AYALA GONZALEZ JOSE

AGRICULTOR Y POETA. Nació en Guayaquil el 2 de agosto de 1885 y fueron sus padres legítimos Arcadio Ayala Campuzano, autodidacta, investigador e inventor cuya biografía puede verse en este Diccionario y Francisca González Barreiro.

Creció con sus nueve hermanos en la hacienda Los Ángeles cercana a Puebloviejo propiedad de su padre, donde una de sus tías Ayala tomó a cargo su educación. La casa tenía las comodidades del campo en un ambiente de buen gusto, distinción y riqueza. En el gran salón aprendió con sus hermanas a jugar ajedrez y otras distracciones de sociedad como los bailes de las cuadrillas y en la nutrida biblioteca encontró entre otros autores franceses a Dumas, Maupassant y Copeé que después cambió por los clásicos filosóficos de occidente. Años más tarde, al evocar esta casona donde pasó tranquilo y feliz sus juvenilia, escribió con infinita nostalgia, Fragmento. // Una tristeza honda lo ha transformado todo / penden de los tumbados largas telas de araña. / En el portal hay huecos y manchones de lodo / que en sus plantas trajeron, las personas extrañas…. // La maltrecha escalera ha perdido escalones / y es un grave peligro, el tratar de subir / Cuantos seres alegres entonando canciones, / la subían y bajaban en un ir y venir! //

De estatura mediana, blanco rosado, ojos café claros y porte atlético, aprendió a jinetear con soltura y fue aficionándose tanto a las riñas de gallo, que ya de grande llegó a tener hasta ciento veinte campeones repartidos en las haciendas Martinica y Mercedes María que administraba al Banco Comercial y Agrícola en la década de los años 20, pero nunca fue belicoso, fumador, ni bebedor como los montubios de entonces; más bien logró mantener una personalidad armoniosa e intelectualizada.

Por períodos vivía en la casa familiar de las Peñas y fue de los muchachos más amigueros del barrio, distinguiendo por cierto temperamento lírico dentro del estilo romántico que le singularizó siempre, pues no evolucionó a otra corriente literaria.

En 1905 decidió iniciar la aventura de la vida y fue Capitán de un vapor fluvial que hacía la carrera Guayaquil- Babahoyo. En esos trances estuvo casi cinco años hasta 1910, en que por la movilización nacional decretada por el Presidente Alfaro contra el Perú, se presentó en Machala, recibió el grado de Teniente de Reserva y vivió en la frontera varios meses.

En 1911 empezó a ayudar a su padre, a la sazón, administrador de la hacienda “Elvira”, que se encontraba bastante enfermo, y cuando falleció al año siguiente entró al negocio de administrar propiedades. El l4 envió colaboraciones poéticas al diario “El Guante” y a la revista “Heros” de Cuba, motivado por su hermana Elisa, autora de cuentos y novelas cortas de temas montubios.

En 1917 conoció a Mercedes Núñez Cabeza de Vaca en casa de su hermano Arcadio, quien acababa de contraer nupcias con Sara María Núñez Cabeza de Vaca. Se casaron al año siguiente, tuvieron diez hijos y un hogar modelo de felicidad. Los primeros tiempos vivieron en la hacienda San Juan cercana a la población de ese nombre en la Provincia de Los Ríos. Entre los años 2l y 22 en la hacienda Mercedes María. El 23 fue contratado por el Banco Comercial y Agrícola para administrar las propiedades embargadas a los deudores morosos. El 23 vivieron en la Martinica, luego cambiaban de domicilio en razón de las necesidades del momento, pues se habían iniciado las plagas del cacao y era necesario dirigir los trabajos de defensa en todas las haciendas a cargo del Banco.

En 1925 comenzó a administrar La Fortuna cercana a Babahoyo, propiedad de su amigo Miguel Murillo. Entre el 29 y el 30, año de las inundaciones catastróficas por el después llamado Fenómeno del Niño, estuvo en la hacienda Mercedes María. El 3l fue designado Jefe Político de Babahoyo por el Presidente Isidro Ayora. Poco después le encargaron la Gobernación de los Ríos durante varios meses y no aceptó quedarse en propiedad por no ser político.

A fines de noviembre del 33 el Presidente Abelardo Montalvo, motivado por su amigo el Dr. Arroyo del Río, le propuso el ministerio de Gobierno, que aceptó. Viajó a Quito para posesionarse. A su paso por la capital de la provincia de Bolívar el vecindario liberal le brindó un almuerzo; pero habiendo el Diputado José María Velasco Ibarra maniobrado en el Congreso para que se le cambie al Ministerio de Agricultura, más de acuerdo con sus experiencias y conocimientos, terminó por excusarse, pues era hombre de una sola línea y no le agradaban las sutilezas de la política, las medias aguas ni los subterfugios.

El 34 vivió en la hacienda Fortuna y fue electo concejal del Cantón Urdaneta. El 35 ejerció la Vicepresidencia del Consejo Provincial de los Ríos y en vista de que la liquidación del Banco Comercial y Agrícola había vendido las propiedades, pasó a Guayaquil llamado por el Presidente del Concejo Cantonal, Enrique Baquerizo Moreno, para ocupar la gerencia del Monte de Piedad Municipal, donde se mantuvo hasta el 40. Mientras tanto alquilaba un departamento en la esquina de Chile y Argentina, el 37 se pasó a otro más central en Eloy Alfaro y Maldonado y cuando desbarataron esa casa alquiló una de las que daban al río en su viejo y querido barrio de las Peñas, a los Ledesma, donde vivió hasta el 44 que se la pidieron y tuvo que ir a otra cercana a la Catedral, donde se celebró el matrimonio de su hija Fanny, hasta el 5l que volvió a Las Peñas, a la planta baja de la casa de la familia Hoeb.

Entre el 40 y el 45 fue Jefe de Muelles de la Aduana. Este último año el Director Ricardo Astudillo le jubiló contra su voluntad, pues, aunque había cumplido sesenta años de edad siempre había sido un hombre trabajador y no le agradaba la idea de permanecer ocioso. Recibió una pensión mensual de S/. 3.000 que no era escasa, pero le sucedió el caso que a la mañana siguiente tomó el periódico y se enteró que había ganado el primer premio de la Lotería consistente en la cantidad de S/. 250.000, suma enorme para la época.

Desde entonces vivió de las rentas, realizando pequeños trabajos pues no quedó enteramente inactivo. Le gustaba oír las noticias deportivas y cuando se sentía inspirado escribía sus poemas, que nunca dejaron de ser añorosos de un pasado feliz, aunque a veces intentó con buen éxito el romance, sobre todo en los años 40 que éste género se impuso por breve tiempo en el Ecuador. A veces enviaba colaboraciones líricas a los diarios “El Universo” y “El Telégrafo” donde tenía buenas amistades.

Cualquier acontecimiento le servía de inspiración, sobre todo los domésticos y familiares, porque supo ser un padre y abuelo cariñoso. En “Mirándote bailar”, soneto que dedicó a su nieta Nella Repetto Ayala: Fragmento. // Yo me sentí extasiado y conmovido, / Mirandote bailar niña hechicera, / en alas de tu danza me has traído, / Juventud, esperanza, primavera! // Cada paso que das la gloria alcanzas, / Cada aplauso que ganas es hazaña! / Eres hada infantil y hay en tus danzas, / un puñadito de la sal de España. // Mañana que el perfume de las rosas, / Acaricie tus sienes primorosas, / Con la blanca corona merecida. // Allí estaré yo para aplaudirte, / I en mis estrofas, con amor decirte, / Lo que tu significas en mi vida! //

El 58 adquirió una villa esquinera en Víctor Emilio Estrada e Ilanes, en la recién creada ciudadela de Urdesa y se complacía con las reuniones que sus numerosos descendientes realizaban los domingos de tarde en el porch, sesiones familiares que se repitieron por muchos años hasta su muerte.

El 69 celebró sus Bodas de Oro Matrimoniales con misa y recepción en la villa del Club de empleados de la Autoridad Portuaria. Sus hijos recopilaron algunos de sus versos en 105 págs. bajo el título de “La Noche avanza”, que él mismo escogió y presagiaba su próximo final. La obra apareció divida en capítulos: Amanecer, atardecer, anochecer, con prólogo de su pariente y amigo Arroyo del Río.

Se decía panteísta. Soy Panteista. Fragmento.-// Amo la luz, los árboles, el río, / la selva inmensa, agreste y solitaria. / amo el mar y sus olas. / Que revientan furiosas, / contra las negras rocas. / Admiro los torrentes, / que bajan con estruendo, / de las altas montañas. / Me emociona la pampa, / con su verde esmeralda / cuando el sol la abrillanta. //

En 1972 empezó a sufrir de los riñones y se puso mal de salud, pero gracias a los cuidados de sus hijos pudo superar las crisis. Su hija Fanny de Moncayo Mármol se lo llevó a vivir con ella en 9 de octubre y Chile, pero su salud se fue deteriorando y finalmente falleció el jueves 20 de Junio de 1974, de casi 89 años de edad, con plena lucidez y conciencia.

Extrovertido, cariñoso y de conversación anecdótica, ni fumaba ni bebía. En política siempre fue un liberal arroyista, respetuoso de las ideas políticas de sus hijos. Su conversación anecdótica tuvo el don del verso aunque no asimiló las nuevas tendencias y estilos, de suerte que cuando apareció su poemario con versos hermosos pero anacrónicos, no influyó en el gusto poético del país.