343. La Señora Pirfo

Residió en Guayaquil entre 1.870 y 1.950 una dama famosa por las burlas con que adornaba al prójimo, aunque a veces ella también salía escaldada cuando se le confundían las ideas y las palabras produciendo circunstancias ridículas, mas, por encima de todo, era muy cándida.

EL APODO. Entre sus amistades era conocida con el sobrenombre de “Pirfo» porque al arribar a Guayaquil el gran boxeador Luís Ángel Firpo, fue presentada y de la emoción se atrancó y le dijo “Cómo está Ud. señor Pirfo” lo cual no fue del total agrado del argentino. Entre sus anécdotas, unas verdaderas y otras que le sacaban, recuerdo haber escuchado las siguientes:

GUERRA PELIGROSA. Para el 28 de Mayo de 1.944 los periódicos de la ciudad anunciaron con grandes titulares «Gran baleo entre Chile y Cuenca, se tomaron el cuartel de los Carabineros» que allí estaba ubicado y la señora fue al departamento de sus vecinas las Andrade Moscoso, cuencanas como es de suponer, y les gritó: «Las felicito chicas, deben estar muy orgullosas» y como las pobrecitas no sabían de qué se trataba, le preguntaron ¿Por qué? – por  cuencanas ¡Qué país de valientes, haberle declarado la guerra a una nación tan armada como Chile” dio media vuelta y se retiró, dejándolas aleladas. La señora creía que de Cuenca disparaban al aire y las balas llegaban hasta Chile y de allá contestaban de igual forma, por aquello del gran baleo entre Chile y Cuenca.

CONFUSION GRAMATICAL. En otra ocasión le obsequiaron una caja que tenía escrito «caramelos ácidos de limón» y entonces se volteó al oferente y le dijo: ¡Qué brutos que son los gringos! Haber escrito caramelos HACIDOS de limón, en vez de HECHOS, que es como en  se dice.

INVASION PERUANA. Durante la invasión peruana estaba muy disgustada con el Director del Instituto Nacional de Higiene Dr. Leopoldo Izquieta Pérez y alguien le preguntó el motivo. «El tiene la culpa de que hayamos perdido.» Uds. saben que las guerras modernas se ganan con tanques y él ha ordenado que los destruyan por viejos, dejándonos desarmados.» La Sanidad había dispuesto la destrucción de los tanques por viejos, pero no los tanques de guerra, como ella suponía, si no los de basura, que había en cada boca calle.

CONFERENCIA IMPORTANTE. En 1.947 los periódicos anunciaron ¡Hoy a las diez de la mañana se inaugura la Conferencia de las Naciones Unidas en San Francisco! refiriéndose a la ciudad de San Francisco de California en los Estados Unidos, pero la señora no se fijó en el detalle y enseguida se bañó, alhajó, vistió con lujo y salió al Boulevard, caminando muy de prisa. En la esquina de 9 de octubre y Chimborazo se encontró con un caballero amigo ¿A dónde se dirige con tanto apuro? y ella contestó rápido: A la conferencia de las Naciones Unidas ¿No ve que soy muy amiga del Padre Fajardo? y continuó hasta la Iglesia donde le aclararon su confusión ¡Cómo se habrán reído los frailes!

INCENDIO DECLARADO. En otra ocasión estaba asomada a la ventana junto a su esposo, muy preocupados por un incendio declarado que los bomberos estaban sofocando en la esquina. Ya habían amarrado los colchones y los tenían en fila, cerca de la escalera, para bajarlos sin pérdida de tiempo si las llamas amenazaban contaminar su vivienda que era de madera y por lo tanto muy combustible, así es que la situación no era para bromas. Media hora después el Primer Jefe del Cuerpo de Bomberos tocó FAGINA (tatarará rará) es decir, toque de retirada y triunfo, de estilo cuando se termina el incendio. Los bomberos recogían las mangueras y la gente curiosa aplaudía y se dispersaba. Entonces la señora se volteó y le dijo a su marido: Me ha vuelto el alma al cuerpo ¿Por qué, Ignacita? – ¿Cómo por qué? ¿Qué no has visto que el Coronel Carrera me acaba de tocar la VAJINA?» El marido se quedó sin habla…

LAVARSE LA CLAVICULA. En Esos tiempos anteriores a los antibióticos se curaban las enfermedades venéreas con lavados de permanganato a la uretra y esto lo sabía ella; uno de sus parientes sufrió una caída y hasta se rompió la clavícula. Días después fue de visita y empezó a contar todo adolorido que en la clínica Parker le habían practicado varias curaciones con permanganato en la clavícula – para desinfectarle la herida –  pero la buena señora creyó que se trataba de otro órgano y muy airada exclamó: Basta caballero ¡Qué es eso de hablar de cosas prohibidas delante de señoritas! y ordenó a sus sorprendidas hijas que abandonaran inmediatamente el salón, pues no debían oír esa clase de obscenidades.

PETICION DE MANO. Le fueron a solicitar la mano de una de sus hijas y salió muy elegante a la sala; mas, al comenzar de la ceremoniosa visita se oyó que alguien jalaba la válvula del water más cercano a la sala que era de esos de tanque alto que hacía mucho ruido. Para disipar la mala impresión causada por detalle tan indiscreto, alzando la voz dijo «Se fue, se fue para no volver» y como no faltó quien preguntó ¿Qué se fue? ¡La porquería! ¿Qué no acaban de oír que alguien ha jalado la válvula? I fue tal la hilaridad que causó con su improntus que hasta los más serios invitados se destornillaron de risa. Así era de cándida, aunque tenía salidas para cada ocasión.

LA MEJOR VACA. Invitada a una hacienda, luego del recorrido de costumbre por las huertas y potreros y hasta se mostraba al ganado, uno de los vaqueros le dijo «Escoja de qué vaca quiere que le ordeñe un vaso de leche para que la pruebe.» La señora se fijó en todas y eligió a la más grande y gorda – ¡Déme de esa que es la mejor¡ mas, cual el asustado montubio le respondió «De esa no puedo, señora, no ve que tiene cachos y es el toro.»

BANANAS SPLEET. Habíase puesto de moda una pieza musical llegada de los Estados Unidos que se llamaba «Bananas Spleet» que se bailaba con ritmo de «one step.» Una tarde fueron de visita varios jóvenes y le pidieron a una de sus hijas que tocara el piano. La chica respondía avergonzada que no tocaba bien y como le insistieran, metió su cuchareta la señora y dijo «No te hagas de rogar y tócales las bananas a los caballeros.»

MAL DE ORINA. Su esposo se quejaba un día de los dolores que le provocaba la retención de orina y tanto molestó que la señora terminó por decirle: «Aguanta con paciencia, como aguantaba nuestro santo Padre Job» y él no se quedó atrás y replicó «Pero siquiera meaba» porque ha de saberse que entre las siete calamidades que según la Biblia le cayeron a Job ninguna fue mal de orina.

COMENTARIO INDISCRETO. Un vecino adinerado volvió de Paris tras un año de ausencia y la fue a visitar como era usual en esos tiempos. La señora le puso al tanto de los sucesos ocurridos en el barrio. Que la cocinera de la vecina tal se escapó con el chofer de la cual, que el carnicero de la esquina falleció de pasmo, que se incendió la parte baja de la casa del frente. A cada noticia el afrancesado viajero respondía filosóficamente con la expresión “C´es la vie,” que en español suena “Se la vi” y significa así es la vida. I como ella tradujo literalmente tales comentarios se empezó a poner muy incómoda hasta que no soportó más y exclamó muy enojada Oiga caballero, Ud. a mí no me ha visto nada, yo jamás uso vestidos con escote.”