ZAMBRANO OREJUELA MIGUEL ANGEL

POETA.- Nació en Riobamba el 18 de Mayo de 1897. Hijo legítimo del Dr. Carlos Zambrano Balcázar, bautizado en Quito en 1850, abogado de filiación política conservadora, apresado por conspirador contra el régimen del Presidente Luís Cordero en Febrero del 95 fue puesto a las órdenes del Gobernador del Chimborazo pero al producirse la revolución liberal guayaquileña del 5 de Junio de ese año, luchó en Gatazo a las órdenes de Sarasti y tuvo que permanecer escondido. Al año siguiente cayó en el Panóptico por órden de Alfaro pero fue liberado poco después. El 98 salió desterrado al Perú, vivió en Lima, invadió el 99 Loja y fue derrotado. En 1901 se acogió al indulto decretado por el Presidente Leonidas Plaza, volvió a Riobamba, fue electo Rector del Colegio Pedro Vicente Maldonado y posteriormente ocupó la presidencia de la Corte Superior de Justicia del Chimborazo; y de Mercedes Orejuela Larrea, natural de Riobamba.
A pesar del destierro de su padre tuvo una niñez tranquila y acomodada estudiando en la casa propia. “Escribió poesía desde cuando era muchacho y corría por las calles de Riobamba con su amigo de la infancia Miguel Ángel León; pero a causa de su excesiva timidez las quemó. Tantas veces escribía y otras recurría al fuego”. Me gustaba ensayar a escondidas para no tener que arrepentirme, diría después.
En 1912 se graduó de Bachiller en el Colegio San Felipe Neri, viajó a Quito con Miguel Ángel León para iniciar la carrera de Jurisprudencia en la Universidad Central. “En aquellos años los poetas juraban por Verlaine y se suicidaban por aquellas lánguidas y pre rafaelescas mujeres que iban a la Alameda. Una generación de mozos desenfadados y briosos había adoptado la capa por enseña, el socialismo por convicción, la poesía por sensibilidad y la riña callejera para educar los músculos. Miguel Ángel Zambrano tenía empaque y condición de felino y aparecía como un gato que desciende del techo a esa hora en que la noche comienza a fundirse en el amanecer y se la reservan para sí los aparecidos. Era la hora noctámbula y espectral del portal de Salinas. De allí, cuando los recursos sobraban, se partía a cenar en algún reservado de la Palma con oscura cerveza malteada, o cuando escaseaban, en la rebotica de un modesto fogón cerca del Puente Nuevo, en el que aún batían chocolate en nobles jícaras de bronce panzudo. A Miguel Ángel lo llamaban el ojo azul de la cara lavada (por ser muy blanco y tener ojos azules) y pese a su capa y prestancia empolvada y romántica, ofrecía a sus amigos su sensibilidad aguda y flexible, su firmeza temperamental, su espíritu siempre noble y cordial. Fue de esos corazones selectos y templados que los años no alteraron, envejecieron o amargaron.
Su figura era enteca, en ella habitaba un espíritu generoso y lúcido, un ánimo templado, una esperanza enhiesta, un anhelo inagotable de justicia. ‘Tal su fisonomía, según felices expresiones de su amigo de juventud Raúl Andrade Moscoso, allá por los años veinte al treinta del siglo XX.
En 1921 fue Alcalde (Comisario) de primeras letras en Quito. Entre el 22 y el 23 asistió al Congreso Nacional como Diputado por el Chimborazo. El 24 fue llamado con Antonio J. Quevedo y Benjamín Carrión a la casa presidencial, pues el primer mandatario Gonzalo S. Córdova Rivera quería enviarlos al servicio exterior. El primero en hablar, quizá por ser de toda la confianza del Doctor Córdova, fue Quevedo – era sobrino de la esposa del mandatario – y escogió la secretaría de la delegación en Paris para estar cerca de Gonzalo Zaldumbide que allí nos representaba, el segundo fue Carrión y pidió el consulado en El Havre. Miguel Angel se quedó callado y sus dos amigos dijeron a unísono, que vaya de Cónsul a Génova, pero no viajó porque según aclaró después, estaba soltero, era pobre y debía ayudar en su casa. Un carácter apocado, más bien tímido, le impidió ausentarse, pero así siempre era él. De poquita cosa le calificaban quienes no le conocían a profundidad.
El 25 se graduó de Abogado con exoneración de los derechos, sustentó “La Causa de las obligaciones”, tesis publicada parcialmente en los Anales de la Universidad Central, y comenzó su desempeño profesional y fue designado Profesor de Filosofía del Derecho, posteriormente lo sería de Sociología Ecuatoriana y Americana. En 1929 sacó en los Anales su estudio jurídico sobre el Derecho de pedir la resolución del contrato cuando la otra parte no ejecutaba la obligación, en 13 págs. En 1930 apareció otro ensayo sobre los Efectos de la mora común en los Contratos Bilaterales, en 14 págs.
En 1936, a través de su hermano Carlos Zambrano Orejuela que estaba de Ministro de Educación Pública, fue designado Asesor Jurídico del Ministerio de Previsión Social y Jefe del Departamento que redactó varias leyes sociales así como el anteproyecto del Código del Trabajo, concitando en su contra la animadversión de los grupos retardatarios del país. Igualmente participó en la planificación de otras leyes sociales pues el propósito principal que se tuvo al establecer el mencionado Departamento fue la preparación de algunos proyectos de ley; tiempo después, por renuncia del Ministro de Previsión Social, General Alcides Pesantes, fue designado el Coronel Virgilio Guerrero, quien mantuvo la línea de conducta progresista anterior y amplió el Departamento con el Dr. Néstor Mogollón, que tomó a cargo redactar un proyecto de Ley de Cooperativas y la complementación de la Ley de Organización y Régimen de las Comunas que ya estaba en vigencia desde su promulgación en 1929. Zambrano se encargó de los proyectos de la Ley de Inquilinato y Ley de Carrera Administrativa.
En Abril del 37 estuba terminados los cuatro proyectos, que salieron publicados en una Revista del Ministerio de Previsión Social y se expidieron como leyes en 1.938 durante la dictadura del General Alberto Enríquez Gallo.
Las primeras leyes de Trabajo propiamente dichas habían sido promulgadas en 1928 en la Presidencia Provisional del Dr. Isidro Ayora, siendo Ministro de Previsión Social el Dr. Pedro Pablo Eguez Baquerizo, y trataron sobre el Contrato Individual del Trabajo; Desahucio del Trabajo, Responsabilidad por Accidentes del Trabajo, Prevención de los mismos, Duración Máxima de la Jornada de Trabajo y descanso semanal, Trabajo de Mujeres y Menores y Protección de la Maternidad, y Procedimiento para acciones provenientes del Trabajo, siendo Subsecretario de dicho Ministerio el Lic. Colón Serrano Murillo, Director del Trabajo el Dr. Manuel José Aguirre y Abogado Asesor el Dr. Juan Genaro Jaramillo.
Con posterioridad se dictaron otras leyes sobre Protección de Salarios y Sueldos, la de Procedimiento para Acciones provenientes del Trabajo que sustituyó a la anterior, la de Huelgas y la Ley Orgánica del Trabajo. Aparte se expidieron numerosos Decretos reformatorios, de suerte que al promediar el año 1937 la legislación laboral era un verdadero fárrago disperso entre 30 y 40 ediciones del Registro Civil, mientras que otras cuestiones de Trabajo seguían rigiéndose por disposiciones del Código Civil.
Ante tal situación, Zambrano y su ayudante el Lic. Juan Luis Oquendo, ordenaron las disposiciones en vigencia y emprendieron la dura tarea de elaborar un proyecto de Código del Trabajo, que concluyó durante el Ministerio del Dr. Carlos Ayala Cabanilla y que revisado por una Comisión Ad-Hoc, constituida en Junio, con observaciones, reparos y sugerencias que lo modificaron en algo, fue presentado al dictador Enríquez y este lo firmó poco antes del 10 de Agosto, fecha de la instalación de la Asamblea, que finalmente lo promulgó como Ley dé la República el 11 de Octubre de 1938, durante el Ministerio de Víctor Gabriel Garcés y entró en vigencia.
En 1940 con motivo de la muerte de su amigo Miguel Ángel León escribió un poema que tiene pasajes autobiográficos: “Los obreros trabajan a la sombra de mi Código aunque mi nombre nunca amaneció en sus labios, pero eso qué más da, / Ten confianza / llegarán los jinetes portadores del fuego y de la vida / y con ellos nosotros Miguel Ángel / Llegarán nuestra voz y nuestro espíritu. //
Ese año 40 contrajo matrimonio con Violeta Iturralde Aguirre, guayaquileña muy hermosa, matrimonio feliz, con tres hijos que destacaron en los deportes, especialmente en el futbol. I fue Director del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Central.
En 1945 participó con su amigo Benjamín Carrión en las reuniones preliminares para lograr una Casa de la Cultura en el país. Solidario con el proyecto, se dio a fondo para obtener el Decreto de creación y fue designado Miembro fundador y Secretario de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, trabajando incansablemente durante esa época de oro que no se ha vuelto a repetir. “Desde su escritorio dialogaba sin prisa frente a su siempre compañera taza de café”. En 1947 organizó y promovió el primer Censo poblacional de Quito y el 50 presidió el Consejo Técnico del Primer Censo Nacional del Ecuador. Su amigo el Presidente Galo Plaza le designó Director del Instituto de Tierras Baldías y Colonización
En 1948 había fundado el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Central y el 49 ocupó el Decanato de la Facultad de Jurisprudencia. Esa fue su época de mayor trabajo intelectual en la Universidad Central y también en la Casa de la Cultura pues presidió la sección de Literatura y habilitó el viejo Cuartel de la Audiencia, en pleno centro histórico de Quito, como parte de la recuperación del casco urbano. Allí funcionó por varios años la “Cueva del Buho” , sitio de reunión de literatos, artistas y amigos de grata recordación..
En 1955 editó en los Anales de la U. un valioso ensayo sobre las “Comunidades Campesinas en el Ecuador y su posible estructuración cooperativista” en 37 pags. Una persona que lo trató le ha descrito de la siguiente manera: “Todo lo pesaba con justeza y exactitud. Era el perfecto burócrata que alternaba sus diarias faenas con la placidez del campo, pues los sábados y domingos se alejaba con los suyos a una pequeña hacienda que poseía en la provincia del Cotopaxi. Su vida era laboriosa y opaca, útil para los otros e impregnada de una poesía elegiaca”.
En 1955 organizó el Frente Patriota Nacional y a pedido de su amigo el poeta Atanasio Viten, puso en orden algunas de sus poesías y al año siguiente las editó lujosamente en la Casa de la Cultura, con dibujos de Guayasamín y bajo el título de “Diálogo de los seres profundos” en 136 págs.
El poemario fue calificado de “resumen de ideas e inquietudes vitales, enfrentando el autor a su propia imagen traslúcida, su yo en diálogo, en el espejo de una cotidianidad torturada, y se interroga con afán de integración, de búsqueda de sí mismo, de localización segura más allá de las vacilaciones. Indagaciones recíprocas desde el espacio, poesía más que filosófica, telúrica, barro cuajado en teogonías de la conciencia escrutadora. Todo es interrogación, causa de búsqueda”.
En 1961 apareció su segundo poemario “Biografía Inconclusa” con versos intimistas y eglógicos, más bien de corte melancólico y dedicados a Miguel Ángel León fallecido en 1942. “Charla con el amigo en arribo a la ternura y a través de ella el autor llega a retomar el problema de los seres profundos sin lograr dilucidaciones, pero logró tentar remembranzas y a ciertas auroras de lucha que se quedaron sin cuajar”. Poemario que tiene de fondo una edad donde se deshojan las rosas de la infancia y hay ángeles con el ala herida y propósitos que se trazan desde la frígida Riobamba hasta la templada Quito, alcanzando verdaderos logros en la expresión de la ternura, tan fácil de salir en pueriles expresiones o en lágrimas inconvencedoras. Fino evocador, sus apuntes abren cuadros de infancia. Fragmento // Cuando los ángeles vivían como nosotros como personas de familia / por las alcobas revoloteando con sus alas bordadas / y por las tardes ya cansados se iban / y tocando unas campanas azules, despacito / y al paso de la ceniza tornasol prendían / lamparillas de vidrio y un cuerno de marfil…// Cuando a la noche, en un rincón del cuarto / Ratón Pérez del Gato con Botas se reía, / y mientras el duende, a hurtadillas, llevábase la lámpara / y nuestros ojos poco a poco se escurrían / doblados hacia adentro…//
“La fama le llegó de improviso pero no le hizo cambiar. A través de sus lentes claros se seguía encontrando su mirada azul, quieta, más que una gota de agua”.
En Julio del 63 y por Decreto de la Junta Militar de Gobierno perdió su cátedra universitaria y la Secretaría General de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Fueron duros golpes; más, en su manera de ser, estaban comprendidos todos los dones de la generosidad, pues era un socialista sin descender al fanatismo ni como medio para aspirar posiciones. Ese año pronunció un discurso notable sobre la misión de la Universidad.
El 67 regresó a la Casa de la Cultura pero ya no ocupó la Secretaría general aunque fue nuevamente electo Director de la Sección de Literatura. El 68, dolido aún por los golpes de la Patria, asestados por un militarismo cruel, fascista y fanatizado, editó “Mensaje”, en 115 pags. desarrollando sus ideas a través de veinte y cinco capítulos que tituló “Palabras”, reveladoras de un nacionalismo saludable por su amor a la tierra y como era un poeta de la expresión sin precedentes, del símbolo impresionista, compuso esta historia poética, una de las más bellas escritas en el Ecuador.
I cuando se preparaba para llevar a cabo la I Bienal de Literatura le sobrevino violentamente la muerte el 15 de Junio de 1969, a consecuencia de un infarto, a los setenta y dos años de edad.
Entonces se dijo que a pesar de su extraordinario don de gentes se había hallado siempre solo. Rodrigo Pesantez Rodas, que lo conoció y trató, le calificó de nobilísimo y poderoso temperamento lírico que dio su obra tardíamente y vivió una constante tensión entre el drama Interior, grandeza telúrica y compromiso social, quizá por su timidez esencial agregamos nosotros. “Alta y densa fue su poesía interior expresada en su Diálogo y vigorosa la proclama social en su Mensaje”.
Dejó inéditos varios poemarios menores que había anunciado, tales como: 1) Píes enjaulados. 2) Luces Oblicuas, 3) Lámpara inexhausta, y 4) Del Hombre y su tránsito.
En 1983 aparecieron en la CCE sus Obra poética completa: Diario de un hombre, Casi Desesperado, Luces oblicuas, Reflexiones sobre el Tiempo, El reloj y las Arañas, Lámpara Inexhausta.