449. Anunciata Caputi, genial niña guayaquileña

Una tarde de 1.936, cuando sólo tenía siete años de edad y peinaba su cabellera negra en bucles a lo Shirley Temple, durante una fiesta en su escuela recitó en honor a Bolívar y la presidenta de la Legión Femenina de Educación Popular, Rosa Borja de Ycaza, que se encontraba presente, se prendó de su arte, pues en la niñita era hermoso y espontáneo, tenía una excelente memoria y deseos de agradar. Desde ese momento comenzó a prestarle libros de la colección infantil de Constancio C. Vigil y poemarios de autores reconocidos, que Anunziata aprovechaba para ampliar su repertorio.

Meses más tarde arribó a Guayaquil la eximia declamadora argentina Berta Singerman que la conoció y en entrevista para “El Telégrafo” se expresó así: “Stellita Annunziata es una linda chiquilla prodigiosamente inteligente. He oído a muchas niñitas recitadoras y por lo general tenían la gracia de sus pocos años, pero no daban la impresión de saber el exacto contenido de los poemas. Con Stellita Annunziata pasa todo lo contrario. Su comprensión de las poesías que recita es admirable. Está compenetrada de lo que declama, a tal extremo, que marca exactamente las pausas en el sitio preciso de indicarlas, sin atender el cascabeleo peligroso de las palabras rimadas. Su dicción es perfecta. Recita mejor que muchas recitadoras profesionales que he oído. Yo la he aconsejado maternalmente. Yo le auguro a Stellita Annunziata un futuro artístico que ustedes están en la obligación de preparar y cuidar con amor.”

Poco después Rosa Borja la presentó como solista en el Teatro Olmedo, en memorable función benéfica que contó con varios Cuadros Alegóricos y fue su consagración. Abel Romeo Castillo la bautizó como “Niña Prodigio del Guayas” y en adelante la intelectualidad porteña pedía sus presentaciones con mucha regularidad y los periódicos la buscaban. “Este hecho fue el inicio de la carrera artística de una nenita, sencilla en su vida personal, aunque totalmente desinhibida en las tablas.”

Modesto Chávez Franco en su columna de “El Telégrafo” dijo “Linda miniatura, estuche de cadencias que hacen del hablar un canto y de la acción un kineterama de ritmos” y cuando arribó Gabriela Mistral, al conocer su arte, escribió: “Usted es una niña privilegiada a la que hay que guardar como un tesoro y usted es la intérprete de mañana para los poetas de nuestra América.  La gracia poética es una cosa delicada como la orquídea de olor de su país y hay que celarla para que no se apague ni se muera. Los poetas velaremos sobre usted con cariño constante. Los del Ecuador y los de Chile también”.

Luego viajó a Quito con su padre, invitada a una Sesión Solemne de la Sociedad Bolivariana del Ecuador. Al finalizar los aplausos, el Dr. Luis Felipe Borja Pérez, hijo, emocionadamente se levantó y tomando su manecita blanquísima y delicada e inclinándose ante ella, depositó un ósculo en prueba de admiración, al que el público se adhirió con una nutrida salva de aplausos, según crónica de “El Comercio”.

A comienzos de 1.938, el Ministro de Educación, Teodoro Alvarado Olea, accediendo a una petición de Rosa Borja y otras damas guayaquileñas, la becó para estudiar declamación en Chile. Su padre decidió que no podía viajar sola pues sólo tenía nueve años y tras vender un solar de su propiedad, marchó toda la familia a Santiago.

Primero vivieron en una pensión de la calle Catedral, después alquilaron una villa en Nuñoa y luego en Los Leones. Annunziata fue puesta enel”Santiago College” donde aprendió inglés y en el Conservatorio Católico, cuyo Director era el padre Pedro Valencia Courbis, músico que tomó a cargo su formación, le dio clases de piano, aparte de sus clases de declamación, promocionó un excelente ambiente para impulsar sus cualidades naturales y la hizo actuar continuamente con gran éxito.

En Santiago intervino en la inauguración de la Biblioteca Rosa Borja de Ycaza en la Escuela 95, en presencia del Ministro del Ecuador, Vicente de Santistevan Elizalde y otras autoridades, frecuentó el ambiente universitario y fue aplaudida por poetas y escritores. Clarence Finlayson dijo que era la poesía hecha voz. La gran trágica española Margarita Xirgú quiso incluirla en el elenco de su Compañía Dramática de Teatro para que representara papeles infantiles pero su padre no se lo permitió

Truncada su carrera como actriz, le quedó sinembargo la declamación, rama menor que por entonces gozaba de gran popularidad en los públicos de Latinoamérica y en la que Annunciata destacaría con brillo propio durante muchos años.