ESPINOSA AGUILAR REINALDO

BOTÁNICO. Nació en la parroquia Malvas, Cantón Zaruma, Provincia de El Oro, el 22 de junio de 1898 y fueron sus padres legítimos Modesto Espinosa Zambrano y Zobeida Aguilar, agricultores blancos de la región, quienes se empeñaron en darle una buena educación.

Primero asistió a la escuela superior de varones que funcionaba en Zaruma y habiendo sobresalido por su dedicación y talento, mereció una beca de la Municipalidad para el Normal Juan Montalvo de Quito, al que ingresó en Octubre de 1913, graduándose de Profesor Normalista seis años después en 1918 con las mejores calificaciones. Durante su permanencia en Quito demostró una natural inclinación hacia los estudios biológicos, especialmente de botánica, ciencia que aprendió con distinguidos maestros.

Tras la obtención del título y en virtud de un contrato celebrado con el Concejo Cantonal de Zaruma, regresó a su tierra natal y prestó servicios como profesor auxiliar de su escuela por un lapso de seis años, igual al que duró su beca.

En 1924 se trasladó a Guayaquil y fue profesor de la Escuela Modelo “Nueve de Octubre”. El 26 fue llamado al Normal de Quito a desempeñar la cátedra de Ciencias Biológicas y aprovechó el tiempo para estudiar en la Universidad Central y perfeccionar su incipiente alemán, idioma que llegó a dominar a la perfección.

En 1928 le otorgaron una beca para la Universidad de Berlín, el 29 se cambió a la de Jena y allí logró el 32 el título de Doctor en Matemáticas y Ciencias Naturales con la máxima calificación de Magnun Cum Laude.

Su tesis tituló ‘’Okologische Studien über Kordillerenpfianzen (Morphologish und Anatomish Dargestellt) salió publicada en la revista “Botanishe Jahbücher” y trata sobre la Anatomía y Morfología de las plantas de los Andes ecuatorianos, en relación con el clima, la altura y la presión atmosférica, mencionada por algunos distinguidos maestros como libro útil y necesario, entre otros por Otto Renner, N. Vorston, los Dres. Ludwig Diels y Pilguer del Museo y Jardín Botánico de Berlin – Danlen.

Durante su permanencia en Alemania contrajo matrimonio con Margot Eichler ciudadana de ese país, con hijos. Nuevamente en el Ecuador ocupó en 1933 el rectorado del Normal Juan Montalvo y el 35 el Dr. José María Velasco Ibarra le designó Ministro de Educación, donde actuó corto tiempo pues se cayó el gobierno.

De allí en adelante desempeño la cátedra de Botánica y Genética en la Universidad Central. El 36 visitó durante un mes varias islas del archipiélago de las islas Galápagos y editó en un folleto sus conclusiones botánicas.

El 39 regresó a Alemania llevando la representación del Ecuador al Congreso Internacional de Agricultura a realizarse en Dresden, pero el comienzo de la Guerra Mundial en septiembre de ese año le impidió volver al Ecuador. En dicho Congreso se iba a someter a estudio la llamada “Escoba de la Bruja”, enfermedad del cacao que había sumido en la pobreza y en la desesperación a nuestros agricultores del litoral.

Obligado a permanecer en la casa de sus suegros, trabajó de traductor al español de documentos oficiales y temas científicos en la radio del gobierno de Berlín (Rundfulkgesellschatfen)

Su permanencia en Alemania duró seis años, que fueron de estudios en los primeros tiempos y de peligros y privaciones al final, cuando la guerra se generalizó en territorio alemán.

A la terminación del conflicto las autoridades aliadas de ocupación le pusieron trabas para salir de Alemania con los suyos pero la intervención de su amigo personal el presidente Velasco Ibarra, que nuevamente estaba en el poder y la ayuda económica que le enviaron sus familiares y amigos le permitió volver al seno de su familia en Zaruma, viviendo con los suyos durante varias semanas en casa de su prima Carmen Espinosa Aguilar de Balarezo, hasta que fue llamado a dictar la materia de Ciencias Biológicas en la Universidad de Loja, interesándose en la elaboración de textos que no habían y el 47 apareció su “Programa de Botánica y Genética”, una “Guía para la aplicación de los programas de Biología en los Colegios de Segunda Educación” y un “Prospecto e Introducción al Curso para profesores de Botánica de Segunda Educación” el 48 y “Estudios botánicos en el sur del Ecuador” el 49.

Ese año creó un Jardín Botánico cerca de Loja con el nombre latino de “Herbarium Universitates Loxensis” que funcionaba en la hacienda Argelia de propiedad de la Universidad y fue modelo de cuidado y tesón. El Dr. Harold Norman Mardenke, taxonomista especializado en sistemática vegetal del Herbarium de New York consideró que esa obra era piloto en su clase.

En 1948 la Universidad de Loja había editado su primer tomo de “Estudios Botánicos del Sur del Ecuador” con la descripción de los valles de Loja, Catamayo, Malacatos y Vilcabamba, el segundo tomo saldría un año después con el primer inventario de la Flora de Loja, mientras continuaba en su labor científica, pero un desacuerdo con el rector Miguel Carrión que no comprendió la vasta obra científica que estaba llevando a cabo Espinosa, le obligó a renunciar y viajó con los suyos a Quito.

Al poco tiempo le contrató la Universidad de Nariño en Colombia para dictar las cátedras de Botánica, Biología y Genética y un curso de idioma alemán, luego fue elevado al decanato de la Facultad de Agronomía y allí se encontraba a satisfacción de profesores y alumnos cuando en una de las muchas excursiones botánicas que solía realizar con los estudiantes del cuarto curso por las selvas occidentales cercanas a Tumaco, inesperadamente le cayó un árbol y acabó con su vida el 28 de Diciembre de 1950, su esposa e hijos residían en Quito, estaba considerado una eminencia en su especialidad: la botánica. Dejó obra, investigó a profundidad, levantó un herbario muy completo, etc. por eso la Universidad de Mariño dictó un honrosísimo Acuerdo deplorando su fallecimiento. Tenía únicamente cincuenta y dos años, estaba en la plenitud de sus facultades creadoras, físicas y mentales.

Misael Acosta Solís le menciona entre los grandes naturalistas y viajeros científicos que han trabajado en Botánica en el Ecuador.

Durante sus años en Loja hizo buenas amistades con personas que apreciaban la amplitud de sus conocimientos botánicos y le acompañaban en sus recorridos por la extensa geografía lojana. Sus lugares preferidos eran los páramos de las lagunas del Compadre y Vilcabamba, entonces zonas vírgenes y pletóricas en vida vegetal.