485. Nahím Isaías, Mundano y Sencillo

Debió ser en 1.964, tras un año en los Estados Unidos, que conocí a Nahím Isaias Barquet. Mi madre acababa de ser nombrada Vice Cónsul ad-honorem de Honduras y CONCURRÍA a las fiestas y sesiones del Cuerpo Consular. A veces me tocaba acompañarla y fui presentado a Nahím. Se trataba de un personaje especial por su naturaleza hasta cierto punto campechana y al mismo tiempo porque dominaba el mundo de los negocios y lideraba en el ámbito social. De conversación agradable, conocía los temas comerciales que explicaba con erudición y en profundidad lo cual no sorprendía dada su versación en finanzas internacionales.

En alguna ocasión allá por 1.974 ofrecí con mi esposa una recepción en nuestra casa de Los Ceibos, estuvo como invitado, se mostró contento y muy comunicativo, departiendo agradablemente con el resto de la concurrencia.

Dos años después, al iniciar su gobierno el Triunvirato presidido por el Vicealmirante Poveda que era su gran amigo, la figura de Nahim cobró inusitado poder. Eran los tiempos del Arzobispo Echeverría, el padre Pepe Gómez, Lucho Chiriboga, Panchito Feraud, Carlos Armando Romero Rodas y por qué no decirlo, también del afamado J. J. que vivía en el exterior. 

Guayaquil era todavía una ciudad pequeña donde todos nos conocíamos. Los Guasmos constituían el final de la urbe y recién se estaban formando, no existían las invasiones, que vinieron luego.

En el Cuerpo Consular figuraban María Luisa Marzo, Rosita Vera de Briz, Rosita Parada de Puig, en labores sociales destacaba Clarita Bruno, en cuestiones de Banca Nahim, Marcel Laniado. Después comenzaría la era de León Febres Cordero, quien había sido compañero de aulas de Nahím en el Cristóbal Colón y luego el amigo de toda la vida.

Nahím a veces actuaba como filántropo y ayudaba a los pintores adquiriendo sus obras. Era la época petrolera, cuando el dinero fluía abundantemente; sin embargo, era el único banquero que lo hacía.

Un día me solicitó que reuniera varias crónicas históricas, de las que habían aparecido los domingos en El Universo entre el 68 y el 72, y formara un libro que el Banco quería distribuir entre sus ejecutivos en las sucursales del exterior. Así nació “Nuestro Guayaquil Antiguo” con una sencilla visión del pasado citadino, que se agotó enseguida y ha visto dos ediciones más, la del IESS qe apareció en papel coushet y la del Consejo Provincial del Guayas en papel periódico cinco mil ejemplares para su distribución masiva en los cantones.

Por esos tiempos desempeñé – 1.976 – una de las concejalías del cantón y conformé con su cuñada Adelaida Behr esposa de Alfredo Isaías, un Comité Cívico pro Ciudavieja de Guayaquil. Cuando Adelaida nos invitaba a su casa, siempre estaba Nahím presente, y cuando la Municipalidad coronó a José María Egas, fue Nahím uno de los miembros del Comité que organizó y dirigió la directora de la Biblioteca Municipal Violeta Iturralde de Orrantia y presidió el Dr. Antonio Parra Velasco. Nos reuníamos a discutir los detalles del Programa pues la coronación se salió de las manos municipales para transformarse en un acontecimiento de características nacionales y bien por el gran poeta que fue Egas.

I volviendo a Nahím, cabe destacar que era muy ocurrido, sus chistes y comentarios gustaban por sanos y agradables, a una dama del comité le dijo muy sonreído que, si ella se comprometía a volver a brindar los ricos sanduchitos que nos acabábamos de servir, él le juraba en esos momentos no faltar jamás a las siguientes sesiones. En otra ocasión y con su amiga Julieta Descalzi se rieron tanto que todos los presentes dejamos de conversar para averiguar cuál era el motivo, que resultó un inocente Charleston bailado por ella con Eduardo Solá, cuando él era solo un niñito de siete años.  Julieta le describió el baile y los apuros que hizo pasar al entonces Eduardito.

Por esos días yo importaba vehículos usados de los Estados Unidos. Nahim me dio buenos y sanos consejos pues conocía al detalle cada aspecto del negocio. Lo que no debe extrañar a nadie pues estaba enterado de todos los negocios ajenos como gerente de un Banco, no para competir como otros acostumbraban hacer, sino para aconsejar, que en esto de los consejos mercantiles nunca fue cicatero.

Nunca tuve cuenta en Filanbanco pues soy de los que considera que no se debe mezclar la amistad, pero a veces Nahím tenía la bondad de hacerme llamar de su secretaria, pues quería enseñarme alguna obra de arte de nueva adquisición. Así pude contemplar un enorme cuadro de Guayasamín colores naranja y amarillo, de bellísimo y decorativo.  Muchos de los que lean esta crónica lo recordarán, pues era una obra maravillosa y presidía su despacho.

Mi primo hermano Jorge Pérez Pesantes trabajaba en el Banco y Nahím le tenía en alta estima, de manera que este vínculo estrechaba aún más nuestra amistad. Con tal motivo una cierta tarde cometí la imprudencia de visitarle y en la confianza que da la amistad cuando es sincera y solo se desea todo el bien para el amigo, me atreví a prevenirle sobre el peligro que corría viviendo en Guayaquil, pues ya estaba formado el grupo Alfaro Vive con jóvenes inexpertos e idealistas pero violentos y se conocía que tenían relaciones con los grupos guerrilleros armados de Colombia (estos si, peligrosos en extremo, por su experiencia en secuestros y extorsiones) Le dije: Nahim,  tienes un Banco en Miami, ándate por algún tiempo a esa ciudad donde puedes trabajar en lo que más te agrada que son las finanzas internacionales, mira que Luis Noboa Naranjo ya no viene al Ecuador si no de vez en cuando. Sigue su ejemplo.  Nahím se rió, agradeció mi interés y me dijo que él no temía nada malo pues siempre había hecho el bien a todos y por eso nadie era su enemigo. No quise insistir, era un optimista a tiempo completo y cambiándole el tema le hablé de las últimas exposiciones, lo que le agradaba conversar conmigo, y me despedí.

En esa ocasión me contó que en casa de sus padres había en la terraza del edificio un patio de azulejos tipo andaluz que deseaba enseñarme, pero la ocasión no se dio pues encontró la muerte a las pocas semanas, en medio del dramático final ocasionado con su secuestro.

No tuvo el carisma de la elegancia de su hermano Enrique Emilio y de su cuñado Pepe Barakat, que en su momento pasaban por ser los caballeros más pulidos de la ciudad, pero aventajó a ambos en el trato agradablemente sencillo, propio de una permanente sonrisa y de una personalidad cosmopolita. Tenía, lo que se dice, sangre dulce, por ello dejó buenos recuerdos y   muchísimas amistades.

I cuando desapareció del horizonte citadino, Guayaquil perdió a un líder, los pintores al mecenas generoso que siempre estaba dispuesto a atenderles. Filanbanco sobrevivió algunos años y finalmente terminó. Entonces las gentes comentaron: Si estuviera vivo Nahím, esto no hubiera ocurrido.