121. Andanzas militares de Antepara en América

El Periódico «El Colombiano» no estaba destinado a la venta, su circulación era subversiva y fue prohibida por las autoridades españolas. Su primer número circuló el 15 de marzo de 1.810, Miranda anunció proféticamente: La independencia del continente es un evento previsto después de largo tiempo y todas las naciones tienen fijados los ojos sobre el nuevo mundo, para ver qué partido tomaran en la crisis actual en que se halla la monarquía española. En el segundo número se refirió a la invasión napoleónica a España. Ambos números circularon en los ministerios y pasaron a los puertos de las colonias españolas en América, pero en Mayo  dejó de aparecer  por prudencia para evitar las retaliaciones que pudieran surgir del Ministerio de Asuntos Exteriores de Inglaterra ante las continuas reclamaciones diplomáticas del embajador español Duque de Alburquerque..

Entre Julio y Septiembre Miranda y Antepara acompañaron a Simón Bolívar, Andrés Bello y Luís López Méndez, comisionados por la Junta de Caracas en Londres, juntos asistieron a la recepción diplomática privada que el Ministro Wellesley les brindó en su quinta de Apsley House. Esta Comisión fue aclamada por la prensa inglesa con el título de Embajadores de la América del sur y obtuvo el ofrecimiento de un respaldo de la flota británica para el caso que Francia atacara las costas de Venezuela en apoyo al régimen español, cuyo embajador en Londres volvió a protestar por el tratamiento altamente honroso dado a «los insurgentes.»

En agosto fue con Bolívar en su visita a la casa del filósofo inglés Jeremías Bentham y en septiembre a la del pedagogo Lancaster, creador del método de enseñanza mutua a través de monitores y se acordó entre los comisionados que Bolívar debía regresar a Venezuela antes que Miranda.

A finales de 1.810 arribaron Antepara y Miranda a Venezuela. El 13 de diciembre les recibió Bolívar en su casa caraqueña de Gradillas.  Antepara llevó consigo el Archivo y habiéndose reunido el Congreso en marzo de 1.811 pasó a ser constituyente y el 7 de Julio se declaró la independencia de Venezuela.

Iniciada las operaciones militares contra la ciudad de Valencia, Miranda no la tomó cuando hubiera podido hacerlo y ese error le costó el éxito de la campaña y tuvo que capitular ante el General Monteverde el 25 de ese mes. Miranda y su gente salieron presurosos a refugiarse en el puerto de La Guayra donde fue entregado prisionero a los españoles, no así Antepara que pudo huir a la isla de Curazao. Miranda fue llevado a Puerto Rico y de allí a Cádiz donde moriría cinco años después, el 14 de Julio de 1.816, de sesenta y seis  de edad, prisionero en las carracas. Su cadáver fue lanzado a un playón situado al pié del Castillo y en la alta marea lo arrastró el mar.

Mientras tanto el secretario privado de Miranda había logrado salvar el archivo con escritos en español, inglés y francés y anotaciones en latín y griego, que envió a Inglaterra donde permaneció más de un siglo hasta que el III Lord Barthust lo puso en las manos del ilustre historiador William Spencer Robertson, quien lo publicó en su magistral obra titulada «Life of Miranda» editada en Chapel Hill, USA en 1.929 y que traducida al español por Julio E. Payró ha visto sucesivas ediciones, mientras el gobierno de Venezuela adquiría los sesenta y tres volúmenes en la suma de siete mil  libras esterlinas, dándolos a la publicidad en veinte y cuatro tomos. Es necesario aclarar que los dos tomos relacionados con las andanzas de Miranda en Venezuela, desde su arribo a Caracas hasta su captura en La Guayra, quedaron en Venezuela y se desconoce su paradero. Varios historiadores han extractado algunos capítulos de ellos, de manera que la colección completa del Archivo Miranda llegaría a sesenta y cinco volúmenes.

Entre 1.812 y el 14 Antepara vivió posiblemente en las islas del Caribe y ya sin ocupación específica este último año volvió subrepticiamente a Guayaquil pues no lo podía hacer a México donde sus actuaciones revolucionarias eran conocidas y hubiera sido apresado. Regresaba pobre y perdido su hogar en esa capital. 

En nuestra ciudad mantuvo un bajo perfil y como vivía su madre, que siempre fue persona adinerada no tuvo que trabajar, pero se encontraba vigilante. Olmedo recién volvió a Guayaquil procedente de las Cortes de Cádiz el 28 de noviembre de 1.816 y Rocafuerte lo hizo en Junio del 17. 

La mañana del 9 de febrero del 16 figuró entre los defensores de Guayaquil cuando el ataque de la flotilla del Almirante Guillermo Brown, corsario al servicio de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Con Villamil fue comisionado por el Gobernador –  por ser los únicos vecinos que hablaban inglés – para rescatar a Brown, aprisionado en el interior de su barco y lo bajaron al malecón cubierto únicamente con la bandera de las Provincias Unidas del Río de la Plata, pues su ropa le había sido arrebatada en el fragor del combate por los milicianos guayaquileños y de esta forma el Corsario salvó la vida gracias a la confraternidad masónica con Villamil y Antepara. I cuando días más tarde fueron canjeados los prisioneros españoles que venían con Brown éste pudo salir bien librado de su aventura bélica.