514. Amor Atómico Por La Patria y El Medio Ambiente

Los Damerval, de Guayaquil provienen del brigadier Adolfo Damerval Mazy, natural de París y miembro de una de las trescientas familias más antiguas y nobles de Francia. Arribó al Ecuador en 1899 formando parte de la II Misión Geodésica Francesa para comprobar y corregir los cálculos efectuados por la I Misión que presidió el sabio Carlos de la Condamine en 1737.

Con estos antecedentes acuesta mi compadre Jaime Damerval y Martínez (Guayaquil, 1940) nos ha hecho llegar un raro folleto titulado Mazorca, raro porque cuando apareció hace ya muchos años se agotó en menos de una semana y hoy es imposible conseguirlo, con un haz de poemas. ¿O serán trozos de prosa poética y filosófica? Pero en todo caso no dejan de ser profundas composiciones por su concisión de estilo tajante, lógico, irrefutable, ninguna contiene palabras demás. Aparte, su musa es repentista y despierta cuantas veces la vida le sorprende, como cuando notó que su Amor, así con mayúscula, es incontrolable.

Alarma: //Este amor se escapó de la jaula /Es una fiera, ávida, repentina, elástica /va por las calles y ataca de improviso. //Que toque el cardenal  /la campana de la catedral /Yo mismo doy la voz de alarma / ¡Por Dios! Cerrad, cerrad /las ventanas a su paso. //Asaltar a tu piel /se incrustará en tu sangre /Amor goloso, invisible titán. /Solar, tropical, amazónico cruel. //Ama a todas las razas /adora a todos los rasgos. /Igual se enamorará de ti y de ti. /Su amor universal le impide ser fiel. //Ni yo mismo soporto, /este amor colosal. //Y hoy que ha roto la jaula, y a echado a correr, /lo he dejado ir… // angustia existencial -más que carnal- que le oprime y así lo declara //Debemos soportar la crueldad de tanta belleza inasible /Extenuados por el frenesí del deseo, feroz, siempre insatisfecho//.

En otra recibió un ramo de flores que le enviaba a una amiga. Selva.- (Un hombre, puede también, recibir un ramo de flores) A Carlota. — //Tus flores disecadas, amazónicas, carnales, /constituyen el obsequio más cordial y honorable. //Tus espigas, esas palmas de variados colores /tendrán en mi corazón, su florero de carne. // El sol de Perú las embalsamó con su luz / y murieron sin caer, sin perder su color, sin sangrarse. //Las conservaré entre mis estatuas en el cementerio de mi alma /selva inerte, pero pura y fragante // El recuerdo de tus besos estallará en los clores /de esas flores fanáticas, frutales. // Ellas son los puños, recios y sangrantes /que es un niño halló en la playa aferrados a un arcoíris, / puños de poeta muerto, faraón que se extravió en el mar, /de quien se conservan solo sus manos colosales.

Y cuando le vence el tedio, en esas horas grises llenas de morriña gallega, que a veces nos depara la vida, escribió //Decoración.- //Busco un sitio apropiado /para esta tristeza /la llevo de un lado a otro /y en la casa desierta. //Luce tan atribulada /que quisiera esconderla, /más, en tan elegante, es tatuaría y discreta / a veces quisiera /ponerlas de adorno en la sala /para que mis amigos la vean.//

Patriotas como el que más nacionalista se interroga //Yo quiero saber si hay en mi patria /un sitio que nadie quiera, /donde nada crezca, /el predio inservible que no tenga avalúo, /el lugar que nadie pelea, /que ninguno cerca, el paraje inhóspito, el área inaccesible /donde no haya sombra, ni luz, ni esperanza. //Para poseerlo /para sembrarlo /para llorarlo /Para morir por él.

EL AMBIENTALISTA

Cuando a principios de los 70 se cambió a una villa propia en Urdesa Central constató que los hornos sin filtros de la Cemento arrojaban 400.0000 toneladas de polvo de cemento anuales por la ciudad. Esta sustancia cancerígena estaba envenenando a la población y nadie se atrevía a decir nada. Había noches en que por razones de viento, toda la ciudad se presentaba con una pesada neblina y el día siguiente los carros amanecían empolvados de sílice.

Formó un Comité Cívico que recogió 5000 firmas pidiendo el inmediato cierre de los hornos. La prensa acogió la iniciativa y tanto el Consejo Cantonal como el Provincial le dieron la razón en el juicio que promovió pero no dispusieron el cierre de los hornos. Era la primera ocasión que un ciudadano común se enfrentaba a una poderosa transnacional. Elevado el juicio al Contencioso Administrativo en Quito este dispuso la clausura de los hornos, pero la orden no fue obedecida y sólo se pusieron los filtros cuando la Norlin Co. Vendió su paquete accionario a un grupo suizo. Mientras tanto, el dictador de turno, Rodríguez Lara, en actitud vergonzosa y antipatriótica destituía a los miembros del Tribunal Contencioso durante cinco años dicho tribunal no funcionó porque en castigo no se designó a los nuevos miembros.

El 81, en el conflicto armado de Paquisha, esgrimió la tesis: Transacción, mutilación no y cuando el canciller de entonces, Alfonso Barrera Valverde, desinformaba con declaraciones melifluas, desaprobó su conducta por no decir la verdad al pueblo. Como periodista ha incursionado varios años en la prensa del país. Su prosa fluye pues acostumbra matizar sus artículos con una retrospectiva testimonial, recogiendo y comentando sucesos y cuando entre el 95 y el 96 se agudizaron nuevamente los problemas con el Perú escribió una serie de treinta y un artículos, que la revista de las FF. AA. calificó de excelentes porque fueron tratados con gran lucidez y vastos conocimientos. Mas, lamentablemente, dicha revista no los recogió como hubiera sido lo procedente.