ESPINEL VERDESOTO SEGUNDO

PINTOR. Nació en Guayaquil el 8 de Mayo de 1911. Hijo legítimo de Nicolás Espinel Maldonado, militar quiteño que peleó en 1913 contra Concha en Esmeraldas y luego fue Jefe de la Policía en Quito, y de Hortensia Verdesoto Silva, quiteña, hija de Matilde Silva Salas, miembro de la famosa saga de pintores de apellido Salas en el siglo XIX.

El menor de una familia de dos hermanos, desde pequeñito demostró afición para el dibujo y cambiaba sus juguetes por lápices de colores con los que embadurnaba las paredes de su casa. Después recibió las primeras letras de su madre, que le leía cuentos de Emilio Salgari y de Arthur Conan Doyie; recibió parte de la primaria en la escuela de la Filantrópica, estudios que truncó por apremios económicos, para trabajar con un libanés, buena persona, en la calle Pichincha, al lado del almacén “La Francia”, pintando los carteles de propaganda para las vitrinas.

De allí pasó a la botica del Pueblo en Diez de Agosto y García Avilés y también hizo carteles publicitarios. Después finalizaría la primaria en la escuela nocturna de la Sociedad de Artesanos Amantes del Progreso.

En 1922 viajó a Babahoyo con sus familiares, estudió dos años en el colegio Eugenio Espejo, hizo amistad con el poeta Valarezo Junco. El 23 volvió a Guayaquil, realizaba caricaturas para los clientes de la peluquería del chileno Abad, en Clemente Bailen entre Pedro Carbo
y Chile. El Arq. Lignarollo, de la Compañía Italiana de Construcciones, que estaba levantando el Palacio Municipal, se lo llevó para enseñarle dibujo lineal, pero como no le gustó, lo puso a moldear en yeso los adornos interiores y exteriores.

En 1925 ingresó a “El Guante” para hacer tiras cómicas de carácter político con S/. 300 mensuales.

Trabajó a medias con el redactor Oscar Efrén Reyes, que le ayudaba en la parte intelectual y estuvo hasta la clausura del diario en 1926. (1)

Desde el 26 publicó dibujos y caricaturas en la revista “Savia” de propiedad de su amigo José Maria Aspiazu Valdés, y entró año y medio a estudiar dibujo en la Academia del plumillista José María Roura Oxandaberro, quien le enseñó varios secretos técnicos (2).

El 28 contrajo matrimonio con Lastenia Piedra Gómez, matrimonio feliz con cuatro hijos. Para entonces trabajaba por su cuenta haciendo “carteles de hábil diseño y algún vigor, dentro de las categorías que imponían en el mundo americano los muralistas de México”. Recuerda que su primer cliente estable fue la Lotería de la Junta de Beneficencia, luego las boticas del Comercio del Dr. Roberto Leví y H.G. del Dr. Holger Glaesser Por los años 30 al 50 también decoraba los telones pintados de los cines y hacía las diapositivas de vidrio que se pasaban como anuncios publicitarios antes de cada función.

En 1930 su amigo el fotógrafo Manuel Ocaña le llevó a trabajar en la revista “Ocaña Film”. El 31 estuvo entre los miembros fundadores de la Agrupación cultural “Alere Flammam”. Se reunían semanalmente en diferentes casas para hablar de arte y cultura, tomar refrescos, servirse sandwichs y de vez en cuando uno que otro licor. Hicieron varias exposiciones, la última se celebró el 9 de octubre de 1936, en un local desocupado al frente de la Zona Militar, relevándose la importancia del género caricaturesco con diversas muestras de Espinel, Galo Caleció, Rafael Rivas y Antonio Gil.

En Octubre del año siguiente ya no existía “Alere Flammam”, pero había surgido en su reemplazo la “Asociación de Escritores y Artistas Independientes”
y volvieron a presentarse en Diez de Agosto y Boyacá y en el local abandonado del antiguo correo, esquina de Pichincha y P. Ycaza. Espinel tuvo buena acogida. Leonor Rosales de Villanueva escribió: Este artista de talento liega a la estilización completa de los personajes, en algunos rasgos simples y flexibles. Su personalidad cobra relieve. Miguel Ángel de Ycaza Gómez: A más de sus caricaturas, unos paisajes y apuntes que hablan bien de su talento, aunque todavía le falta forma y ejecución como en “La Cantera”. Una cierta crudeza del color proviene según toda probabilidad del afiche, que cultiva.

Lamentablemente Guayaquil no era un mercado para arte y los pintores acostumbraban regalar sus obras o dedicarse a la publicidad como Espinel, o a otros menesteres.

En marzo del 39 participó en el I Salón del Humorismo con varias caricaturas satíricas pero sin maldad, determinando con Galecio y Rivas el éxito del Salón. Leopoldo Benítes Vinueza opinó: Autodidacta, creador, evoluciona hacia la caricatura de penetrante intención y evidente acierto.

Al iniciarse la década de los 40 seguía dentro de un naturalismo a lo Roura, y caricaturizando personajes, a través de la serie de Miembros del Club de la Unión que se exhibe en los salones de dicho centro social.

El 42 expuso caricaturas en la Galería “Caspicara” de su amigo el pintor Eduardo Kingman en Quito, donde también se relacionó con Diógenes Paredes y Oswaldo Guayasamín, de quienes aprendió el realismo social, indigenista o urbano, pero siempre expresionista, “con figuras de brazos y piernas recias, de músculos escultóricamente dibujados, pies grandes y manos fuertes. Hernán Rodríguez Castelo menciona que su óleo “Melodía” es una obra especialmente madura y bella, pues junto a la composición compleja con abigarramiento en el primer plano bien logrado escorzo de la figura de la derecha, con un segundo plano y que confiere profundidad a la tela, hay la exacta expresión de los dos rostros, la india y el mulato, que hacen su abotagada siesta”, cacahueros del
malecón guayaquileño. También es de esa época su “Vendedor de Papayas”, composición de trazos fuertes y hermosos tonos tropicales. (3)

El 45 figuró entre los miembros fundadores del Núcleo del Guayas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y en ese local realizó el I Salón del Cartel Moderno de Propaganda, con sesenta carteles publicitarios suyos, bajo los auspicios de la Cámara de Comercio. La Exposición viajó poco después a Quito y cosechó nuevos éxitos y no se ha vuelto a producir otra igual en el Ecuador.

En 1946 presentó una muestra de afiches turísticos en Guayaquil y Quito, enfocando los aspectos sobresalientes de todas las regiones ecuatorianas. El gobierno del Presidente Galo Plaza le encomendó en 1949 la tarea de realizar una serie de Carteles de propaganda turística para usarse en el exterior.

El 53 decoró el comedor del Hotel Humboldt Internacional de Guayaquil con un óleo de tamaño mural y “espacios segmentados de seguro ritmo y tratamiento cromático por sutiles veladuras a lo Manuel Rendón”, titulado “Sinfonía del Trabajo”, donde constan varias figuras de agricultores, “Cierto esquematismo geometrizante más bien rígido le había permitido captar en toda su movilidad motivos vernáculos, pero el movimiento mismo lo iba a tomar de los propios motivos tropicales”.

Con testimonios del trópico puro concurrió al I Salón de Octubre organizado por el Núcleo del Guayas en 1956 y obtuvo el I Premio consistente en S/. 8.000 por su obra “Puerto”. (4) En marzo de 1957 expuso en el local de Núcleo. En mayo en el Museo de Arte Colonial de Quito, en octubre volvió a obtener el I Premio en el III Salón de Octubre con “Protesta”. De esa época son sus telas “Rostros”, “Danzantes”. “Amantes Cholos” y “Pescador de Estrellas”, sus hermosas portadas para los primeros números de la revista “Vistazo” y numerosos grabados para el diario “La Nación”, al que prestó servicios durante cuatro años.

Su ingreso a «El Guante» se debió a la coincidencia de que sus tres dibujantes de planta se ausentaron de Guayaquil al mismo tiempo. El pintor Antonio Bellolio a Roma y los caricaturistas Guillermo Latorre y Manuel Lara, éste último morfinómano, a Quito.Roura acostumbraba dictar dos horas diarias de clase, una por la mañana y otra por la tarde, en un departamento alquilado ex profeso en Boyacá entre Aguirre y Ballén.j«Mediodía» fue rifado por su autor en 1944 a S/. 100 el número, edición de cien números, salió premiado Víctor Manuel Janer.

Esa fue su mejor época, trabajó la serie “El hombre, la música y el paisaje” con “estilizaciones postcubistas, sin perder esa morfología  que se agita con ritmo de son y contorsiones de bailarines”. Así surgieron sus telas “Guitarras”, “Luchadores”. “El viento”, calificadas de tropicalísimas.

El 58 dio un giro abstracto. En agosto fue invitado a exponer en el Palacio de Bellas Artes de Lima durante la semana del Arte Ecuatoriano y llevó varias telas, de diferentes etapas, que la crítica aplaudió sin reserva. También concurrieron a esa muestra Kingman. Guayasamín y otros consagrados.

En diciembre viajó invitado a Venezuela. En enero del 59 se presentó en el Museo de Bellas Artes de Caracas, en febrero en la Universidad de los Andes de Mérida, en Marzo en la U. de Zulia en Maracaibo y en Abril en la U. de Carabobo en Valencia. Nuevamente en el país, recibió Mención en la Mariano Aguilera de Quito, aunque no faltaron los críticos que impugnaran el veredicto creyendo que Espinel merecía el I Premio.

El 60 triunfó en el II Salón de Julio celebrado en Guayaquil. El I Premio fue concedido a otro concursante pero la crítica seria armó gran polémica por la prensa y protestaron Ezequiel González Mas y Alberto Borges. El cuadro presentado “Melodía Eterna” fue inmediatamente adquirido.

El 61 construyó un gran fresco para el aeropuerto de Guayaquil “que es un canto al trabajo y al baile como dos caras del vivir de las gentes del trópico,” y en el lll Salón de Julio recibió un Segundo premio. (5).

El 64 expuso en el Centro Ecuatoriano Norteamericano de Quito. El 65 en la Alianza Francesa y adquirió una villa en Urdesa Central con un préstamo al Banco Ecuatoriano de la Vivienda. También logró la Medalla de Plata en la Exposición de Pintura de los V Juegos Bolivarianos celebrados en Guayaquil.

El 67 recibió la influencia del Informalismo a través de la escuela catalana de Antoni Tapies, traída al Ecuador por Enrique Tábara bajó la denominación de pintura

Precolombiana o Precolombianismo. (6).

El 66 realizó el gigantesco mural exterior del edificio del Seguro Social de Guayaquil y salió electo Vicepresidente del Núcleo del Guayas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. El 68 obtuvo el III Premio en la Bienal de Quito. El 69 realizó una exposición personal en el Instituto Israel-Iberoamericano de New York y asumió interinamente la presidencia del Núcleo hasta noviembre, que fue electo Presidente efectivo por un período de dos años.

Durante ese lapso se creó la Escuela de Arte Dramático, se inauguró la Galería de Arte, salieron impresas numerosas publicaciones a pesar de que por una huelga de empleados se inundó el local donde funciona la imprenta y varios autores perdimos nuestros originales.

También asumió por la prensa la defensa de los artistas del Teatro del Núcleo, inauditamente apaleados por un grupo de paracaidistas del Ejército, a raíz de la presentación de una farsa contra la ridícula dictadura civil instaurada por el presidente Velasco Ibarra en 1970. Entonces fue acusado de “comunista” por el Jefe de Zona y hasta amenazado con que le pondrían una bomba en su domicilio, pero felizmente nada de eso ocurrió.

En 1975, durante una Exposición de sus obras precolombinas declaró “Desde 1967 hasta ahora, mi pintura está identificada con el tema precolombino. Todavía persisto en él, pero no digo que será un tema definitivo; el pintor está y debe estar en lo suyo, se trata de agarrar el tallo auténtico de lo vital y al arrancarlo, poner al descubierto la oscura maraña de raíces de este mundo sobre el suelo, baila, mata, trabaja, ríe y llora”.

El 76 expuso en la Universidad de Columbia acrílicos y crayones. El 77 inauguró dos murales en la Agencia del Banco del Pichincha en la plaza del Centenario, denominados “Precolombino” y “El Comercio”. El 78 se inauguró la afamada Galería Paco,
de Madison Ave. en New York, con obras exclusivas de Espinel.

El 79 construyó dos murales gigantescos y en relieve en los exteriores de la Universidad Laica, después pasó muy enfermo y en cama a consecuencia de una inflamación a la vesícula, que felizmente pudo ser controlada con medicamentos, salvándose de una intervención quirúrgica.

El 84 vendió su villa de Urdesa en cuyo interior existe un hermoso mural suyo, porque la esquina en que se halla ubicada se había vuelto muy bulliciosa, sobre todo en las noches de los fines de semana. Siendo imposible el descanso. vivía en un departamento céntrico y alquilado, con su esposa, una hija y su cónyuge, pintando desde que amanece el día pues se había propuesto dejar una colección muy completa dé sus obras a beneficio del país.

Su técnica actual “aligera la materia y alegra el color, rojos, azules. violetas en juegos frescos, descarga sus telas de solemnidad o dramatismo y aloja en mínimos paneles muñequitos a modo de traviesos duendes o las construye con elegancia casi decorativa”.

Según Humberto Moré ha sido un permanente buscador impaciente, logrando en ocasiones felices hallazgos. Su falta de escuela le motivó por diversos caminos: grabador de periódicos, caricaturista en días lejanos, expresionista después, finalmente informalista, hasta llegar a la tranquila y racional modalidad de la composición constructiva o neo plástica.

Su estatura más que mediana, trigueño, ojos negros y pequeños, pelo invariablemente peinado hacia atrás, rostro nativo, alegre, optimista y lleno de vitalidad.

(4) HRC. ha opinado que Espinel tomó de Oswaldo Guayasamin el tratamiento matérico y cromático pero con depuración formal y expresiones de estilización más personales, apuntado también hacia otros rumbos, con un cromatismo sutil y en la segmentación espacial que denotan al quehacer de Rendón.(5) HRC Indica que en esta etapa de Espinel se orienta hacia un geometrismo de colores delicados, que no ahonda. Sin perder esa morfología geometrizante indaga los motivos de la vida en la costa, un hálito tropical cruza por su obra, que adquiere ritmo y color, todo lo cual se recoge en esas criaturas que forman su mural.HRC menciona que en Espinel es vital la voluntad de búsqueda y la ruptura con las formas de su generación para adaptarse e incorporarse alegremente a los modos expresivos de la avanzada plástica de los años sesenta; Tábara, Villacís, Almeida. El Informalismo que Intenta recuperar la rica herencia ancestral, que se denominó precolombinismo, encuentra en él, a un cultor apasionado. I en esa corriente se instala largo tiempo con su dibujo geometrizante y un color rico y versátil. Finalmente aligera la materia y alegra aún más el color, con oficio sagaz y a veces travieso.

El Precolombinismo fue un estilo pictórico creado por Enrique Tábara en Barcelona y sus orígenes Inmediatos arrancan de Antoni Tarres y antes del Informalismo parisién de Vanguardia de los años 1943 o Art. Autre. Ya lo practicaba en Italia Esluardo

Maldonado y en el Perú y Solivia se conocía con el nombre de Signología y hacían algo parecido Szyszlo y Pantoja. Lo precolombino tuvo su época entre 1965 y el 80 en el Ecuador y dejó una honda huella. Espinel tiene el mérito de haber aportado formas y ritmos, y fue uno de los que más tiempo permaneció en él.