y conseguía lo que quería.

Con la asesoría de técnicos extranjeros, HDE operaba con costos más bajos que los competidores de los molinos situados en la Sierra y aprovechaba los subproductos, que por falta de mercado interno eran exportados. Durante los primeros años de operaciones de HDE, Illescas tuvo que recurrir a la Anglo para el capital de trabajo. Toda decisión de importancia debía ser consultada con Harry Shephard, gerente general de Anglo en Guayaquil.

Illescas logró conseguir la prohibición de importación de harina y en esa forma garantizó el monopolio para su empresa en el mercado guayaquileño. En pocos años hizo el suficiente dinero como para cancelar las deudas que contrajo al montar los molinos.

A partir de 1955 estableció algunas otras empresas. Las utilidades del molino fueron invertidas en compañías de comercio, industria y agricultura. Unas resultaron rentables y otras fracasaron. Este período de expansión que cubre hasta 1963 causó malestar en la familia Illescas Ycaza. En una entrevista sostenida con su hijo, comentó que nunca estuvo de acuerdo con las múltiples inversiones que su padre realizó, y recordó los trágicos momentos que vivió con su madre cuando se enteraron que había perdido mucho dinero en la diversificación.

Buscando la integración vertical, Illescas estableció Panificadora Nacional (PN) modelo de panadería ubicada en la calle Rocafuerte. El tuvo en mente convertirla en la más importante de la ciudad, para lo cual envió al gerente a estudiar panadería a los Estados Unidos. En teoría, la inversión era favorable pues así integraba su negocio, al igual que lo habían hecho los grandes empresarios estadounidenses en la industria del automóvil, acero, etc.

Los panaderos de la ciudad no vieron con buenos ojos a Illescas pues pensaron que se convertiría en competidor de sus propios clientes. Preocupado de que perdería su clientela Illescas optó por cerrar la panadería al año de haberla inaugurado. Su hijo me comentó que las pérdidas que incurrió su padre en PN se aproximaron a los trescientos mil dólares.

Como tuvo inclinación política, instaló un periódico en Quito, Diario Ecuador, adquirió una imprenta con el nombre de Prensa Ecuatoriana, estableció un molino en esa ciudad con la razón social de Molino Royal y en Guayaquil compró una fábrica de alimentos balanceados. También constituyó Ecuadorian Timber y Ecuabalsa. Adicionalmente fue dueño de la isla Santa Ana y tuvo intereses en la hacienda Venecia. La mayoría de esas inversiones se hicieron con fondos de HDE y para financiarlas recurrió al endeudamiento, que terminó restando severamente la liquidez de la empresa principal. En 1961 representó al Ecuador en las primeras reuniones que se realizaron en México para organizar la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, conocida como ALAC. Su tiempo lo distraía en realizar numerosos viajes, su Gerente Ycaza Gómez falleció el 55. El local del teatro Edén había sido vendido años antes a Víctor Emilio Estrada pero aún continuaba con el Olmedo, tradicional en la urbe. El 57 adquirió una casa de seis pisos en el Malecón donde vivió sus últimos años. A principios del 63 empezó a sentirse cansado y habiendo efectuado un chequeo médico en el New York Hospital le diagnosticaron un cáncer pulmonar, raro en él porque jamás había probado un cigarrillo, a consecuencia del cual falleció, acompañado de su esposa e hijo, el 12 de Julio de ese año, de solamente sesenta y tres de edad. Alto, blanco, ojos y pelo café y al final terminó canoso. Genial en muchos aspectos, hablaba y entendía las malas palabras en alemán porque siempre 

fue hombre chistoso que aprendía bromas.

Está considerado uno de los grandes ejecutivos empresariales del país en el siglo XX dejó un imperio, bien es verdad que al morir dividió su fortuna pues tenía una hija fuera de matrimonio casada con un norteamericano y viviendo en Quito.

Guillermo Arosemena también ha escrito: Cuando falleció, los diarios de Guayaquil reseñaron sus logros en los siguientes términos: “Se 

distinguió por su talento e iniciativas creadoras que fueron atributos esenciales de su personalidad… en el campo de los negocios destacó siempre por su acierto y sus cualidades de visionario, de robusta mentalidad, enfocó no solamente los problemas inherentes a la orbita de la empresa privada que el dirigía, sino que alcanzó con orientación debida, todo aquello que se relacionaba con los destinos de la Patria, a la cual sirvió con desinterés y decisión”. En 1965, la esposa de Illescas y su hijo, con la ayuda y consejos del gerente general de HDE, Clemente Duran Ballén Romero, iniciaron conversaciones con la empresa multinacional “Continental Grain” y la “Seaboard” para vender la empresa. En la negociación también intervinieron los asesores Félix Hidalgo White su concuñado y Teodoro Arizaga Vega su abogado de confianza. Un año más tarde, fue vendida en una importante suma de dinero que permitió cubrir las elevadas deudas y dejar un considerable capital a favor de los herederos. Los nuevos accionistas cambiaron la razón social a Molinos del Ecuador (MDE)

Francisco Jr. recuerda que, “las negociaciones fueron muy complejas porque el pasivo hacia casi imposible la venta.” Al referirse a la transacción, un alto funcionario del Bank of New York, en carta a su madre le escribió diciendo “.ha tenido usted una gran suerte al poder deshacerse de esa industria que tantos desvelos le producía…todos los que mediaron en la operación y muy especialmente Pancho (Jr.) merecen una felicitación calurosa por su excelente actuación y por el éxito obtenido.” La decisión de la venta fue en el momento correcto y al precio correcto. Molinos del Ecuador pasó a ser gerenciada por Willins Black, estadounidense que se ganó la confianza y respeto de los círculos comerciales de Guayaquil, ocupó el cargo por más de una década, habiendo regresado a su país a fines de los setenta. En la actualidad la empresa continúa operando bajo los mismos accionistas.

MERCEDES YCAZA PAREJA (1900-1972).- Huérfana de madre en 1913 a causa de la tifoidea, vivió con su abuela en otra de sus casas ubicada en la calle Panamá, en unión de María Ycaza de Illingworth, que poco después pasó a residir en Lima y la llevó consigo. Matriculada en el Colegio de Belén de esa capital, siguió seis años de estudios y se graduó de Bachiller, pero poseía un carácter Imperativo. De regreso con sus tías María y Manuela Pareja Cobos de Suárez, encontró a su padre nuevamente casado, esta vez con la notable intelectual Rosa Borja Febres Cordero, con quien al principio no se acostumbró. En 1920 fue electa Reina del centenario y le tocó bailar la Cuadrilla con el recién posesionado Presidente Constitucional de la República, Dr. José Luís Tamayo Terán. Susana Arosemena lo había sido el año anterior. El 21 aceptó una invitación de los Rosales y se fue a Paris por ocho años distribuyendo su tiempo en paseos, estudios circunstanciales y banalidades pero logró en 1928 su diploma en la “Academie de Modes de París”. De regreso el 29 vivió con su padre y madrastra. El 30 salió electa Reina de los Juegos Florales porque era muy linda y tenía unos bellísimos ojos celestes. La coronación fue en el antiguo teatro Olmedo. El 31 volvió a Paris y casó allí el 33 con Francisco Illescas Barreiro. Entre el 33 y el 34 vivió en Guayaquil y tuvo a su hijo Francisco en una casa alquilada a la Beneficencia de Señoras, el 37 regresó por varios meses a Paris con motivo de la Exposición Universal de ese año. El 41 viajó a Buenos, Aires de vacaciones y con los suyos, pero en Santiago tuvo un parto prematuro y la niñita falleció a los siete días de nacida. Posiblemente esa pérdida hizo que se separara en Buenos Aires de su esposo, en Octubre de ese año se instaló en el hotel Stanford de la Quinta Avenida y 81 Street de New York con su hijo, a quien crio en los mejores Colegios del Exterior. Al principio recibía desde Guayaquil una renta mensual de un mil cuatrocientos dólares, que después le fue acrecentada a causa de la natural devaluación del dólar. Durante todos esos años distribuía su tiempo entre sus relaciones sociales, la Cruz Roja Internacional y un Club de Niños desvalidos a causa de la segunda Guerra Mundial. Hablaba francés, inglés, alemán y español. El 45 su esposo fue nombrado Embajador en la Argentina y se reconciliaron. El 46 lo fue en los Estados Unidos, el 50 – durante la Guerra de Corea – volvió a trabajar con los soldados heridos. Tras su viudez en 1963, entregó las empresas, inclusive “Harinas del Ecuador Inc.” a su hijo, hizo frente a las deudas y con gran sentido comercial logró sanearlas. El 66 vendió “Harinas del Ecuador Inc.” a “Seaboard Co.” y a “Continental Co.” compañías inglesas inversionistas en Sudamérica y fue con su hijo a Europa. Vivió largas temporadas en Paris (Hotel Plaza Atenee) Roma (Hilton) y Madrid (Wellington). Donó doscientos cincuenta mil sucres a la recién creada Universidad Católica de Guayaquil para la construcción de una Biblioteca que nunca se llevó a cabo y solo un mes antes de su muerte, encontrándose enferma, recibió del Papa Pablo VI la condecoración “Benemerendi” por dicha donación. El 26 de Noviembre de 1972, tras un primer derrame cerebral, fue llevada por su hijo a New York. El 29 ingresó a un Hospital de esa ciudad y falleció al día siguiente, a consecuencia de un paro cardiaco. Está enterrada en el suntuoso mausoleo que su hijo le hizo construir en el Cementerio General de Guayaquil y su ropa y demás objetos personales fueron cuidados por él con singulares muestras de cariño, conservándolos como si su propietaria no hubiera fallecido; pero los hongos del trópico – vulgarmente llamados “moromoro” dieron buena cuenta de ellos y hoy no existen. Yo los llegué a onocer, en su mayor parte eran modelos de la Casa Cristian Deór de Paris.