DILLON VALDES RAFAEL

DEPORTISTAS Y POLITICO.- Nadó en Guayaquil en 1897 y fueron sus padres legítimos Luis Adriano Dillon Reina, propietario de una casa de cambios. Gerente fundador del Banco de Londres y Montreal Limitado, Presidente del Club de la Unión por dos períodos, militante de las filas del Partido Liberal Radical y Ministro de Educación durante los festejos del Centenario de la Independencia, políglota y viajero, fue considerado un dandy en el Guayaquil de su tiempo, formó parte del Consejo formado para la creación del Banco Central del Ecuador en 1927, y María Valdés Concha, la primera mujer ecuatoriana que voló, hazaña realizada durante una prueba aérea en
el antiguo Hipódromo de Guayaquil (1) Fue su abuelo paterno el Ing. Augustus Dillon natural de Inglaterra (x)

Nació en la elegante casa paterna en el paseo Montalvo y fue educado en el Colegio de San Luis Gonzaga a cargo de los Hermanos Cristianos. De trece años acompañó a su padre a Europa y terminó su educación en Londres. En 1915 fue matriculado en el aristocrático “Eton College” destacando en toda clase de deportes, especialmente en box, remo y fútbol y hasta formó parte del Equipo de Regatas que ganó vanas competencias en el Támesis.

En 1920 se graduó en Economía y tras unas vacaciones con su padre en París, regresaron a Guayaquil, incursionando en el negocio de Bancos y en el comercio de la plaza.

El 24 fue designado Secretario de la Legación Ecuatoriana a los festejos del Centenario de la célebre batalla de Ayacucho, recibiendo la Orden del Sol del Perú de manos del gobierno de ese país. (2)

El 25 contrajo matrimonio civil en Panamá con Ana Julia Reinberg Tylor con dos hijas. El vínculo terminó por divorcio. El 26 fue designado Consejero Municipal de Guayaquil pero no llegó a posesionarse. A principios de Noviembre ayudó a Mr. Kenmerer durante su estadía en Guayaquil. La mañana del domingo 5 de ese mes jugaron golf en una extraña cancha de arcilla con tres huecos al costado de una colina. Su padre Luís Adriano Dillon había almorzado dos veces con Kemmerer. Dicho Economista le tomó afecto y le hizo nombrar al joven Rafael miembro de la Academia de Economía Política y Derecho Internacional de Filadelfia y de la Sociedad de Economistas Americanos en Washington. El 27 viajó a los Estados Unidos y Europa en viaje de placer. A fines de año abordó el buque Boskoop de bandera holandesa en el puerto de

Amsterdam, el viaje fue por Curazao y el Canal de Panamá, arribando a Guayaquil el domingo 28 de Enero de 1928 a las 9 y 39 de la mañana.

De inmediato ingresó a trabajar al Ingenio Valdés propiedad de su abuela y de sus tías, pero se aburrió al poco tiempo, pasando al negocio de cambio de monedas. El 32 casó con la bellísima dama manabita Julia Balda Ceballos con dos hijos. El 34 realizó un raid de aviación a Lima. Nuevos viajes le llevaron al sur del continente, incursionó en publicidad y en turismo, representó a la firma internacional Mac and Ericson, puso un casino y el 41 concurrió al Congreso de Municipios celebrado en Santiago de Chile, donde tenía fijada su residencia. Allí presidió el “Comité de Defensa del Ecuador” con otros compatriotas.

El 46 convenció en Lima a Carlos Guevara Moreno de fundar un partido de masas al estilo europeo, que aplicara las técnicas de movilización puestas en práctica por Mussolini, Hitler y Franco. Inmerso en la política estuvo entre los fundadores de la Concentración de Fuerzas Populares CFP. y el 47 fue electo Concejal del Cantón Guayaquil, el 48 guardó prisión en la Cárcel Pública Municipal por orden del Presidente Galo Plaza Lasso, quien había desatado una terrible persecución política en contra de los miembros del CFP.

Exiliado en Colombia el 49, permaneció en ese país y en Panamá hasta el 51 que reingresó al Ingenio Valdés. Sus enemigos dieron en repetir que era “El Caballero del aire” por su estilo de vida, que nunca cambió, muy a lo Clubman inglés, al que le había acostumbrado su padre. El sobrenombre le había sido otorgado en los años veinte por su bonhomía y sus numerosos y arriesgados raids sudamericanos. Por eso él tomaba tal referencia con orgullosa satisfacción.

(X) Augustus Dillon era inglés de nacimiento y arribó a Guayaquil a principios de 1855 como profesor de Ingeniería Civil contratado por el Cónsul británico Horace Cox. Cuando se disponía a regresar a su Patria el día 9 de Noviembre de ese año firmó con la “Compañía del río Puebloviejo” representada por el abogado Lucas Landaburú, un contrato para construir un canal donde había existido el río Puebloviejo y volverlo navegable, proyecto estudiado por el Ingeniero francés Sebastián Wisse, todo en seis años o en menos. A cambio recibiría seis mil dólares anuales y el catorce por ciento de las utilidades que generaría el Canal durante los siguientes treinta años. Enseguida viajó a Europa y compró la maquinaria necesaria volviendo en Octubre del 56 encontrando a Landaburú muy enfermo, por eso las obras sufrieron retraso y recién comenzaron en Octubre del 58 pero fueron suspendidas a los dos meses a causa de la requisa de obreros realizada por el gobierno que los enroló a la fuerza en calidad de “voluntarios.” De allí en adelante la situación política del país impidió todo trabajo. Dillon demandó a Landaburú pero el juicio se entrabó tanto que finalmente terminó dando las quejas a la Cámara de los Comunes de Londres a través de un folleto. El 56 había contraído matrimonio en Ciudavieja con Josefa Reina y Sono, guayaquileña, fundando a la familia de su apellido. Falleció en Guayaquil en 1879.(1) Luis Adriano Dillon Reina era el hombre más elegante de la ciudad no solamente por su vestimenta, también por su figura y un clubman de exquisito trato, fina cultura y gran simpatía personal. Educado en Inglaterra; buen deportista, hablaba inglés y francés y vestía a la moda de Londres. Siempre gozó de posición económica, fue el primero en Guayaquil en tener en su casa un cocinero chino y un chofer de raza negra con uniforme color verde, botas de cuero y gorra, para que maneje el elegante vehículo descapotado en que se trasladaba al centro de la ciudad. Todo un espectáculo para aquella época.Me contaba Rafael, con quien llegué a tener una gran confianza por ser mi primo segundo por la rama de Concha y mi casi vecino en la Ciudadela Los Ceibos de Guayaquil, que durante su estadía en Europa su padre le propuso que cada quien debía almorzar en un restaurant distinto entre lunes y viernes y que el sábado y el domingo irían a los mejores escogidos por ambos a comprobar si eran ciertas las selecciones.

De figura por demás atrayente,

fotogénica y deportiva, a la par de una simpatía natural y gran personalidad. Era famoso por su virilidad y su elegancia, por eso era el preferido de las damas.

En los años 60 casó con la profesora concertista de piano Enriqueta Fernández Usubillaga y tuvo un hijo fallecido al nacer luego adoptaron otro que vive soltero en el exterior. El 63 fue designado por la Junta Militar de Gobierno para la Presidencia del Consejo Provincial del Guayas, en cuyo desempeño realizó varias obras viales de provecho y se oficializó el Escudo de la Provincia del Guayas, versión del genealogista Pedro Robles y Chambers. En 1966 ocupó la Gerencia General del Banco de Guayaquil, cuyo paquete de acciones mayoritario había sido adquirido por su familia años atrás. Allí se mantuvo hasta el cierre de la entidad en 1970 Entonces ocupó la presidencia de la Cámara de Industrias y una de las vocalías del directorio de la Autoridad Portuaria.

Retirado de toda actividad a mediados de los 70, vivía en una villa de la Ciudadela Los Ceibos dedicado a sus lecturas preferidas. Diariamente le veía al pasar hacia mi villa. A pesar de su avanzada edad estaba sano y jovial, como siempre. La misma sonrisa y su porte de gentleman no le abandonaron nunca. Casualmente me encontraba en la Clínica Santiago cuando le llevaron desmayado a consecuencia de un infarto masivo que le provocó la muerte horas después.

El sepelio constituyó una muestra de pesar pues su paso por la vida había estado matizado de buenas acciones. Más bien alto, delgado, extrovertido, primario y con esa avasalladora personalidad que ganaba corazones. En su tiempo fue la figura social más destacada de la ciudad.

Se le considera uno de los líderes populista del Ecuador del siglo XX. No dejó libros aunque sus conocimientos en materias económicas se lo hubieran permitido, porque siempre fue un rebelde indisciplinado y disperso. Tuvo la calidad de socio Jubilado del Club de la Unión, que frecuentaba para conversar sanamente con múltiples amigos. Su hijo Rafael Dillon Balda conserva su archivo personal.

DOMINIQUE DOMEC

MEDICO Y CIRUJANO.- Nadó en Osmu les Angle, Altos Pirineos, Francia, hacia 1845, hizo sus estudios en Montpelier, fue alumno interno de los Hospitales en 1871 y se recibió de médico ese mismo año. El 72 se inscribió para la agregatura de una Cátedra sin obtenerla, pero logró alabanzas por su trabajo, que como la mayor parte de lo suyo, estuvo dedicado a las prácticas de Anatomía.

Cuando en 1873 arribó al Ecuador contratado por el gobierno de García Moreno para modernizar la enseñanza y práctica médica. Su contrato lo suscribió el Cónsul del Ecuador en París, Beltran Fourquet. Vino con el Dr, Etienne Gayraud y comenzaron a trabajar en la sala San José del viejo Hospital San Juan de Dios, de Quito. Domec tomó a cargo la enseñanza de Anatomía y las disecciones, pero no por ello dejó de operar, mientras Gayraud se dedicó a practicar operaciones quirúrgicas que llamaban la atención de sus colegas quiteños y fueron materia de amplios comentarios.

Domec estableció una escuela práctica de demostraciones anatómicas para la que había traído instrumental y materiales de enseñanza y práctica necesarios y se organizó el reparto de cadáveres, prácticamente tenía cadáveres todos los días para hacer disecciones en el anfiteatro. Los alumnos se interesaban en seguir sus enseñanzas y se habituaron a las nuevas técnicas de examinarlos.

Los recién llegados hicieron todo lo que pudieron para modificar la mente especulativa, dogmática e inclinaba a la generalización. La objetividad, individualización y realismo del positivismo naturalista entró a Quito con estos franceses. Lamentablemente aún no se había aceptado el descubrimiento del sabio Pasteur sobre los microbios, asepcia y antisepcia, de suerte que Domec acostumbraba operar después de practicar sus disecciones en el Anfiteatro, sin desinfectar sus manos e instrumentos, con el resultado de que numerosos pacientes morían de infección.

En 1874 practicó la conservación de cadáveres para la enseñanza, con inyecciones a presión de solución de formol diluida en glicerina y agua, por primera ocasión, en el Anfiteatro de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad Central. El Hospital de San Juan de Dios proveía de cadáveres para que fueren autopsiados y éstos eran utilizados cuando no los reclamaban sus deudos. Pronto tuvo Domec numerosos discípulos en Anatomía, descollando entre todos Darío Echeverría.

En 1875 practicó la autopsia de García Moreno y el 77 la del Arzobispo Checa y Barba a quien equivocó el diagnóstico, pues no se dio cuenta al principio de que había sido envenenado con estricnina.

Posteriormente contrajo matrimonio con una señorita de apellido Muñoz y tuvo un hijo.

En 1878 regresó a Francia y visitó a su compañero Gayraud. Reunieron notas y datos y resolvieron publicar sus observaciones en un libro que se editó en 1886 bajo el título de “La capital de D’Equateur au point de vue médico- chirurgical”, traducido al español en 1953 por el Dr. Virgilio Paredes Borja. La obra contiene los informes médicos legales de las autopsias de García Moreno y de Checa y Barba.

La Facultad Libre de Medicina de Lila le confió la cátedra de Anatomía y Enfermedades Sifilíticas. En 1882 decidió regresar a América, sin embargo solo pudo estar pocos meses y murió en Quito en 11 de Noviembre de 1884, de escasos treinta y nueve años de edad.