313. Cosme Renella y Sus Enseñanzas Aéreas

En 1891 arribaron a Guayaquil, procedentes de Secondigliano en Nápoles, Italia, Salvatore Renella Andretta y su esposa Enriqueta Barbatto, en compañía de su hijo Cosme de un año de edad. En Guayaquil nacerían sus hermanitas Fortuna y Josefina.

Cosme creció fuerte, practicaba ejercicios gimnásticos y cuando en 1910 se decretó la movilización armada a la frontera sur formó parte del batallón de voluntarios Patria I como subteniente de Infantería. De regreso, acompañó a Alberto Durán Wauge en la fundación del Club Guayas de Tiro y Aviación. Los fines de semana salían a cazar patillos a las haciendas vecinas: la Chala, el Guasmo, la Josefina.

La Aviación era una simple aspiración por esos días. Los aviadores eran considerados entre acróbatas y suicidas, y no existían en el país, aunque se conocía que el Perú había becado a varios jóvenes a Europa para que aprendieran a pilotear, de manera que el Club de Tiro y Aviación realizó una colecta a través de bonitas postales que se vendieron a diez centavos cada una y sirvieron para comprar el pasaje a Italia del joven Renella, quien también recibió la ayuda de la Sociedad de Beneficencia Garibaldi, pero antes de viajar, el 11 de octubre de 1911, jugó en la cancha del antiguo hipódromo el partido de la serie final de fútbol por el equipo de la Asociación de Empleados, que triunfó por 4 goles a 3 sobre el Guayaquil.

Matriculado en 1912 en la Escuela de Chiribirí y Co. con aeródromo de hierba en Montefiori cerca de Turín, recibió el diploma de piloto aviador del Aero Club de Italia el 28 de agosto y fue contratado como maestro de la Escuela de Novaro – Valgori en Turín. En octubre se pasaron en el teatro Edén de Guayaquil algunas vistas cinematográficas de sus vuelos y en Italia realizó un raid entre Bolonia y Turín con otros veinte aparatos Newport.

Las autoridades italianas lo becaron a la Escuela Superior de Aeronáutica de Pau en Francia bajo la dirección del instructor Luis Bleriot y el 4 de septiembre de 1912 alcanzó la licencia de piloto. En enero del 13 regresó con los mecánicos de aviación, Guillermo Maldonado y Fernando Cueva. Trajo un avión tipo Newport de 50 caballos y doble comando adquirido con ocho mil sucres donados por el gobierno. El 8 de octubre realizó una prueba en la pista del Jockey Club donde el obispo Juan María Riera Moscoso bendijo el avión con el nombre Patria I. Renella sobrevoló tres veces Guayaquil a baja altura.

El joven José Santiago Castillo tomó sobre Guayaquil la primera fotografía aérea realizada en el país. En el tercer vuelo, habiendo el invadido el público la pista de aterrizaje Renella se vio obligado a clavar el avión en tierra para no causar la muerte de más de un centenar de curiosos, quedando rotos el motor y la hélice.

Enseguida viajó a Centroamérica, estuvo en Panamá varios meses, siguió al Callao donde la prensa limeña le dedicó varias páginas, viajó a Valparaíso y finalmente por Buenos Aires regresó a Italia, país ue había iniciado sus operaciones militares con mmotivo de la I Guerra Mundial. Fue admitido en la Escuela Militar de Aviación, logró el Carnet militar No. 166 de manos de sus instructores Maurizio Ramassotto y Guido Paolucci. Y tras realizar tres meses de prueba se recibió de piloto entró a combate, obtuvo su primera victoria aérea el 24 de septiembre de 1917 y fue designado Jefe de la Squadriglia 78 que participó en 152 combates aéreos y abatió a 17 adversarios. También realizaron 200 vuelos de reconocimiento y bombardeo y cobró fama por su táctica de combate, de atacar a escuadrillas superiores en número de aviones y luego de un rápido raid, contraatacar sorpresivamente.

Sin empleo en el Ecuador al final de la Guerra, en 1918, y siendo un joven de escasos recursos, volvió a trabajar en la tienda de abarrotes de propiedad de su padre ubicada en Sucre y Morro hasta que en 1920 viajó a Venezuela. En Caracas y en San Juan de los Morros hizo demostraciones y acrobacias, fue contratado como piloto personal del dictador de Venezuela, general Juan Vicente Gómez, quien meses después lo becó a Italia.

El 24 vivía en el Ecuador con el grado de teniente coronel de ejército como instructor de la Escuela de Aviación Cóndor con sede en Durán y realizó varios raids históricos, sobre todo en Loja; pero tras la revolución Juliana de 1925 fue reemplazado por el capitán Pedro Pablo Traversari Infante, su amigo y camarada del aire.

El 26 piloteó un avión SVA entre Quito y Latacunga. El 27 realizó un raid Durán – Salinas, entonce viajó hacia el Perú y de allí tomó hasta Mexíco donde fundó la Escuela de Aviación de país. Siempre fue un caballero trashumante en busca de nuevas aventuras. En 1928, al publicarse el «Albo D’ Oro de la Aeronáutica Italiana» figuró entre los primeros diez Ases italianos de Vuelo de la Gran Guerra. En 1930 participó del primer vuelo egular establecido entre Guayaquil y Quito con los pilotos Luis Mantilla, Jacinto Vélez y César Borja y tuvo a cargo la Valija Postal ecuatoriana. El 32 circunnavegó la república partiendo de Latacunga, vía Cuenca, Loja, Guayaquil, Salinas, Manta, Quito. El retorno fue en sentido contrario manejando el piloto César Monge. El 34 se cumplieron los primeros vuelos directos Quito – Cuenca – Quito. El 36 asistió en Dayton, Ohio, a una reunión de Ases de la I Guerra Mundial y se familiarizó con el manejo de aviones modernos.

En febrero del 37 le sobrevino en Quito una apendicitis, fue operado pero se agravó con pulmonía y falleció en el Hospital Militar el 3 de mayo de solamente cuarenta y seis años. Su hijo el teniente Ernesto Renella presidió los funerales en una mañana lluviosa y triste. La Escuela de Aviación del Ecuador lleva su ilustre nombre.