202. La Ensaladilla

En la segunda mitad del siglo XIX circuló en Guayaquil, sin firma, pero después se supo que su autor era un sujeto colombiano de apellido Gómez, un versito urtipicante dirigido a la sociedad de ese tiempo y que tenía por simpático título el de «Ensaladilla». Allí figuraban muchas personas conocidas con sus defectos y pecadillos, y fue tal el furor que ocasionó, que aún hoy y después de más de un siglo, anda en copias circulando entre los viejos, que hasta se lo saben de memoria. Dicen que las señoras se sentaban en sus hamacas de los corredores a recitarlo por partes, muriéndose de risa con las ocurrencias o colombianadas de su autor, que tuvo que salir de Guayaquil en el primer vapor pues algunos aludidos quisieron tomar desquite.

El origen de la «Ensaladilla» radica en un baile al que no fue invitado Gómez, propietario de un pequeño comercio de ropa confeccionada para caballeros llamado «La Maravilla». Entonces el aludido se tomó el trabajo de colocarse detrás de un estante cercano a la puerta de ingreso y anotó cuidadosamente a los concurrentes, luego fue al comedor del Club de la Unión, tomó algunas copas para que se le iluminara el estro y compuso su sin igual poesía, que como obra de arte deja mucho que desear pues solo son meras rima, pero cada una más venenosa que la anterior y así por el estilo hasta el final. Nosotros, meros cronistas, la hemos insertado en estos tomos como una muestra de ingenio y curiosidad literaria, que quizá pueda aprovecharle a algún sociólogo si es que quiere examinar y estudiar la composición de nuestra sociedad en aquellas épocas. Con posterioridad a esta primera Ensaladilla han aparecido numerosas más que fueron coleccionadas por Enrique Guzmán Sánchez, pero ahora no sé donde estarán. Pedro Robles tenía algunas, aunque no todas. Hubo una que se llamaba “En un parque japonés» dedicada a las Lince Sotomayor y atribuída al talentoso Secundino Sáenz de Tejada y Darquea, otra «La Saltimbanqui» y así por el estilo. Las Ensaladillas sociales salieron hasta 1930 y quizá hasta un poquito más. De las últimas recuerdo haber leído las atribuidas a las Elizalde, que como toda producción urtipicante tenía su gracia, su malicia y por supuesto el sello inconfundible de esta notable familia. También recuerdo el versito cómico de los Sánchez Carbo contra unos jóvenes de la sociedad a los que acusaban de montubios por andar vestidos con cotonas por media calle, cuando esta prensa era usualmente vestida en el campo dizque escrita por el montubio a una novia que tenía en San Alejo y comenzaba así: «arta cuar esberta parmera… (Alta cual esbelta palmera) pero dicho en lenguaje montubio. Al día siguiente uno de los Sánchez fue atacado en media calle, cerca de una resbaladera donde vendían chicha de arroz y de un tajo le cercenaron un dedo de la mano derecha y lo hubieran matado de no haber mediado amigos comunes.

LA ENSALADILLA DE GOMEZ MARAVILLA

Dejemos correr la bola

y empecemos sin rodeos

que mozo tan bruto y feo

es el que llaman Loyola (1)

Vaya que don Pedro Tola

es un guapo militar

¿Volverá Coello a quebrar?

es pregunta chocarrera

y me huele a cigarrera

doña Angelita Bernal.

Hecho en molde de morral

es el tal don Juanito Ycaza

mucha dosis de cachaza

gasta don José Jiménez, y

graciosa cesión de bienes

la que hizo chinto Bodero,

conserva el mismo sombrero

el Vice Cónsul de España.

Tiene un color que no engaña

Francisco Arce el diputado

cual si fuera emparentado

con el escribano Simón (2)

Lástima que Calderón

no estudiara para fraile

y para maestro de baile

don Ignacio Flor de Urrea.

en los calzones se mea

un cierto doctor Velasco

y tiene boquita de frasco

el amable Juan Valverde

Dios quiera que no se acuerde

Sixto Duran de volver,

disque quiere parecer

Pepe Matheus un milord (3)

reniego de tal señor

y sus menguados quilates,

nunca fue de botarates

el apellido Medina,

ni hay belleza peregrina

en quien se apellida Cepeda

Todavía me huele a queda

la niña Pancha Luzcando

Conversa como mascando,

don Miguel el Argentino

y no es un rostro muy divino

el de Antuca Cucalón, (4)

y tiene cara de león

el gran Comandante Ampuero,

y un rostro muy usurero

tiene Reyre el farmaceuta,

de las prisiones de Ceuta

nos vino un hábil letrado

preciosísimo regalo

le hicieron al Ecuador,

no es muy corto el ceñidor

que gasta el sordo Galecio,

bastante malcriado y necio

tiene un hijo Coronel, (5)

no hay duda que Pimentel

tiene figura elegante,

afrancesado y flamante

vino de Europa Martínez,

y al fin le dijo Racines

Adiós a la Catedral,

dizque a fuer de General

Urvina a nadie le paga,

y a don Víctor Luzarraga

al engendrarlo tan ñato

la rabadilla de un pato

le pusieron por nariz

Será marido feliz

el que atrape a la Barreto?

pues todos saben el secreto

de que pujó a la Rosita,

Y es más torpe que bonita

la niña Amelia Pareja, (6)

que discreción se maneja

Ramírez el Panameño

Achilenado y morreño

es don Rosendo Aviles,

Vive en constante embriaguez

el Gaínza que ha quedado

Este se hubiera marchado

en vez de sus dos hermanos,

ya no estarán tan ufanos

Los Carbitos y Noboas

y no nos vendrán con loas

blasonando su valor,

¿Quién se alzó con el vapor

y saldó con sus acreedores?

La caída de Flores

a don Antuco se debe, (7)

El paraguas que ya llueve

Para su hermano don Mathías,

se convierte en Jeremías

Avellán cuando conspira

y se le arranca la tira

en el momento preciso,

También presume de hermoso

el cajonero Rosales, (8)

Y se enriqueció con las sales

el General Candidato,

Y más beato que un Bonifacio

es el tal don Ildefonso, (9)

por el precio de un responso

se compra un juez en la Corte,

No es más crecido el importe

de un don Pedro en el Congreso.

Negocia con mucho seso

el que casó con Amanda (10)

Y es de hierro la baranda

que puso Marco Hidalgo,

Delgadita como galgo

es la niña Cucalón,

Ardiente como infusión

de un ácido muy subido

y al fin encontró marido

la niña célibe Llaguno.

Es un verdadero tuno

Viteri, aquel prebendado (11)

con sus humos de soldado

y su. triunfante mirada.

Sigue la luna atrasada

para Tama el rondinero,

Dicen que al loco Subero

lo metieron al cuartel,

no fue muy fino el pincel

ni tampoco lo fue el grano

con que hicieron al serrano

que se apellida Valdez (12)

donde está la estupidez

brotando hasta por los poros,

Hará papel en los toros

Grande-Suárez Montenegro,

Y no me gusta por suegro

Destruge, aquel matasanos,

y con raza de marranos

las celebérrimas Tamas

y cumplidísimas damas

las soberbias Ferrusolas

que, aunque arrastran grandes colas

murmuran de todo el mundo.

Han hecho un estudio profundo

del chaquet del Viejo Luna

Y que cara tan gatuna

tiene su hijo el comandante,(13)

que abdomen tan elegante

el de manongo Triviño.

Pura como el armiño

Es la viuda Juana Ariza (14)

¿cuántas arrobas de tiza

gastan al mes las Cordero?

Felices los cajoneros

que las ganancias se llevan

cuando el solo riesgo prueban

al introducirlas de Europa

¿Quién le cortará la ropa

a Felipe y a Pancho Camba?

¿Habrá quién diga que es zamba

la niña Carmen Barreto?

Válgame Dios que discreto

es nuestro Comandante Roca,

se embriaga y es sucia y loca

la Menéndez de Merino

y no se hallará pollino

como un Francisco, su hermano.

ni indigesto ciudadano

como Panchito Tacones

a quien ni por cien doblones

oyera su charla, una hora

La inmaculada señora

doña Carmen Rico

dicen que tiene un chico

que ya sabe recetar.

¿Cuándo volverá a viajar

el editor de la Prensa?

disque casarse piensa

Arce por economía.

Este Andrade Fuente-Fría

qué sujeto tan amable,

vaya que cara de sable

La de Goyito Cordero.

¿Habrá hombre más majadero

que el tal Coronel Pinillo?

Le ha caído la polilla

a Ramón Sucre y Oramas.

siempre lleno de dolamas

anda Pancho el General (16)

no le ha quedado un real

al pobre Rodríguez Coello.

Ni se hallará rostro más bello

que el de Manuel Espantoso

es de color horroroso

A todas horas del día,

Y no volverá la alegría

a habitar en esta tierra

en extrema y torpe guerra

para siempre viviremos

y por ser caritativos

el asunto aquí dejemos.

Guayaquil, f) Emilio Gómez (colombiano) 1) Ignacio Ycaza Alarcón, 2) Simón de Vera, 3) José Matheus Vasmezón, 4) La mamá de Pepe Lapierre, 5) José Coronel Matheus, 6) La madre de Alejandro Tola, 7) Gen. Antonio Elizalde, 8) José Rosales, padre de Benjamín, 9) Abuelo de los Coronel, 10) Manuel Noboa, 11) Mariano Sáenz de Viteri. 12) Dr. Ramón Valdez. 13) Mathías Sotomayor y Luna, 14) La abuela de los Carbo Cucalón, 16) General Francisco Robles García.