500. Agramonte, Erudito Montalvista

En 1.931 el joven Roberto Agramonte (1.904) doctor en Filosofía y Letras con una hermosa tesis sobre el Pensamiento de Juan Montalvo escrita el 25, conoció al ilustre ecuatoriano Roberto Andrade quien vivía en La Habana, anciano y como un desterrado, mantenido gracias a la generosidad de su hija Marina, que trabajaba de secretaria en New York. De inmediato simpatizaron pues vio en Andrade al republicano integérrimo que siendo casi niño en 1.875 había participado en Quito, en el asesinato de un tirano (García Moreno) y al severo patriarca lleno de papeles, libros y recuerdos.

Mientras tanto la conspiración contra la dictadura de Gerardo Machado se sentía en el aire de La Habana y con otros jóvenes intelectuales empezó a frecuentar la pieza de Andrade en una pensión, donde recibían lecciones de historia, rebeldía y patriotismo, pues era como el Néstor de la Iliada.

De esas reuniones nacieron varios hermosos proyectos. Federico Córdoba escribió un elegante y bien documentado estudio de Juan Montalvo y obtuvo el ingreso de Andrade a la Academia de Historia de Cuba. El Lyceum, institución cultural femenina, le abrió sus puertas para que ofreciera conferencias y cuando fue reabierta la Universidad de la Habana en 1.934 fue designado Director del Departamento de Intercambio Cultural y aprovechó para publicar las siguientes obras inéditas de Montalvo, cuyos originales le dio en préstamo Andrade, a saber:

1) En 1.935 «El Libro de las Pasiones» colección de cinco dramas: a) La Leprosa, b) Jara, c) Granja, e) El descomulgado y e) El Dictador y 2) En 1.936 «Páginas Desconocidas», con elegías como la del padre Lachaise, Fortuna y Felicidad, el León de San Marcos de Venecia, Vicente Piedrahita, Carta al Moniteur des Consultas, y La Risa.

Los dos tomos de Andrade sobre Montalvo y García Moreno le sirvieron a Agramonte de base para escribir la «Biografía del dictador García Moreno, estudio psicopatológico e histórico,» La Habana, 1.935, premio Carvardet, declarado el libro del Año, que según el Prof. Percy Alum Martín de la Universidad de Stanford en California, es el estudio biográfico más sólido que ha aparecido en Hispanoamérica en muchos años y es una defensa vibrante de la democracia. Libro, en fin, para ser leído por hombres libres y cuando Andrade ojeó con sorpresa los origínales, le abrazó y exclamó: «Me ha arrebatado Ud. la gloria con esta biografía, hecha con un método científico».

De allí en adelante Agramonte escribió mucho y bien, especialmente sobre Sociología, ocupó la Embajada en México, fue candidato a la Vicepresidencia de Cuba, ejerció el rectorado de la U. de La Habana y en 1.952, producido el ignominioso golpe dictatorial de Batista contra el Presidente Prío Socarrás, fue perseguido, guardó prisión. La U. de La Habana fue varias veces clausurada y sus profesores arrestados o perseguidos y cuando el 1 de enero del 59 triunfó la revolución contra el usurpador Batista, ocupó una de las carteras de Gobierno y formó parte del Consejo de Ministros de Cuba.

Seis meses después, descontento con el giro que tomaban los acontecimientos políticos y por no ser de la ideología marxista presentó su renuncia y en mayo de 1.960 pudo emigrar a Puerto Rico. En La Habana quedaron sus libros, amigos, recuerdos y propiedades.

El 67 declaró que aún conservaba algunos escritos de Montalvo que formaban un volumen de «Páginas inéditas» y lo publicó en México, en dos tomos, con ordenación, prólogo, anotaciones y traducciones suyas del francés. También sacó otros artículos de Montalvo, dos sobre Lamartine, una correspondencia autobiográfica de Italia, sus impresiones sobre el planeta Marte, el artículo del sombrero de Castelar.

La U. de Puerto Rico le editó «Montalvo en su epistolario» con 362 cartas redescubiertas, sobre asuntos personales o íntimos, materia política o literaria, entre Montalvo y diversas personalidades del país y del exterior.

El 16 de septiembre de 1.989 me escribió: En 1.925 no conocía a Roberto Andrade, quien llegó mucho después a La Habana. Elegí la tesis sobre Juan Montalvo debido a mi preferencia sobre la asignatura de Historia de América y dentro de la Historia del Ecuador escogí a su máximo prosista. Entonces se hablaba mucho de Montalvo entre mis condiscípulos de las Facultades de Filosofía y Derecho, quizá por vivir una etapa convulsa. En 1.931 leí un artículo de Federico de Córdova sobre Montalvo, publicado en la Revista de Cuba Contemporánea. Con tal motivo me puse al habla con él y juntos visitamos a Andrade, a quien no conocía. De allí mi amistad, porque le volví a ver de continuo y asistí a sus dos conferencias publicadas en la Revista Bimestre Cubana de Femando Ortiz. Allí mismo, bajo su influjo, salió mi artículo «El Panorama Cultural de Montalvo». Don Roberto Andrade estuvo en Cuba tres años, hasta 1.933.

El 92 editó “La Filosofía de Montalvo” en tres tomos de 1.319 páginas corridas, incluyendo varios índices que facilitan su lectura, sufrió un severo daño cerebral a causa de una trombosis y quedó sin poder hablar, caminar o escribir. Su hija María tuvo la gentileza de hacerme llegar dichos tomos con una esquelita: «Van sin dedicatoria, pero él tenía mucho interés en que Ud. recibiera su última publicación…»

La obra culminó sus empeños en pro del pensamiento Montalvino y de la juventud de América, quedando únicamente por publicarse su «Ciencia Literaria de Montalvo» y «Política y Sociología de Montalvo» terminadas, pero aún sin editor.  Falleció el día 12 de diciembre de 1.995 en San Juan, pero la noticia no apareció en su Patria a causa de la censura.