FERRANDIZ ALBORS FEAFA FRANCISCO

ESCRITOR.- Nació en la villa de Planes, Alicante, España, El 5 de Abril de 1899. Su padre era un honrado miembro de la Guardia Civil en la pequeña población agrícola de Alcoy ubicada en las cercanías de Alicante y como tenía ideas avanzadas era conocido en la Comandancia con el apodo de El Cabo liberal, su madre una mujer del pueblo llano, que formaron una familia larga y unida, verdaderamente ejemplar.

Estudió en la escuela Normal de Murcia y tomó cursos libres en la Universidad de Alicante, leía incansablemente y se inició en el magisterio como profesor particular en Alicante. De veinte años partió de su Patria con destino a América y visitó Buenos Aires. “En 1924 inició un singular viaje partiendo de Mendoza en la Argentina, a través de Chile, Perú y Ecuador atraído por cuanto sabía sobre la realidad socioeconómica de América hispana, de la que solo tenía dos fuentes, la garrulería académica y la demagogia bolchevique y quiso ver la tragedia india, palparla, sentirla, visitando la tierra de los Incas”.

El Perú vivía la dictadura de Augusto V. Leguía y por ese motivo pasó rápidamente al Ecuador en los primeros meses de 1925 y siguió a pie la linea férrea de Duran al altiplano en unión de otro español igualmente aventurero como él llamado Francisco Noguera, pues querían observarlo todo desde el mismo interior del país. “Una enorme catástrofe me facilitó la tarea, las continuas lluvias de ese año habían desbordado las aguas del tristemente célebre río Chanchán, socavando y arrastrando el trecho del ferrocarril desde Bucay hasta cerca de Palmira. Dormíamos en las viviendas lacustres situadas al lado de la vía férrea, en la meseta andina vivimos en las chozas indias. A los mosquitos sucedieron los piojos y las pulgas” y solamente en esa forma pudo constatar en los campos y en las ciudades de Guayaquil, Quito e Ibarra, la profunda realidad ecuatoriana, en la miseria moral del indio y del gamonal. Luego avancé a Colombia, Venezuela, Panamá, México, Guatemala y Honduras”.

En 1929 realizó un segundo viaje al Ecuador y prolongó su permanencia entre nosotros hasta 1932, dedicado a comprar y a leer libros, al estudio intensivo de la literatura e historia ecuatoriana. También realizó algunas excursiones y conoció las costas desde Guayaquil hasta Esmeraldas, de allí pasó a Quito a través de la selva por el poco transitado camino de Quinindé. Fueron años asendereados y llenos de trabajos, comenzó a escribir para la sección literaria del diario “El Telégrafo” y casi sin quererlo ni sentirlo fue considerado el principal crítico del país en materia de libros y folletos pues poseía una amplísima cultura, facilidad de expresión y hermoso estilo literario.

Desde 1930 sus artículos se publicaban bajo el seudónimo de “Feafa” que hizo famoso en todo el país y aún se recuerda como anagrama de su nombre y apellido. Ese año saludó la aparición del libro “Los que se van” y fue el primero y quizá el único en otorgarle el necesario espaldarazo, avisando el violento cambio de una literatura ecuatoriana obsoleta y naturalista hacia un realismo social más de acuerdo con la situación de denuncia que vivía Latinoamérica pues escribió “Yo quiero dar el grito de alerta. En la paramera actual de nuestras letras ha aparecido una trilogía de potros chúcaros, encabritados, que muerden el freno – tal el academicismo- y salen a galope tendido después de haber lanzado contra el suelo al intruso jinete – tal los convencionalismos decidió volver al Ecuador. La República tuvo los siguientes Presidentes del Consejo de Ministros, a saber: Azaña, Largo Caballero, Negrín, y Prieto.

En 1933 nuevamente estaba entre nosotros, separado de su esposa, quien tenía el carácter fuerte, era independiente y feminista, de quien divorció años después conservando siempre una buena amistad pues Ferrándiz quería mucho a Julito Wickenhauser hijo de ella. Entonces viajó mucho, recorrió gran parte de nuestra geografía, vio pueblos y paisajes. Primero estuvo en Babahoyo, luego en Balzapamba y Guaranda, faldeó el Chimborazo cuya majestad le impresionó vivamente, radicó en Quito y completó su conocimiento del país.

A principios del 34 decidió establecerse en Guayaquil y alquiló un amplio departamento en una casa de madera ubicada en Clemente Bailen casi al llegar a Boyacá, en cuya esquina estaba la casa de la familia Durango. Pronto le acompañaron los jóvenes Alfredo Palacio, Galo Galecio y Miguel Angel León pero éste casi enseguida se marchó a Riobamba porque le llamaron para ocupar el rectorado del Colegio Maldonado en dicha ciudad. Ferrándiz trabajaba de agente vendedor a comisión y escribía artículos de crítica literaria para ‘’El Telégrafo”, de noche se perdía en el interior del vecino salón “El Buho”, sitio de reunión de políticos e intelectuales, donde cenaba y bebía solamente café.

Al casarse Joaquín Gallegos Lara con María Nela Martínez Espinosa en Abril, fueron invitados con doña Emma Lara de Gallegos, a vivir en ese departamento. Lo mismo sucedió con Enrique Gil Gilbert y su esposa Alba Calderón Zatizabal. Todos contribuían para los gastos, se dividían las tareas domésticas como buenos amigos y en las noches comenzaron a celebrar unas interesantísimas veladas literarias, de las que aún se conservan gratos recuerdos pues Ferrándiz era generoso, altruista, desinteresado y protegía a los jóvenes de talento. Allí tenían los artistas, intelectuales, escultores y estudiantes abiertas las puertas al diálogo aleccionador pues hablaban de todo un poco, especialmente de literatura y política, Los libros se prestaban entre sí, una vez leídos eran materia de numerosos comentarios y se obtenían interesantes y hasta novedosas conclusiones. Gallegos Lara presidía esas reuniones desde su hamaca y Feafa teníaparte principal. Entonces sacó una interesante teoría cultural según la cual, todo hombre medianamente inteligente e instruido, está obligado a gastar siquiera el diez por ciento de su sueldo mensual en adquirir material de cultura (libros, revistas folletos. Diccionarios y Enciclopedias) como él acostumbraba desde siempre.

En el boulevard había un banco de cemento ubicado en la acera del frente del edificio La Previsora donde se sentaba gente muy inteligente como Alberto ürdeñana Cortés, Pedro Bellolio Pilart a comentar los chismes del día. Ferrándiz les bautizó burlonamente como los del banco de la Infamia y cuando ellos se enteraron, llamaron al departamento la Casa Maldita. Ese año de 1935 publicó veinte y cinco Estampas de Guayaquil en “El Telégrafo” con dibujos de Galo Galecio y Alfredo Palacio en 165 págs.

En eso se produjo la visita del dictador Federico Páez a Guayaquil y tuvo el atrevimiento de acudir a la exposición de bellas artes realizada frente a la Zona Militar por el grupo cultural Alere Flamma fundado por el escultor Enrico Pacciani. Los miembros de ideas izquierditas del citado grupo decidieron salirse y formar otro nuevo, creando la Sociedad de Artistas y Escritores mejor conocida como Los Independientes.

En Julio del 36, al estallar la Guerra Civil Española, tomó la costumbre de concurrir por las noches a las oficinas del cable internacional a recibir noticias y como allí se encontraba con otros ciudadanos españoles, entre ellos el Cónsul republicano Onofre Castel y otros del bando contrario nacionalistas o sea franquistas, la mayoría de las veces se armaban discusiones que degeneraban en fenomenales grescas a bastonazos, con saldo de heridos y contusos; pero, a la noche siguiente, estaban nuevamente en el cable, pendientes de las novedades. Ese mes viajó a Quito a organizar una Manifestación popular en respaldo a la República, pero sucedió un fuerte enfrentamiento con la policía y cayó detenido por varias horas. En la capital trabajó en el diario “El Día” de Ricardo Jaramillo, donde hizo buena amistad con periodistas de ideas socialistas como las suyas, tales como Julio C. Troncoso, entre otros. En Diciembre denunció que el Nuncio Apostólico Fernando Cento, la Comisión militar italiana contratada para la instrucción del ejército ecuatoriano y la dictadura del Ingeniero Federico Páez, se hallaban en connivencia para la implantación de un régimen fascista.

“El Ministro de Gobierno Aurelio Bayas Argudo “aceptando la delegación de un esbirro y alcahuete nazi-alemán que lo tenía a sus órdenes para servicio de bragueta y espionaje, me desterró del país bajo la burda acusación de que yo era comunista, aunque mis actividades políticas expresaban lo contrario” de manera que volvió a España y movido por el patriótico deseo de combatir en favor de la República y por la vigencia de sus instituciones democráticas a principios de 1937, dirigió el diario alicantino “Avance” y la revista de teoría social “Spartacus” considerada el órgano oficial de las juventudes socialistas españolas acaudilladas por Largo Caballero, colaborando con éste político durante los meses que duró su presidencia en el Consejo de Ministros, esto es, desde Septiembre de 1936 hasta que finalizó en Mayo del 37, a consecuencia de la pugna sostenida con el Embajador de la Unión Soviética en Madrid, quien quería meterse a aconsejar y a dirigirlo todo. La salida de Largo Caballero dio origen a que el Partido Comunista Español tomara la dirección del Consejo de Gobierno a través del Dr. Juan Negrín López, que el 39 emigró a Francia, el 43 cayó prisionero de los nazis y llevado a un campo de concentración fue liberado por los rusos en 1945 aunque muy enfermo, a consecuencia de lo cual murió en París al año siguiente. A mediados de ese año y durante un corto lapso fue Comisario General del Ejército republicano en el frente de Extremadura, publicó un artículo comentario sobre la novela “Huasipungo” de Jorge Icaza y organizó un mitin político en un teatro de Alicante. Largo Caballero llegó para tomar la palabra pero no pudo hacerlo porque el gobierno suspendió la reunión.

En Marzo del 39, casi al finalizar la Guerra Civil, intervino en las guerrillas entre Republicanos Comunistas y no Comunistas. Después del 1 de Abril se escondió con su hermano Juan en una de las cuevas de las sierras de Alicante escapando de los falangistas, escribía en el anonimato, siendo el último director del diario “El Socialista” en España, cargo que solo pudo desempeñar por el corto lapso de diez días pues terminó la guerra.

En Mayo del 40 redactó la primera parte de “Ruta Indígena”, libro que dio a la imprenta años después en Montevideo; pero como los falangistas españoles siguieron odiando a los republicanos a través del tiempo y la distancia, finalmente lograron apresarle en su escondite y conducido a Alicante fue juzgado sumariamente y condenado a sufrir la pena de muerte, que se la conmutaron por otra de treinta años de reclusión. Al saberse tamaña barbaridad, nuestros escritores y artistas comenzaron a exigir su inmediata libertad. Feafa era un inofensivo intelectual que no había combatido en el frente de batalla, jamás había manejado un arma. Sus actuaciones se habían ceñido enteramente a su especialidad, el periodismo y la crítica, si de algo se le podía acusar era de activista en mítines y reuniones cívicas, de allí que tal castigo no guardaba relación con su conducta. De otras partes de América Latina también surgieron voces de protesta y un enorme movimiento de opinión se levantó en su favor. En 1944, al ser electo presidente el Dr. Velasco Ibarra, fue requerido por su partidaria y amiga la Dra. Bravo Malo y por su hijo Julio Wickenhauser, para que intervenga oficialmente ante el dictador Franco. Así fue como se obtuvo su libertad condicional que le permitió salir hacia América, bien advertido que su destierro era vitalicio y que si en alguna oportunidad regresaba a España sería fusilado ipso facto.

El 44, tras un año de permanecer escondido y casi cuatro en diferentes prisiones, radicó en Montevideo y trabajó de profesor de un Liceo secundario en la materia de Literatura española, que era su especialidad. Luego escribió para “El País” y fue editorialista de “El Día” en esa capital, reanudando sus contactos epistolares con numerosos amigos ecuatorianos, a quienes agradeció cumplidamente. Existe una nutrida correspondencia suya con Jorge Hugo Rengel y Rigoberto Ortiz Bermeo. En sus ratos de ocio colaboró con ciertas publicaciones afines a sus ideas como las revistas “España Republicana” de Buenos Aires, “Cuadernos Americanos” de México y “Cuadernos del Congreso por La Libertad de la Cultura” de París. También publicó su libro “Ruta Indígena”, donde menciona sus andazas por el territorio ecuatoriano. En 1949 dio a la imprenta la biografía de Francisco Largo Caballero, en 1950 “El PSOE nuevamente de cara a la realidad”, en 1951 sacó una obra dura, polémica, suscitadora y de gran interés histórico y doctrinario titulada “La Bestia contra España”, alegato antifranquista con vividos episodios sobre el final de la República y el comienzo de la represión falangista, alegato terrible contra la Bestia de dos cabezas, símbolo de los sistemas de gobierno extremistas y totalitarios propugnados por Hitler y Stalin, derecha e izquierda, ambos igualmente peligrosos. Feafa siempre fue más humanista que político, más teórico que práctico. Por eso odiaba la fuerza y luchaba por el triunfo de una verdad un poco etérea, casi ideal, dentro de un socialismo del que jamás adjuró y a causa de sus ideas fue víctima del fanatismo y la barbarie de su tiempo, rico en grandes conflagraciones como la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial.

En 1953 aún vivía en Montevideo, cómodamente, en un edificio de departamentos, situado en un barrio bastante elegante, cuyo canon de arrendamiento pagaba con su sueldo de profesor y las numerosas regalías que percibía por sus escritos. Ese año fue visitado por su amigo el Embajador Abel Romeo Castillo, escribió un breve ensayo crítico sobre la “Vida y leyenda de Miguel de Santiago” libro de Pareja Diez-Canseco y el 54 editó dos importantes obras relacionadas con el Ecuador: 1) “Indios” y 2) “Marimba”, con críticas, viajes y recuerdos.Era un escritor popular, que se multiplicaba entre el periodismo y el ensayo. Sus libros constituyen rarezas bibliográficas en el Ecuador pues casi no tuvieron circulación; mas, sus artículos de prensa, deben ser recopilados. En 1960 escribió el prólogo de las obras de Jorge Icaza en 73 páginas.

Falleció el 5 de Septiembre de 1961 de insuficiencia cardiaca, en Montevideo. Tenía sesenta y dos años de edad. La noticia se supo en el Ecuador aunque ya no se le recordaba a pesar de su labor crítica y literaria, de enorme trascendencia. Alto y delgado, pelo rubio, ojos claros, hablar nervioso y con facundia, siempre fue un gran conversador. Su andar agitado. En sus expresiones anecdótico, versado, erudito y siempre dispuesto a la acción a través del pensamiento elevado, pues amó como pocos a la clase obrera y la defendió con la pluma.

Fue grande y poderosa su influencia por ser la defensa de la democracia, declarando que era un conflicto interno del país y censurando la invasión de España por las tropas italianas y alemanas. Su testamento literario: “La velada de Benicarló” editado el 38 expresa su pesimismo y angustia personales. Dimitió la presidencia en Febrero del 39 y falleció en el exilio en Montauban, Francia, al año siguiente.

2) Francisco Largo Caballero (1869 – 1946) Líder sindical socialista y Jefe del gobierno español. Inició su vida laboral trabajando como yesero en Madrid y fue lugarteniente principal de Pablo Iglesias en el Sindicato socialista de la Unión General de Trabajadores UGT Con Julián Besteiro fue líder de la fracasada huelga general de Agosto del 17 en demanda de unaconstitución con soberanía parlamentaria y garantía de libertades civiles. Sirvió en calidad de Consejero del Trabajo del Gobierno de Primo de Rivera (19241930) y de Ministro de Trabajo en los gobiernos de la Coalición republicana – socialista del 3l al 33. Como Jefe de Gobierno de la República en Guerra (septiembre del 36-Junio del 37) dio cabida en su Gabinete a republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y autonomistas vascos y catalanes. Por presiones de la Unión Soviética dimitió el cargo y fue sustituido por Juan Negrín. Exiliado en Francia, fue deportado a Buchenwald en donde le liberaron las tropas aliadas en 1945, murió en París al año siguiente y sus restos mortales fueron devueltos a España en 1977, dos años más tarde de la muerte del dictador Francisco Franco.

3) Juan Negrín (1889-1956) Fisiólogo y estadista español, fue alumno del Dr. Ramón y Cajal, Premio Nóbel de Medicina en 1906. Recibió su título por la Universidad de Leipzig, Alemania, siendo catedrático de Fisiología en la Universidad de Madrid en 1922 y presidente del Comité que construyó la nueva ciudad universitaria entre 1929 y el 30. Diputado socialista en las Cortes de 1933 y 36. En calidad de Ministro de Hacienda en Octubre del 36 dispuso el envío a la Unión Soviética de las reservas de oro del Banco de España y como Jefe del gobierno de la República entre Junio del 37 y Marzo del 39 encarnó la voluntad de resistir e intentó sin éxito conseguir la ayuda militar británica y francesa. En 1947 abogó por la inclusión de España en el Plan Marshall y en su testamento dispuso que se devolvieran al gobierno español los documentos referentes a los envíos de oro efectuados el 36. Ejerció hasta el 45 la Jefatura del Gobierno español republicano en el exilio y falleció en 1956 en México.

4) Indalecio Prieto (1883-1962) Líder del partido Socialista Obrero español (PSOE) periodista en 1901 y luego Director propietario de diario El Liberal de Bilbao. Miembro de la Diputación provincial de Vizcaya en 1911 y Diputado Socialista en las Cortes (1918-23) fue defensor constante de la alianza republicana- socialista, destacó en la investigación parlamentaria sobre la derrota del ejército español en Annual, Marruecos, y se opuso desde el principio a la dictadura del General Primo de Rivera. Fue también signatario del Pacto de San Sebastián en 1930. Sirvió brevemente en calidad de Ministro de Hacienda y luego de Obras Públicas en los gobiernos de Azaña del 31 al 33. Propuso la política hidráulica y una mayor industrialización como solución al problema de paro en las zonas rurales. El 34 estuvo involucrado en el contrabando de armas en Asturias y durante la Guerra Civil fue Ministro del Aire y Marina (Septiembre del 36-Junio del 37) y luego ocupó el Ministerio de Defensa entre Junio del 37 y Abril del 38. En 1947 negoció infructuosamente con don Juan de Borbón y José María Gil Robles el restablecimiento de a, Vivía exiliado en México desde el 40 dedicado al periodismo hasta que su mala salud se lo impidió y falleció en 1962.