261. Los Presidentes Poetas

El primer Presidente de Ecuador, General Juan José Flores, a pesar de la escasa instrucción recibida en su infancia, con el transcurso de los años llegó a escribir versos que se recopilaron y dieron a la publicidad en un pequeño volumen titulado «Ocios Poéticos»

Conocemos la edición chilena de 1892, en pasta roja, con una introducción del joven escritor Víctor León Vivar, llena de eufemismos y dedicada a una de las hijas del autor; Vivar asegura que el libro no es excelente, porque el fuerte de Flores fue la espada y no la pluma, sin embargo de lo cual se atreve a pensar que “hay versos buenos, muy buenos» con lo que veladamente da a entender que también “hay versos malos, muy malos».

Nosotros que hemos leído de cabo a rabo el ejemplar, nos damos por satisfechos, aunque Flores en algunas de sus producciones comete errores imperdonables y llega a extremos de lirismo ridículo como aquel de comparar en juego de palabra poco afortunado a Olmedo con Hornero. En otras estrofas cae en vulgarismo tales como el uso de frases castrenses. por ejemplo: «chorreando sangre», etc. El uso de la letra CH nunca ha sido aconsejable en materia poética.

Sin embargo con este libro Juan José Flores inició la lista de los presidentes ecuatorianos que han cultivado el verso y la política,  ¿Ocupaciones contradictorias e incompatibles?

DESPUES DE FLORES, GARCIA MORENO

Rocafuerte escribió mucho y también fue orador notabilísimo pero no se han conocido poesías de su numen.

Desde 1845 hasta 1860 ningún presidente ecuatoriano hizo versos. Roca comerció en productos del litoral exportándolos a México, Perú y Panamá. Ascázubi fue agricultor propietario en las provincias de León (Cotopaxi y Tungurahua) y Pichincha; Noboa le imitó en Guayas y vivió cómodamente con la herencia paterna. Urbina fue militar burócrata y pobre, y Robles también. A ninguno le dio por afinar la vena de la rima y seguir los pasos floreanos, hasta que surgió en el panorama político el doctor Gabriel García Moreno; éste sí, poeta de alto coturno para la diatriba, la burla y el insulto soez. En su primera época pasó por romántico empedernido y escribe letrillas a discreción siempre sobre temas amorosos. A Juanita Jijón y Vivanco, cuñada del entonces presidente Flores, la cortejó con insistencia y parecía que ella iba a corresponder este enamoramiento juvenil hasta que por infidencias de un compañero de aulas llamado Martín Ycaza Paredes, el joven poeta dejó de ser recibido en la casa presidencia.

Producto de su depresión es la siguiente rima:

Mientras sin amores

mi pecho existió

feliz y contento

el mundo me vio.

Hoy desventurado

gime de dolor

que ha querido el cielo

que muera de amor

LA OTRA CARA DE LA MONEDA POETICA

Poco después García Moreno tuvo el placer de insultar a los Diputados de la Convención de 1845 que prefirieron a Roca sobre Olmedo para la presidencia de la República. A Juan Montalvo también atacó en un soneto titulado «El Cosmopollino», medio en español y en italiano, en que denigró del Cosmopolita ambateño comparándole con un asno.

Tampoco salieron bien librados sus colegas poetas, ni la vecina de la esquina, fea con f mayúscula. Aquí van dos fragmentos de ambas composiciones.

I

Quiero hacer un soneto al claro día

y no me digan que es difícil cosa

porque con ripios y rimar la prosa

no hay dificultad en la poesía ….

A Aurelia

Si en sátira maligna revelara

los misterios, Aurelia,de tu vida;

si yo dijera que tu linda cara

solo es una pintura deslucida,

si en tu alquilado pelo no alcanzara

a contar tus adonis, mi querida,

me odiarías con razón, como a enemigo;

mas, ¿por qué odiarme, cuando nada digo?

EL SIGUIENTE POETA ES FLORES JIJON

Después de la primera presidencia de García Moreno siguieron Carrión y Espinosa,  ilustrados y patriotas pero ninguno escritor. Borrero y Veintemilla; el primero a veces tomaba la pluma, con poco éxito como periodista pero inmortalizándose como historiador al refutar al mentiroso padre redentorista Alfonso Berthe autor de una biografía de García Moreno llena de ditirambos, falsedades y exageraciones a base de los datos proporcionados desde Quito por Pablo Herrera; y el segundo nunca lo hizo por despreocupado, ya que talento le sobraba. Caamaño en cambio, moría porque las sociedades y academias de su tiempo le abriesen las puertas y no logro explicar cómo es que lo recibieron tantas, escritor no fue y si algo hizo, lo cual aún no se ha descubierto, el olvido ha borrado sus huellas.

Antonio Flores Jijón es el siguiente poeta de la lista. De él se conoce un Soneto escrito en su juventud en Santiago de Chile y que le atrajo numerosos problemas, inclusive se dijo entonces que a causa de dicho Soneto se había suicidado una conocida poetisa. Después, ya en edad mediana, tiene otro a la memoria de su sobrino Isidorito Barriga y Flores, muerto de 14 años, de tifoidea, hijo único de su hermana Josefina y de Manuel Felipe de Barriga Carcelén, heredero de los Marquesados de Solanda y de Villarocha. Este Soneto es fino aunque poco hilvanado; fue escrito con el sentimiento de quién ve partir a un ser querido en  los albores de la pubertad, cuando todo parecía indicarle un futuro triunfal. Los periodistas José de Lapierre y Luís Felipe Carbo, burla burlando le apodaron desde entonces Isidorito y  Alfaro, enemigo implacable del autor, búrlase del soneto en una de sus obras, titulada: «Ecuador: deuda Gordiana» cuya segunda y tercera edición conocemos y datan de 1896 y 1962, en ella se acusó al poeta por el poco cuidado que puso en el arreglo de la deuda de la independencia, llamada inglesa.

Veamos un fragmento de dicha composición.

¿Cómo en la tierra columbrar su gloria?

¿Pudo desearte más, mi amor materno?

¿Son comparables a su bien eterno

los puestos más conspicuos de la historia?                   

Lloramos sí, no obstante, su memoria

olvida egoísta nuestro afecto tierno,

¡Guay! Que triunfó del mundo y del averno

sus blancas alas no manchó la escoria.

Como se ve Don Antonio no estuvo inspirado aunque es muy humano que como tío del de cesado haya tomado la lira para entonar un canto fúnebre.

CORDERO CONTINUA LA POSTA

Luis Cordero sucedió a Flores Jijón en la presidencia y no lo hizo mal hasta que el vergonzoso incidente de la venta de la bandera, ejecutado por Caamaño a espaldas del primer mandatario y su gabinete, enervó a la oposición, precipitando los acontecimientos que dieron al traste con su gobierno. Como poeta Cordero fue magistral, siendo su fuerte la sátira picante, burlona y alegre. Era todo un carácter; de él se cuentan numerosas anécdotas a cuál más graciosa y dicen que en cierta ocasión después de leer uno de aquellos desventurados mamotretos que hacia fines de siglo pasado se escribían en Cuenca en honor a la Virgen María, compuso una quintilla que dice así:

QUINTILLA

Madre de mi Redentor,

grave fue cada dolor

de los siete que tuviste;

pero el tener tal autor

es el octavo y más triste

DE CORDERO A BAQUERIZO MORENO

Después de Cordero vino el General Eloy Alfaro, escritor a ratos pero nunca poeta. Lo sucedió el General Plaza, Lizardo García y Emilio Estrada que aunque patriotas y cultos no pasaron por poetas y a éstos, Alfredo Baquerizo Moreno, célebre por su buen decir como orador galano y por ello fue apodado «Pico de Oro».

De Baquerizo son algunas célebres frases que el Presidente  pronunció en sus Mensajes; con motivo del abrazo que dio al presidente colombiano en el puente de Rumichaca, que separa ambas fronteras, dijo: «Un puente más, un abismo menos», indicando que toda discordia quedaba zanjada. Error craso, c on el paso del tiempo los paisas cedían al Perú mediante el Tratado Salomón – Lozano, los c iento diez y seis mil kilómetros que tan cándidamente les obsequiaremos en tiempo del General Plaza – 1915 –

Otras Frases: Cuando el  periodista revolucionario Doctor Clotario Paz se rindió a las fuerzas del gobierno. Baquerizo recalcó el hecho diciendo: «Cayó Paz para que la paz impere». Muy bonito.

Igualmente cierto Mensaje al Congreso Nacional reunido en Quito, lo terminó con broche de oro con las siguientes palabras: «Habló Bolívar y se terminó el Mensaje».

 

    SORPRESA: TAMAYO TAMBIEN FUE POETA

El siguiente presidente es José Luis Tamayo, abogado como el anterior y de quien no se conocía que hubiera escrito poesías; mas, por casualidad, buscando por allí en una biblioteca, me topé con un poema de no menos cien versos dedicado a la memoria de Vicente de Piedrahita, con motivo de su asesinato en la Hacienda Palestina, allá por 1878; versos escritos cuando el autor era joven y estudiaba en la Universidad. Va un fragmento, quizá el mejorcito, del exordio, donde se trata del asesinato del Arzobispo Checa y Barba, punto de partida de sus lamentos a Vicente de Piedrahita.

LA PATRIA A PIEDRAHITA

El negro crimen sus funestas alas

sobre la Patria extiende,

fatídico en su furia el vuelo emprende

y penetra sacrilegio al santuario;

la copa santa llena

del tósigo mortal, monstruo nefando

lo hace apurar al sacerdote santo . . .

Ya vil el dardo de calumnia asesta

al noble pecho del pastor sin mancha:

abriendo tumbas, provocando llanto

en festines de sangre se recrea

de sangre ilustre, que con ansia husmea ..

Eso de husmea sonó bien con recrea, pero en cambio no es muy poético que se diga., más bien podría ser considerado un vulgarismo pues husmear es propio de los canes y no de las gentes.

EL SIGUIENTE ES ARROYO DEL RIO

En este Presidente encontramos más que al poeta al orador de fuste, de verbo grave y elegante, a lo Donoso Cortés y no a lo Castelar, como ocurre con Velasco Ibarra; sin embargo como poeta, Arroyo del Río tiene numerosas composiciones, unas buenas y otras regulares por ser de compromiso, en donde campean frases hechas como «Búcaro de Flores» y otras por estilo. Definitivamente Arroyo del Río pudo ser un gran poeta si lo hubiera querido pero lo mató su ansia de poder y se perdió por los caminos de la política.

A la misma escuela de oratoria de Arroyo del Río se pertenece  José Vicente Trujillo, ambos famosos por la palabra; de éste último aún se recuerda su improvisación en Cuenca, cuando requerido para hablar lo hizo por más de una hora sobre el difícil tema: Cuenca, ciudad de la Paz.                                    

Yo escuché una vez al doctor Arroyo del Río en su discurso sobre Baquerizo y Tamayo y se sucedían a cada paso tantas figuras literarias enlazadas por la finura de su lenguaje sutil y armonioso, que el auditorio permaneció embelesado por más de una hora. En cada párrafo Arroyo del Río utilizaba el sistema de las comparaciones entre dos opciones hasta llegar a la figura mayor, cumbre, que servía para volver a iniciar este hermoso juego, sí, muy hermoso, pero solo un juego de palabras, pues Arroyo del Río no conocía mucha historia del Ecuador. Ni trató de explicar en su discurso ningún tema de fondo, todo se diluía en bellísimas formas.

¿ Y DE LOS ACTUALES QUE?

Del doctor Ponce Enríquez nada conozco en materia poética. Igual cosa me ocurre con el actual primer mandatario (1) y creo que los Doctores Carlos Julio y Otto Arosemena, así como Clemente Yerovi nunca han versificado, aunque todavía es tiempo por aquello que nunca es tarde cuando la dicha es buena, con lo que cierro esta Crónica añorando que el más ilustre poeta ecuatoriano de todos los tiempos, Olmedo, no haya podido llegar a la primera magistratura en 1845, lo que me habría dado mucho  material para este escrito.

 (1) Dr. José María Velasco Ibarra, artículo escrito y publicado en 1969; nota del autor.