EGAS CABEZAS MIGUEL

RECTOR DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL.- Nació en Otavalo el 4 de Junio de 1823. Hijo legítimo de Manuel Egas Paredes natural de Otavalo (1790) quien se consideraba pariente de Mariana de Jesús, y de Rosa Cabezas Titusunta, nacida en Cotacachi (1791-1842) hija legítima de Tiburcio Cabezas Ango, penúltimo Cacique de la parcialidad de naturales de Otavalo y de Luisa Titusunta Villacís, de la familia de los Caciques de Saquisilí. (En 1818 don Tiburcio renunció su Cacicazgo a favor de su hijo José María Cabezas Titusunta que pasó a ser el último Cacique y señor natural de los Indios de Otavalo hasta que en 1826 el Libertador Bolívar abolió los cacicazgos. Entonces, viéndose sin empleo ni dinero, estudió para Clérigo en el Seminario de San Luís de Quito, se ordenó de sacerdote en 1830 y fue Coadjutor de la parroquia El Jordán de esa ciudad, donde falleció muy anciano al finalizar el siglo XIX)

Cuando Doña Rosa Cabezas Titusunta entraba en Quito lo hacía en silla
de mano enchanpadas las andas en láminas de oro y conducida por los indios del cacicazgo, pero comenzaron las guerras de la independencia, murió su padre y el Cacicazgo desapareció, quedando ella y sus hermanos en grave pobreza.

Realizó sus primeros estudios en Otavalo y con mucho ahínco, de suerte que en 1838, al ingresar al Convictorio de San Fernando en Quito, para iniciar sus estudios de Matemáticas y Filosofía, se encontraba adelantado en relación al resto de sus compañeros.

“Fué discípulo del célebre Dr. Manuel Angulo, quien llegó a cobrarle estima por su aprovechamiento raro, hallarse distante de su familia y por la mucha pobreza”. Era un joven mestizo, de tez blanca rosada, ojos y pelo indiado, que solía discurrir con desenfado sobre numerosos temas y con gran penetración intelectual pues tenía facilidad de palabra y la inteligencia abstracta.

En 1842 terminó el bachillerato y obtuvo el grado de Maestro. Vivía en Quito con su hermano mayor Pablo que trabajaba para mantenerlo. Entonces murió su madre. Al año siguiente figuró entre los primeros alumnos del célebre ingeniero francés Sebastian Wisse, con quien perfeccionó sus conocimientos en matemáticas superiores. Allí hizo amistad con el joven Gabriel García Moreno que lo protegerá a lo largo de su vida. En 1843 presentó un Certamen público de Química con el profesor Manuel Villavicencio Montufar, que salió impreso. En 1845 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Santo Tomás de Aquino. Ese año mantuvo un Certamen Público sobre Terapéutica, Dietética, Materia Médica y Farmacia bajo la dirección del profesor José Manuel Espinosa Niebla, que también se imprimió.

El 26 de Octubre de 1846 lo designaron Profesor suplente de Química y dictó por dos años esa cátedra para graduarse de Doctor en Medicina sin pagar los derechos de examen. Fue calificado con la máxima nota de cinco “A” el 11 de Junio de 1847, tenía veinte y cuatro años y contrajo matrimonio con su prima segunda Joaquina Jaramillo Egas.

Enseguida se matriculó en Jurisprudencia aprobando los dos primeros años, pero en 1849 se retiró a fin de intervenir en el Concurso de Merecimientos a la cátedra de Filosofía
en el Seminario de San Luis que obtuvo por oposición derrotando a Pablo Herrera y fue profesor hasta 1852, en que por convenio con el Arzobispo José María Riofrio la cedió a los padres jesuitas recién llegados de Europa (1) Entonces viajó a Guayaquil a desempeñar dicha cátedra en el Colegio Nacional San Vicente del Guayas, pero como no le asentó el clima caliente de la costa retornó a los pocos meses.

En 1853, el Rector de la Universidad, Dr. Gabriel García Moreno, le designó profesor de la Facultad de Medicina y luego Vicerrector. A fines de año protestó contra la ley expedida el 28 de Octubre de “libertad de estudios en Universidades y Colegios” pues quedaron desiertas las aulas, protegido el ocio, malogrados ciertos talentos, relajada la moral de los alumnos y autorizada la vagancia”, según frase de García Moreno, exageraciones que ni el mismo Egas creía, pero la ley subsistió hasta el 24 de Octubre de 1863 que fue derogada por una nueva ley de Instrucción Pública que hizo dictar el Presidente García Moreno.

En 1854 estableció un servicio de consultas atendiendo a la sociedad quiteña; sin embargo, las familias pudientes siguieron con la costumbre colonial de mandar a llamar al médico a sus casas.

En 1856 fue administrador del Hospicio de San Lázaro para pobres indigentes, al que se trasladó a vivir con los suyos para atender todo el día, que mejoró y ordenó los servicios severamente. También era diestro partero.

En 1857 ejercía el Vicerectorado de la Universidad Central y le nombraron profesor de Medicina y Cirugía. El 58 ascendió por segunda vez al Vicerrectorado de la Universidad Central.

El 59 suscribió el Acta de pronunciamiento de la capital a favor del triunvirato que desconoció el régimen constitucional del Presidente Francisco Robles y conformó el grupo de partidarios de García Moreno. Cuando éste ascendió a la presidencia fue Diputado por Pichincha e Imbabura y Consejero Municipal de Quito en 1861. Entonces el Consejo de Gobierno le nombró miembro de la recién fundada “Academia Nacional Científica y Literaria”.

(1) A semejanza de los tiempos coloniales Egas fue amante de la ilustración y el médico más culto de su época; empeñándose en adquirir conocimientos en tres profesiones cuando ya la amplitud y fragmentación profesional hacía imposible semejante labor

En 1862 fue designado Ministro del Tribunal de Cuentas con sede en Quito y

confirmado por el Congreso trabajó allí hasta el 65. El 63 también era profesor de Filosofía en el recién establecido Colegio de la Unión y en los conventos de San Agustín y la Merced.

En Enero del 67 se instaló en Quito la “Escuela Nacional de Partos” en la Facultad Médica, fue su primer Director y nombró profesora a la comadrona María Dominga Bonilla, que había convertido su casa particular en clínica bajo los auspicios de la Beneficencia Pública, allí atendía a numerosas mujeres del pueblo y hasta se llegaron a otorgar títulos de “Partera” por muchos años y con el beneplácito de la Facultad de Medicina, que por el puritanismo imperante en esa época aceptaba la ingerencia de personas empíricas porque los médicos, conocidos popularmente como los tocólogos, no podían “ver” a las pacientes. Ese año fue Senador pero a finales de Septiembre fue expatriado por el gobierno del presidente Gerónimo Camón, quien hizo uso de las facultades extraordinarias que le había concedido el Congreso.

En 1868 García Moreno lo designó miembro de la Comisión Médica que llevó a la provincia de Imbabura recien asolada por el terremoto. Egas trabajó duro y bien, dirigió los hospitales de emergencia, elaboró varios informes, documentos de primera mano para el estudio del histórico flagelo, sorprendiendo a todos, incluso al propio García Moreno, que jamás se imaginó tener tan valiente como intrépido colaborador.

Poco después, ya de dictador, le pidió que emitiera un certificado falso contra un opositor y habiéndose negado Egas, lo mandó preso aunque por pocos días. Ese año constó su nombre entre los médicos de primera clase que ejercían en Quito, clasificación que servía para la fijación de honorarios.

En 1870 asistió a las clases de Matemáticas y Ciencias que dictaban los jesuitas alemanes de la primera Escuela Politécnica Nacional, actitud tan modesta por no calificarla de humilde, causó asombró a los padres, que pasaron a ser sus buenos amigos. García Moreno le concedió una remuneración “con tal que no deje dichos estudios”.

Ese año asistió a un enfermo de ulceraciones simples en la piel al que mejoró con emplastos de cáscaras de huevo pero su colega el Dr. Camilo Antonio Casares opinó que se trataba de un cáncer ¡La Medicina andaba a tientas en Quito!

En 1872 ocupó el decanato de la facultad y reemplazó a su colega el Doctor Casares en las cátedras de Anatomía y Cirugía cuando éste falleció, con cincuenta pesos mensuales de sueldo. El 73 arribó de Montpellier el Dr. Ettienne Gayraud, fue designado propietario de la cátedra de Anatomía y Egas siguió únicamente en la de Cirugía.

El 11 de Abril de 1875 pronunció un discurso en el Acto académico de disección de cadáveres, presentado por los miembros de la Escuela de Anatomía en el salón de la Facultad de Medicina.

El 6 de Agosto siguiente formó parte con los Dres. Gayraud y Rafael Rodríguez Maldonado, de la Comisión Médica que realizó la autopsia y el reconocimiento del cadáver del asesinado presidente García Moreno, cuyo informe Médico Legal fue publicado por cuenta del gobierno.

En Octubre estudió la grave epidemia de viruela en Zambiza y la calificó de congruente. En 1876 su amigo personal el Presidente Antonio Borrero le designó Profesor titular de Cirugía en la Facultad de Medicina y de Física en la Escuela Politécnica, así como Tesorero de Hacienda. Pocas semanas después, a la caída del régimen, entregó las cuentas y se estableció un saldo de mil pesos a su favor, que se negó a tomar aduciendo que no había depositado suma alguna de su peculio y que por consiguiente debía ser de su antecesor, también perdió su cátedra y hasta se trabó en una ardua polémica periodística con Juan Montalvo, quien le apostrofó de indio Egas en clara alusión a su ascendencia materna, pero éste no se quedó atrás y le respondió tratándole de zambo Montalvo, por sus raíces africana. ¡Así eran las quisquillas de entonces!

En 1878 obtuvo las cátedras de Medicina Legal e Higiene Pública por oposición. El 79 fue electo por segunda ocasión Rector de la Universidad Central y a consecuencia de una hoja manuscrita titulada “El Conde Patricio”, cuya autoría se le imputó a pesar de ser anónima, fue desterrado a Colombia por el Presidente Ignacio de Veintemilla y tuvo que trasladarse a Pasto en razón de la cercanía con nuestra frontera y el Gobernador del Estado del Cauca lo nombró profesor de Filosofía y Matemáticas y Rector del Colegio Académico.

Proclamada el 82 la dictadura del presidente Veintemilla el país se levantó en armas y tras dura campaña fue expulsado tras la toma de Guayaquil el 9 de Julio del 83, entonces Egas fue designado por tercera ocasión Rector de la Universidad Central, reasumió las cátedras de Medicina Legal e Higiene Pública y en los Anales de la Universidad aparecieron sus artículos “Observaciones Médicas” y “Examen Crítico del Art. 497 del Código Penal”. En 1886 fue designado Miembro de la Academia de la Lengua. En 1887 fue decano de la Facultad de Medicina. El 88 formó parte de la Comisión designada para estudiar el distoma hepaticum, parásito del ganado vacuno que enfermaba a buena parte de la población de la provincia del Guayas. El 89 escribió sobre una plaga de langostas que asolaba los cultivos en la provincia de Imbabura.

En 1890 inició un estudió sobre los problemas de aplicación de la “Convención y Reglamentos internacionales sanitarios y las conclusiones técnicas formuladas por el Congreso de Lima”, emitiendo su Informe en 1894.

El 92 enviudó. El 93 había ocupado una vocalía de la Junta Patriótica formada para combatir al régimen progresista del Presidente Luís Cordero. I cuando nada hacía presumir la proximidad de su fín murió a causa de la pena por la muerte de dos de sus hijos, lo que le bajó las defensas y provocó una súbita dolencia, el 10 de Marzo de ese año, de sesenta y nueve años de edad, causando general consternación.

González Suárez pronunció la Oración Fúnebre y se comentó que moría pobre y como no existía la jubilación casi en la indigencia dejando únicamente sus cátedras y numerosos descendientes.

“Severo y muy exacto en el cumplimiento de sus deberes, pulcro en el vestir, delicado y sumamente amanerado en el trato social. Jamás pudo transigir con la mentira, la infamia, la calumnia, el fraude, ni siquiera la lisonja. Había dedicado muchos años a estudiar la lepra, enfermedad en la que llegó a ser un especialista.

De estatura pequeña, nariz pronunciada, pelo cano y muy escaso por su generalizada calvicie. Todo en él denotaba al humanista, al hombre de ciencia, al intelectual. Existe su biografía escrita por el Dr. José Montero Carrión aunque no muy extensamente. Otros autores también han dedicado espacio a su persona.