476. El Castillo Ala-Vedra

En 1952 el conocido médico y político guayaquileño, Dr José María Ala – Vedra y Tama, solicitó el permiso de construcción de un Castillo sobre un solar esquinero de su propiedad, pero como le exigieron dinero los concejales cefepistas, se enfadó mucho y les sacó una hoja volante titulada: «El Caballero de las espuelas doradas a sus nobles brutos».

El proyecto original era muy ambicioso, contemplaba la instalación de un gran reloj de uso público en  la torre central, la erección del monumento a Isabel la Católica de pie en el instante en que entregaba sus joyas a Cristóbal Colón hincado de rodillas, en una plazoleta ubicada al frente del Castillo. Incluso llegó a tener hasta las maquetas del monumento y del castillo.

En 1956 participó personalmente y con dinero en la campaña presidencial del candidato conservador, Camilo Ponce Enríquez, con quien se decía lejano pariente por su abuelo Tama Ponce, y cada vez que el presidente venía al puerto, Io iba a visitar.

El 59 trató de impulsar su candidatura a la vicepresidencia de la República en binomio con el conservador Gonzalo Cordero Crespo, reuniendo a varios amigos y coidearios en el Club de la Unión, del que era socio desde los años treinta. El asunto fue comentado, recibió muchísimas adhesiones y hasta le pidieron declaraciones, pero no prosperó porque Cordero hizo alianza con un miembro de otro partido. Lejos de despecharse y habiendo cambiado la administración municipal, obtuvo los permisos de construcción y comenzó la construcción del Castillo. El proyecto fue calculado inicialmente en cinco millones de sucres, suma elevada para entonces, pero costó más y cuando estuvo terminado sacó la siguiente tarjeta:

«El Castillo Ala — Vedra.-  Palacio de estilo medieval hispano-romano, de arquitectura sobria y severa, cual una fortaleza, sobre un terreno de cuatrocientos metros cuadrados. Es de cuatro pisos, construcción antisísmica de cemento armado, consta de dos torres laterales de veinte metros de alto a cuyas terrazas se sube por escaleras marineras de acero, y una torre Central esquinera de veinticinco metros de alto, a cuya terraza se sube por escalera de acero de caracol. Las torres, todas son redondas, de seis metros de diámetro, cuatro murallas, en las dos de frente se lucen dos atalayas en cada una, que cual pies de amigos las sostienen numerosos y bien labrados canecillos; en la parte baja de la fachada aparecen formadas en bloque de piedra rústica y en el resto adoquines pulidos, luciendo en dicha fachada cuatro blasones nobiliarios, los más cercanos de la familia propietaria. Tiene dos amplios portales, dos patios laterales amurallados dan luz directa y aire alrededor en todo el edificio, a setenta y seis ventanales de medio punto romano. La entrada principal está defendida por una valiosa reja ornamental de hierro cuadrado, con una primera puerta de igual material a la verja, con adornos de acantos, cabezas de leones iberos y escudos nobiliarios españoles de bronce. Esta primera puerta se abre hacia los costados sobre rulimanes de acero. Una segunda puerta de madera de bálsamo, cuadrada y llana, tachonada de cabezas de león ibero de bronce, hay un tramo de la escalera de piedra de granito andino de cinco peldaños, labrada mármol, a la que sigue la gran escalinata de mármol de Carrera, de tres metros de ancho, con cuatro tramos de pasamanos de cadenas de fierro de media pulgada, sostenidas como guirnaldas por dieciséis cabezas de león ibero de bronce. En la parte alta de esta puerta hay una reja de fierro en semicírculos con lanzas, con puntas hacia abajo, adornada con cinco flores lis de bronce. Se sube por allí al primer piso alto y se llega al vestíbulo que rodea totalmente el boquete de la escalera. En este piso hay cuatro puertas de bálsamo, de las cuales la una conduce al Salón de Gala, que es redondo, y, con cuatro ventanales. Otra da salida al amplio SaIón Comedor, claro y ventilado. Una tercera da acceso a los dormitorios y servicios higiéni cos con locetas, baños, lavadores, etc. De los colores azules y verdes claros y la cuarta puerta de entrada a la biblioteca. Todas las seis lámparas de cristal de roca son de Bohemia. Este edificio está situado en el barrio de las cinco esquinas, en la intersección de las calles Colón y Noguchi y la avenida Olmedo de la ciudad de Guayaquil. En pleno centro. Este edificio es creación intelectual, esfuerzo material y realización exitosa con los bienes ganados dignamente en el ejercicio profesional médico el dignísimo caballero Sr. Dr. Dn. José Ala – Vedra y Tama.

En 1962 fue agraciado con la condecoración de Caballero Gran Oficial de la Orden Equestre y Pontificia del Santo Sepulcro de Jerusalén y programó una solemne ceremonia de imposición de la espada en el Palacio Episcopal el domingo 16 de junio de 1963 a las nueve de la noche. Después vendría la bendición e inauguración del Castillo a las diez. En ambas ceremonias participó el arzobispo César Antonio Mosquera Corral.

Y habiendo logrado tan plausibles propósitos habitó su mansión durante los últimos años de vida, dejando a nuestra ciudad como legado imperecedero su bello e imponente Castillo, que constituye uno de los sitios más representativos de Guayaquil y causa la natural admiración de los turistas que nos visitan.