520. La Ficción En «El Pasar» De Solá

En la novela autobiográfica “Al Pasar,” 2.008, que todavía puede adquirirse en la biblioteca del Núcleo del Guayas CCE, Eduardo Solá Franco bordea la frontera entre lo real y lo imaginario en varias “experiencias”, quedando a la sana crítica del lector curioso, desentrañar la verdad. 

Experiencia Uno: En la Barcelona en los años mil novecientos sesenta ocupado en dar forma a una novela titulada “Los días que ya no son”, describía los objetos que tiene en su habitación un adolescente y entre ellos un proyector de cine Pathé Baby igual al que me obsequió mi padre cuando yo era pequeño en dicha ciudad. Con esta idea, pensé que a lo mejor podría encontrar el sitio donde mi padre adquiría las películas y comencé a caminar por las Ramblas de las Flores sin ton ni son pues me dejaba llevar y en una callecita encontré un letrero que decía Agfa Films. Subí al tercer piso pregunté por películas antiguas y una señora me atendió asombrada porque en muchos años nadie las había solicitado. Su esposo me condujo al cuarto que estaba al final del corredor y encontramos cientos de películas guardadas en cajas metálicas y/o de cartón. También tenía el proyector y estaba nuevo, con sus carbones originales, todo por quinientos dólares. Como solo llevaba dos cientos se los entregué a buena cuenta ofreciendo regresar al día siguiente con el resto, tomé el proyector y algunas películas que me parecieron de enorme importancia. En mi dormitorio conecté el proyector y comencé a ver las películas contra la pared blanca de la habitación hasta que me dieron las tres de la mañana sin cenar. Al día siguiente fui al Banco, retiré el saldo y volví al negocio. Cuando entré me miró la señora con extrañeza ¿No ha recibido Ud. las películas? Ramón, dirigiéndose a su esposo, dile al señor que ya nos pagó sus películas y se las hemos enviado al hotel Ritz. Yo no les he dicho dónde estoy alojado… Ramón me dijo:   Ya nos ha pagado Ud. hace una hora aproximadamente. Le aseguro que no me venido, ahora yo les pago y me las llevo. Le aseguro que fue Ud. mismo quien vino, con la misma ropa y usando la misma corbata. Salí confundido, pregunté en el hotel, pero nadie supo dar cuenta de las películas, llamé otra vez a la empresa y me indicaron que el mozo las había entregado a las diez y media de la mañana. La única explicación que se me ocurre es que mi doble, en otra dimensión, con mi vestido y corbata debe estar viendo esas películas en otro espacio. 

Experiencia Dos: En los años setenta, residiendo en París, un amigo me indicó que el Delfín hijo de Luís XVI y María Antonieta había sido sacado de la prisión del Temple y puesto a buen recaudo, dejando a un muchacho sordo mudo en su lugar y que éste al morir fue llevado a la Iglesia de Santa Margarita al lado de la Bastilla donde todavía está su tumba. Fui a dicha Iglesia, llegué cuando ya estaba cerrada, pero toqué, me abrió un sacerdote y me condujo a un patio donde se encontraba la tumba cuya placa decía Luís XVII. El sacerdote me comenzó a conversar y en un momento aclaró: Es curioso el interés que tiene Ud. en la historia de Francia. Lo mismo me dijo Ud. el año pasado cuando vino por primera ocasión. Pero padre, es la primera vez que estoy aquí. No señor, Ud. vino hace un año, a la misma hora. Me dijo que era del Ecuador y ocupaba una función diplomática, que era ataché cultural. Además Ud. estaba vestido como está ahora con esa tela Príncipe de Gales. En eso sonó el teléfono y el sacerdote fue a contestar. Quedé solo en el patio y entré a la Iglesia que estaba oscura, deambulé por las capillas silenciosas. Sentí una presencia a mi lado. Me senté en un banco, tomé pluma y sobre el cuaderno que llevaba posé la mano para dejarla correr sin presionarla. Inmediatamente comenzó la mano a moverse, escritura automática la llaman, escribiendo con dificultad como si fuera un niño. A los diez minutos la mano había llenado el papel que decía en francés: El niño que está enterrado aquí no es aquel que creían que era … Es el hijo de Madelaine Picard, nacido en rue de L´ Escarde No. 10. El misterio acababa de ser develado, pues el Delfín salvó la vida, creció y fue un personaje que litigó con su hermana la Princesa de Angulema para que se le reconociera, lo que no pudo obtener por razones estrictamente políticas.

Experiencia Tres: En Florencia fui llevado por Bibi Gondi a visitar el Palacio de un amigo que no se encontraba pues había salido de vacaciones con su familia. Un viejo sirviente nos atendió. Después recorrimos las calles adyacentes y vi una tienda de apariencia antigua con un hombre que acomodaba una silla, entramos y observamos un antiguo cuadro al óleo que estaba por venderse a un anticuario de Parma en solo un millón de liras o su equivalente en mil dólares. El tal cuadro estaba tapado, representaba a la familia del dueño de casa en el desayuno ¿Quién es el autor de este cuadro? No se conocía. De inmediato supe que el autor era Goya por los rasgos característicos de la pintura. Mañana vengo con el dinero, pero al día siguiente no pude encontrar la tienda y los vecinos de la calle dijeron que no existía. Debí entrar a la cuarta dimensión, posiblemente antes de los bombardeos de 1.944 durante la Segunda Guerra Mundial.  Aquí salta un error histórico, Florencia nunca fue bombardeada pues la declararon Ciudad Abierta. ¿A quién creer, al novelista de fértil imaginación o al escritor que narra su pasado?  en literatura es normal que cada autor fabule y mejor aún si lo narrado despierta el interés del lector por misterioso.

Experiencia Cuatro. Estando en un concierto ofrecido por una pianista de Nueva Zelandia y un cantante ruso, en el interior de una iglesia muy cerca del Vaticano, se escuchó el ruido de autos con sirenas y gritos de la gente. Una mujer entró corriendo y toda llorosa anunció que habían asesinado al Papa. El Concierto se terminó de golpe y los asistentes salieron a la calle, unos iban en dirección al Vaticano, otros se agitaban cuando Eduardo notó que un sacerdote anciano caminaba tranquilamente en dirección contraria a la Basílica de San Pedro. Me acerqué a preguntarle qué había sucedido y él contestó: No se alarme. Han tratado de asesinar a nuestro Santo padre, pero no lo han logrado, ya está operado y se encuentra fuera de peligro…Consultada la hora del mencionado encuentro, al día siguiente descubrí que aen ese momento – ¿Con este ángel? – el Papa ni siquiera había ingresado a la Clínica ni se pensaba todavía en operarle. 

Eduardo fue un espíritu de selección. Nadie como él para una conversación culta y elevada, su “Poema Final” escrito en Santiago de Chile en soledad, pobreza y enfermedad, la tarde del 9 de noviembre de 1.995 avizorando su próximo fin, revela como todo lo suyo, suprema elegancia y elitismo espiritual.

// Vendrán nuevos días como grandes mariposas doradas a cubrir el cielo? / Crecerán sobre estos muros las flores de pétalos traslúcidos ofreciendo su perfume? / Regresarán los pájaros de la infancia a revolotear sobre mí, trayéndome sus alegrías y contando de otros lugares que han visitado? / Continuará la luz a iluminar mi camino en el que desearía seguir entregando mis imágenes a los amigos desconocidos, necesitados de la magia que me fue revelada y pareció deshacerse en la larga noche del dolor? / Todo es posible si el que ordena  nuestras ideas aún desea retenerme aquí, su protección en la cual confío, es el bálsamo para las heridas  / Soy como una astilla de madera que flota en la furiosa corriente de la vida /  Pero no… olvídate de las flores, de los pájaros, de esas mariposas que se tornan cenizas / Es mejor dejar los sueños ordenados en los cajones que no llevarás en el viaje / Todo es como debe ser, como está decidido que sea… debemos acabar las reglas del juego en la existencia pasajera / No debes tomar el puesto de otro, acepta / No deseabas, acaso,  terminar pronto ese camino en el cual tantos sucesos imprevistos se sucedieron  y te sentías lastimado y sin esperanzas? / Estas por llegar, entonces ¿A qué mirar atrás? Te esperan… /////