259. Miguel Alburquerque Líder Sindical Obrero

De origen humilde y pobre, fue sastre de profesión y supo elevarse de nivel cultural con lecturas provechosas hasta poseer una hermosa cultura. Ya a los diecinueve años obtuvo el puesto de primer cortador en el importante taller de sastrería de Aranguren en La Habana en reconocimiento a sus méritos y ya probada experiencia. Dos años más tarde, en 1.872, abrió una elegante y concurrida sastrería y se vinculó al gremialismo de la Isla, que le permitió el 73 formar parte de la directiva de la Unión Obrera de Cuba y ser socio fundador del Recreo Social-Habanero e ingresó al movimiento revolucionario.  Junto a su compatriota Tomás Mac William sirvieron de agente de Carlos Roloff en la adquisición de municiones durante la llamada Guerra Chiquita y como fuera perseguido por las autoridades españolas emigró a New York. En 1.880 tuvo sastrería propia en la Sexta Avenida e ingresó a la Sociedad de Beneficencia Cubana.

En 1.884 tomó parte activa en la emancipación de su Patria organizando el primer Club revolucionario con el nombre de “Renacimiento” que dio lugar a la formación de otros clubes similares de patriotas cubanos en New York y aún fuera de esa ciudad, lo que finalmente sirvió para instalar la Junta Revolucionaria Cubana presidida en el exilio por José Martí y de la que Alburquerque fue Primer Vocal.

Meses más tarde llegó a ser Ayudante de Campo del General Antonio Maceo y en 1.886 le acompañó  a la ciudad de Colón en el istmo de Panamá donde permaneció algunos años. Era generoso, valiente, idealista, dispuesto a cualquier sacrificio y laboraba en los talleres masónicos.

En Panamá tuvo un pequeño almacén, hizo amistad con Eloy Alfaro y ayudó a fundar el periódico «La Estrella de Panamá» que hizo activa propaganda a la causa patriota de la isla antillana. Allí trabajó en la Sociedad Amigos de Cuba y alcanzó el grado 33 en la masonería.

En 1.889 emigró al Ecuador con cartas de recomendación de su amigo Alfaro y puso una sastrería en la calle del Bajo, hoy Víctor Manuel Rendón, esquina Boyacá, con un capital de mil sucres y una fábrica de cigarrillos que llamó “La Puritana”. “Me establecí en Guayaquil donde esperaba órdenes del General Antonio Maceo, que con muchos jefes revolucionarios se hacía establecido en la república de Costa Rica.”

El 92 viajó a París con carta de recomendación de José Martín para el Dr. Ramón Emeterio Betances, pues sufría de una inflamación en el iris (iritis) Se operó sin éxito y fue perdiendo paulatinamente la visión hasta quedar ciego. El 93 se alistó en el ejército del General Maceo.

De regreso a Guayaquil en 1.894, tras la derrota de los patriotas cubanos, empezó a fomentar la dirigencia sindical con prácticas y conferencias de índole doctrinal pues en la ciudad funcionaban incipientes industrias que en su mayor parte eran simples talleres artesanales, pero ya existían núcleos obreros que era necesario adoctrinar. Al triunfo de la revolución liberal el 5 de junio de 1.895 fue protegido por Alfaro.

El 9 de febrero de 1.896 dio inicio a la Sociedad Hijos del Trabajo», cuya sede instaló en P. Icaza entre Boyacá y Escobedo bien es verdad que el mutualismo se restringía por entonces a la ayuda recíproca entre sus miembros para los casos de enfermedad, ausencias, accidentes, prisión, invalidez o muerte mediante la prestación de las cajas propias de ahorro, aún no se había fundado en el país el Seguro Social y no existía jubilación. El 1 de enero de 1.897 fundó la logia masónica «Luz del Guayas No. 10» y poco más tarde figuró entre los directores del periódico de la Confederación Obrera.

En 1.905 le vemos nuevamente en Guayaquil dirigiendo el periódico «Acción Social» y dictando conferencias en el Vicente Rocafuerte. El 31 de diciembre figuró entre los fundadores de la Confederación Obrera del Guayas con ocho sociedades y uniones de trabajadores. En 1.908 vivía en Quito preparando el primer Congreso obrero ecuatoriano convocado por la Sociedad Artística e Industrial de Pichincha que estaba dominada por los conservadores y la clerecía. El Congreso iba a realizarse con motivo del centenario de la independencia yfiguró entre los fundadores de la Unión Obrera del Pichincha, entidad formada por los obreros liberales, que escindió a la Sociedad Artística e Industrial, pero tuvo corta duración.

En 1.909 concurrió al I Congreso Obrero Ecuatoriano celebrado en Quito, cuyas sesiones demoraron casi tres meses y en las que tuvo destacadísima actuación pues fustigó en diversos momentos la inercia de los obreros de la sierra. En uno de sus discursos dijo: «A mi General Eloy Alfaro debéis quererlo del mismo modo que lo estiman nuestros hermanos de la costa. Vosotros debéis ser libres y no sumisos borregos a los manejos de los frailes, que son los que os tienen en la oscuridad y envilecidos». Estas opiniones le significaron la violenta expulsión de la reunión.

En 1.916 volvió ciego a su Patria, estableciéndose en La Habana donde dictó unos «Apuntes históricos autobiográficos de los servicios prestados por el suscrito a la Independencia de Cuba desde la Guerra de los Diez Años hasta la consolidación de la República» editados en folleto. En 1.930 moraba en la calle Simón Bolívar No.103, sufrió una embolia y falleció el 30 de octubre a la avanzada edad de setenta y nueve años y fue enterrado al día siguiente en el Cementerio Público de Colón. Fue el primero en explicar en nuestro país los alcances de la doctrina Anarquista que solo se conocía por referencias históricas.